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El Mundial como laboratorio epidemiológico:
patógenos sin fronteras.
patógenos sin fronteras.
¿ Hay que alarmarse?
El pasado 31 de mayo, los habitantes del área de Boston oyeron un estruendo que sacudió ventanas y casas. Algunos llamaron a la policía. Otros, más imaginativos, especularon en redes sociales sobre un ataque nuclear o una invasión extraterrestre. La explicación fue más prosaica, aunque no menos espectacular: un meteorito de aproximadamente el tamaño de una pelota de baloncesto había entrado en la atmósfera a 120.000 kilómetros por hora, se había fragmentado a 65 kilómetros de altitud sobre la frontera…
Conviene saber de qué estamos hablando.
el secreto de los equinodermos.
El invasor que fabrica medio millón de copias por metro cuadrado.
cuando un órgano invisible decide quién sobrevive.
la flota fantasma y el riesgo de otro desastre
y vio algo que seguimos estudiando hoy
Imagine tener que aguantar la respiración mientras nada hasta el supermercado, duerme, da a luz o cría a sus hijos. Un escenario imposible que es la realidad cotidiana de ballenas, delfines, focas y manatíes.