Récord de renovables en 2016, pero queda trabajo por hacer

Autora: Elena Díaz-Instituto IMDEA Energía

El pasado 7 de Junio la asociación internacional sin ánimo de lucro REN21 publicó el informe sobre el estado global de las energías renovables durante 2016 y principios de 2017, lleno de buenas noticias.

La instalación de nuevas plantas de generación eléctrica de fuentes renovables alcanzó un nuevo récord en 2016, con un total 161 GW que aumentan la capacidad total instalada en un 9% con respecto al año anterior. La tecnología con mayor aumento es la solar fotovoltaica, que supone un 47% de las nuevas instalaciones, a la que siguen la eólica (34%) e hidráulica (15,5%). Además, es el quinto año consecutivo en el que la inversión en energías renovables duplica la de generación por combustibles fósiles. Los países que más han invertido en generación renovable son China y Estados Unidos aunque si se normaliza según el producto interior bruto pasan a serlo Bolivia y Senegal. En la Figura 1 se muestra esta clasificación global junto con la clasificación por tecnologías.

 

Figura 1: Clasificación de los 5 países con mayores inversiones en generación renovable, total y por tecnología (2016).

El 24.5% de la electricidad producida en 2016 fue a partir de fuentes renovables, principalmente hidroeléctrica (Figura 2). Esto, unido al descenso en el uso del carbón y al aumento en la eficiencia energética, ha conseguido mantener estables las emisiones de CO2 a la atmósfera, a pesar de que la tanto la economía global como la demanda energética han aumentado. Esta tendencia refleja claramente el desacoplamiento entre el desarrollo económico y las emisiones, un paso importante en el camino de reducción de emisiones necesario para evitar un aumento mayor de 2 ºC en la temperatura global del planeta.

 

Figura 2: Participación de las energías renovables en la producción eléctrica global (2016).

Es común que, al hablar de energías renovables, salgan a relucir inconvenientes como la falta de gestionabilidad o el excesivo precio. Sin embargo, en este informe se los considera mitos ya que ha habido numerosos avances en ambas direcciones. Se están produciendo cuantiosos progresos y novedades en el ámbito del almacenamiento y la gestionabilidad de forma que en varios países se han podido administrar picos de generación renovable de alrededor o incluso superando el 100%, como Dinamarca o Alemania. Además, los precios están cayendo de forma rápida y continua para todas las tecnologías, en especial fotovoltaica y eólica para las que se han registrado precios de 0.05$/kWh. Es por esto que el argumento de que las energías renovables son aplicables sólo en países ricos ya no es válido. La gran mayoría de las centrales renovables se instalan en países en desarrollo y su participación irá en aumento. Alrededor de 50 de estos países se han comprometido a llegar al 100% de renovables, y no son los únicos. Durante 2016 más de 30 empresas se han unido a RE100, una iniciativa global en la que se comprometen a realizar sus actividades con un 100% de electricidad renovable. Esto demuestra que, además de las ventajas medioambientales, tiene sentido desde el punto de vista económico.

 

Sin embargo, a pesar de todas estas buenas noticias, la transición energética no se está produciendo a la velocidad necesaria como para llegar a los objetivos del Acuerdo de París. Aunque la capacidad instalada aumenta, las inversiones fueron un 23% menores en 2016 que en 2015 y además se centran en energía fotovoltaica y eólica, dejando de lado el resto de tecnologías también muy necesarias para alcanzar las metas fijadas. Por otro lado, se hacen muchos esfuerzos en el ámbito de generación eléctrica pero menos hacia el transporte, calefacción y frío. Finalmente, la existencia de subsidios a los combustibles fósiles es uno de los factores que ralentiza el avance. Globalmente, por cada dólar invertido por los gobiernos en energías renovables, se invierten 4 en perpetuar la dependencia de los combustibles fósiles.

 

La eliminación de esos subsidios es una de las medidas que se proponen en el informe para intentar acelerar la transición. Se plantean otros propuestas, todas relacionadas con la eliminación de la supremacía de las fuentes fósiles para generación de energía, como la creación de políticas que aboguen por las energías renovables, o la desviación del esfuerzo desde el estudio de la carga base de origen fósil hacia la investigación de gestionabilidad y almacenamiento para que las renovables puedan actuar como tal.

 

Nos encontramos en un buen momento para las energías renovables. Se confirma su buen funcionamiento, crecimiento y competitividad frente a las tecnologías convencionales emisoras de gases de efecto invernadero. Sin embargo, debemos trabajar en consolidar y acelerar su crecimiento para alcanzar los objetivos de emisiones en un futuro cercano.

 

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