Archivo de marzo, 2013

La Sociedad Española de Astronomía apoya al Observatorio de Calar Alto

Como muchos de vosotros ya sabréis, si seguís con atención las noticias de ciencia y particular de Astronomía, la continuidad del Observatorio de Calar Alto (Centro Astronómico Hispano-Alemán, CAHA) está pendiente de un hilo. Esta situación se ha originado por los considerables recortes en financiación que, debido su situación económica, está proponiendo el CSIC y que impiden cumplir los compromisos adquiridos en CAHA.

En la última reunión bilateral MPG-CSIC se contemplaron dos opciones como las más probables: 1) un cierre total de las instalaciones, y 2) una reducción de las operaciones a sólo un telescopio (3.5 m) con un único instrumento a la espera de la llegada de CARMENES. Incluso esta segunda opción sería muy grave ya que implicaría: una pérdida de las inversiones realizadas en los últimos años, sobre todo en nueva instrumentación, el cierre del telescopio de 2.2 m, el despido de una fracción notable de la plantilla, y una situación en la que difícilmente se podría seguir ofertando tiempo de telescopio a la comunidad astronómica.

La Sociedad Española de Astronomía (SEA), a través de su Presidente, ha hecho llegar a la Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación la siguiente carta:

Escribo en nombre de la Sociedad Española de Astronomía (SEA), la Sociedad que engloba a la inmensa mayoría, más de 700, de los astrónomos profesionales de España, para mostrar nuestra honda preocupación por el futuro inmediato de las instalaciones del Centro Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto (CAHA). Ha llegado a nuestro conocimiento la posibilidad de un cierre de parte de las instalaciones, en particular del telescopio de 2.2 m, y la reducción sustancial de operaciones en el telescopio de 3.5 m. Dicha situación, al parecer suscitada por una insuficiente financiación por parte del CSIC, supondría un importante revés para la astronomía española.

Calar Alto ha sido uno de los principales motores de la investigación astronómica en España durante los últimos 40 años y, actualmente, gracias a las inversiones realizadas, tanto por el MINECO y el CSIC, como por la Sociedad Max Planck (MPG), es un observatorio de referencia en Europa y uno de los pilares observacionales de la investigación astrofísica de alto nivel que se realiza en nuestro país. Es de destacar el esfuerzo en nuevo desarrollo instrumental realizado en los últimos años (en instrumentos como CAFE o PANIC en el telescopio de 2.2 m, o CARMENES en el de 3.5 m), que ha supuesto una importante inversión económica y en medios humanos que no se podría rentabilizar si no se mantuviese plenamente operativo el Observatorio, incluyendo el telescopio de 2.2 m. Hay que indicar además que dichos desarrollos están contribuyendo a la consolidación de equipos instrumentales en instituciones españolas, una asignatura pendiente hasta hace pocos años en la Astronomía española.

Actualmente Calar Alto es una compleja estructura plenamente amortizada y totalmente engrasada, como muestran las mínimas perdidas de tiempo observacional por problemas técnicos. Su personal, competente y altamente cualificado, está explotando con la mayor eficiencia las capacidades de los telescopios, y garantizando la integridad de los mismos. Se puede afirmar que las importantes inversiones realizadas durante muchos años han producido unas instalaciones con una alta eficiencia, en donde se realiza ciencia muy competitiva, como muestra el reciente informe de la Red de Infraestructuras de Astronomía (RIA) sobre productividad científica, y con un gran futuro, como muestra, a nivel europeo, el informe de ASTRONET (Report by the European Telescope Strategic Review Committee on Europe’s 2-4 m Telescopes over the Decade to 2020), donde se recomienda seguir apoyando las capacidades observacionales únicas de los telescopios de CAHA.

Durante los últimos años se han ido implementando recortes en el presupuesto de CAHA para adaptarse a la situación económica nacional. Un cierre, aunque fuese parcial, de las instalaciones supondría de facto un desmantelamiento a corto plazo del Observatorio. Esto tendría múltiples consecuencias, comprometiendo la consecución de proyectos de investigación ya aprobados y financiados por el Plan Nacional, afectando a otros proyectos e instalaciones con los que existen destacables sinergias (ej. el nuevo observatorio espacial Gaia, de la ESA, en el que España ha invertido recursos considerables) o para los que CAHA puede actuar como “stepping stones”, y, en definitiva, dañando irreparablemente la salud de la productiva y competitiva investigación astrofísica en este país. Para que pueda seguir operando, el observatorio necesita de un marco estable, con una financiación suficiente, que permita mantener a su personal técnico y a su equipo de observadores, de manera que se ofrezca tiempo de observación y se proporcione acceso continuado a los equipos investigadores y permita el uso de los instrumentos de última generación recientemente desarrollados o a punto de entrar en funcionamiento. Estoy convencido de la sensibilidad de la Secretaria de Estado ante esta situación y espero que pueda tomar las medidas necesarias para que el CSIC destine los medios económicos adecuados para que ambos telescopios, 2.2 y 3.5 m, permanezcan completamente operativos y puedan seguir impulsando, como lo han hecho hasta ahora, el desarrollo de la investigación astrofísica en España.

Javier Gorgas, Presidente de la Sociedad Española de Astronomía (SEA)

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Calculando con lápiz y papel parámetros cosmológicos

Hoy me he encontrado con un curioso artículo, muy interesante, que más que científico, es divulgativo. Se trata de una calculadora cosmológica…  Sin embargo, en vez de requerir complicados cálculos  con extrañas fórmulas, solo necesita un  lápiz y papel.

El fondo de microondas según observaciones del observatorio espacial Planck, de la ESA

El fondo de microondas según observaciones del observatorio espacial Planck, de la ESA

 

Esta calculadora se basa en datos derivados por la misión  Planck, de la Agencia Espacial Europea, que recientemente reveló el mapa más preciso de la radiación cosmológica del fondo de microondas, que permite estimar una edad del universo de 13810 millones de años.

 

El uso es realmente sencillo: basta con trazar una línea horizontal para un valor del desplazamiento hacia el rojo (“redshift”) z, localizado a ambos lados de la figura. De manera unívoca se determina la edad en ese momento del universo u otros parámetros característicos (tiempo de la constante de Hubble en ese momento –H-, una distancia  característica, módulo de la distancia, edad del universo y distancia retrospectiva (en miles de millones de años), tamaño en kiloparsec de un objeto con tamaño angular aparente de 1 segundo de arco, tamaño angular de un objeto de tamaño real de un kiloparsec (complementario del anterior).

 

Calculadora Cosmologica

Calculadora Cosmologica (crédito S. V. Pilipenko)

En definitiva, una herramienta sencilla que nos permite navegar por el universo y sus “arcanos” secretos.

 

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Los beneficios de la Astronomía


Una de las preguntas recurrentes que nos hacen a los astrónomos se refiere a la “utilidad” de nuestro trabajo. “Pero esto ¿para qué sirve?”, nos preguntan con frecuencia. La pregunta suele ir acompañada de un comentario del estilo de “en esta situación de crisis sería mejor resolver primero los problemas que tenemos, y ya dedicaremos recursos a la investigación en el futuro”. Este tipo de preguntas y comentarios responden a una visión miope de lo que supone la investigación científica en general, y la Astronomía en particular, para el avance y el bienestar de las sociedades, así que tratemos de explicar realmente cuáles son sus beneficios.

 

En primer lugar debemos situar el beneficio puramente científico, el impulso por el conocimiento que ha caracterizado desde siempre al ser humano. “¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos?”, son preguntas que se ha planteado la Humanidad desde que tuvo consciencia de su existencia. Y la Astronomía es la rama de la Ciencia por excelencia que puede responder estas preguntas. Hoy mismo ha presentado la Agencia Espacial Europea los primeros resultados de la misión Planck, que ha logrado datar con una excelente precisión la edad del Universo, 13.810 millones de años. Saber que el Universo tiene una edad determinada no es algo baladí, aunque hoy todo el mundo lo da por sentado. Hace unas cuantas décadas todavía se discutía la posibilidad de que el Universo hubiera existido “desde siempre”. La expansión del Universo, el Big Bang,… son conceptos cosmológicos que poco a poco han permeado nuestra sociedad y son considerados ya parte de nuestra cultura. Pero no surgieron de la nada: han sido precisos muchos esfuerzos por parte de muchos investigadores, a lo largo de décadas, junto con el desarrollo de instrumentos cada vez más sofisticados, para llegar a estas conclusiones.  Otro ejemplo más próximo lo constituye el descubrimiento de sistemas planetarios en torno a otras estrellas. El impacto cultural de este avance fue enorme, pues por primera vez nos hizo asumir que hay otros mundos similares al nuestro que pueden albergar vida en condiciones parecidas. El impacto será aún mayor cuando en los próximos años identifiquemos y estudiemos planetas parecidos a la Tierra, orbitando en torno a estrellas parecidas al Sol, en órbitas similares: auténticos análogos terrestres que harán volar nuestra imaginación pensando en futuros viajes espaciales.

 

Siendo importante el beneficio puramente científico, no debemos olvidar otros beneficios más próximos a la sociedad. Por una parte, los descubrimientos astronómicos han sido elementos clave para el avance de la Física. Fue gracias a observaciones astronómicas de los satélites de Júpiter que se pudo determinar con precisión la velocidad de la luz, un parámetro crítico para el desarrollo de la mecánica cuántica que posibilitó el desarrollo de toda la microelectrónica que controla nuestro mundo actual. Observaciones de explosiones de supernovas realizadas en los últimos 15 años han permitido descubrir la existencia de la denominada “energía oscura”, que provoca la aceleración de la expansión cósmica. Aunque su naturaleza nos es desconocida, las recientes observaciones de la misión Planck han permitido determinar que cerca del 70%  del contenido de energía del Universo lo constituye esta aún misteriosa fuente de energía. Quién sabe si en el futuro la Humanidad no será capaz de sacarle partido y utilizarla como una fuente de energía que permita un salto sustancial en la evolución tecnológica de nuestra sociedad. Sin pacientes observadores astronómicos, este descubrimiento no se habría realizado.

 

Pero hay ejemplos mucho más tangibles. En nuestro afán por estudiar lugares cada vez más recónditos del Universo, los astrónomos hemos impulsado el desarrollo de numerosas tecnologías que posteriormente han tenido aplicaciones en la sociedad. Por ejemplo, los detectores CCD que usan nuestras cámaras de fotos fueron inventados en 1969, pero lograron desarrollarse rápidamente gracias a sus aplicaciones en instrumentos astronómicos. Muchos de los detectores de rayos X que existen en los aeropuertos fueron desarrollados por una compañía americana que surgió para aplicar los conocimientos generados en la fabricación de detectores de rayos X para instrumentos astronómicos. El impulso a la investigación espacial promovido por los astrónomos, que necesitan ubicar fuera de la atmósfera sus telescopios de rayos X, gamma, ultravioleta o infrarrojos, ha contribuido al desarrollo de las tecnologías espaciales, de las que ahora nos beneficiamos todos gracias a los satélites de telecomunicaciones, meteorológicos o de navegación (GPS). Si hace unas décadas hubiera vencido el escepticismo frente a la inversión en telescopios espaciales, probablemente hoy no podríamos ver en directo un partido de la Champions League transmitido vía satélite, y eso sí que resultaría inasumible para buena parte de la sociedad. No debemos confundirnos: el desarrollo de la tecnología requiere el desarrollo previo de la Ciencia básica, en todas sus facetas, y la Astronomía juega un papel importante en este proceso.

 

En estos momentos nos encontramos en España en una situación de crisis no sólo económica, sino también social, que está socavando principios que hasta hace poco creíamos bien consolidados. El afán por recortar gastos de todas las administraciones nos está llevando a perder el norte, con una política de tierra quemada que pone en riesgo la recuperación de la economía en los próximos años. No tenemos más que observar el comportamiento de nuestros vecinos: nuestros competidores más próximos, como Alemania, Francia, Reino Unido o incluso Italia, también sumida en la crisis, no sólo no han recortado sus inversiones en Ciencia, sino que incluso las han aumentado de manera significativa, porque saben que invertir ahora es sembrar para el futuro, cuando la situación mejore. Vemos así cómo Reino Unido ha aumentado en un 25% su contribución a la ESA, o como Francia ha aprobado un paquete de medidas de estímulo que incluyen varios centenares de millones de euros para el desarrollo de misiones espaciales. O cómo casi todos los países que componen el Observatorio Europeo Austral (ESO) han manifestado ya su apoyo decidido al desarrollo del E-ELT, el telescopio de casi 40 metros que a principios de la próxima década nos permitirá ahondar en el estudio del Universo con una precisión y sensibilidad impensables hoy en día. Por desgracia, parece que el único socio de ESO que puede quedarse fuera vaya a ser nuestro país, que hasta la fecha no ha manifestado su intención de contribuir al proyecto. Una contribución que se limita a unos 40 millones de euros en 10 años, 10 céntimos de euro por cada ciudadano español durante la próxima década. Y esta inversión tendría prácticamente garantizada el retorno en contratos de alto valor tecnológico con industrias de nuestro país por valor de más de 300 millones de euros. Algo tan ridículo que nos hace avergonzarnos cuando hablamos con nuestros colegas europeos, sobre todo cuando vemos la ligereza con que se dedican cantidades mucho mayores a cuestiones mucho más peregrinas. Podríamos poner mucho más ejemplos, como la negativa a participar en muchos de los proyectos en marcha de la Agencia Espacial Europea, asfixiando a las industrias españolas que han logrado labrarse un reconocido prestigio a lo largo de los años, o la falta de fondos para continuar las operaciones del Observatorio Hispano Alemán de Calar Alto (CAHA). En estos momentos el futuro de CAHA no está garantizado, debido a la falta de compromiso de nuestras autoridades para comprometer los fondos precisos. Se da la paradoja de que se encuentra en un avanzado estado de desarrollo un nuevo instrumento para este observatorio, CARMENES, que a partir de 2015 nos debería permitir identificar gran cantidad de sistemas planetarios, incluyendo planetas rocosos no muy diferentes de nuestra Tierra, en estrellas que no son visibles desde el hemisferio sur. La inversión realizada hasta la fecha, así como el desarrollo tecnológico que ha sido preciso para diseñar el instrumento, corren peligro de desperdiciarse por un pequeño ahorro en gastos de operación, que no tienen ningún impacto macroeconómico. No olvidemos que la inversión en I+D+i en nuestro país (1.3% del PIB) es de las más bajas de Europa, muy lejos de la media (2% PIB), e inferior incluso a la de algún país vecino también inmerso en la crisis, como Portugal (1.5% del PIB).

 

Interior de la cúpula del telescopio de 3.5m del observatorio de Calar Alto

Interior de la cúpula del telescopio de 3.5m del observatorio de Calar Alto. El edificio es uno de los más grandes dedicados a la astronomía, y el telescopio es una de las joyas de la astronomía y tecnología europea (crédito D. Montes).

Conseguir el nivel de prestigio que había alcanzado la Astronomía española ha costado varias décadas de esfuerzo, inversión continuada en formación de personal, desarrollo de tecnologías,…. Buena parte de este prestigio lo podemos perder en los próximos meses. Y volver a recuperarlo nos costará años de marginación por parte de nuestros colegas europeos, con un retraso que tal vez nunca lleguemos a superar.  Por este motivo animamos desde la red AstroMadrid a nuestra autoridades a que reflexionen sobre los beneficios que la investigación científica, con especial énfasis la Astronomía, tienen en la sociedad, para evitar destruir en poco tiempo lo que ha costado tantos años alcanzar.

 

J. Miguel Mas Hesse

Coordinador de AstroMadrid

 

www.astromadrid.es

 

PS (editor): Ver:

¿Para qué sirve la Astronomía? Usos en medicina

publicado por el 31 de octubre de 2014

 

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El cometa PanSTARRS desde el observatorio de Calar Alto

Veinte años en este “negocio” y sigo sorprendiéndome, emocionándome cuando contemplo el cielo. Ayer avistamos el cometa PanSTARRS a simple vista desde Calar Alto. La Luna estaba alta, y todavía permanecía cierta luminosidad debida al fin del crepúsculo. Yo, inmerso en mis presupuestos, en las burocracias y otros asuntos remotamente relacionados con la ciencia, hice un paréntesis y me sumé al grupo de astrónomos y técnicos que, antes de iniciar las “verdaderas” observaciones astronómicas, quería disfrutar del espectáculo.

 

El cometa Panstarss desde el observatorio de Calar Alto

El cometa PanSTARRS visto desde Calar Alto, justo por encima del horizonte, aproximadamente una hora después de la puesta de Sol. Otros objetos de interés astronómico aparecen etiquetados. Destaca la luz zodiacal, producida por la dispersión de luz por partículas de polvo dentro del Sistema Solar (esencialmente en el plano en el que orbitan los planetas). Este fenómeno es característico de lugares excepcionales para la realización de observaciones astronómicas, como es el observatorio de Calar Alto, en donde se ha tomado la fotografía (crédito Gilles Bergond)

 

¡Y sí que lo fue! Tal vez a mí me sorprendió más porque no estaba preparado, mi mente seguía girando en torno a los problemas cotidianos (y no tan normales) de un observatorio astronómico. La verdadera realidad me golpeó de pronto: una vez más, la razón por la que hago todo esto, la belleza del universo desnuda ante mí.

La imágen, que claramente muestra la excelente calidad de cielo del observatorio de Calar Alto, en Almería, permite identificar varios objetos de gran interés y en buena medida resumen parte de mi carrera profesional: las galaxias cercanas M33 y M31 (Andrómeda), pero sobre todo los cúmos de estrellas de las Híades, Alfa Per y las Pléyades, sobre los cuales he trabajado de manera sistemática. Pero destaca por lo inusual, la luz zodiacal, indicador unívoco  de un cielo muy oscuro (en este caso, incluso con la Luna creciente y un brillante Júpiter.

Justamente estos días están aquí varios grupos de estudiantes de varias universidades de Madrid. Para ellos es una ceremonia de bautismo, la primera vez que observan con telescopios profesionales. Los telescopios son verdaderamente impresionantes, así como toda la tecnología que los rodea. Pero espero que estas jóvenes promesas no pierdan el horizonte, incluso en momentos tan complicados como éste. El ansia por conocer, por descubrir; la búsqueda de la verdad, de las respuestas a los enigmas de la naturaleza. Y, al final, el éxtasis ante su belleza.

Más información, incluyendo acceso a la imagen en alta resolución y detalles sobre cómo se ha obtenido la fotografía, en la página del observatorio.

 

 

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¿Para qué sirve la astronomía?

 

En una reunión que tuvimos hace unos meses con un cargo político de cierta relevancia para la política científica, nos hizo esta pregunta: “pero… ¿la astronomía para qué sirve?”. La pregunta iba sin malicia, quería informarse. Me cuentan que esta semana el director de un importante ente científico de este país se hizo la misma pregunta, entiendo que de forma retórica en este caso (lo contrario sería triste). Esta pregunta nos la hacen muy a menudo a los astrónomos y a otros científicos, y es algo natural en aquellos que no se dedican a la ciencia. En la sociedad en la que vivimos todo tiene que poderse responder en un titular y a ser posible resumiendo cuánto dinero se puede ganar. Siento decepcionarles si esperan que yo les de una respuesta escueta, esto no es posible para algo tan complejo. Y no es posible porque la pregunta es errónea. No hay que preguntar “para qué sirve la astronomía”, sino con qué propósito se investiga en astronomía. Esa es la clave. Al final de este artículo responderé a la pregunta incial, qué remedio. Pero ahora permítanme que me centre en esta segunda cuestión, mucho más interesante. ¿Por qué una sociedad debería invertir una parte (muy pequeña) de sus recursos en investigar algo tan “etéreo” como los astros del cielo? Para aprender. Así de simple, así de transcendente, así de importante.

El propósito de la investigación básica, sea en astronomía, física de partículas, biología, geología, o cualquier otro campo, es el de aprender. Queremos entender nuestro entorno, saber cómo funciona, cómo explicar que el Sol tiene manchas en su superficie, o las placas continentales se muevan continuamente. El principio de toda invención está en la pregunta de “cómo funciona”. La astronomía busca respuestas a los fenómenos del Universo, muchos de ellos imposibles de darse en las condiciones físicas de la Tierra. Muchas de estas respuestas tienen poco recorrido, pero otras abren enormes campos de investigación aplicada, aplicaciones industriales y… por fin… negocio (que parece ser la clave que muchos buscan). Pero esta es una escalera que hay que subir peldaño a peldaño, no podemos saltárnoslos. El ejemplo más importante que doy siempre es la física cuántica. La física cuántica se desarrolló a partir de la astronomía (de la astrofísica más bien). A partir de la física cuántica salieron la mayor parte de los desarrollos tecnológicos actuales. A saber: el rayo láser, semiconductores, componentes electrónicos, horno microondas, diodos led, etc. Prácticamente cualquier “cachivache” electrónico que tenemos alrededor (sí, incluidos móviles y tabletas) contine componentes que derivan de la física cuántica, y por tanto de la astrofísica.

Les voy a dar más ejemplos: los satélites. Los movimientos con los que funcionan los satélites no hacen sino emular a los de los cuerpos celestes. Son ecuaciones que entendemos gracias a la astronomía. ¿Se imaginan un mundo sin satélites? Volveríamos al calendario zaragozano para predecir el tiempo, por ejemplo. Y ¿qué me dicen del GPS? Ahora sería una gaita volver a la era en que se conducía sin GPS (algunos aún lo hacemos). El GPS no sólo funciona con satélites, sino que es necesario aplicar una serie de correcciones relativistas en su funcionamiento para que no nos sitúe en el lugar equivocado. Estas correcciones se conocen gracias a una ley, la de la relatividad, que no es estrictamente de origen astronómico, pero sí de investigación básica.

Luego hay una serie de descubrimientos para los que no sería necesaria la astronomía, pero que se produjeron gracias a la investigación astronómica (el caso de las CCD en cámaras digitales), o la exploración espacial (la vitrocerámica, el velcro, etc.). En el caso de las CCD realmente sí es necesaria la física cuántica, y por tanto la astronomía, pero su desarrollo final se podría haber hecho sin ayuda de la astronomía. Otro interesante caso es el radar, un invento hecho originalmente para observar el cielo en ondas de radio, y que más tarde se aplicó en tiempos de guerra para detectar la presencia de aviones enemigos.

En fin, no me voy a extender más. Creo que a estas alturas ya han entendido la lógica de mi argumento, y ya puedo responder a la pregunta original de este artículo: la investigación básica, en astronomía o cualquier otro campo, se hace para adquirir conocimientos. Con estos conocimientos se puede pensar en una ciencia más aplicable. A partir de esta segunda ronda ya se pueden hacer aplicaciones que sean rentables a nivel industrial, nos hagan la vida más sencilla, y den dinero que haga enormemente rentable la inversión inicial en investigación. La astronomía sirve para ganar dinero.

Un último comentario: naturalmente no tiene sentido gastarse un dineral en hacer sólo investigación en astronomía. Hay que hacer un equilibrio para invertir en todos los pasos de la cadena hasta llegar a las aplicaciones y el negocio posterior. Esta inversión sólo funciona si nos ocupamos también de los otros pasos. Y si solo nos ocupamos de los otros pasos no funciona tampoco, porque llegamos tarde ya que otros habrán adquirido los conocimientos antes que nosotros. Recuerden que Cristobal Colón llegó a América gracias a conocimientos astronómicos aplicados a la navegación, y fíjense lo bien que le vino a este país.

Jorge Sanz Forcada
Centro de Astrobiología

 

 

 

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Colaboración ciudadana: que España participe en el telescopio E-ELT

ESO (la organización europea para la investigación astronómica en el hemisferio austral) ha aprobado recientemente el programa E-ELT (European Extremely Large Telescope), cuyo objetivo es construir y operar el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo. El E-ELT, telescopio de 39 metros de abertura, será una herramienta fundamental para investigar en Astronomía. Permitirá, entre otros objetivos, encontrar Tierras alrededor de otras estrellas, resolver la población de estrellas en otras galaxias, detectar la primera luz que produjeron las estrellas al principio de la historia del cosmos, descifrar los enigmas de la materia y energía oscuras o medir la expansión del Universo en tiempo real.

 

Ilustración con el telescopio gigante E-ELT (Crédito ESO)

 

La Astronomía es la disciplina con mayor producción científica en España y nuestra entrada en ESO en el año 2006, después de largos años de espera, situó a la Astronomía española definitivamente en el lugar que le corresponde en el contexto europeo y mundial. Mantener este nivel de excelencia requiere tanto la participación como el acceso a los grandes observatorios astronómicos, algo para lo que el sistema español de I+D+i está en la actualidad particularmente bien capacitado.

Ser miembro de ESO ha comportado importantes beneficios, tanto por la pujante explotación científica de sus telescopios, como por la participación en el desarrollo de instrumentación tecnológica puntera así como en importantes retornos de alta calidad para la industria española. Años de experiencia en la utilización de instalaciones astronómicas en territorio español y la experiencia adquirida en la construcción del Gran Telescopio Canarias han contribuido a este remarcable éxito. Así, aunque España se incorporó a ESO 44 años después de su fundación, se encuentra actualmente entre sus estados miembros más activos y productivos.

El futuro de la Astronomía española pasa necesariamente por culminar nuestras actividades dentro de ESO participando en la construcción del E-ELT. No incorporarse ahora al E-ELT supondría no solo un desperdicio del esfuerzo realizado hasta ahora por España sino un retroceso irrecuperable.

Para participar en el Programa E-ELT, asegurando así un futuro de excelencia para la Astronomía española, el Gobierno de España tendrá que aportar unos 40 M€ durante el decenio 2012-2021. Esto vendrá acompañado de una apertura inmediata de la vía de acceso de las industrias españolas a participar, con excelentes expectativas, en la puja por contratos para la construcción de esta infraestructura, generando una importantísima actividad económica en el sector de la I+D+i. Industrias y centros de I+D españoles han participado en el diseño de componentes esenciales para el E-ELT y en su avanzada instrumentación. La industria española está por tanto excelentemente cualificada y posicionada para conseguir importantes contratos, cuya cuantía económica puede superar con creces la cantidad invertida.

Por el contrario, si España no participa en la construcción del E-ELT, los investigadores, centros de I+D y empresas españolas no podrán participar en las actividades del proyecto ni optar a los contratos que ESO otorgará para la construcción del proyecto. Con ello se habría malgastado una importante inversión pública y privada en actividades preparatorias durante la última década, así como todo el talento invertido por los investigadores.

Once de los catorce estados miembros de ESO ya se han comprometido con el E-ELT. España, octava potencia mundial en astronomía, es en estos momentos el único gran país europeo que no ha suscrito el programa. La participación en el E-ELT es una decisión de estado que afecta no solo a la ciencia sino a la economía, a la industria y por lo tanto a la creación de puestos de trabajo. Esperar a que Brasil anuncie la ratificación de su acuerdo de adhesión a ESO, lo que completará la viabilidad financiera del proyecto, no conducirá más que a una progresiva degradación de la posición científica, tecnológica e industrial de España en el programa.

Los firmantes, ciudadanos que apoyamos la petición de los investigadores en Astronomía en instituciones españolas, pedimos al Gobierno de España que suscriba el programa E-ELT de ESO a la mayor brevedad posible. Nuestra participación en la construcción del E-ELT genera unas oportunidades sin precedentes para la actividad económica en la I+D+i española, rentabiliza los esfuerzos realizados hasta la fecha por todos los estamentos en el sector de la Astronomía, y asegura un futuro para la investigación nacional en esta disciplina.

Ir a la página en donde se puede firmar la petición

 

 

Almudena Alonso Herrero
Rafael Bachiller
Xavier Barcons
Jordi Cepa
Matilde Fernandez
Jesús Gallego
Javier Gorgas
Jesús Martín Pintado
Carlos Martínez Roger
Miguel Mas Hesse
Jordi Torra
Lourdes Verdes Montenegro

 

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Resultados científicos, felicitaciones y los poderes públicos

Hace unos días se publicó un artículo en el que se anunciaba el descubrimiento de un planeta más pequeño que Mercurio. En el estudio participábamos Jorge, uno de mis estudiantes de doctorado, y yo (ver entrada en el blog).

Esta mañana Jorge ha recibido un telegrama del presidente de su comunidad autónoma. Una grata sorpresa. Después de todo, las oficinas de comunicación y prensa están atentas y son receptivas. Y siempre es agradable que se reconozca el mérito y el buen hacer, especialmente en casa.

Ya puestos, y dado que nuestros poderes públicos saben identificar resultados novedosos, o de gran impacto, me pregunto si es tan difícil proporcionar los medios adecuados para financiar la ciencia. Porque últimamente tengo la sensación de que estamos regresando al siglo XX. Para ser más exactos, retrocediendo 100 años, a comienzos de centuria. Es como un déjà vu: veo a don Santiago Ramón y Cajal (y no solo él), financiando sus propias investigaciones.

Espero equivocarme, que solo sea un tropezón en el camino. Que esta nefasta coyuntura económica se supere pronto, y que los poderes públicos realmente proporcionen los medios adecuados para que salgamos de la crisis con otro modelo económico, basado en la sociedad del conocimiento. Después de todo, nuestros cargos electos formulan este tipo de declaraciones con cierta frecuencia. Esperemos que terminen por plasmarse en realidades. Las palmadas en la espalda están muy bien, el apoyo real está mucho mejor.

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