Las vías pecuarias y las construcciones rurales adyacentes: los palomares

Siempre recordamos los miles de kilómetros lineales de vías pecuarias que longitudinal y transversalmente surcan la Península Ibérica, sin embargo, son menos las ocasiones en las que nos acercamos a las múltiples construcciones de todo tipo que se reparten por la geografía.

La presencia de los palomares, hoy tan conocidos por diversas fuentes, constituyen un buen ejemplo de construcciones vernáculas que en ocasiones se dejan ver desde las cañadas.

Los trashumantes y trasterminantes, sobre todo de ganado vacuno, nos han transmitido el significativo caso de sus reses que, cuando se alimentan con la espiga del cereal ya encañado, en el subsiguiente proceso metabólico van dejando un rastro que a las palomas les sirve para cargar de granos su buche y de paso alimentar también a sus pichones.

La clara referencia para estas aves son sus palomares. Se trata de construcciones agrarias que podríamos enmarcar en la denominada arquitectura popular. Trabajados y construidos bajo diferentes formas por albañiles expertos, siempre han tenido como objetivo facilitar el mejor anidamiento a las palomas para así obtener unos óptimos pichones y un abono bien valorado por los agricultores locales.

Luis Miguel Azaña en su Proyecto Fin de Carrera (EUIT Agrícola –UPM- junio de 2010)  refiere que “El origen de los palomares en la Península Ibérica parece situarse en la época de dominación romana entre los siglos III a.C. y V a.C. Durante la Edad Media, la posesión de estas construcciones constituía un signo de distinción social reservado a los señores feudales, que alimentaban las palomas a expensas de las tierras cultivadas por los campesinos constituyendo un privilegio denominado “Derechos de Palomar”. Un claro exponente de su importancia en el Medievo es la Ley de Protección de los Palomares, promulgada por Enrique IV en las cortes de Castilla y León en el año 1465”.

Los materiales rústicos y simples han sido la base de estas singulares edificaciones, los elementos que acompañan tanto en el exterior como en el interior del palomar han definido las señas de identidad de pueblos y comarcas.

Las construcciones con tierra, tapial, en barro o en adobe son recurrentes en los cuatro puntos cardinales y con diferentes finalidades

En este caso, para nosotros, se trata de un espacio singular de gran importancia y trabajamos aplicando técnicas gráficas y cartográficas con el objetivo de que no se pierdan y olviden como tantos otros ejemplos que el paso del tiempo va borrando de la memoria colectiva, a esto lo denominamos destrucción del paisaje.

 

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