Reseñas - Exposición |
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Andrea Palladio, el arquitecto (1508-1580) |
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Dibujos, grabados, libros, maquetas de conjunto o de detalle, cuadros, objetos de la vida cotidiana de su tiempo, fotografías, recrean los proyectos y las construcciones civiles y religiosas de este arquitecto, que fue capaz de desarrollar una nueva versión de la arquitectura del Renacimiento, que permitió a sus edificios dotarse de una nueva envoltura formal y una espacialidad que recuperaban el lujo y la magnificencia de la Antigüedad romana. Y que, al mismo tiempo, logró en cierto sentido una democratización de la arquitectura, reivindicando la supremacía de las estructuras domésticas, particulares, y no solamente de representación institucional, poniendo en evidencia que cualquier edificio podía ser bello sin la necesidad de utilizar materiales costosos o de exagerar sus dimensiones. Descubrir a Palladio significa viajar en el espacio, por lo menos a Venecia, donde sus dos principales iglesias constituyen parte del paisaje urbano de la mítica ciudad; pero sobre todo a la pequeña ciudad de Vicenza y a la terra ferma véneta, punteada por sus villas. Fueron los viajeros los que descubrieron sucesivamente a Palladio desde fines del siglo XVI, con el inglés Inigo Jones a la cabeza, y refrendaron su fama, gracias a Lord Burlington y los principales notables del Grand Tour dieciochesco; pero para descubrirlo hay también que viajar por el tiempo, intentando contemplar sus obras no solo como "objetos artísticos" actuales, sino como productos de otra cultura, la véneta del siglo XVI, ya absoluta e irremediablemente perdida. Pues todavía pesa sobre nuestro imaginario palladiano un Palladio más mítico que real, un arquitecto que pudiera sustraerse a la visión negativa que de sus obras tuvieron tanto los neoclásicos -por sus "errores" y heterodoxias- como, con John Ruskin en primer lugar, los románticos, que las encontraban demasiado fríamente "neoclásicas".
A través de más de 200 obras, esta muestra recorre por una parte la trayectoria profesional de Palladio, desde su época adolescente de picapedrero entre Padua y Vicenza, conocido como Andrea di Pîetro, hasta los tiempos de un transformado Palladio intelectual y arquitecto predilecto de la aristocracia vicentina y del patriciado veneciano, con intereses múltiples, publicaciones humanísticas diversas y reclamado tanto por el estado veneciano como por Felipe II para que proyectara la basílica del Escorial. Por medio de muy diversos tipos de objetos se ha intentado por otra parte reconstruir un ambiente histórico en el que el ejercicio de la profesión arquitectónica tuviera la significación original, y reconstruir unas fábricas a través de su proceso ideativo, proyectual y material, tratando de reinstalarlas tanto en la mente de Palladio como en la experiencia visual y corporal –tridimensional y espacial, de materiales y colores varios entre luces y sombras cambiantes- de sus espectadores. Fernando Marías
Universidad Autónoma de Madrid
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