Coronavirus: ¿Por qué Suecia no confinó a su población?

A finales de marzo, casi todos los países de Europa habían cerrado escuelas y negocios, restringido los viajes y ordenado a los ciudadanos que se quedaran en casa. Pero un país se destacó por su decisión de permanecer abierto: Suecia. ¿Tendríamos que seguir su ejemplo? ¿Podemos proteger a nuestros mayores, grupos de riesgo y nuestro sistema de salud siguiendo su estrategia?

Los confinamientos  estrictos, como en China, Italia, España, Nueva Zelanda y Gran Bretaña, han arrojado tasas de mortalidad muy variables por millón de habitantes. La tecnología aparentemente ha “funcionado” en Corea del Sur, pero también lo ha hecho la ausencia de la tecnología en Suecia. Las 319 muertes por millón de Suecia están muy por delante de las 40 de Noruega y las 91 de Dinamarca, pero muy por detrás de las 465 del Reino Unido y las 569 de España.

La respuesta moderada de Suecia al brote de coronavirus ha recibido elogios de algunos políticos y generado dudas en muchas personas en todo el mundo Pero aunque Suecia ha evitado los número mucho más elevados de muertes de Italia, España y Gran Bretaña, también tuvo un extraordinario aumento de muertes, según muestran los datos de mortalidad. En Estocolmo, donde el virus se propagó a través de las comunidades de emigrantes, el mes pasado murieron más del doble del número habitual de personas. Ese aumento supera con creces el aumento de muertes en ciudades estadounidenses como Boston y Chicago, y se acerca al aumento declarado oficialmente en París.

En Suecia, murieron casi un 30 por ciento más de personas durante la epidemia de lo normal durante esta época del año, un aumento similar al de los Estados Unidos y mucho mayor que los pequeños aumentos observados en sus países vecinos. Si bien Suecia es el país más grande de Escandinavia, todos tienen sistemas consolidados de salud pública y poca desigualdad de salud en toda la población. Sin embargo Suecia ha experimentado más fallecimientos que Noruega, Dinamarca y Finlandia.

Fuente NYT

No hay dos países exactamente iguales, por lo que las comparaciones son inexactas. La suerte, como viajamos y las conductas personales juegan un papel, no solo la política del gobierno.

Los funcionarios suecos decidieron no ordenar un confinamiento nacional, confiando en que la gente haría su parte para mantenerse a salvo. Las escuelas, restaurantes, gimnasios y bares permanecieron abiertos, con imposición de reglas de distanciamiento social, mientras que las reuniones se restringieron a 50 personas.

Dos meses después, no se cumplieron las terribles consecuencias que muchos imaginaron. Como en la mayoría de los países, los fallecimientos causado por Covid-19 han afectado desproporcionadamente a los ancianos y a los que viven en residencias de mayores pero los hospitales no se  colapsaron como en otros países de Europa. Al igual que en el resto del mundo, pasarán meses, o incluso años, antes de que se conozca la realidad de la mortalidad.

En Estocolmo la mortalidad ha sido mucho más alta de lo que cabría esperar de un año normal.

El New York Times midió el impacto de la pandemia en Suecia comparando el número total de personas que han muerto en los últimos meses con el promedio de los últimos años. Los totales incluyen muertes por Covid-19, así como por otras causas, incluidas las personas que no pudieron ser tratadas o decidieron no buscar tratamiento.

Si bien ninguna medida es perfecta, según los expertos en demografía, el incremento de muertes ofrece la imagen más completa del número real de víctimas de la pandemia, dicen los demógrafos.

Los funcionarios de salud pública suecos han defendido su estrategia, al tiempo que reconocen que el país no ha podido proteger a los ancianos. El objetivo es limitar la propagación de la infección sin tener que interrumpir toda la actividad económica.

El epidemiólogo estatal de Suecia, Anders Tegnell afirmó que “Una vez que entras en un encierro, es difícil salir de él”,  “¿Cómo vuelves a abrir? ¿Cuando?”

En lugar de imponer confinamientos estrictos, los funcionarios de salud pública afirmaron que se podía confiar en que los suecos saldrían menos y seguirían las pautas de saneamiento. Eso resultó ser cierto: en general, los suecos visitaron restaurantes, tiendas minoristas y otros lugares de recreación casi tan poco como los residentes de países vecinos, según las cifras de movilidad de Google.

Fuente: Google COVID-19 Community Mobility Reports y NYT

Pero hay razones para creer que el enfoque de Suecia puede no funcionar tan bien en otros lugares.

La baja densidad poblacional de Suecia y la alta proporción de hogares unipersonales, factores que comparte con sus vecinos escandinavos, lo distinguen de otros países de Europa occidental. En Italia, el virus atravesó hogares multigeneracionales, donde se propagó fácilmente de los jóvenes a sus parientes mayores.

Y aunque Suecia no es un país particularmente joven en comparación con otros de Europa occidental, tiene una alta esperanza de vida y bajos niveles de enfermedades crónicas, como diabetes y obesidad, que hacen que el virus sea más letal.

Fuente NYT
Incluso sin un bloqueo total, la economía de Suecia no ha quedado indemne. La evidencia preliminar muestra que Suecia ha sufrido efectos económicos similares a los de sus vecinos: el Banco Central de Suecia proyecta el PIB del país se contraerá entre un 7 y un 10 por ciento este año, una estimación similar a la del resto de Europa. (La Comisión Europea proyecta que la economía de la UE se contraerá en un 7,5 por ciento).

Según los demógrafos, el  alto número de muertos del país lanza una  seria advertencia. La valoración se hará cuando todo termine, pero se está corriendo un riesgo muy alto y las consecuencias son las perdidas de vidas de personas.

Para el epidemiólogo responsable de la gestión de la respuesta de esta enfermedad en Suecia: “no hay otro escape” sino encontrar formas de vivir con este virus. No hay signos de una vacuna en el horizonte inmediato. No podemos arruinar la economía mundial indefinidamente. Es mejor concentrarse en proteger nuestros servicios de salud contra él, en caso de que regrese. Para muchos, pensemos lo que pensemos,”no hay otro escape” sino encontrar formas de vivir con este virus. No hay signos de una vacuna en el horizonte inmediato. No podemos arruinar la economía mundial indefinidamente. Es mejor concentrarse en proteger nuestros servicios de salud contra él, en caso de que regrese.

Para muchos países el objetivo no puede ser la inmunidad poblacional o comunitaria (de rebaño) sino el resultado de la estrategia del Martillo y la Danza.

Fuente: 91-DIVOC

Fuente principal: Sweden Stayed Open. A Deadly Month Shows the Risks. By Lauren Leatherby and Allison McCann May 15, 2020. New York Times

Otras fuentes:

‘They are leading us to catastrophe’: Sweden’s coronavirus stoicism begins to jar

Anger in Sweden as elderly pay price for coronavirus strategy

Graph shows Sweden’s coronavirus death toll rapidly increasing compared to other countries

Has Sweden’s coronavirus strategy played into the hands of nationalists?

Don’t judge Sweden’s light touch on Covid-19 yet, says minister

‘I’ve never written so many death certificates’: Is Sweden having second thoughts on lockdown?

As Europe emerges from lockdown, the question hangs: was Sweden right?

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