Los peces y los ansiolíticos

Cuando tome alguna pastilla, por ejemplo para el dolor de cabeza, recuerde al ir al baño que eliminará a través de la orina entre el 50 y el 90% de la pastilla que tomó para aliviar el dolor. Estos residuos viajan por el desagüe y van a parar a las aguas continentales y marinas. Eso sin tener en cuenta que cerca del 20% de los ciudadanos europeos todavía tira medicamentos al inodoro, en lugar de llevarlos a las farmacias.

Los mecanismos de depuración de aguas no son totalmente eficaces (se estima que como mucho se elimina un 40% de estos contaminantes) y por eso los residuos llegan a los ríos, estuarios y mares donde peces, crustáceos y otras especies de agua dulce y marinas se exponen a ese medicamento que los humanos desechamos.

Los científicos europeos están alarmados por la situación. En Francia, un grupo de investigadores encontró residuos de ibuprofeno, aspirina y antidepresivos en las superficies de ríos cercanos a Burdeos y hasta en el famoso río Sena, que atraviesa la ciudad de Paris.

Las noticias sobre esta contaminación aumentan. Recientemente, el grupo de Salud Pública y Ecotoxicología de la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid en colaboración con el Laboratorio de Análisis de Calidad Ambiental de Santiago de Compostela detectaron la presencia de ansiolíticos y antidepresivos en muestras de agua de las estaciones depuradoras de Santiago, Vigo, A Coruña, Ourense y Pontevedra y en agua del grifo de espacios públicos y privados. Los expertos también han constatado que, en algunos casos, la presencia de psicoactivos aumenta después de su paso por la depuradora, lo que puede deberse a que los procesos químicos que tienen lugar en las plantas provocan una reversión de ciertos metabolitos a sus componentes de origen.

El daño potencial es elevado. Investigadores de la Universidad de Umeå (Suecia) han sometido a percas europeas salvajes a un fármaco psiquiátrico utilizado para tratar la ansiedad en humanos, el Oxazepam. Este tipo de medicamento acaba de forma habitual en las cuencas fluviales, por lo que los científicos administraron dosis a los peces equivalentes a las halladas en los ríos y arroyos suecos.

El Oxazepam se usa para aliviar la ansiedad. También se emplea para paliar los síntomas causados por la abstinencia del alcohol. (Síntomas que pueden ocurrir en personas que dejan de beber alcohol después de beber grandes cantidades durante mucho tiempo.)

Los investigadores describen, en el trabajo publicado en la revista Science, que los peces se volvieron más activos, más audaces y menos sociales cuando ingirieron Oxazepam, incluso en pequeñas cantidades. Además, estos cambios de comportamiento afectan a la eficiencia en su alimentación, ya que los convierte en devoradores más activos.

Respecto a los daños que pueden causar a los seres humanos, los investigadores explican que las concentraciones de estos fármacos en el agua y en los peces son todavía demasiado bajas como para tener repercusiones directa. Sin embargo pueden aparecer efectos indirectos generando desequilibrios en los ecosistemas. No olvidemos que, además de los fármacos otros contaminates emergentes, son los productos de higiene personal (detergentes, desodorantes), filtros ultravioleta utilizados en cremas solares o fragancias sintéticas utilizadas en productos de limpieza.

Hasta el café contamina …

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Comentarios

Dede Xalapa, Veracruz, México
Saludos Antonio muy buena contribución
La reenvio a un blog local

Ya envie una primera nota. Se deberia dar charlas de orientacion para conocer como manejar las medicinas residuales. Las charlas estarian organizadas por laboratorios y autoridades de salud..

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