Archivo de octubre, 2016

Nueva estrategia para prevenir la enfermedad de Alzheimer

Un equipo de investigación de la Universidad de Lancaster y financiado por la Sociedad de Alzheimer, han desarrollado un nuevo tratamiento que podría bloquear el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer usando gotitas microscópicas de nonoliposomas para transportar medicamentos al cerebro. Este nuevo enfoque como tratamiento, ya es utilizado para dirigir fármacos a las células cancerosas, pero ahora por primera vez, se ha aplicado con éxito en modelos animales (ratones) para tratar la enfermedad de Alzheimer.

El tratamiento utiliza estas pequeñas gotas que están recubiertas de fragmentos de proteínas que han demostrado ser capaces de detener la acumulación de placas de proteína amiloide, incluso a bajas concentraciones. Las placas amiloideas son las masas de proteínas tóxicas que causan daño a las neuronas en el cerebro de las personas con enfermedad de Alzheimer.

Los animales que recibieron el fármaco recuperaron su memoria y pudieron reconocer objetos familiares después de un período de 24 horas. En comparación, con los ratones que recibieron una inyección de placebo, los cuales no mostraron mejoría en su memoria de los objetos observados el día anterior.

El uso de nanoliposomas ofrece una forma alternativa para inhibir la acumulación tóxica de las placas amiloides sin necesidad de activar una respuesta inmune en el cerebro (otra de las estrategias que se están investigando). La esperanza de los investigadores es que este tratamiento podría algún día ser administrado por algo tan simple y no invasivo como es un spray nasal, que los pacientes podrían utilizar cómodamente de su propia casa.

Como siempre en estos caso, debemos ser muy cautos ya que todavía falta muchas fases de investigación clínica para confirmar que realmente estos tratamientos son efectivos y seguros.

Referencia: Maria Gregori, Mark Taylor, Elisa Salvati, Francesca Re, Simona Mancini, Claudia Balducci, Gianluigi Forloni, Vanessa Zambelli, Silvia Sesana, Maria Michael, Christos Michail, Claire Tinker-Mill, Oleg Kolosov, Michael Scherer, Stephen Harris, Nigel J. Fullwood, Massimo Masserini, David Allsop. Retro-inverso peptide inhibitor nanoparticles as potent inhibitors of aggregation of the Alzheimer’s Aβ peptideNanomedicine: Nanotechnology, Biology and Medicine, 2016; DOI: 10.1016/j.nano.2016.10.006

Etiquetas: , ,

Encuentro sobre envejecimiento activo y saludable en la UE

En toda Europa, se han elevado las tasas de esperanza de vida a niveles nunca antes observados que en combinación con una progresiva disminución de las tasas de natalidad se han convertido en la principal razón de una población europea cada vez más envejecida.
De acuerdo con la Comisión Europea, la proporción de personas mayores de 65 años llegará a casi un tercio de la población europea en 2030, mientras que se espera que la población en edad de trabajar disminuirá en casi un 15%. El creciente número de personas de edad avanzada ha sido percibida por muchos como una amenaza para la economía y la competitividad de Europa, en particular en lo que respecta a la sostenibilidad de los sistemas de salud.

Con el fin de contrarrestar este enfoque negativo del el envejecimiento, la Comisión Europea ha puesto en marcha varias iniciativas para promover el envejecimiento activo en Europa. Estas iniciativas como la European Innovation Partnership on Active and Healthy Ageing (EIP-AHA), el Active and Assisted Living Joint Programme (AAL_JP), así como el Knowledge and Innovation Community  (KIC) sobre Salud y Envejecimiento Activo, tienen el objetivo de asegurar que la generación del baby boom no sólo prolongue su vida activa y retrase su edad de jubilación, sino también pueda beneficiarse de una vida más saludable, recibir una atención más adecuada y personalizada, así como vivir de forma independiente. Existen otros proyectos, tales como el Índice de Envejecimiento Activo, gestionado conjuntamente por la Comisión Europea (DG Empleo), y la Comisión de Economía de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), que han sido promovidos para medir en qué medida el potencial de las personas de edad avanzada se utiliza para contribuir a la economía y la sociedad, así como para ayudar a los gestores a desarrollar políticas de envejecimiento activo que les permitan vivir una vida independiente, con más tiempo de salud y  mayor seguridad ante las incertidumbres.

En este mes de Octubre, concretamente el día 26, se va a desarrollar otra de estas iniciativas. En este caso se trata de un Encuentro Internacional que ofrecerá una buena oportunidad para explorar soluciones prácticas a los desafíos asociados con una población cada vez más envejecida en Europa. El Encuentro se centrará en cómo apoyar el envejecimiento activo a través de la innovación y la colaboración interdisciplinar con el fin de aprovechar las oportunidades para el desarrollo social y el crecimiento económico en Europa que subyacen a este cambio en la sociedad, así como explorar nuevas maneras de asegurar el bienestar y la participación de las personas mayores, además de dar apoyo a la sostenibilidad y la eficiencia a largo plazo de los sistemas de asistencia sanitaria y social de la UE. La organización del encuentro esta concebido para fomentar la participación de todos los socios, autoridades y responsables y generar un caldo de cultivo para el intercambio de ideas y el debate.

Para más información puede consultar el programa

Etiquetas:

Pequeñas dosis de felicidad diaria favorecen la longevidad

Una forma clásica de evaluar la felicidad es preguntar a las personas qué tan satisfechas están con su vida o cómo de felices se sienten con su vida en general. No obstante, esta técnica no está libre de sesgos, ya que, por ejemplo, tendemos a recordar mejor aquello que coincide con nuestro estado de ánimo actual.

Un grupo de investigadores del departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) se propuso evaluar otros aspectos de la felicidad, cuantificando la cantidad de tiempo que las personas pasan sintiéndose bien y mal a lo largo del día.

“De este modo logramos identificar que ambas medidas de bienestar están asociadas con la reducción de la mortalidad. Sin embargo, el trabajo nos permite argumentar que las emociones positivas que experimentamos a lo largo del día están más relacionadas con una mayor longevidad que la satisfacción general con nuestras vidas”, asegura Natalia Martín, autora principal del trabajo.

Los resultados, publicados en la revista Frontiers in Psychology, están basados en 4.753 entrevistas realizadas a personas de todas las comunidades autónomas de España. Estas, además de contestar a una pregunta general de satisfacción con la vida, completaron un cuestionario en el que debieron reconstruir las actividades realizadas a lo largo del día anterior y describir las emociones experimentadas durante su realización. Al cabo de tres años, los investigadores identificaron cuáles de estas personas habían fallecido.

Tendencia más marcada en personas sin depresión

Los investigadores también observaron que la relación entre sentir emociones positivas y reducir la probabilidad de morirse es aún más fuerte en personas que no padecen depresión.

“Estudios previos ya habían indicado que la presencia de depresión se relaciona con bajos niveles de emociones positivas y con una mayor mortalidad. Lo que sugiere nuestro trabajo es que, aunque las personas deprimidas experimenten emociones positivas en su día a día, esto no está asociado con la reducción de su probabilidad de morir, como sí ocurre en el resto de la población”, asegura Natalia Martín.

“Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de alentar a las personas a realizar algún tipo de ejercicio, o a participar en actividades sociales que les permitan aumentar las emociones positivas, y por ende, les ayude a vivir durante más tiempo”, concluye la investigadora.

Fuentewww.agenciasinc.es

Referencia: Martín-María N, Caballero FF, Olaya B, Rodríguez-Artalejo F, Haro JM, Miret M and Ayuso-Mateos JL (2016)Positive Affect Is Inversely Associated with Mortality in Individuals without Depression. Front. Psychol. doi: 10.3389/fpsyg.2016.01040

Etiquetas: