Se inaugura en Córdoba la primera planta de biocarburantes generados a partir de residuos de aceitunas

El pasado 23 de marzo se inauguró en Cañete de las Torres (Córdoba) la primera planta industrial del mundo destinada a la producción de biocombustibles a partir orujillo, es decir,  un residuo procedente de la aceituna que queda como desecho en el proceso de producción de aceite y provoca graves daños al medio ambiente, ya que es difícil de eliminar.

 [Rocío Fernández Saavedra – CIEMAT]

Planta de Biocarburantes de Cañete de Las Torres.

La planta industrial, perteneciente a la empresa madrileña Cardiles Oil Company  fue inaugurada por la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar. Esta planta es la primera que opera con el sistema japonés Kurata. Esta tecnología ha sido desarrollada por el profesor Sato Kurata, del Instituto de Ondas Cuánticas de Kobe (NIHON, Japón), y permite producir gasolina, queroseno y gasoil a partir de residuos ricos en hidrógeno y carbono, como el petróleo y sus derivados, o la biomasa residual, como aceites vegetales usados, orujillos de oliva o lodos de depuradora, entre otros, de forma rentable y eficiente, tanto a nivel económico como medioambiental. El sistema Kurata consigue mediante un proceso de ondas cuánticas y giros magnéticos, que se llevan a cabo en un catalizador, separar los átomos de hidrógeno y carbono que contienen estos residuos y transformarlos hidrocarburos pequeños. En función del producto que se quiera obtener, carburantes o biocarburantes, se diseña el molde del catalizador que se emplea en el proceso.

La planta, en la que se han invertido 14 millones de euros, está rodeada de más de 100.000 hectáreas de olivar que proporcionan las 30.000 toneladas de orujillo que la instalación necesita para producir las 10.000 toneladas de biocombustibles previstas al año. Esta cantidad permitirá cubrir la demanda de combustible de unos 20.000 coches cada año y reducir la emisión de CO2 a la atmósfera en un 80%”.

Para obtener los combustibles ecológicos en la planta de Cañete, lo primero que se hace es licuar el orujillo -obtenido con restos de alperujo- y transportarlo hasta unos bidones. Desde estos contenedores, el líquido llega al catalizador en donde se realiza la recomposición molecular, que consiste en separar el hidrógeno y el carbono del resto de sustancias y transformarlo en un hidrocarburo. El proceso de piro-gasificación se realiza a 400º de presión atmosférica y permite obtener únicamente los gases de hidrógeno y carbono, que suponen un 35% del total. A este hidrocarburo se le añade, en una tercera fase, más hidrógeno para conseguir combustibles pesados como el diesel y el queroseno, y ligeros como la gasolina. Durante todo este proceso sólo se genera un 5% de residuo en polvo no contaminante que puede ser activado para convertirse en abono.

El Grupo Torres, propietario de la instalación en la que trabajan 14 personas y de los derechos de explotación del sistema Kurata en Europa y América, tiene previsto cuadriplicar la producción de Cañete hasta alcanzar las 40.000 toneladas al año. También aumentará el número de plantas en España con una que abrirá el próximo otoño en Barajas de Melo (Cuenca), y en la que se tratarán plásticos, y con otra más a mediados del 2012 en Almería para convertir en biocarburantes los residuos vegetales.

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