ciencia y literatura


LA CELESTINA

 

La Celestina (Comedia o Tragicomedia de Calisto y Melibea). Rojas,  Fernando de.

Edición de Peter E. Russell. Castalia. Madrid, 1991.

 
 
 
 

EL AUTOR

Pocas personalidades tan enigmáticas como Fernando de Rojas (La Puebla de Montalbán, Toledo, h. 1473-76-Talavera de la Reina, 1541). Era converso de la cuarta generación, estudió Derecho en Salamanca, durante el primer decenio del nuevo siglo se trasladó a Talavera de la Reina y allí establecido ejerció como jurista, se casó, tuvo siete hijos y en 1499 publicó la Comedia o Tragicomedia, conocida pronto como La Celestina, que tuvo un éxito fulminante: 109 ediciones en castellano, entre 1499 y 1634. Parece que fue alcalde interino de Talavera.

La condición de judío converso de Rojas ha desatado las especulaciones sobre el sentido de su obra, que para algunos sería el lamento desesperado y oscuro de un criptoconverso. No consta, sin embargo, que fuera molestado; dato sintomático: la Inquisición no tocó una sola línea del libro. Parece ser que encontró escrito el primer acto de la obra, y que él es el autor del resto, incluidos los cinco actos añadidos en la versión de la Tragicomedia. Pero no es por esto por lo que esta obra maestra de la literatura española y universal, traducida a todas las lenguas cultas y para algunos superior al Quijote, viene a esta sección. Donde algunos la considerarán de discutible inclusión, dado el carácter teatral de la obra, según el juicio de bastantes críticos, al menos hasta el siglo XVIII donde comenzó a ganar adeptos su clasificación como novela dramática o novela dialogada.

Lo que parece en todo caso evidente es que hay una subestructura narrativa en la obra, generada por la creación por parte del autor de tiempo y espacio propios eludiendo la presión de los diálogos. Leemos a los clásicos desde nuestra mentalidad; es difícil, según esto, ver La Celestina como teatro puro y tenemos derecho a abordarla como novela, que fue lo que en definitiva, pese a sus cautelas críticas, hizo Menéndez Pelayo al incluirla en sus Orígenes de la novela.

 
 

RESUMEN ARGUMENTAL

La Celestina trata, como es sabido, de los desastrados amores entre los jóvenes Calixto y Melibea. Fascinado por la muchacha, Calixto decide recurrir a una vieja alcahueta, Celestina, para que disponga a Melibea a su favor. Tal hace sirviéndose de un cordón, objeto erótico, que le pide a la muchacha, y de un hilado que le hace comprar y ella se lo entrega, así como de un conjuro solemne a las deidades infernales. Calixto tendrá a Melibea en el precioso jardín de ella, pero sus criados y Celestina se pelearán por la recompensa, que aquéllos estiman insuficiente, Celestina es asesinada; sus matadores, los criados Pármeno y Sempronio, son ejecutados, Calixto muere al despeñarse tras uno de sus encuentros con Melibea en su jardín, y la enamorada se suicida.

¿Por qué nos interesa a nosotros, en esta sección "Novela y ciencia", La Celestina? Por el papel que la magia y, sobre todo, la ciencia cumplen en ella. Celestina sabe lo que hace; es una profesional a quien buscan los demás, entre otras cosas, para concertar amores: primero inquieta el corazón de la joven incitándola al goce de la vida; después le pide el cordón de su ropa para llevárselo a Calixto (episodio fetichista), le hace comprar un hilado y realiza un conjuro a Plutón. Celestina tenía en su casa un poblado laboratorio de hierbas, plantas medicinales y otros elementos de corte ritual. Pero, como ha escrito un estudioso, los hechizos "no eran producto de misteriosas iniciaciones satánicas, sino de un aprendido arte, algo así como una técnica en el manejo de ciertos recursos". "El proceder de Celestina no consiste en desplegar un conjunto de ritos de una monstruosa religión satánica (...) sino que practica un arte al que podemos llamar fisicoquímico", (J. A. Maravall), aunque utilice la magia como catalizadora.

 
 

VALORACIÓN

Desde este punto de vista, y por eso la traemos aquí, es La Celestina la primera obra literaria de relieve (novela) que muestra la perversión científica de la utilización de las drogas como medio de enajenación y sustracción de libertad a los hombres. Ha escrito otro crítico: "Si La Celestina se escribiese hoy, en lugar de hacerle comprar el hilado, la vieja hubiera llevado a Melibea a un club secreto donde se toman drogas con cuyo auxilio habría encendido la concupiscencia de la joven para llevarla enloquecida hasta su amante" (J. L. Alborg).

 


 

 





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