Archivo de febrero 23rd, 2010

COMETA

Los cometas (del griego kometes que significa «astro con cabellera») son cuerpos menores, con tamaños que van desde unos pocos metros hasta algunos kilómetros de diámetro, compuestos de hielo y silicatos. Se trata básicamente de grandes «bolas de hielo sucio». Sus órbitas, normalmente muy alargadas, los llevan a pasar la mayor parte del tiempo muy alejados del Sol, en regiones frías del Sistema Solar. Pero cuando se acercan al astro rey, se calientan y el hielo (principalmente de agua) se sublima y pasa de estado sólido a gas. Este gas, que escapa del núcleo sólido del cometa, arrastra consigo partículas de polvo y forma extensas nubes alrededor del cometa llamadas «cabellera» o «coma». Los materiales que forman la cabellera son arrastrados en sentido opuesto al Sol por el viento solar y dan lugar a las «colas » cometarias. Después de su paso cerca del Sol, las partículas de la cabellera y de la cola de un cometa quedan distribuidas a lo largo de su órbita y cuando la Tierra, en su giro alrededor del Sol, cruza una de estas órbitas, se producen las llamadas lluvias de estrellas. Este fenómeno se produce cuando minúsculas partículas de polvo procedentes del cometa entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad y se desintegran por fricción, produciendo el rastro luminoso que llamamos meteoro o estrella fugaz.

Existen al menos 3 tipos de cometas: los de «corto periodo» o de la «familia de Júpiter», objetos con un periodo orbital menor que 20 años y órbitas apenas inclinadas respecto de la eclíptica (plano de la órbita terrestre); los de tipo «Halley», con órbitas más alargadas, periodos de decenas de años e inclinaciones que pueden ser muy grandes; y los de «largo periodo», con órbitas alargadísimas y periodos que van desde miles de años hasta objetos que han pasado por la cercanía del Sol una única vez desde los orígenes del Sistema Solar.

cometa
El gran cometa de 1997, el Hale-Bopp, fotografiado junto a la galaxia de Andrómeda y el doble cúmulo de Perseus. Créditos: Vicente Aupí (Observatorio de Torremocha del Jiloca).



Glosario: “100 conceptos básicos de Astronomía”

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METEORITO

Las partículas pequeñas (hasta unos diez metros) que orbitan alrededor del Sol reciben el nombre de meteoroides. Estas partículas están asociadas a los cometas y asteroides, pero también pueden haber sido arrancadas de satélites o planetas tras choques violentos con otros cuerpos.

Cuando una de estas partículas extraterrestres penetra en la atmósfera terrestre, se calienta por roce con el aire, se torna incandescente y da lugar a un destello de luz denominado meteoro o estrella fugaz. Se llaman bólidos aquellos meteoros cuya luminosidad sea superior a la del planeta Venus.

En ocasiones, el meteoroide responsable de una estrella fugaz o de un bólido no se volatiliza por completo en el proceso y sobrevive entero o fragmentado hasta llegar al suelo. A ese fragmento de roca proveniente del espacio lo llamaremos meteorito. La observación de los bólidos permite a veces reconstruir las trayectorias y deducir la zona de la superficie donde han caído, lo que ayuda a la recuperación de meteoritos para su posterior estudio. Los meteoritos pueden ser rocosos, metálicos, o una mezcla de ambos. Su estudio nos informa sobre la composición e historia de los cuerpos del sistema solar. Se han recuperado más de 31 000 meteoritos; la caída de más de 1000 de ellos fue observada por algún testigo.

meteorito

Un fragmento del meteorito de Puerto Lápice fotografiado in situ por Alejandro Sánchez. El ejemplar se exhibe actualmente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Créditos: Alejandro Sánchez (Universidad Complutense de Madrid).



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