La revolución de la impresión 3D es hoy una realidad. Son muchos quienes ya cuentan con una impresora en su propia casa. Todos conocemos las grandes ventajas que esta tecnología ofrece: desde la fabricación de implantes y prótesis totalmente personalizadas hasta el enorme potencial que podría tener para construir viviendas, incluso en otros planetas.
Sin embargo, poco se ha hablado de la auténtica revolución que la impresión 3D está provocando en el arte tal y como lo entendemos.
¿La impresora crea sola?
¿Puede una máquina tener intención?
¿Dónde está realmente el arte: en la idea o en la herramienta?
¿Es una amenaza para el artista más tradicional?
Spoiler: no.
Si la fotografía no “mató” a la pintura, la impresión 3D tampoco destruirá el arte. Simplemente lo transformará. Del barro al byte. La creatividad, hoy por hoy, también se imprime en 3D. IMPRESION-ante, ¿verdad?