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“La visión artificial y sus aplicaciones tienen posibilidades ilimitadas”

Entrevistamos a Antonio Sanz Montemayor, director académico del Programa de Transformación Digital de la Universidad Rey Juan Carlos

Preséntenos su investigación

Desde el nacimiento de nuestro grupo de Computación Avanzada, Percepción y Optimización, (CAPO) en la Universidad Rey Juan Carlos, nos interesamos en la optimización software y hardware de los métodos relacionados con el procesamiento de imágenes digitales y la visión por computador. En particular, fuimos pioneros en el uso del hardware gráfico para acelerar la computación de propósito general, para mejorar el rendimiento de soluciones ya establecidas o abrir nuevas oportunidades a métodos más pesados computacionalmente. El hardware gráfico creció gracias a la cada vez más importante industria de los videojuegos, y nosotros fuimos partícipes de su uso incipiente en el área de la visión artificial y el seguimiento visual.

¿De qué manera contribuye tu investigación a afrontar los desafíos de la sociedad?

Si no hubiera sido por los logros conseguidos en el área de la computación, mediante hardware gráfico, no se habría logrado el nivel de éxito actual de muchos métodos de visión computacional, basados en redes neuronales convolucionales a partir del año 2012. De ahí, se experimentó un salto muy importante en el campo de la visión artificial, que se extendió de forma generalizada a la inteligencia artificial. Se puede decir que, gracias a la industria de los videojuegos y a la búsqueda de mayor realismo visual en sus gráficos, se produjeron avances en la fabricación de los procesadores gráficos que impulsaron las técnicas de inteligencia artificial, las cuales se emplean actualmente en problemas de reconocimiento de imágenes, ya sean, por ejemplo, imágenes médicas o de tráfico, en la detección de peatones, señales, o en la conducción autónoma de vehículos.

Divulgación de la ciencia. ¿Cómo hacer llegar a la sociedad el trabajo de los científicos y las científicas?

Con logros que alcancen a la sociedad, y explicar la conexión que tienen con la ciencia que hay por detrás. A nadie le sorprende demasiado que le puedan hacer un trasplante de órganos, que podamos leer el periódico en el móvil, que los vehículos sean más seguros que hace 30 años o que puedan llegar a conducirse solos para evitar accidentes, pero eso solamente es posible con avances científicos y, posteriormente, técnicos. En ocasiones la dificultad está en hacer ver la conexión entre la ciencia y el logro para la sociedad, que finalmente se consigue con el tiempo, aunque  a veces no es sencillo, y simplificar en exceso puede llevar a malinterpretaciones que generen mensajes contrarios. Es un reto social, no exclusivamente científico.

¿Qué retos se plantea con su investigación en un futuro?

La industria está interesada por todo lo que la visión artificial puede ofrecer a nivel práctico. Hay muchos grupos de investigación trabajando en temas relacionados con la mencionada conducción autónoma, procesamiento de imagen médica, así como buscando nuevas soluciones, aplicaciones y metodologías. Ejemplos de ello pueden ser métodos de aprendizaje basados en el uso de muy poca muestra de entrenamiento, autoaprendizaje, inteligencia artificial explicable, incorporación de mejoras a métodos computacionalmente pesados para poder ser utilizados en procesadores de bajo consumo, usos creativos del procesamiento de imágenes en el mundo de la cultura y el entretenimiento, creación de contenidos textuales o multimedia de forma autónoma como los sistemas GPT o DALL-E, avatares y asistentes virtuales, traducción simultánea multilingüe, usos en videovigilancia, ciberseguridad, detección de deepfakes, generación de gemelos digitales a imitación de la realidad visual…  Las posibilidades son ilimitadas pero también hay retos éticos, sociales y legales muy interesantes.


“Se puede decir que, gracias a la industria de los videojuegos y a la búsqueda de mayor realismo visual en sus gráficos, se produjeron avances en la fabricación de los procesadores gráficos que impulsaron las técnicas de inteligencia artificial”

Explíquenos su caso de éxito

Dentro de la línea de aplicaciones para ciudades inteligentes,  hemos trabajado en colaboración con empresas nacionales e internacionales mejorando procesos de visión embarcada para enriquecimiento automático de mapas, detección de carriles bus de forma automática, o detección y localización de contenedores en las calles. Una patente muy creativa fue la de la vigilancia de ocupación del carril bus de una ciudad mediante un dispositivo de visión artificial autónomo embarcado en el propio autobús, proyecto que fue probado en colaboración con la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid hace unos años.

¿Qué papel ha desempeñado la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de su universidad en el desarrollo de su patente?

Tanto la OTRI, en nuestra universidad se denomina Centro para la Innovación, Transferencia de Tecnología y del Conocimiento (CINTTEC), como nuestro Vicerrectorado de Innovación, Transferencia y Relaciones con Empresas hacen un fantástico trabajo canalizando intereses y haciendo de catalizador para llegar a acuerdos sinérgicos con empresas, o bien ofreciendo la cartera de innovación que tenemos en nuestra universidad y en nuestro grupo de investigación, particularmente. Nos facilitaron enormemente la gestión en la tramitación y gestión de la patente a la que antes hacía referencia.

Ya sé que me dirán, como buen investigador, que la ciencia no tiene fronteras, ni nacionalidad… pero no por ello deja de ser cierto que la ciencia la hacen personas concretas en lugares determinados. Muchos de ustedes han recibido fondos públicos, becas, presupuestos para desarrollar su carrera. Permítanme hacer la pregunta del interés general: ¿Cómo avanza Madrid cuando avanza la ciencia en Madrid?

La financiación de fondos públicos es fundamental para conseguir impacto, y así fortalecer el tejido investigador con la incorporación de nuevos talentos, que a su vez se forman con los últimos avances científicos y tecnológicos, haciendo grupos más competitivos de investigadores y docentes. A su vez esta realidad atrae, por su parte, al tejido productivo, que busca un valor añadido a sus productos para hacerlos más competitivos, y mucha de esa sinergia se origina en las cercanías de los centros de investigación. Si se produce investigación en Madrid, se generan muy seguramente sinergias en nuestra región, por lo que habrá empresas que se beneficiarán por talento egresado de sus universidades, o por acuerdos con los grupos de investigación de las mismas.

¿Qué conexiones tiene la investigación en la universidad con la docencia?

Unido a lo anterior, es una manera importante de intensificar la formación y llegar a transmitir pequeños detalles que marcan la diferencia entre una formación relativamente generalista, de conceptos, y una formación completa para conseguir ser más competitivos. Sin ir más lejos, el próximo curso estrenamos en nuestra universidad un grado en inteligencia artificial, un buen ejemplo para iniciar a generaciones futuras en nuestra frontera de conocimiento.

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