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UN EJERCICIO DE COHERENCIA E INTEGRIDAD INVESTIGADORA Y UNA REFLEXIÓN PROFUNDA ACERCA DE LA CRISIS ACTUAL

 

Luces en el laberinto. Autobiografía Intelectual. Alternativas a la crisis. Naredo, José Manuel (Reflexiones con Oscar Carpintero y Jorge Reichmann).  Editorial Los Libros de la Catarata. Madrid, 2009. 264 páginas.



 
 

El libro "Luces en el laberinto", de José Manuel Naredo (2009), tiene dos partes bien diferenciadas. La primera de ellas constituye una autobiografía de su trayectoria profesional, en la cual el autor muestra sus aportaciones principales, que ofrecen una coherencia y lucidez poco frecuentes en el panorama de la reflexión socioeconómica en nuestro país. La segunda parte del libro es una conversación pública acerca de la crisis y sus alternativas, mantenida con Oscar Carpintero y Jorge Reichmann, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid los días 12 y 13 de febrero de 2009.

Consciente de la limitada formación de los estudios de economía, Naredo trató de suplir dichas carencias con el apoyo de otras lecturas que le ayudaron a comprender las perspectivas tan diferentes que ofrecen la termodinámica y la economía sobre el proceso económico. Se comenzaba a gestar así una de las principales obras de Naredo, "La economía en evolución. Historia y perspectivas de las categorías básicas del pensamiento económico", publicada en 1987, en la que trabajó el autor más de diez años, sin ningún apoyo institucional. Esta obra, que es -en mi opinión- una de las principales aportaciones españolas en la reflexión sobre el pensamiento económico contemporáneo, debería ser texto obligatorio de lectura en las Facultades de Economía, a fin de mostrar las notables limitaciones de los enfoques y conceptos básicos de esta disciplina, fuertemente influenciada por una ideología predominante que mitifica el concepto de la producción y el crecimiento económico, excluyendo los aspectos patrimoniales relacionados con el medio ambiente físico, así como los aspectos sociales y políticos, simplificando de ese modo la realidad, la cual es reducida a un "cuadro macroeconómico" utilizado como "hoja de ruta" por un análisis a todas luces insuficiente.

En efecto, los procesos de producción encierran dentro de sí actividades totalmente insostenibles, o simplemente destructoras del medio físico, así como otras actividades que lejos de producir algo, se ocupan de aplicaciones meramente especulativas, a través de la revalorización de suelo, plusvalías inmobiliarias o bursátiles, entre otras, consistentes en adquisición de riqueza que es sobrevaluada artificialmente en busca de mayores ganancias financieras. La confusión entre capital productivo y capital financiero oculta así el contenido del crecimiento económico, el cual se presenta, sin embargo, como el indicador más relevante del anhelado "desarrollo".

El estudio del sistema económico se lleva a cabo, pues, sin incluirlo en el sistema ecológico del cual forma parte, lo cual obliga a superar el enfoque tradicional de la Economía hacia un planteamiento abierto y transdisciplinar. Aprovechando su formación como estadístico, así como su experiencia en el análisis de la coyuntura económica y los Sistemas de Cuentas Nacionales, Naredo orientó también su capacidad de investigación hacia la cuantificación de los aspectos patrimoniales de la economía, ignorados por el enfoque macroeconómico predominante, el cual se centra de forma casi exclusiva en las variables flujo asociadas a los agregados de producto, renta y gasto nacional. La reflexión de Naredo se extiende también hacia el territorio y urbanismo, dada la asociación de los mecanismos económicos que rigen la actividad de la construcción (y destrucción) de las ciudades. La implantación de un modelo constructivo universal como dominante, conlleva impresionantes requerimientos de energía, materiales y terrenos, a un ritmo muy superior al crecimiento de la población, lo cual obliga a un replanteamiento del marco institucional existente, a fin de reconducir el panorama constructivo, urbano y territorial bajo una lógica de sostenibilidad ambiental.

La inclusión del territorio como variable de análisis (superando la referencia abstracta al mismo a la que aluden los diferentes agregados de la macroeconomía), lleva también al autor a subrayar la necesidad de una gestión diferenciada de los recursos naturales, dada la diversidad y fragilidad de las distintas situaciones territoriales.

Una mención especial merecen las reflexiones socio políticas del autor, dentro de las cuales cabe destacar las realizadas en la revista antifranquista Cuadernos de Ruedo Ibérico, entre 1975 y 1979 principalmente. La relectura actual del texto escrito por Naredo (bajo el pseudónimo de Aulo Casamayor) en 1976, titulado "Por una oposición que se oponga" creo que ayuda a conocer mejor la transición política en España tal como ocurrió, abandonando una versión "oficial" de la misma que incluso se ha tratado de "exportar" fuera de nuestro país como modélica. Estas reflexiones enlazan con el análisis que Naredo hace sobre la naturaleza del capitalismo actual y las crisis más recientes relacionadas con las burbujas inmobiliarias, dada la relevancia que en la economía española posee la fuerte especialización en la actividad de la construcción y negocio inmobiliario, un tema que se trata en profundidad en la segunda parte del libro, que constituye una lúcida reflexión sobre la crisis actual en nuestro país, más allá de las superficiales interpretaciones al uso.

La evolución de la economía española de la transición ilustra bien, tal como señala Naredo, la presencia predominante de un "monocultivo" inmobiliario, con sus componentes financieros especulativos propios de una cultura del "pelotazo" urbanístico que se arrastra desde el franquismo y que desde el marco institucional se ha venido alentando. En efecto, detrás del "España va bien" de José María Aznar y la referencia de Rodríguez Zapatero a la fortaleza de nuestra economía, se encuentra una complacencia ignorante del funcionamiento real del proceso económico, actitud compartida por el círculo de asesores de ambos presidentes.

El auge de la economía española estos años atrás no ha sido fruto de nuestra capacidad de ahorro, ni de la existencia de inversiones de carácter productivo, sino de la capacidad de atracción de capitales del resto del mundo, compensando de ese modo, conjuntamente con el turismo, el importante déficit en el comercio de mercancías y servicios. De este modo, la falta de inversión productiva acumulada en estos años, debido al desvío de capitales hacia aplicaciones especulativas, unido a las pérdidas como consecuencia del colapso financiero actual, dan como resultado una situación especialmente negativa para la economía real o productiva, ante lo cual la esperanza de una "recuperación del crecimiento económico" muestra lo errado del análisis cuando de lo que se trata precisamente es de cambiar el tipo de crecimiento desde un capitalismo especulativo hacia formas de crecimiento basadas en la incorporación de innovaciones productivas de carácter sostenible, lo que exige innovaciones tecnológicas, sociales, institucionales y gerenciales en los diferentes ámbitos territoriales de nuestro estado autonómico, tanto al nivel regional como local. No es más del anterior tipo de crecimiento económico lo que se precisa, sino otro tipo de crecimiento mejor, con menos derroche y especulación, capaz de atender a las necesidades reales de la gente. "Mejor con menos" es el eslogan que Naredo prefiere, frente al divulgado por Latouche sobre la necesidad de un "decrecimiento" económico, que cree que puede ser malentendido, aunque ambos se refieren al mismo tema de fondo.

Al plantearse cuales son las alternativas ante la situación actual, nuestro autor cree necesaria una refundación de la democracia con ejercicio pleno de una ciudadanía bien informada, capaz de asegurar una participación real con consenso amplio y transparente. Los movimientos ciudadanos, vecinales, ecologistas, etc., que presionan hacia esta alternativa deben dotarse de instrumentos de mediación política hoy por hoy inexistentes o claramente insuficientes, ya que el funcionamiento basado en los partidos políticos monopoliza dicha intermediación, al haberles otorgado la actual Constitución todo el poder, en detrimento de otros cuerpos sociales intermedios que podrían mantener vivas relaciones y participaciones sociales no serviles, ajenas a la búsqueda de poder y dinero.

Las medidas internacionales que se vienen implementando, como señala rotundamente Naredo, no pretenden cambiar, sino reanimar, el capitalismo financiero imperante. No cabe esperar grandes cambios cuando se encomienda la regulación y supervisión del sistema a las mismas entidades que han consentido e incluso alimentado el descontrol que desembocó en la crisis actual, esto es, el Fondo Monetario Internacional y el Fondo de Estabilidad Financiera. La creación de un nuevo sistema monetario internacional tendría que surgir de un foro mucho más amplio e integrador y no de un foro que excluye la presencia de los desfavorecidos.

Estamos, pues, ante un texto importante, cuya lectura recomiendo vivamente si es que se desea conocer mejor la realidad en la que vivimos.

Francisco Alburquerque
Consejo Superior de Investigaciones Científicas