Coronavirus ¿Por qué se incrementan las infecciones pero no los fallecimientos?

Después de cobrar impulso lentamente durante el primer trimestre del año, el número de casos y muertes de Covid-19 en aumentó a finales de marzo. España alcanzó el pico de la curva de crecimiento de la epidemia del coronavirus el 26 de marzo, once días después de que el Gobierno decretara el estado de alarma para contener la propagación del SARS-CoV-2, cuando se registraron 9.181 contagios. Hasta el 26 de marzo, la epidemia crecía a una tasa del 0,3% y los contagios se duplicaban cada 2,7 días. Desde entonces, el crecimiento fue negativo, del -0,1 %, y se estima que cada 11,9 días los nuevos casos se redujeron a la mitad.

Casos de coronavirus hoy 22.7.2020. Fuente RTVE

Durante un tiempo, esa ola inicial parecía estar rompiéndose. Los recuentos diarios de casos disminuyeron cuando la primavera se convirtió en verano. Las muertes cayeron constantemente. Pero estas tendencias no duraron.

Con el fin del estado de alarma y la llegada de la nueva normalidad el 21 de junio, los ciudadanos recuperaron la libertad de movimientos, un escenario ante el que resulta clave la importancia de detectar, aislar y controlar los posibles brotes. Para ello, Sanidad documenta y realiza un seguimiento de los casos teniendo en cuenta la siguiente definición: “Se considerará brote cualquier agrupación de tres o más casos confirmados o probables con infección activa” en los que se haya establecido “un vínculo epidemiológico”. Además, “debido a la vulnerabilidad de los centros sociosanitarios”, identifica que, en estos casos, hay un brote cuando se detecta un solo contagio, lo que permite la puesta en marcha de todos los mecanismos de control.

Una segunda ola de casos, o tal vez solo un resurgimiento de la ola inicial, comenzó a mediados de junio. Los recuentos de casos han aumentado considerablemente y no muestran signos de desaceleración.

Los científicos manejan para la nueva ola fechas tan cercanas como julio o agosto. Desde la irrupción del virus se habla del calor y de su efecto mitigante en la propagación, ya que el patógeno no resiste la exposición a los rayos ultravioleta. Para la historia queda, sin ir más lejos, el vaticinio de Donald Trump de que el nuevo coronavirus desaparecería en abril con el calor o su sugerencia para inocular haces de luz a los contagiados, pero lo cierto es que el verano podría, más bien, favorecer los contagios.

Hoy, mañana será otro día, en España se han detectado al menos 224 brotes activos de coronavirus que afectan a aproximadamente 2.289 personas, pero cada día los datos cambian e incrementan brotes e infectados.

Brotes hoy 22.7.2020. Fuente RTVE

Pero de momento las muertes no se correlacionan con los nuevos casos y eso transmite una sensación de falsa seguridad.

Eso puede cambiar cualquier día. de hecho está cambiando, poco a poco. Por lo general, hay un retraso de una o dos semanas entre un aumento en los casos y un aumento en las muertes. Siempre que los infectados representan los mismo grupos de edad que los del inicio de la enfermedad.

¿Cómo se puede explicar la aparente desconexión entre casos y muertes? El incremento de número de tests puede ser un factor que contribuya a detectar los casos antes y comenzar el tratamiento rápidamente, aunque por sí solo no explica la discrepancia. Se barajan una serie de variables.

Los jóvenes, los menores de 35 años, parecen representar una mayor proporción de los casos recientes de Covid-19. Hay una preponderancia de infección entre las personas más jóvenes, ya que son las que más se reúnen en lugares de ocio mientras que los mayores y los más vulnerables tienden a quedarse en casa.

Por otra parte, la insistencia por parte de las autoridades sanitarias y de los medios de comunicación en que la mayorías de los casos detectados son asintomáticos no ayuda. Parece que es menos importante ser asintomático, cuando es todo lo contrario. Un asintomático puede infectar a otros y  puede finalmente desarrollar la enfermedad. Al infectarse ellos mismos, incluso si nunca tienen un síntoma, son parte de la propagación de una pandemia. Están alimentando la pandemia.

Investigadores de Hong Kong calcularon que el 44 por ciento de las transmisiones de COVID-19 ocurrían antes de que comenzaran los síntomas, un cálculo que coincidía con un estudio británico que señaló que ese número alcanzaba el 50 por ciento.

El estudio de Hong Kong concluyó que las personas se volvían infecciosas alrededor de dos días antes de que surgiera su enfermedad, con un punto álgido en su primer día de síntomas. Para cuando los pacientes sentían el primer dolor de cabeza o la primera molestia en la garganta, quizá ya habían estado propagando la enfermedad durante días. Por otra parte los asintomáticos suelen tener un bajo título de anticuerpos neutralizantes lo que los podría hacer sensibles a reinfecciones.

 

Si eso es cierto, esto podría explicar porque el número de muertes es de momento bajo. La edad es un factor de riesgo para que Covid-19 acabe causando la muerte del paciente. Según un nuevo estudio a gran escala publicado el 8 de julio en Nature, los adultos de ochenta años tienen al menos 20 veces más probabilidades de morir de Covid-19 que los adultos de cincuenta y cientos de veces más probabilidades de morir que alguien de menos de 40. Si las personas más jóvenes constituyen la mayor parte de los nuevos casos de Covid-19, las probabilidades de que fallezcan por la enfermedad son mayores.

Las mejoras en la atención clínica también pueden explicar las tasas más bajas de muerte. Ahora se sabe mucho más sobre cómo tratarla que en marzo.

Por ejemplo, poner a algunos pacientes en decúbito prono, acostado boca abajo, parece mejorar la cantidad de oxígeno que llega a sus pulmones, ya sea que estén respirando solos o mediante un ventilador. Los médicos apredieron que ciertas formas de tratar a los pacientes y  ciertos medicamentos mejoran los resultados. Los resultados publicados parecen sustentar que el medicamento antiviral remdesivir puede reducir el riesgo de muerte en algunos pacientes, y que los corticosteroides son otra clase de medicamento que ha demostrado ser beneficioso. También se sabe que muchas personas mueren por procesos anormales de coagulación, y ahora se previenen algunas de esas muertes con protocolos de tratamientos con anticoagulantes.

Un nuevo estudio publicado en la revista Cell describe como el nuevo coronavirus parece estar mutando. Ha surgido una nueva y dominante “variante” del virus, que parece ser más infectivo (se propaga más facilmente) que su predecesor.

Pero el nuevo estudio de Cell no demostró que el virus se estuviese debilitando. Los expertos afirman que no hay ninguna evidencia sólida de que el virus o su enfermedad asociada se esté volviendo más leve.

La aparente disminución en la letalidad de Covid-19 no es razón para que el público baje la guardia o abandone cualquiera de las medidas de seguridad que salvan vidas, como usar mascarillas o mantener una distancia física de seguridad. Muchas personas simplemente no lo están haciendo.

Además, los médicos advierten que, en algunos casos, la enfermedad puede causar daños duraderos en quienes sobreviven.

Consolarnos con una tasa de mortalidad más baja es un grave error. Hay demasiadas incógnitas, y demasiados riesgos establecidos, para arriesgarse con el coronavirus.

Les recomiendo que vean esta entrevista con el Dr Fauci

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OpenSAFELY: factors associated with COVID-19 death in 17 million patients. Nature.

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Comentarios

Estimado Antonio:
Fantastico lo que escribes y con la claridad y docencia que lo hces. fantastica la bibliografia y datos que utilizas , que aportan rigor y seriedad a tus comentarios. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Gracias por compartirlo!!. Es una gozada leerlos y aprender. Ojala estuvieras tu en el lugar de SIMON.
Saludos cordiales

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