Auroras boreales: un espectáculo difícil de describir

Benjamín Montesinos

Como os decía David en una entrada de la bitácora de hace unos días, acabamos de volver de Groenladia. Hemos hecho de “astrónomos de cámara” para dos expediciones, uno de cuyos objetivos era observar auroras boreales. Les hemos explicado el origen -las partículas del viento solar- y los fenómenos que las producen. El espectáculo de una aurora boreal es difícil de describir, uno siempre se queda corto y las fotografías no dan una idea de lo que se ve en cada instante… es algo realmente apasionante y que emociona.

Os muestro aquí cuatro fotografías de una misma aurora tomadas una con respecto a la otra con un minuto de diferencia. Las fotografías las tomé el día 10 de septiembre desde Tasiusaq, a 61 grados de latitud norte con una cámara reflex de película (400 ASA y 40 segundos de exposición) y están digitalizadas con un escáner. La calidad quizás no sea tan buena como la de una fotografía digital pero creo que han quedado bastante bonitas.

El patrón que observamos del comienzo de las auroras cada noche fue muy similar: se forma un arco de oeste a este a una altura de unos 45 grados sobre el horizonte. Como la luna estaba en cuarto menguante, el arco aparecía de color blanquecino, aunque las noches posteriores, con menos luz de fondo se veía verdoso, su color real, debido a que la luz procede fundamentalmente de una transición atómica en los átomos de oxígeno de la alta atmósfera en una longitud de onda verde.

A partir de ahí, las auroras son todas distintas: el arco se empieza a activar y la luz de la aurora se intensifica, aparecen filamentos delgados, o cortinas que se mueven con bastante rapidez en el cielo, se alargan hacia arriba y se propagan de una zona a otra… las fotografías no dan ni remota idea del espectáculo que es ver esa danza en el cielo.

Algunas auroras duran pocos minutos y otras se alargan algo más. Esta aurora que os muestro aquí duró aproximadamente ocho minutos, y podéis ver los cambios de forma e intensidad que se produjeron. Los colores más rojizos corresponden a excitaciones de los átomos de oxígeno a niveles de energía más bajos que proporcionan al desexcitarse luz a longitudes de onda más largas.

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