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La fuerza, aliada del hueso tras la menopausia

La Universidad Politécnica de Madrid ha participado en un estudio internacional cuyo objetivo ha sido conocer cómo reacciona el hueso ante diferentes tipos de actividad física en mujeres posmenopáusicas, lo que resulta fundamental para mejorar las estrategias de prevención

Distintos estudios han demostrado que el ejercicio físico es una de las estrategias más eficaces para mejorar la salud ósea y prevenir el deterioro esquelético asociado al envejecimiento. En esta línea, un equipo internacional de científicos −en el que ha participado la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)− ha analizado la respuesta de distintos marcadores del metabolismo óseo en las mujeres posmenopáusicas tras dos modalidades de ejercicio: de resistencia y de fuerza. Los resultados muestran que el entrenamiento de fuerza genera señales biológicas tempranas más intensas en el hueso. El trabajo se enmarca en el proyecto IronFEMME, centrado en el estudio de la fisiología femenina y la salud en diferentes etapas hormonales.

La menopausia es una etapa especialmente relevante para la salud ósea. La disminución de los niveles de estradiol (hormona sexual femenina) favorece una pérdida progresiva de masa ósea y aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas. Además, esta reducción hormonal podría afectar a la capacidad de los osteocitos (las células encargadas de detectar los estímulos mecánicos) para responder adecuadamente al ejercicio. Un equipo investigador de la UPM, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), la Universidad de Brock y la Universidad Metropolitana de Mánchester, ha llevado a cabo un estudio en el que se han examinado los efectos del ejercicio de fuerza frente a la carrera a intervalos (que consiste en alternar períodos cortos de esfuerzo intenso con períodos de descanso o trote suave) sobre las concentraciones de marcadores metabólicos óseos después del ejercicio en mujeres posmenopáusicas.

El estudio contó con la participación de mujeres posmenopáusicas físicamente activas. Todas ellas realizaron dos sesiones de ejercicio en días diferentes: una sesión de carrera interválica de alta intensidad, compuesta por ocho bloques de tres minutos, y una sesión de fuerza basada en diez series de diez sentadillas con énfasis en la fase excéntrica del movimiento. Para valorar la respuesta del organismo, se obtuvieron muestras de sangre antes del ejercicio y veinticuatro horas después de cada sesión.

Los resultados mostraron que, veinticuatro horas después del ejercicio, la sesión de fuerza produjo una respuesta más pronunciada en varios marcadores relacionados con la actividad y la regulación del tejido óseo en comparación con la carrera interválica. En concreto, en moléculas que participan en procesos vinculados con la formación, remodelado y regulación del hueso, por lo que su variación puede aportar información sobre cómo responde el tejido óseo ante distintos estímulos de ejercicio.

No obstante, los autores señalan que estos cambios no deben interpretarse como una mejora directa de la densidad mineral ósea ni como una reducción inmediata de la pérdida de hueso o del riesgo de fractura. "Los resultados reflejan, más bien, una activación temprana de señales reguladoras durante la recuperación posterior al ejercicio", señalan. Por este motivo, serán necesarios estudios a largo plazo que permitan comprobar si estas respuestas agudas se traducen en mejoras reales de la salud ósea. Aun así, el estudio sugiere que las mujeres posmenopáusicas, a pesar de presentar bajas concentraciones de estrógenos, conservan la capacidad de generar una respuesta bioquímica temprana ante el estímulo mecánico del ejercicio, especialmente tras una sesión de fuerza.

Desde una perspectiva social y sanitaria, estos hallazgos refuerzan la importancia de incluir entrenamiento de fuerza dentro de los programas de ejercicio dirigidos a mujeres después de la menopausia. "Avanzar hacia una prescripción de ejercicio más precisa e individualizada podría contribuir a prevenir el deterioro óseo y favorecer un envejecimiento más activo, autónomo y saludable", concluye Isabel Guisado Cuadrado, investigadora de la UPM que ha participado en el estudio.


Referencia bibliográfica:

Isabel Guisado-Cuadrado, Nuria Romero-Parra, Madison Bell, Kirsty J. Elliott-Sale, Craig Sale, Panagiota Klentrou, Ana B. Peinado. Resistance and interval running exercise exert differential short-term post-exercise bone metabolic marker responses in postmenopausal. Bone, August 2026. Article: 117910. Volume: Volume 209. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S8756328226001365#ab0010

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