Es mejor hidratarse con bebidas poco azucaradas porque el cuerpo puede absorber el agua más rápido. Cuando una bebida tiene mucho azúcar, está más “concentrada” que nuestros líquidos corporales y el organismo tarda más en procesarla antes de que el agua pase a la sangre. Esto hace que la hidratación sea más lenta. En cambio, el agua o las bebidas con poca cantidad de azúcar y algo de sales minerales (como las isotónicas) se absorben con mayor facilidad, ayudando a reponer el líquido perdido al sudar sin retrasar el proceso.
Los electrolitos son sales minerales disueltas en el agua, como el sodio (Na⁺), el potasio (K⁺) o el cloro (Cl⁻), que tienen carga eléctrica y permiten que ocurran funciones importantes en el cuerpo, como los impulsos nerviosos o el movimiento de los músculos. Podemos detectar su presencia con un medidor de conductividad, que mide en microsiemens (µS) cuánto conduce la electricidad una bebida: cuanto más alto es el valor, más iones (electrolitos) contiene. Por eso, las bebidas isotónicas suelen dar valores más altos que el agua destilada, ya que tienen más sales disueltas.