Debates sobre energía en la Universidad Rey Juan Carlos. Energía nuclear de fisión

En la siguiente información se recogen las principales conclusiones de una experiencia docente desarrollada por alumnos de la Universidad Rey Juan Carlos, dentro de la asignatura “Panorama Energético Actual” del Máster en Tecnología y Recursos Energéticos.  En ella, los alumnos divididos en grupos debatieron sobre los tipos de fuentes energéticas más relevantes como alternativas actuales y/o futuras, incidiendo en los aspectos positivos y negativos de cada una de ellas. Semanalmente presentaremos las conclusiones de los debates de una opción energética concreta, comenzando en primer lugar por la energía nuclear de fisión.

Profesores: David Serrano, Gabriel Morales y Jacinto Monge.

 

 

RAZONES PARA EL USO DE LA FISIÓN NUCLEAR EN LA OBTENCIÓN DE ENERGÍA

 

La fisión es el proceso utilizado actualmente en las centrales nucleares. Está basada en una reacción en cadena donde un núcleo, normalmente de Uranio, es bombardeado con neutrones, se produce una violenta inestabilidad que hace que el núcleo se divida en dos fragmentos aproximadamente iguales y se emitan neutrones que serán capaces de romper nuevos núcleos de Uranio, extendiéndose la reacción y liberándose grandes cantidades de energía.

 

A pesar de la repulsa y el miedo social existente en algunos países como España hacia el uso de centrales nucleares para la obtención de energía, hay varias razones que justifican su uso, y no solo esto, sino que lo hacen muy recomendable. Algunas de las razones son:

 

¦ Seguridad de abastecimiento de energía:

 

 

 

 

 

 

¦ Aspectos económicos:

 

 

 

¦ Reducción de emisiones:

 

 

 

 

 

¦ Seguridad de las centrales nucleares:

 

 

 

[Marta Gutiérrez, Bárbara Morante, David Alba]

 

 

ASPECTOS NEGATIVOS DEL USO DE LA ENERGÍA NUCLEAR DE FISIÓN

 

En 2007 había 435 centrales nucleares, 327 tienen más de 20 años, solo para mantener el estado actual que es la producción del 6 % del total de energía primaria consumida en el mundo y el 15% de la electricidad mundial, se necesita construir 300 centrales nuevas en 20 años. Algo irrealizable porque se necesitan como mínimo 10 años hasta que se genera electricidad. Sólo se utiliza para producir electricidad. Los defensores de la energía nuclear se basan en que no produce gases de efecto invernadero y que la necesitamos, pero supone un mal mayor al producir residuos radiactivos, altamente peligrosos, y no se tiene solución para ellos. Tiene unos elevados costes al incluir todos los gastos (la vida operativa de una central nuclear y su desmantelamiento, la fabricación del combustible nuclear, el almacenamiento de los desechos, el transporte, la protección y  los seguros). Así como el peligro de accidentes, cuyos costes exceden la capacidad del ser humano para remediar las terribles consecuencias.

 

Los reactores que se construyen actualmente de 3ª generación no pueden cubrir una gran demanda de energía. La tecnología de reactores de 4ª generación o de fusión nuclear no son más que proyectos en investigación y no llegaran a tiempo para combatir los problemas energéticos actuales. Las nuevas centrales propuestas no serán suficientes para cubrir la demanda y suplir las que se vayan quedando obsoletas.

 

Además, el uranio es una fuente agotable. Si se sigue consumiendo como en la actualidad, se habrá agotado en unos 60 años. En el supuesto caso de que se quisiera incrementar de una manera drástica el porcentaje de energía nuclear para proteger el clima, se dispondría de uranio por un número de años correspondientemente menor.

 

El coste de desmantelamiento es muy elevado debido a cuestiones tecnológicas no resueltas. Como lo es el almacenamiento de residuos de alta actividad durante miles de años. Las empresas quieren posponer el cierre de centrales para aumentar la rentabilidad a costa de la seguridad, puesto que una central de más de 30 años tiene mayor riesgo de sufrir accidentes por el envejecimiento de los materiales. Los costes de desmantelamiento los asumimos todos los consumidores a través de la factura de la luz.  En España, por ejemplo, desmantelar Zorita costara 170 millones de euros, cuando solo tenía una potencia de 160MW. Vandellós I nos ha costado 600 millones de euros desde el 90. Así pues, los costes de desmantelar una central pueden ser tan elevados como los de construcción.

 

Asimismo, la construcción de nuevas centrales es muy costosa del orden de 3000 millones de dólares. Por eso, actualmente no son rentables más que con precios fijados y subvenciones, lo que perjudica el libre mercado de la energía.

 

Es un ejemplo de que no se debe volver a debatir si la energía nuclear es una opción, puesto que ya se ha demostrado que no es viable ni siquiera económicamente, sin tener en cuenta su impacto ambiental. En España en 2000 el coste de la moratoria nuclear era de 3000 millones de euros. Centrales que no han producido nada y que las pagamos entre todos.

           

La energía nuclear aunque se ponga como la defensora del cambio climático no es ni siquiera una opción para frenar el efecto invernadero. Solo el aumento de la eficiencia energética en el transporte y en los edificios serían 11 gigatoneladas de ahorro de CO2 hasta 2050 y si triplicásemos la producción nuclear (para ello habría que sustituir los viejos reactores e instalar cientos de centrales nuevas, lo que reduce la reservas de uranio a menos que la vida útil de una central y, por lo tanto, es inviable) ahorraría 5 gigatoneladas.

 

Los residuos de larga duración y alta actividad (miles de años) plantean problemas éticos y científicos sin resolver. Actualmente ningún país del mundo tiene solucionado técnicamente el almacenamiento. Además, el transporte de estos residuos es peligroso y caro.

El desarrollo de la energía nuclear depende de la existencia de un consenso a escala mundial. Actualmente no existe ya que mientras unos países apoyan el desarrollo de este tipo de energía, otros han declarado moratorias o se niegan a la compra de electricidad procedente de esta fuente. En el Protocolo de Kyoto se incluyen políticas de ahorro y de fomento de energías renovables, pero no se contempla la energía nuclear.

 

La energía nuclear fomenta la expansión del armamento atómico. Crea inestabilidad geopolítica: la utilización de la energía nuclear para fines energéticos es también un paso para la creación de armas atómicas e incrementa la inestabilidad geopolítica regional o mundial. Además de que puede ser blanco del terrorismo. Los desechos radiactivos pueden ser usados por terroristas para fabricar las llamadas bombas sucias. El uso de la energía nuclear crea nuevos objetivos para atentados terroristas.

 

Es intrínsecamente peligrosa, un accidente serio o un ataque terrorista a una central nuclear o a un cargamento de elementos radioactivos, puede ocasionar la muerte y provocar cáncer, defectos genéticos y otras enfermedades graves en seres humanos, además de otros impactos ambientales. Desde los años 50 hasta ahora han sucedido unos 24 accidentes nucleares civiles. El más grave hasta la fecha fue el de Chernobil, con miles de km2 afectados, cientos de miles de refugiados y enfermos, y centenares de miles de víctimas mortales.

 

Entre las alternativas más importantes a la energía nuclear están las fuentes de energías renovables. Otras alternativas podrían ser el ahorro energético, eficiencia energética, etc. Son el futuro a largo plazo, puesto que la energía nuclear presenta demasiadas desventajas y es limitada en el tiempo.

 

[Marta Castaño, Alfonso Triano]

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