Área con explotación mediante fracking. / Simon Fraser University (FLICKR)

Área con explotación mediante fracking. / Simon Fraser University (FLICKR)


Los seísmos provocados por humanos aumentan en todo el mundo

La actividad sísmica relacionada con actividades humanas está creciendo en todo el mundo, según un estudio. El fracking es la actividad de mayor riesgo, seguida de la minería, la construcción de presas y la extracción de petróleo y gas. Tanto la frecuencia de casos, como la mayor fuerza registrada por un terremoto inducido por humanos, han aumentado en los últimos 148 años.

Los terremotos causados por la actividad humana están creciendo en todo el mundo, según la base de datos de seísmos inducidos por la actividad humana HiQuake.

Las actividades que se han analizado en relación con episodios sísmicos incluyen la construcción de embalses de agua, la extracción de agua subterránea, carbón, minerales, gas, petróleo y fluidos geotérmicos, excavación de túneles, gestión de residuos de industrias extractivas, recuperación asistida de petróleo, fracturación hidráulica, almacenamiento de gas natural y almacenamiento de carbono.

La fracturación hidráulica (también conocida por el término en inglés fracking) es una técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. La inyección subterránea de agua residual que usa esta técnica para la producción de gas y petróleo es la principal actividad humana desencadenante de seísmos, según los datos históricos recogidos por HiQuake.

Este proceso puede aumentar el estrés en las fallas geológicas y provocar pequeños terremotos, un fenómeno que se observó claramente en Oklahoma (EE.UU.) a principios del año 2010 como consecuencia de la inyección de aguas residuales.

Además del fracking, la minería y la construcción de presas son las actividades humanas más impactantes sobre la actividad sísmica, según el estudio que publica la revista Earth Science Reviews, del que la Universidad de Durham informa en un comunicado.

De los 730 casos de seísmos inducidos, los proyectos de minería destacan con un 37 por ciento (271 casos), seguidos con cerca del 23 por ciento por el agua contenida en las presas y con el 15% por la obtención de petróleo y gas. La construcción de rascacielos o las pruebas nucleares subterráneas también figuran entre los factores desencadenantes de seísmos, aunque de forma inusual.

En este estudio, los investigadores, dirigidos por el Gillian Foulger, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Durham, recopilaron un registro completo de más de 700 terremotos que se atribuyen a la actividad humana en los últimos 148 años, entre 1868 y 2016.

La mayoría de ellos eran pequeños, entre las magnitudes 3 y 4. Pero la lista incluye también varios grandes terremotos destructivos, como el de magnitud 7,8 que ocurrió en Nepal en abril de 2015, relacionado con el bombeo de agua subterránea.

El equipo de investigación descubrió que tanto la frecuencia de casos, como la mayor fuerza registrada por un terremoto inducido por humanos, han aumentado durante este tiempo.

VAMOS A MÁS

Tan sólo en Estados Unidos, el número de sismos por año en el centro del país ha crecido drásticamente desde inicios del siglo XXI, según la Unión Geofísica Americana.

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos, cada año, entre 1973 y 2008, se experimentaron cerca de 21 seísmos de magnitud 3 o superior en el centro del país. Esta cifra creció a cerca de 100 entre 2009 y 2013. En 2014 se experimentaron más de 400 seísmos en la región.

El mayor seísmo posiblemente inducido por actividad humana fue el de magnitud 7,9 ocurrido en 2008 en Beichuan, China, después del almacenamiento de la presa de Zipingpu, a unos kilómetros del epicentro del movimiento telúrico, según el estudio.

Es probable que las actividades humanas que actúan sobre la corteza terrestre se multipliquen en el futuro, dado que los proyectos para aprovechar fuentes de energía geotérmicas y almacenar las emisiones de dióxido de carbono se están generalizando, señalan los autores de esta investigación.

Además, añaden, la actividad minera también se intensifica, perforando cada vez galerías más profundas y extensas, así como se construyen más embalses de agua y aumentan también las construcciones más grandes, por lo que los autores concluyen señalando la necesidad de alcanzar un equilibrio entre el riesgo de seísmos y las actividades humanas.

Los investigadores concluyen que, aunque no se puede estar completamente seguros de la relación de cualquier terremoto con la actividad humana, los datos, las relaciones y coincidencias detectadas en los episodios analizados son suficientemente concluyentes.


Referencia bibliográfica:

Global review of human-induced earthquakes. Earth-Science Reviews. DOI: 10.1016/j.earscirev.2017.07.008

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