Archivo de mayo, 2021

Detectar la diferencia entre edad cronológica y biológica es posible analizando los electrocardiogramas con Inteligencia Artificial

Un estudio realizado por la División de Cardiología Preventiva de la Clínica Mayo y publicada en la European Heart Journal – Digital Health, encontró que el análisis de los electrocardiogramas (ECG) mediante inteligencia Artificial (IA), puede determinar con bastante precisión la diferencia entre la edad cronológica y la edad biológica de una persona y proporcionarnos información útil sobre nuestra salud y la longevidad.

El modelo de IA entrenado con los datos proporcionados por los ECG´s de una muestra poblacional, consiguió predecir con precisión la edad de la mayoría de los sujetos, con una diferencia de edad media de 0,88 años entre la edad detectada con el ECG y la edad real. Sin embargo, varios sujetos tenían una brecha que era mucho mayor, aparentemente parecían mostrar mayor diferencia de edad según la predicción de la IA.

Lo que observaron tras analizar estos datos y hacer un seguimiento de las personas muestreadas fue, que la probabilidad de morir durante el seguimiento fue más elevada entre las personas aparentemente mayores según la edad predicha por el ECG, en comparación con aquellos cuya edad del ECG era la misma que su edad cronológica o real. La asociación fue aún más fuerte al predecir la muerte causada por una enfermedad cardíaca. Por el contrario, los que tenían una diferencia de edad menor al haber sido considerados más jóvenes por ECG, mostraban un riesgo más reducido.

Estos resultados validan y amplían las observaciones que anteriormente ya habían obtenido el grupo de investigación de la Clínica Mayo sobre predicción de la edad al analizar los ECGs mediante IA, habiendo detectado un envejecimiento acelerado al demostrar que las personas con una edad mayor de la esperada por el ECG mueren antes, especialmente por enfermedades cardíacas. Según los investigadores, la tasa de mortalidad es una de las mejores formas de medir la edad biológica.

Cuando los investigadores ajustaron estos datos para considerar múltiples factores de riesgo estándar, la asociación entre la brecha de edad y la mortalidad cardiovascular fue aún más pronunciada. Los individuos que resultaron ser más viejos según la medición por el ECG en comparación con su edad real, tenían el mayor riesgo, incluso después de tener en cuenta las condiciones médicas que predecirían su supervivencia, mientras que los que se encontraron más jóvenes en comparación con su edad real tenían riesgos cardiovasculares más bajos.

Los investigadores evaluaron los datos de los ECG’s de más de 25.000 personas con un algoritmo de IA previamente entrenado y validado para proporcionar una predicción biológica de la edad. Los sujetos con una diferencia de edad positiva (una edad del ECG superior a su edad cronológica o real) mostraron una conexión clara con la mortalidad por todas las causas a lo largo del tiempo.

Los sujetos del estudio fueron seleccionados a través del Proyecto de Epidemiología de Rochester, un índice de información relacionada con la salud de proveedores médicos en el condado de Olmsted (Minnesota – USA). Los sujetos tenían una edad media de alrededor de 54 años y fueron seguidos durante aproximadamente 12,5 años. El estudio excluyó a aquellos con antecedentes iniciales de ataques cardíacos, cirugía de derivación o stents, accidente cerebrovascular o fibrilación auricular.

Estos hallazgos abren una serie de oportunidades para ayudar a identificar a quienes pueden beneficiarse más de estrategias  de salud preventivas. Ahora que se ha demostrado el concepto de que la edad del ECG se puede relacionar con la supervivencia, es hora de pensar cómo se podría incorporar esto en la práctica clínica, pero como siempre con estos estudios previos, se necesitará más investigación para encontrar las mejores formas de hacerlo.

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Categorias: Análisis de datos

Inauguración en Valencia de la exposición ” A vivir que son 100 años”

La consejera de Sanidad Universal y Salud Pública de la Generalitat Valenciana, Ana Barceló, inauguró la semana pasada en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) la exposición diseñada y producida por la Fundación General CSICA vivir que son 100 años”, una muestra que ofrece al visitante una visión científica sobre la longevidad y el envejecimiento saludable.

El acto contó con la presencia de Ramón Torrecillas, director de la Fundación General CSIC; Deborah Burks, directora del Centro de Investigación Príncipe Felipe; María Vicenta Mestre, rectora de la Universitat de València; Sacramento Pinazo, presidenta de la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología; Javier Quesada, presidente de la Fundación Premios Jaume I; y Juan A. Fuster, delegado del CSIC de la Comunidad Valenciana, entre otras personalidades.

Inició el turno de intervenciones Deborah Burks, quien destacó que la vejez no es una enfermedad y añadió que “comprender el proceso de envejecimiento nos ayuda a abordar mejor las patologías asociadas al envejecimiento como, entre otras, la diabetes, el Parkinson, Alzheimer, cáncer, osteoporosis, con alto impacto socioeconómico y para las que la ciencia, afortunadamente está logrando enormes avances”. A continuación, Ramón Torrecillas analizó cómo el envejecimiento está cambiando nuestras casas, nuestras infraestructuras y nuestras ciudades, apuntando que “también cambiará el modo en el que entendemos nuestra salud y nuestras expectativas de bienestar”.  La encargada de cerrar el acto fue Ana Barceló que finalizó su discurso con las palabras de Carmen Alborch sobre el envejecimiento: “La vida no es una cuesta hacia abajo, es una montaña rusa con subidas y bajadas, pero remontas y podemos transformar el proceso de envejecimiento en una fuente de oportunidades, y envejecer con calidad y con libertad”.

Conferencia inaugural Envejecer bien, una oportunidad y un reto

El catedrático de Fisiología de la Universitat de València, José Viña, fue el encargado de impartir la conferencia inaugural en este acto. Bajo el título Envejecer bien, una oportunidad y un reto, explicó a los asistentes cómo el estrés, el ejercicio, la alimentación y las relaciones sociales influyen en el proceso de envejecimiento y apeló a la responsabilidad individual de cuidarse.

La exposición “ A vivir que son 100 años” se  podrá visitar con reserva previa a través del correo events@cipf.es desde el 29 abril hasta el 30 de julio, de lunes a viernes  de  9:00 a 17:30 horas.

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