Un planeta en la zona de habitabilidad de Próxima Centauri

Tras una intensa búsqueda, un grupo internacional de astrónomos liderados por los españoles Guillem Anglada y Pedro Amado han confirmado la presencia de un planeta orbitando alrededor de la estrella Próxima Centauri, que dista de nuestro planeta solo 4,2 años-luz. A pesar de la escasa energía que emite la estrella, su planeta podría contener agua líquida y por tanto ser un objetivo primordial en la búsqueda de vida.

Ilustración 1: Interpretación artística del planeta Próxima Cen b, su estrella cerca del horizonte y, mucho más alejadas y por tanto más débiles, sus hermanas Alfa Cen A y Alfa Cen B. Crédito: ESO/M. Kornmesser.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, es una inmensa estructura de más de 100,000 años-luz que contiene alrededor de cien mil millones de estrellas de distintas propiedades. La más cercana a nosotros se encuentra en un sistema triple y está caracterizada por su baja masa, por su color rojo y por su reducido brillo. Ahora, a pesar de las grandes diferencias con el Sol y el Sistema Solar, se ha identificado un planeta que orbita alrededor de esta minúscula estrella y que tiene unas características similares a la Tierra.

Ilustración 2: La localización relativa del sistema estelas triple. Próxima CEn es una estrella roja de reducido tamaño y luminosidad. Crédito: ESO/Pale Red Dot.

Hace tres años se descubrieron los primeros indicios de que Próxima Centauri podría poseer un planeta. A comienzos de este año se inició una intensiva campaña con el instrumento HARPS del telescopio de 2.2 metros del observatorio de La Silla, en Chile. Para ello hicieron uso de la técnica de la velocidad radial, que fue la que permitió la identificación del primer planeta extrasolar en 1995. Así, el planeta no se observa directamente pero se detecta el diminuto bamboleo que induce a la estrella. La tarea no fue sencilla porque este tipo de estrellas roja son muy activas y producen con frecuencia llamaradas de material que pueden mimetizar la señal que produce un planeta. Así, a la vez que se medía la velocidad radial de la estrella se monitorizaba con imágenes para verificar si se había producido alguno de estos eventos. Los resultados han aparecido en la revista Nature en un artículo que  incluye un numeroso grupo de investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía.

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