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ESPECIES


Una exposición que plantea preguntas


Estamos acostumbrados a que los medios de divulgación científica nos ofrezcan respuestas a cuestiones que desconocemos, pero no a que nos provoquen y nos inviten a reflexionar mediante la observación de los datos o los fenómenos naturales que nos rodean. Esta exposición del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) que se abrió al público el pasado 7 de marzo y continuará hasta el mes de septiembre, nos saluda con una batería de preguntas: ¿Qué es una especie? ¿Cómo se le da nombre? ¿Quién se ocupa de su estudio? ¿Cómo se reconocen y clasifican? ¿Cuántas especies hay, de qué tipo, dónde? ¿Cómo se originan? ¿Cómo se adaptan? ¿Cómo se extinguen? ¿Qué es la especie humana?

Lo habitual en una exposición de este tipo es que, académicamente, se vayan dando las respuestas a estas preguntas. Sin embargo, en esta exposición se aportan los datos, no las respuestas.

Un objetivo principal es combatir la creciente creencia de que la ciencia puede averiguar cualquier cosa simplemente con ponerse a ello. Una cita lo resume al principio de la exposición: "El mayor enemigo del verdadero avance científico es asumir que el descubrimiento depende únicamente del dinero y de los recursos materiales que se inviertan. En esta exposición se presentan retos pendientes por resolver que ciertamente requieren más recursos (materiales y humanos), pero que están especialmente faltos de ideas creativas e innovadoras que abran nuevos caminos".

Al inicio de la exposición se muestra un esquema del "Árbol de la Vida", un intento de clasificación de todos los seres vivos en ramificaciones que permitan ver su grado de parentesco. Justo enfrente se nos muestra un esquema de ordenación natural propuesto por Mariano de la Paz Graells (Director del MNCN a finales del siglo XIX), en el que se observa que la especie humana tiene un lugar destacado y diferente del resto de especies, una visión antropomórfica muy diferente a la actual.

En la exposición se ha cuidado especialmente la riqueza en niveles de información para que cada visitante adapte el recorrido según su intención, nivel previo o deseo de profundizar en los temas tratados. Desde la simple recreación en la visión de los ejemplares del Museo, que son en su mayoría piezas excepcionales, hasta la información de proyectos concretos de investigaciones que se realizan en el propio MNCN. Distintas tipologías y formas de presentar la información permiten amoldarse inconscientemente a la lectura expositiva que resulta más cómoda para cada nivel de visita. La exposición se puede ver según el orden longitudinal de la sala, pero sus diferentes ámbitos también pueden ser autónomos e independientes.

En una descripción a grandes rasgos de los contenidos de la muestra, la introducción aborda el concepto de especie desde sus orígenes como entidad aislada no relacionada por una evolución en la que no se creía, hasta su uso como unidad con la que medir la Biodiversidad. También se explican los intentos de clasificación y la adopción, por parte de la Comunidad Científica internacional, de un Código de Nomenclatura, así como los errores cometidos y las herramientas de corrección. Pero la exposición no plantea sólo la especie como unidad de medida, sino también los límites del individuo a través de conceptos como ADN, célula, tejido, colonia o población.

La muestra también hace un pequeño homenaje a algunos de nuestros predecesores: Isidoro de Sevilla, José de Acosta, Félix de Azara, Ángel Cabrera y Antonio de Zulueta, así como a las expediciones científicas, cruciales para comprender la biodiversidad, y expedicionarios que incluso dieron su vida por la Ciencia, concretamente, la Comisión Científica del Pacífico, realizada por un equipo de investigadores del Museo entre 1862 y 1866.

Existe otra área especialmente dedicada al Proyecto "Fauna Ibérica", una de las iniciativas más propias de la institución museística. La Península Ibérica constituye un enclave de especial interés por ser el área más rica en especies y endemismos.

Otros proyectos de investigación especialmente tratados en la muestra son los de conservación de la almeja de agua dulce Margaritifera auricularia en el Canal del Ebro (estamos asistiendo a su extinción), o la especiación explosiva de los tuco-tuco en Argentina, un grupo de roedores cuyo número de especies se multiplicó vertiginosamente en el mismo periodo en que otros, en las mismas condiciones, apenas evolucionaron. Así, se tratan los procesos de selección y adaptación de las especies, su multiplicación y geografía, la desigual biodiversidad en diferentes ambientes, las variabilidades ocultas, el aumento de la biodiversidad y las extinciones en la historia de la Tierra.

Uno de los factores que se muestran es el de la evolución en condiciones de insularidad. Las islas son magníficos laboratorios naturales para observar el cambio evolutivo en mamíferos, debido a sus ecosistemas desequilibrados, en los que faltan muchos depredadores. Como muestras espectaculares en este ámbito pueden verse un ejemplar naturalizado del extinto lobo marsupial, moldes de dodo y huevos de Moa, además de reconstrucción de Myotragus (cabra fósil balear).

El último módulo está dedicado a la especie humana. En él, se abordan temas sobre nuestro origen, diferenciación, migraciones y ocupación del planeta mediante datos de paleoantropología y genética (evolución mitocondrial y cromosoma Y). La tendencia creciente a la cohesión asociada con el desarrollo de la sociedad tecnocientífica y con la globalización. También se advierte que la sociedad está alcanzando el umbral en que será plenamente viable provocar artificialmente especiación en Homo Sapiens, tanto biológicamente (ingeniería genética) como relacionada con la mente humana (inteligencia artificial y robótica). Sus límites dependen exclusivamente de criterios éticos y morales. A este respecto, se incluyen ejemplos de la velocidad del desarrollo tecnológico desde la Prehistoria. Se muestra un prototipo de robot diseñado por la ETS de Ingeniería Industrial de la Universidad Politécnica de Madrid y el primer satélite español, Intasat, lanzado al espacio en 1974 por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Un panel final expone algunos instrumentos y técnicas asociadas a la recolección, estudio y conservación museológica de ejemplares.


Jesús Dorda
Museo Nacional de Ciencias Naturales

Lugar: Museo Nacional de Ciencias Naturales
Fecha: Hasta septiembre de 2006
Horario: De martes a viernes de 10.00 a 18.00 h. Sábados de 10.00 a 20.00 h. Domingos y festivos de 10.00 a 14.30 h
Enlaces: www.mncn.csic.es
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