Termosolar versus fotovoltaica. La gestión de la demanda y la estabilidad de la red eléctrica versus bajo coste

Autor: José González-Aguilar-IMDEA Energía

El abaratamiento masivo de la industria fotovoltaica ocurrido en el último lustro debido principalmente a la curva de aprendizaje [1] ha tenido una fuerte repercusión en la industria termosolar [2]. La energía eléctrica producida al transformar directamente la energía del Sol es al día de hoy más barato que hacerlo por una turbina calentando previamente un fluido térmico. De hecho, la implantación de la tecnología fotovoltaica ha desbordado en varias ocasiones las previsiones realizadas por entidades tales como la Agencia Internacional de la Energía, mientras que la implantación solar termoeléctrica se ha corregido a la baja [3]. Los informes prospectivos publicados por diferentes instituciones indican que esta situación no cambiará a medio y largo plazo. Aun así, recientes estimaciones proporcionan costes cercanos a 10-12 c€/kWh en 2020 para varias configuraciones de centrales comerciales.

Resulta interesante observar cómo la obtención de una disminución de costes que garantice la viabilidad de la energía termosolar impulsa la investigación y el desarrollo tecnológico. En EEUU, el programa Sunshot promovido por el Departamento de Energía tiene como objetivo reducir el coste de producción eléctrico en un 75% entre 2010 y 2020. Objetivos similares se han propuesto dentro de los programas de investigación europeos. Sin embargo, el coste no es el único elemento diferencial entre fotovoltaico y termosolar. En la última conferencia SolarPACES en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, celebrada entre el 13 y el 16 de octubre pasados, se observó cómo la comunidad termosolar plantea varias líneas de trabajo orientadas no solo a disminuir el coste de producción de electricidad mediante el desarrollo de nuevos componentes más baratos (helióstatos y sistemas de almacenamiento) y/o más eficientes (receptores y colectores, nuevos fluidos térmicos y ciclos termodinámicos). También se ha analizado las ventajas que ofrece la tecnología termosolar en la gestión de despacho mediante el uso de sistemas de almacenamiento térmico y su integración en el mix energético nacional e internacional. Resulta elocuente comprobar que el mayor número de trabajos presentados se han centrado en el almacenamiento térmico [4] extendiéndose en el rango de temperaturas de operación con el objeto de ir más allá de los ciclos Rankine (vapor) y el uso de reacciones químicas.

Gracias a la flexibilidad que ofrece el almacenamiento térmico, nuevos estudios sobre la integración de la tecnología solar en la red eléctrica sugieren su papel estabilizador, el cual permitiría incrementar la contribución de renovables en la red.

[1] Fraunhofer ISE (2015): Current and Future Cost of Photovoltaics. Long-term Scenarios for Market Development, System Prices and LCOE of Utility-Scale PV Systems. Study on behalf of Agora Energiewende. www.agora-energiewende.de

[2] Renewables 2015 Global Status Report (2015), http://www.ren21.net/status-of-renewables/global-status-report/

[3] Tracking Clean Energy Progress 2014, AIE. http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/tracking-clean-energy-progress-2014.html

[4] http://www.solarpaces2015.solarpaces.org/home.html

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

(requerido)

(requerido)


*