Para realizar el experimento, se preparan vasos transparentes con diferentes bebidas (refrescos, energéticas, isotónicas y agua destilada como referencia). A cada muestra se le añaden varias bolitas de hidrogel previamente hidratadas con extracto de col lombarda, que actúan como indicador natural de pH. Estas bolitas, al entrar en contacto con el líquido, liberan progresivamente el pigmento, permitiendo observar de forma visual y atractiva cómo cambia el color en función de la acidez de cada bebida.
A medida que el color se difunde en el líquido, los participantes identifican el pH aproximado de cada bebida: tonos rojizos indican mayor acidez, el morado señala un pH cercano a la neutralidad y los colores azulados o verdosos corresponden a valores más básicos. Los resultados se comparan con una escala de pH previamente proporcionada, lo que permite clasificar las bebidas de forma autónoma. Para reforzar la validez de la experiencia, se puede comprobar el resultado utilizando papel indicador, relacionando así la observación cualitativa con una medida más precisa.