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Detectar la diferencia entre edad cronológica y biológica es posible analizando los electrocardiogramas con Inteligencia Artificial

Un estudio realizado por la División de Cardiología Preventiva de la Clínica Mayo y publicada en la European Heart Journal – Digital Health, encontró que el análisis de los electrocardiogramas (ECG) mediante inteligencia Artificial (IA), puede determinar con bastante precisión la diferencia entre la edad cronológica y la edad biológica de una persona y proporcionarnos información útil sobre nuestra salud y la longevidad.

El modelo de IA entrenado con los datos proporcionados por los ECG´s de una muestra poblacional, consiguió predecir con precisión la edad de la mayoría de los sujetos, con una diferencia de edad media de 0,88 años entre la edad detectada con el ECG y la edad real. Sin embargo, varios sujetos tenían una brecha que era mucho mayor, aparentemente parecían mostrar mayor diferencia de edad según la predicción de la IA.

Lo que observaron tras analizar estos datos y hacer un seguimiento de las personas muestreadas fue, que la probabilidad de morir durante el seguimiento fue más elevada entre las personas aparentemente mayores según la edad predicha por el ECG, en comparación con aquellos cuya edad del ECG era la misma que su edad cronológica o real. La asociación fue aún más fuerte al predecir la muerte causada por una enfermedad cardíaca. Por el contrario, los que tenían una diferencia de edad menor al haber sido considerados más jóvenes por ECG, mostraban un riesgo más reducido.

Estos resultados validan y amplían las observaciones que anteriormente ya habían obtenido el grupo de investigación de la Clínica Mayo sobre predicción de la edad al analizar los ECGs mediante IA, habiendo detectado un envejecimiento acelerado al demostrar que las personas con una edad mayor de la esperada por el ECG mueren antes, especialmente por enfermedades cardíacas. Según los investigadores, la tasa de mortalidad es una de las mejores formas de medir la edad biológica.

Cuando los investigadores ajustaron estos datos para considerar múltiples factores de riesgo estándar, la asociación entre la brecha de edad y la mortalidad cardiovascular fue aún más pronunciada. Los individuos que resultaron ser más viejos según la medición por el ECG en comparación con su edad real, tenían el mayor riesgo, incluso después de tener en cuenta las condiciones médicas que predecirían su supervivencia, mientras que los que se encontraron más jóvenes en comparación con su edad real tenían riesgos cardiovasculares más bajos.

Los investigadores evaluaron los datos de los ECG’s de más de 25.000 personas con un algoritmo de IA previamente entrenado y validado para proporcionar una predicción biológica de la edad. Los sujetos con una diferencia de edad positiva (una edad del ECG superior a su edad cronológica o real) mostraron una conexión clara con la mortalidad por todas las causas a lo largo del tiempo.

Los sujetos del estudio fueron seleccionados a través del Proyecto de Epidemiología de Rochester, un índice de información relacionada con la salud de proveedores médicos en el condado de Olmsted (Minnesota – USA). Los sujetos tenían una edad media de alrededor de 54 años y fueron seguidos durante aproximadamente 12,5 años. El estudio excluyó a aquellos con antecedentes iniciales de ataques cardíacos, cirugía de derivación o stents, accidente cerebrovascular o fibrilación auricular.

Estos hallazgos abren una serie de oportunidades para ayudar a identificar a quienes pueden beneficiarse más de estrategias  de salud preventivas. Ahora que se ha demostrado el concepto de que la edad del ECG se puede relacionar con la supervivencia, es hora de pensar cómo se podría incorporar esto en la práctica clínica, pero como siempre con estos estudios previos, se necesitará más investigación para encontrar las mejores formas de hacerlo.

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Categorias: Análisis de datos

Nunca es tarde si… el envejecimiento es bueno

El inicio de un hábito constante de ejercicios adaptados, puede revertir los daños coronarios en individuos con hábitos sedentarios, ayudando a prevenir el riesgo de futura insuficiencias cardíacas, según un nuevo estudio realizado por cardiólogos del Instituto de medicina deportiva y ambiental (IEEM) en Dallas (EEUU).

Para obtener el mayor beneficio de este tipo de rutinas deportivas, debe comenzar hacia la mediana edad (antes de los 65), cuando el corazón aparentemente dispone todavía de la suficiente plasticidad y capacidad de remodelarse, según los hallazgos de los investigadores. Según este estudio, cuanto más tarde se comienza a desarrollar un hábito de vida saludable menor impacto en la salud cardiovascular. De tal manera que empezando en la mediana edad, debe realizarse de cuatro a cinco sesiones por semana, ya que dos o tres veces no han demostrado ser lo suficientemente efectivo para revertir los posibles daños coronarios.

Los participantes del estudio acumularon esos niveles de ejercicio, comenzando con tres sesiones de ejercicio moderadas de 30 minutos durante los primeros 3 meses y alcanzaron su punto máximo a los 10 meses cuando se agregaron dos sesiones más de intervalos aeróbicos de alta intensidad.

Los más de 50 participantes en el estudio entre los 45 y los 65 años, se dividieron en dos grupos, uno de los cuales recibió dos años de entrenamiento de ejercicio supervisado y el otro grupo de control, que participó sólo en entrenamiento de yoga y equilibrio.

Al final del estudio durante dos años, los que se ejercitaron más intensamente mostraron una mejora del 18% en su consumo máximo de oxígeno durante el ejercicio y una mejora de más del 25% en el cumplimiento o la elasticidad del músculo ventricular izquierdo del corazón.

Los hábitos de vida sedentarios, especialmente durante el proceso de envejecimiento en edades más avanzadas, puede llevar a una aceleración de la rigidez del músculo en el ventrículo izquierdo del corazón, la cámara que bombea sangre rica en oxígeno hacia sistema circulatorio. Cuando se produce este “endurezimiento” en el músculo cardíaco, se puede producir una gran presión sobre las cavidades cardíacas, lo que favorece un llenado deficiente y por tanto una posible insuficiencia cardíaca.  Esto suele producirse a menudo en individuos de mediana edad que no hacen ejercicio y no están en forma, dejándolas con cámaras pequeñas y rígidas con dificultades para bombear sangre.

Sin embargo, los investigadores destacan que la cámara del corazón en atletas competitivos sigue siendo grande y elástica, y que incluso, en personas con hábitos deportivos saludables (no atletas profesionales) con sesiones de cuatro a cinco días de ejercicio durante décadas, es suficiente para obtener la mayor parte de estos beneficios de la elasticidad cardiovascular.

En el estudio en cuestión, los investigadores querían saber si el ejercicio puede restaurar la elasticidad del corazón en individuos previamente sedentarios, especialmente si se inició a finales de la mediana edad. Los resultados presentados, muestran mejoras sustanciales en el cumplimiento cardíaco en los individuos más jóvenes del estudio después de un año de entrenamiento, pero sorprendentemente pocos cambios si el entrenamiento comenzó después de los 65 años.

Estos resultados muestran, que aunque nunca es tarde para iniciar unos hábitos saludables y vida activa, cuanto antes iniciemos esas rutinas adaptadas a cada persona y edad, antes nos aprovecharemos de sus amplios beneficios.

Referencia: Erin J. Howden, Satyam Sarma, Justin S. Lawley, Mildred Opondo, William Cornwell, Douglas Stoller, Marcus A. Urey, Beverley Adams-Huet, Benjamin D. Levine. Reversing the Cardiac Effects of Sedentary Aging in Middle Age—A Randomized Controlled Trial: Implications For Heart Failure PreventionCirculation, 2018; CIRCULATIONAHA.117.030617 DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.117.030617

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