La Unión Europea publica un estudio sobre el impacto de la Directiva Europea sobre biocombustibles en el medioambiente y el mercado global

 “Global trade and environmental impact of the EU biofuels mandate” es el título de un estudio realizado por el International Food Policy Research Institute (IFPRI), publicado el 25 de Marzo de 2010. Este informe es uno de los cuatro estudios encargados por la  Comisión Europea (CE) en respuesta al requerimiento del Consejo y el Parlamento Europeo de analizar los efectos de los biocombustibles en el cambio del uso indirecto de la tierra.

Autor: [Paloma Manzanares  -Unidad de Biocarburantes- Dpto. de Energía- CIEMAT]

 El 23 de Abril de 2009, la Unión Europea adoptó la Directiva de Energías Renovables (Renewable Energy Directive, RED), que incluye un objetivo del 10% de contribución de las energías renovables en los combustibles para el transporte en el año 2020. Asimismo, se establecen los criterios de sostenibilidad que tienen que cumplir los biocombustibles consumidos dentro del territorio de la Unión. Estos incluyen un mínimo de ahorro de emisiones directas de gases de efecto invernadero (GEI) del 35% en 2009, incrementando hasta el 50% en 2017, así como restricciones en el tipo de tierras que se pueden convertir para el cultivo de materias primas para la producción de biocombustibles. Este último criterio solamente incluye los cambios en el uso “directo” de la tierra. La Directiva de Calidad del Combustible (Fuel Quality Directive, FQD), adoptada al mismo tiempo que la RED, incluye idénticos criterios de sostenibilidad y tiene como objetivo una reducción de emisiones de GEI procedente de los combustibles consumidos en la Unión del 6% en 2020.  

 El Parlamento y el Consejo Europeos han pedido a la Comisión estudiar el tema del cambio del uso “indirecto “de la tierra (Indirect Land Use Changes, ILUC, que se podría definir como el efecto que la expansión de los cultivos para biocombustibles puede provocar en el desplazamiento de los cultivos tradicionales a otros terrenos, que pueden ser de alto valor ecológico o con altas reservas de carbono), incluyendo posibles medidas para evitarlo. En este contexto, la Comisión ha lanzado cuatro estudios para examinar los ILUC, uno de los cuales es este informe.

 El estudio muestra una positiva reducción de gases de efecto invernadero y beneficios ambientales con el uso y la entrada en el mercado de biocarburantes de primera generación (especialmente debido a la importación de etanol brasileño a partir de caña de azúcar). Por otra parte, el informe advierte que los efectos derivados del cambio indirecto en el uso de tierras contrarrestarán parte de los beneficios señalados. Sin embargo, el estudio señala que los cambios indirectos de uso del suelo no resultarán una amenaza si se mantiene el actual objetivo del 5,6% de uso de biocarburantes en el transporte para 2020. A partir de ese porcentaje, el propio IFPRI reconoce que las emisiones de gases de efecto invernadero se pueden incrementar rápidamente y mermar la sostenibilidad ambiental de los biocarburantes.

 Como es habitual en este nuevo tipo de investigaciones, los hallazgos del estudio están sujetos a incertidumbres debido a la falta de datos disponibles y de una validación empírica completa. No obstante, este estudio supone un avance hacia un mejor conocimiento de los efectos medioambientales y económicos de los biocombustibles y contribuye al proceso de toma de decisiones por parte de la Comisión Europea en este tema.

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