Guías de buenas prácticas energéticas

Las “buenas prácticas” son pequeñas medidas que se pueden realizar casi sin o con pequeños esfuerzos y desembolsos económicos, y que repercuten muy positivamente en los consumos energéticos o en el desempeño ambiental de las empresas y de las personas. Muchas de ellas son lógicas y evidentes, pero otras no lo son tanto. Para facilitarlas se publican las denominadas “Guías de buenas prácticas”, dirigidas a distintos sectores comerciales o, incluso, a particulares.

 

[Javier Dufour]

Incidiendo en este último aspecto, me gustaría resaltar que individualmente y desde nuestros hogares, todos podemos contribuir a mejorar el medio ambiente y a ahorrar energía. Existen diferentes instituciones que publican periódicamente estas guías de buenas prácticas, así podemos citar el Centro de Ahorro y Eficiencia Energética de Madrid que ha publicado guías sobre la gestión energética municipal, ahorro energético en el sector industrial, en residencias de ancianos o en hoteles (algunas de ellas se pueden encontrar en Internet); o la Fundación Biodiversidad, con análisis y guías para múltiples sectores. Dirigida a PYMES se puede encontrar en la web del Ayuntamiento de Valdemoro (www.valdemoro.es/ficheros/descargar.asp?fileid=74), un documento en el que donde además de un análisis de la eficiencia energética de este tipo de empresas de los municipios de Móstoles y Valdemoro, se incluye un capítulo de estas buenas prácticas que pueden suponer un ahorro en la factura energética del 10 al 20%.

 

Me parecen muy interesantes las publicadas por la Cámara de Madrid (www.camaramadrid.es/asp/pub/pub.asp?p=1&id=5) y especialmente destacable es la Guía de Buenas Prácticas Ambientales y Energéticas para el ciudadano y la pequeña empresa (2008) en la que también han participado en su publicación el Ayuntamiento de Tres Cantos y la Federación Empresarial Madrid Norte. Ésta está dirigida a ciudadanos particulares y, además de repasar los diferentes aspectos ambientales sobre residuos, agua o ruido, tiene un capítulo especialmente dedicado a la energía. En el mismo se encuentran recomendaciones de cómo ahorrar energía (y, no lo olvidemos, el dinero que pagamos por ella) en la cocina, en la climatización de nuestras viviendas o en su iluminación. También entra en el transporte, no quedándose sólo en la típica recomendación de usar los medios de transporte público, sino que incluye consejos sobre el mantenimiento y la conducción de nuestros vehículos. En pocas palabras, un documento muy recomendable.

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Comentarios

Felicitaciones por esta iniciativa, ya que siempre atribuimos a los grandes consumidores-que en buena parte despilfarran recursos, pero los usuarios pequeños, especialmente quien NO PAGA, abusa y sobretodo desconoce el daño que generamos con nuestras actitudes irresponsables. Vale la pena enfatizar la responsabilidad que debe recaer en todos: la empresa con posiciones creativas de racionalización y ahorro a través de metas, acompañando con la concientización a sus trabajadores en el sentido del beneficio mutuo entre las personas, la sociedad y por sobre todo la sostenibilidad ambiental.

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