‘Formación’

Proyectos Sinérgicos de I+D de la Comunidad de Madrid

El pasado 18 de octubre se cerró la convocatoria de Proyectos Sinérgicos de I+D (2018) lanzada por el “Programa de ayudas a la I+D+i de Interés Regional” de la Comunidad de Madrid. Al igual que ocurre con los programas de proyectos colaborativos (Tecnología, Humanidades y Biomedicina), la convocatoria de proyectos sinérgicos ha tratado de favorecer la colaboración entre grupos de investigación, laboratorios y empresas de la Comunidad de Madrid. En este caso concreto, el consorcio exige la colaboración de 2 grupos de investigación cuyas áreas científicas no estuviesen relacionadas de forma directa,  con la finalidad de desarrollar proyectos sinérgicos de tres años de duración y de naturaleza interdisciplinar. La cuantía total de la ayuda supone un máximo de 300.000 euros/año por proyecto.

Proyectos Sinérgicos 2018 

Los objetivos generales de la ayuda fueron los siguientes:

  •  Desarrollar proyectos de investigación disruptivos, en la frontera del conocimiento, entre dos grupos de investigación interdisciplinares de la Comunidad de Madrid con habilidades complementarias, conocimiento y recursos para abordar y resolver conjuntamente retos y problemas científicos ambiciosos. Uno de los grupos, y en particular su Investigador Principal ejercerá como coordinador principal.
  • Atraer y retener talento investigador mediante la incorporación de jóvenes investigadores y científicos de prestigio a grupos de investigación de la Comunidad de Madrid.
  • Favorecer la participación activa en redes y consorcios internacionales.
  • Fortalecer e impulsar la adquisición y la gestión de calidad de infraestructuras científicas accesibles.

Al igual que ocurre con otros programas de la Comunidad de Madrid de tipo colaborativo, las propuestas se estructuran en un programa científico (memoria científica del proyecto) y un programa de actividades de I+D que integra la justificación económica del presupuesto, el plan de capital humano (captación de recursos, movilidad, participación en redes y formación) y el plan de gestión, coordinación y transferencia, que integra también el plan de difusión y cultura científica del proyecto. Este tipo de actividades han de ser estructuradas de una de forma específica y cuidada, ya que estos apartados pueden llegar a suponer hasta un 40% de la memoria, cuya evaluación puede determinar el éxito o el fracaso de la propuesta.

De forma similar a los programas europeos del H2020, la Comunidad de Madrid apuesta por el impulso de actividades de I+D que no son puramente científicas, y que cada vez más tienen un interés cultural, social y económico, como son la divulgación científica, la gestión de proyectos de I+D y la formación complementaria del personal investigador.

Desde mi experiencia como gestor de proyectos veo muy positivo que este tipo de ayudas refuercen el sistema de gestión de I+D de la Comunidad de Madrid, ya que se permite la contratación de un técnico de gestión para la coordinación y justificación de las ayudas. Un programa de actividades de I+D muy ambicioso supone una carga importante de trabajo y requiere de conocimientos generales de tipo económico, científico-técnico y ofimáticos, que en algunos casos no pueden ser asumidos por los investigadores (no por desconocimiento, sino por falta de tiempo).

Echo en falta una participación más activa por parte de las empresas, que aunque pueden formar parte del consorcio de forma externa como EPO (empresa promotora observadora), al no recibir financiación directa se hace muy difícil estructurar unos planes de transferencia y explotación de resultados realistas y vinculados con el sector productivo y tecnológico. Una posible solución sería la creación de consorcios público-privados donde las empresas definiesen las líneas estratégicas de I+D y la financiación se realizase de forma conjunta. Esto ocurre por ejemplo en programas europeos como el IMI2 del H2020 en el que la industria farmacéutica colabora con el sector público de una forma dinámica y activa, transfiriendo los resultados de la investigación de una forma más eficiente y acorde a las necesidades de las empresas.

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Formación en competencias transversales en centros de investigación

Podemos definir las competencias transversales como las “cualidades, habilidades y actitudes no específicas que un trabajador puede desarrollar a lo largo de su etapa profesional y que le permiten desenvolverse en un entorno organizativo, multidisciplinar e intersectorial, más allá de los conocimientos científicos y técnicos adquiridos”. Estas nuevas capacidades influyen directamente en la diferenciación entre candidatos, permitiéndoles tener un papel decisivo en entornos laborales competitivos y cambiantes.

El proceso de Convergencia Europea de Enseñanza Superior incide en la necesidad de contemplar las competencias genéricas o transversales en la formación pregraduada. Dichas competencias son especialmente adecuadas para los futuros profesionales en ciencias de la salud (J. Baños, J Pérez 2005).

Las competencias transversales se caracterizan por ser:

  • Integradoras, facilitando el acceso de los investigadores al mercado laboral
  • Transferibles en contextos profesionales (académico) y personales (sociales)
  • Interrelacionadas con otro tipo de competencias (transversales y específicas)
  • Multifuncionales, es decir, versátiles y capaces de responder a distintos tipos de problemas.
  • Evaluables, puesto que permiten cuantificar la calidad del aprendizaje y acreditar su nivel.

Por tanto, para un centro de investigación (público o privado) las competencias transversales son las capacidades necesarias para titulados con cualificación académica, que no están relacionadas con sus conocimientos técnicos específicos, pero que pueden ser de gran utilidad para cualquier modalidad científica. Las categorías habituales que engloban dichas competencias las podríamos resumir de la siguiente forma:

  • Capacidad de análisis, síntesis y razonamiento crítico
  • Comunicación oral y escrita
  • Conocimiento en idiomas
  • Gestión y planificación de los recursos y de la información
  • Aplicación de conocimientos y resolución de problemas
  • Capacidad para la negociación, conciliación y toma de decisiones
  • Trabajo en equipo interdisciplinario en un contexto internacional

De esta manera es posible que algunos centros de investigación estén realizando cursos, jornadas o workshops sobre temas relacionados con la gestión de proyectos de I+D, financiación de I+D, transferencia de resultados, bioética, comunicación oral, divulgación científica o búsqueda en base de datos científica, entre otros. Estos cursos suelen tener una doble finalidad, por un lado obtener un mayor ratio de éxito en convocatorias competitivas, y por otro, realizar una formación continuada del personal investigador.

Según el Informe OIE sobre jóvenes y mercado laboral “El camino del aula a la empresa” del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), el 34% de los universitarios de instituciones privadas nunca han recibido asesoramiento sobre salidas profesionales y la búsqueda de empleo, frente a un 39% de estudiantes de FP y a un 52% de universitarios de instituciones públicas. El informe, publicado en 2014, indica también que el 69% de las empresas considera que los universitarios no están bien formados en este tipo de capacidades.

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