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La importancia de los datos en la OEPM
El 15 de julio de 2025 la Comisión Europea (CE) publicó, como todos los años, el EIS (European Innovation Scoreboard). Este estudio mide el rendimiento en innovación de la Unión Europea y sus países miembros. Pero, ¿cómo se mide la innovación en un país? Para la elaboración de este informe anual, la CE tiene en cuenta una gran variedad de indicadores, que abarcan diversas áreas, como la formación superior en materias STEM de sus habitantes o el nivel de digitalización de sus empresas. Entre estos indicadores, hay tres que se engloban en la categoría ‘Activos intelectuales’ y que hacen referencia directa a la propiedad industrial: son las solicitudes de patentes, las de marcas y las de diseños, medidas por cada mil millones de PIB del país (en PPS[1]). Y, para calcularlos, ¿cómo sabe la CE cuántas solicitudes de este tipo ha habido en cada uno de los países? Pues bien, en el caso de España, aquí entra en juego la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), el organismo responsable de recabar, preparar y compartir dicha información que tiene, además, muchos otros usos.

Los datos son, como en cualquier otra organización, imprescindibles en el día a día de la OEPM. Por un lado, nos permiten conocer la realidad. El análisis de las solicitudes realizadas en la Oficina ofrece una valiosa información acerca del ecosistema innovador de nuestro país. Permite cuantificar y comparar en el tiempo la aparición de nuevas invenciones, marcas y diseños y, además, nos permite dar respuesta a las incógnitas respecto a las personas y organizaciones que hay detrás de todas ellas: ¿qué edades tienen quienes solicitan un título de propiedad industrial?, ¿están las nuevas generaciones contribuyendo a esta innovación o se están quedando atrás? ¿existe en este campo, como en otros, un techo de cristal? O ¿innovan y emprenden las mujeres tanto como los hombres? ¿En qué sectores se detecta mayor actividad y cuáles parecen haberse estancado? ¿Cuáles son las empresas que más patentan? ¿Es algo exclusivo de grandes compañías o también las pequeñas y medianas empresas se lanzan a proteger su actividad innovadora? ¿En qué región o país residen dichos solicitantes?
Toda esta información permite medir, comparar y observar la evolución en el tiempo de la demanda de protección jurídica de invenciones, signos distintivos y diseños. Pero, además, permite detectar aquellas áreas a las que hay que prestar especial atención y, en consecuencia, proponer distintas políticas y medidas que se adecúen a la realidad, contribuyendo a enriquecer y potenciar el ecosistema español de innovación.

Por otro lado, los datos nos permiten conocernos a nosotros mismos como organización y trabajar para mejorar el servicio prestado a la ciudadanía y empresas de nuestro país. En un panorama de innovación altamente competitivo, en el que llegar el primero es clave para el éxito, es importante reconocer la importancia de los tiempos de concesión de los títulos de propiedad industrial. También es fundamental conocer cuántas de las solicitudes acaban en una concesión de título de propiedad y cuántas no llegan a resolverse favorablemente, así como los motivos por los que esto ocurre.
Los datos generados internamente a partir de nuestro trabajo nos permiten realizar un necesario análisis acerca de la manera en la que trabajamos: ¿Qué deberíamos mejorar? ¿Qué está funcionando y debería permanecer como hasta ahora? ¿Cuáles son los puntos de fricción que nos dificultan llegar a nuestros objetivos? ¿Estamos utilizando correctamente nuestros recursos disponibles? Toda esta información apoya y nutre las decisiones a corto, medio y largo plazo, permitiéndonos, además, observar su evolución para recalcular la trayectoria, si fuera necesario, y medir los resultados de las acciones llevadas a cabo para sacar conclusiones sobre su efectividad. Podemos, por tanto, saber qué medidas son eficaces y cuáles no han tenido la repercusión que se esperaba.
Los datos no solo nos permiten conocer el presente y aprender del pasado, también nos dan la oportunidad de acercarnos al futuro. Gracias a los modelos predictivos podemos conocer, con cierta probabilidad, cuál será el resultado de un proceso o acción que ya hemos realizado muchas veces antes, e incorporar esta información tan valiosa al proceso de toma de decisiones.
Todas estas aplicaciones de los datos mejoran notablemente cuando incrementamos el número de la muestra y conocemos el contexto en el que se enmarcan. Compartir datos nos permite ampliar este contexto: intercambiamos información periódicamente con otros organismos, algunos relacionados con la protección de la propiedad industrial, como la OMPI, la EUIPO, o la EPO, y otros dedicados a diferentes ámbitos como, por ejemplo, el Banco de España. Esto nos permite trabajar juntos para poder realizar comparaciones, analizar los datos agregados, añadir otras dimensiones (económicas, demográficas…) y realizar estudios conjuntos que nos ofrecen un dibujo mucho más completo de la realidad.

Todo este conjunto de datos – a excepción de aquellos que deban permanecer en secreto para no perjudicar los mecanismos de protección – es también puesto a disposición del público. Tanto la OEPM, como el resto de organismos mencionados, ofrecemos una serie de herramientas y portales web, que nos permiten compartirlos con ciudadanos, empresas, agentes e investigadores, entre otros, para, así, fomentar la transmisión del conocimiento a la sociedad.
Son infinitas las formas en las que los datos, bien medidos y explotados, pueden introducirse en el día a día de una organización como la OEPM. La calidad de los mismos, la forma de tratarlos y seleccionarlos y el modo en el que se utilizan, son determinantes para garantizar su utilidad en la toma de decisiones. Por tanto, es fundamental la mejora continua en todos estos procesos y el equilibrio entre el rigor técnico de los procedimientos habituales – que dan solidez y evitan errores – y la incorporación de nuevas tecnologías, que permiten la simplificación y el perfeccionamiento de procesos.
En una sociedad tecnológicamente avanzada como la nuestra, en la que el Big Data está a la orden del día y la IA avanza a pasos agigantados, tenemos a nuestro alcance enormes oportunidades de crecimiento y mejora en el análisis de datos. Sin embargo, la introducción de estas tecnologías también ha supuesto el aumento y la difusión de información no contrastada, y la dificultad de diferenciar entre la realidad y la ficción. La educación de la sociedad y el fomento de una cultura del dato apropiada en las organizaciones son, por tanto, esenciales para garantizar un buen uso de los datos. Es, asimismo, muy importante evitar caer en determinadas modas, perder la perspectiva y olvidar lo que hay detrás de los números. Debemos recordar que, independientemente de las mejoras técnicas que apliquemos en nuestros procesos, en el centro deben estar, siempre, las personas.
Julia Irene Martín Pérez
Servicio de Estadísticas y Estudios de la Unidad de Apoyo de la OEPM
[1] PPS o Purchasing Power Standard es una unidad de moneda artificial que, teóricamente, podría comprar la misma cantidad de bienes y servicios en diferentes países.