Oceanografía “barata”

A veces la investigación oceanográfica puede emplear métodos relativamente económicos. Los planeadores submarinos o gliders son vehículos submarinos autónomos diseñados para observar el interior de amplias zonas oceánicas a un coste mucho menor que los buques oceanográficos y anclajes.


Un pequeño submarino robotizado, sin motor, surca el Atlántico sin perder a Vigo de su punto de mira. El Scarlet Knight (El Caballero Escarlata) fue fletado a finales del pasado mayo por científicos de la Universidad de Rutgers, en New Jersey, y se prevé que alcance la costa viguesa a mediados de noviembre tras recorrer más de seis mil kilómetros recogiendo datos oceanográficos.

El seguimiento del submarino se realiza vía satélite desde el Laboratorio de Observación Oceánica Costera de Rutgers. Los últimos datos recibidos lo situaban, tras sesenta y dos días de travesía, a punto de alcanzar el ecuador entre la costa este norteamericana y la península ibérica.

Los gliders tienen un peso y tamaño reducido (50 kg en aire y entre 200 gramos en agua, y no más de 2 metros), una velocidad de entre 20 y 40 centímetros por segundo en horizontal y entre 10 y 20 centímetros por segundo en vertical, y capacidad de comunicación en doble sentido vía satélite y radio.

Estructuralmente, los gliders utilizan su forma hidrodinámica y pequeños alerones para inducir movimientos horizontales controlando su flotabilidad. Este control de flotabilidad le permite además movimientos verticales en la columna de agua.

El glider puede hacer movimientos de zigzag entre la superficie y el fondo marino, con un recorrido horizontal neto. La localización del glider se realiza mediante GPS cuando éste se encuentra en superficie, donde también se realiza la transmisión de datos entre el glider y el laboratorio. En general, la instrumentación que se puede integrar en un glider está limitada por el consumo eléctrico, la resistencia hidrodinámica que pueda generar y el coste de ésta. Actualmente, los gliders transportan sensores de conductividad, temperatura y profundidad de precisión comparable a los utilizados en buques oceanográficos. La inclusión de sensores que midan propiedades ópticas del medio y del oxígeno disuelto está todavía en desarrollo.

Este tipo de robots también se utiliza en el Mediterráneo para recoger datos. Investigadores del IMEDEA (CSIC) lo utilizan para proporcionar datos en tiempo real, sobre las corrientes marinas existentes en las zona litoral de Mallorca.

Una buena relación coste beneficio. Bueno, bonito y barato.

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