Las universidades, pilares de la ciencia y la tecnología en América Latina

En estos días se está celebrando el CRES2018 en la ciudad argentina de Córdoba. La Conferencia Regional de Educación Superior es el foro por excelencia de las universidades y en esta ocasión conmemora el centenario de la declaración de Córdoba que significó un cambio muy profundo en las universidades latinoamericanas. Desde el Observatorio CTS de la OEI se ha publicado este informe.

“Hace casi medio siglo, la sociedad tomó conciencia de los alcances de una revolución impulsada por los avances de la ciencia y la tecnología. Un fenómeno al que Daniel Bell (1994) denominara como “sociedad postindustrial” y se lo conoce hoy como “sociedad del conocimiento”, o “economía del conocimiento”, aludiendo a la repercusión social y económica de los desarrollos cognitivos. Varios autores señalaron entonces que, como consecuencia de la transformación emergente, las instituciones del conocimiento, en particular las universidades, habrían de pasar a ser las más importantes en la estructura social (Freeman, 1987; Linstone, 1970; Lundvall, 1992; Nelson, 1993; Etzkowitz y Leydesdorff, 1998). Durante los años posteriores fue posible confirmar que, efectivamente, muchos cambios radicales e irreversibles acontecen a un ritmo acelerado. La ciencia ha abierto enormes posibilidades para el desarrollo de las sociedades en armonía con el ambiente natural, mientras que la tecnología pasó a ocupar un lugar -si bien no exento de riesgos- inédito en la vida cotidiana. Su continua mutación pone a prueba la capacidad de los individuos y la sociedad en su conjunto para asimilar las posibilidades que se abren.”

Los beneficios del desarrollo científico, sin embargo, no han alcanzado en igual medida a toda la humanidad. Por el contrario, la distribución social de las energías y los beneficios de los avances de la ciencia y la tecnología va de la mano con el modelo de acumulación capitalista y sigue un patrón similar al de la distribución de la riqueza y el poder en el mundo. Se repite así el “efecto Mateo” denominado por Merton (1968): los que más tienen son los que más reciben. Los países de América Latina y el Caribe (ALC), con altas tasas de pobreza, una inequitativa distribución del ingreso, escasa industrialización y retraso tecnológico, deben prepararse para hacer frente a esta situación. Afortunadamente, tienen la oportunidad de sacar provecho de que el conocimiento puede ser hoy un recurso mucho más accesible que los recursos naturales que cimentaron el modelo industrial precedente. Las sociedades capaces de movilizar sus instituciones educativas, de investigar y gestionar los flujos de conocimiento, pueden afrontar con más chances los desafíos del desarrollo. No es tan interesante la carrera por el liderazgo, como la capacidad de usar el conocimiento para el abordaje y solución de los problemas que afectan a las sociedades. América Latina espera mucho de sus universidades para dar impulso al conocimiento como recurso estratégico para alcanzar un desarrollo equitativo y sustentable. Algunos cambios se están produciendo:

“Actualmente, las universidades latinoamericanas y caribeñas han logrado tener un gran protagonismo en el desarrollo de las capacidades científicas y tecnológicas de los países de la región. La vitalidad de la investigación universitaria se acentuó en los últimos años y se destaca por un ostensible aumento de la calidad de la producción científica universitaria. Hoy las universidades de ALC pueden ofrecer hechos y cifras más que interesantes en lo que se refiere a su consolidación como centros de investigación básica y aplicada, aunque en menor medida de desarrollo tecnológico. Algunos de los avances se han dado en la formación de postgrado y en la investigación universitaria… Poca atención se le presta, por ejemplo, al notable crecimiento de la producción científica y tecnológica en la última década. Las diversas fuentes internacionales que estiman la producción científica mundial en los diversos campos del conocimiento coinciden en mostrar, de forma sistemática, que el modesto lugar que todavía ocupa la región como un todo se tendió a ampliar considerablemente” (Balán, 2008).

Principales afirmaciones 4
1. El conocimiento como desafío estratégico 7
2. Rasgos propios de las universidades de ALC 9
3. Un contexto favorable en ciencia, tecnología e innovación 14
4. La producción de conocimiento en las universidadeslatinoamericanas 18
5. Las universidades y la producción de patentes 33
6. Experiencias de vinculación con el entorno 35
7. La imagen de las universidades latinoamericanas en la sociedad 37
8. Comentarios finales 43
Bibliografía 45

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