Archivo de febrero, 2013

Un exoplaneta más pequeño que Mercurio

Investigadores del programa AstroMadrid, pertenecientes al Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA) y el Observatorio de Calar Alto, han participado en el hallazgo del exoplaneta más pequeño descubierto hasta el momento. El objeto, menor que Mercurio, ha sido detectado con el telescopio espacial Kepler y Calar Alto ha contribuido con datos cruciales para confirmar el hallazgo. Los resultados de esta investigación se publican en la edición del 20 de febrero de 2013 de la revista científica internacional Nature…

Desde el descubrimiento del primer exoplaneta en 1995, los investigadores han ido desvelando que hay otros sistemas planetarios muy diferentes al nuestro. Primero, se descubrieron planetas mucho mayores e incluso mucho más calientes que los de nuestro Sistema Solar. Recientemente, gracias a la gran precisión del telescopio espacial Kepler, se han detectado planetas del tamaño de la Tierra e incluso bastante menores. Ahora se ha hallado por primera vez un planeta más pequeño que Mercurio.

 

Comparación de los tamaños de diferentes planetas, incluyendo los tres de Kepler 37

Comparación de los tamaños de diferentes planetas, incluyendo los tres de Kepler 37  (NASA/Ames/JPL-Caltech)

El telescopio espacial Kepler, lanzado en el año 2009, pretende determinar la abundancia en nuestra Galaxia de planetas rocosos en zonas habitables alrededor de estrellas similares al Sol. Kepler monitoriza de manera constante unas 150 000 estrellas en busca de los tránsitos de sus cuerpos planetarios (los tránsitos son equivalentes a los eclipses en el Sistema Solar).

Durante 978 días, Kepler obtuvo estas señales de tránsito, indicadoras de la existencia de tres planetas, en las series temporales de datos fotométricos de una estrella parecida al Sol, aunque más fría, denominada Kepler-37 (también conocida como KIC 8478994 y KOI-245). Se estima que tiene el 70 % del tamaño del Sol.

El planeta ahora descubierto, Kepler-37b, es el más interno de este sistema de tres. Según David Barrado, director del Centro Astronómico Hispano-Alemán (Observatorio de Calar Alto, Almería), miembro de AstroMadrid e investigador del CAB, «Debido a su tamaño extremadamente pequeño, similar al de la Luna, y a su superficie altamente irradiada, Kepler-37b es, muy probablemente, un planeta rocoso sin atmósfera ni agua, similar a Mercurio».

Para confirmar que los cambios de brillo aparente se debían a planetas orbitando alrededor de Kepler-37 no sirvieron, al contrario que en otros casos, las velocidades radiales ni las variaciones en los tiempos de tránsito, por lo que los investigadores exploraron posibles escenarios astrofísicos (llamados «falsos positivos») que podrían imitar el tránsito de un planeta entorno a Kepler-37. Emplearon para ello un programa informático específico y de gran complejidad denominado BLENDER.

 

Diagrama esquemático que muestra las configuraciones que pueden conducir a falsos positivos en la búsqueda de planetas por el método de tránsitos (pulse en la imagen para ampliarla).

Diagrama esquemático que muestra las configuraciones que pueden conducir a falsos positivos en la búsqueda de planetas por el método de tránsitos (J. Lillo-Box, D. Barrado, D. Galadi)

Además, se utilizó otra técnica observacional con el instrumento AstraLux, instalado en el telescopio de 2.2 metros del Observatorio de Calar Alto (Almería) que brindó imágenes de muy alta resolución de esta estrella, de calidad similar a las que se pueden obtener con el telescopio espacial Hubble. En palabras de Jorge Lillo-Box, investigador del CAB y miembro de AstroMadrid que también ha participado en este trabajo «Con la técnica utilizada, denominada lucky imaging [imágenes afortunadas], hemos logrado descartar un gran número de falsos positivos, es decir, hemos eliminado configuraciones como la presencia de otras estrellas o las manchas estelares. Estos fenómenos pueden confundirse con un planeta, ya que causan efectos similares en los datos recibidos, por lo que solo con una observación precisa es posible descartar que se trate de objetos estelares en lugar de planetas».

Parte de las imágenes se obtuvieron durante el tiempo garantizado español del Centro Astronómico Hispano-Alemán (Observatorio de Calar Alto, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC y de su homólogo alemán, la Sociedad Max-Planck MPG), tiempo que gestiona el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Se pone así de manifiesto la eficiencia de los programas dedicados, que hacen uso de manera intensiva del tiempo de telescopio en proyectos que intentan ampliar las fronteras del conocimiento.

 

El instrumento AstraLux acoplado al telescopio reflector Zeiss de 2.2 m de Calar Alto.

El instrumento AstraLux acoplado al telescopio reflector Zeiss de 2.2 m de Calar Alto. (CAHA).

Este trabajo es fruto de una gran colaboración internacional, dedicada a la explotación de los datos extraordinarios que proporciona el satélite Kepler, pero también de datos obtenidos por telescopios situados en tierra. En palabras de David Barrado, «Sin las observaciones adicionales de los telescopios terrestres no habría sido posible interpretar adecuadamente la información de Kepler. Es el binomio observatorio espacial más terrestre el que produce las sinergias requeridas para lograr este tipo de impresionantes descubrimientos, que hace unos pocos años estaban más allá de la imaginación más osada. Nuevamente, muestran la necesidad de mantener una adecuada financiación a los observatorios terrestres».

 

 

El caso de Kepler-37b ofrece un ejemplo muy claro de los resultados que se pueden obtener con telescopios de la clase dos metros, como el veterano reflector Zeiss de Calar Alto, cuando se equipan con instrumentos de tecnología avanzada como AstraLux y se ponen a disposición de una comunidad científica interconectada internacionalmente y que participa desde la primera línea en la ciencia de vanguardia.

 

 

Natalia Ruíz Zelman
David Galadí
Jorge Lillo-Box
David Barrado

Enlaces:

Centro de Astrobiología: http://cab.inta-csic.es/es/inicio

Telescopio espacial Kepler: http://www.kepler.nasa.gov

AstraLux: http://www.caha.es/CAHA/Instruments/ASTRALUX/

Telescopio reflector Zeiss de 2.2 m en Calar Alto

http://www.caha.es/images/stories/PR/tycho/tel22m_high_es.jpg

Lucky Imaging: http://www.caha.es/astralux-hubbles-sharp-resolution-from-calar-alto.html

http://www.caha.es/images/stories/PR/AstraLux/astraluxobserverstelescope.jpg

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Una cuestión de niños: ¿por qué Plutón no es un planeta?

“Málaga, 17 de diciembre de 2012:

Queridos científicos:

Somos los niños de cuatro años de la clase de Los Piratas del CEIP Pintor Félix Revello de Toro, de Málaga. En el cole estamos estudiando los planetas y el universo.

 Por favor, queremos saber por qué han quitado a Plutón de la lista de los planetas, porque a nosotras nos gustaría que sí fuese un planeta, ya que  sabemos que en el espacio hay muchos planetas. Esperando que nos digan algo nos despedimos con 26 besitos”.

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Granada, 05 de febrero de 2013

Queridísimos Piratas:

Los planetas y el universo son preciosos, y nos da mucha alegría que los estudiéis.

En realidad Plutón sigue siendo planeta, solo que es un planeta enano. Como sabréis, en el Sistema Solar tenemos el Sol, que es muy grandote y luminoso, y después a Mercurio, muy pequeñito, a Venus, cubierto siempre de nubes, a la Tierra, con sus ríos y elefantes y personas, y a Marte, el planeta rojo. Estos cuatro planetas, aunque muy diferentes unos de otros, son todos rocosos (vamos, que se puede andar sobre ellos).

Más allá de Marte se encuentra el Cinturón de asteroides, formado por un montón de rocas de distintos tamaños que, se cree, son los pedazos de un planeta que nunca llegó a formarse. Y después están los gigantes gigantescos: Júpiter, trescientas y pico veces más grande que la Tierra, Saturno, con sus anillos, Urano, que gira tumbado, y Neptuno, todo azul. Estos cuatro, además de grandísimos, no tienen suelo que pisar: están compuestos de gas (el aire que respiramos también es gas).

Y después venía Plutón, que era muy raro desde el principio porque era muy pequeño y rocoso y no pegaba con los cuatro grandotes. Con los que sí pegaba era con sus compañeros en los confines del Sistema Solar: en la región donde se encuentra Plutón se fueron encontrando más y más mini planetas parecidos a él, aunque más pequeños. Pero un día, después de buscar y buscar, los astrónomos encontraron uno que era más grande que Plutón, y creen que encontrarán más, puede que tan grandes como Marte.

Entonces hubo una discusión: ¿ponemos en la lista de planetas a todos los nuevos (imaginad que os tuvierais que aprender una lista de treinta planetas… qué difícil, ¿no?) o ponemos a Plutón y sus vecinos en una lista nueva?

Aunque a todos nos dio mucha pena porque teníamos cariño a Plutón, los científicos decidieron ponerlo en una lista nueva, la de los planetas enanos, donde también está Ceres, a quien le pasó lo mismo que a Plutón: cuando, hace más de doscientos años, los astrónomos vieron a Ceres con sus telescopios, lo pusieron en la lista de planetas. Pero después fueron encontrando más vecinos de Ceres y se dieron cuenta de que en realidad todos ellos formaban un cinturón (el Cinturón de asteroides del que hemos hablado antes). Y entonces decidieron sacar a Ceres de la lista de planetas y pusieron a todos en la de asteroides, porque si no iba a ser un lío un Sistema Solar con tantos planetas (tiene gracia, pero ahora que existe la lista de planetas enanos han vuelto a cambiar a Ceres de sitio y lo han puesto ahí).

De modo que tenemos la lista de planetas normales, donde están Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y la de los planetas enanos, en la que por ahora están Ceres, Plutón, Haumea, Makemake y Eris.

Así que, como decíamos al principio, Plutón sigue siendo planeta… Y que sea enano no es malo, porque hay cosas enanas maravillosas, como los renacuajos y los caramelos.

Veintiséis besitos, uno para cada uno.

Silbia López de Lacalle
Emilio García

UCC del IAA

				
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