Premios de la RSEQ: Productos Naturales.
El próximo día 3 de febrero, a las 12. 00 horas, en el Instituto de Ciencias Agrarias del CSIC, Madrid, C/ Serrano 115 dpdo., se celebrará el acto de entrega de los premios de investigación del Grupo Especializado de Productos Naturales de la RSEQ, GEPRONAT 2011. Más información. Se rendirá homenaje a los profesores Antonio González y Joaquín de Pascual-Teresa, dos de los pioneros de la investigación española en Productos Naturales.
Los detalles se indican en las siguientes imagenes.
Bernardo Herradón García CSIC b.herradon@csic.esPremio a la mejor tesis doctoral en Química en la Comunidad de Madrid
Convocado por la Sección Territorial de la Real Sociedad Española de Química. Se ha ampliado el plazo hasta el 3 de febrero de 2012. Más información.
Bernardo Herradón García CSIC b.herradon@csic.esLa química en las bibliotecas
En la Biblioteca Nacional de España se encuentra la exposición La Química de los libros: ciencia y conservación del patrimonio documental (hasta el 15 de enero). Más información.
La Bublioteca Naciona de España ha organizado dos talleres para niños a partir de 11 años: La materia está loca (más información) y Mini-reacciones (más información).
La Biblioteca Nacional de Francia ha digitalizado una serie de obras para celebrar el Año Internacional de la Química. Merecen la pena por su curiosidad. Hay muchos libros de interés histórico que se pueden leer on line. Más información.
Bernardo Herradón García CSIC b.herradon@csic.es
Los países no investigan porque son ricos, son ricos porque investigan.
600 millones de recortes en el presupuesto de Investigación + Desarrollo + innovación (I+D+i).
Esto está creando una profunda preocupación en la comunidad científica y en los dirigentes de los principales Organismos Públicos de Investigación (OPIs). A continuación se muestra una imagen con un artículo publicado en EL PAÍS (se puede agrandar pulsando la imagen). El artículo también se puede descargar aquí.
Aún no sabemos que cantidad del total del presupuesto (alrededor de ocho mil millones de euros, entre subvenciones y préstamos) irá a cada una de las partidas; pero mucho me temo que una parte sustancial del presupuesto irá a la letra “i” minúscula, es decir, para promover la investigación en empresas. Esto ya se hizo en las últimas etapas de la época ministerial de la Dra. Garmendia.
La medida de promover y potenciar la actividad investigadora en las empresas no es mala idea, siempre que las empresas realmente hagan investigación y que contraten personal. Aparentemente el objetivo de estas medidas es hacer que las empresas se implique en la I+D+i de este país y que se solvente el desequilibrio público-privado que existe en España; que es un caso único en los países desarrollados donde la mayor parte de la investigación es realizada en organismos públicos. La consecuencia principal de esta política de favorecer la I+D+i en las empresas sería que un porcentaje significativo de los doctores y tecnólogos españoles trabajarían en el sector privado. Desde hace ya bastantes años, las autoridades científicas españolas (sin importar el ministerio al que hayan pertenecido) han realizado una política de favorecer la I+D+i en empresas y deberíamos haber visto resultados.
¿Los hemos visto? La sensación de los investigadores de los OPIs es que no. La mayoria de la investigación española se sigue haciendo en el sector público. No hay un mercado laboral para doctores y tecnólogos en el sector privado. Los organismos públicos de investigación (especialmente el CSIC, pero también universidaddes como la UPC y la UPV ) siguen siendo las principales entidades en generación de patentes; lo que, siendo mérito de estos organismos, más bien es un demérito de las empresas españolas. Aunque los OPIs patentan mucho (relativamente), pocas patentes son transferidas al sector productivo, porque las empresas y empresarios españoles no invierten en ciencia.
En algún programa de A Hombros de Gigantes (de RNE-5) (creo que el 4 de marzo de 2011) mencionaba que los países poderosos son los que invierten en ciencia y no en ejércitos, como lo prueban los casos de Japón y Alemania; Estados Unidos comenzó su predominio mundial cuando empezó a atraer talento emigrante de Europa durante y después de la II Guerra Mundial. Esta idea justifica el título de este artículo, la investigación no es un lujo que se pueden permitir los países ricos, sino que estos alcanzan este estatus porque han investigado.
Hace alguna semanas me entrevistaron para EL CULTURAL. El titular elegido en la entrevista fue “Hacen falta políticos valientes que apuesten por la ciencia“. En este artículo se recogen algunas de mis ideas de por donde debe ir la política científica para que España sea un país moderno y próspero, fundamentado en el conocimiento. La entrevista se puede descargar aquí. A continuación reproduzco algunas preguntas y respuestas de la entrevista.
P.- ¿Qué piensa de los recortes en ciencia en estos momentos?
R.- En pocas palabras, son un desastre. Especialmente, porque se van a romper las ilusiones de muchos investigadores jóvenes sobre los que deberíaa sustentarse el futuro del país.
P.- ¿Es la ciencia y la tecnología la respuesta a las grandes crisis?
R.- Sin duda. En todas las grandes crisis, todas las naciones que han confiado en la ciencia y la tecnología han salido reforzadas. Hay que hacer inversión científica pues de ahí saldrán los avances que permitirán crear empresas con las que cambiar la economía. En el mercado global tenemos que competir con otras propuestas, con productos de muy alto valor añadido. Esto solo puede salir del avance científico y tecnológico. Soy muy pesimista y creo que España nunca va a estar en primera división en el impacto científico. Tampoco en una economía basada en la ciencia y la tecnología.
P.- ¿Hacia dónde debería caminar España científicamente hablando?
R.- Hay que ser realista. Se acaban de publicar los datos de la producción científica y el impacto de la ciencia por países. Se confirma que España es la novena productora de artículos científicos, pero nuestra posición en impacto es muy pobre, ocupamos el trigésimocuarto puesto. Esta es una medida de la calidad de la ciencia. Pero aún hay otro dato que es peor. España no transfiere conocimiento al sector productivo. Este es un mal endémico de la sociedad española y no es tanto culpa de los científicos y tecnólogos españoles como del poco riesgo asumido por los inversores españoles. Esta situación tiene otra consecuencia, la inmensa mayoría de los científicos españoles trabajan en el sector público porque no hay sector privado que los acoja. La situación es insostenible. Los frutos de la ciencia no se recogen de un día para otro. Faltan políticos valientes que apuesten por el futuro.
P.- ¿Qué fórmula aplicaría para resolver el problema de la financiación científica?
R.- La inversión en ciencia en España es un porcentaje muy pequeño del PIB y una cantidad ínfima de lo que suponen los rescates financieros. Por lo tanto, mantener la inversión de los años anteriores a la crisis no nos va a llevar a la ruina. Incluso si se invierte más, tampoco vamos a estar más arruinados. Con esto estoy pidiendo más financiación. Lo que nunca se debe disminuir es la necesaria para apoyar la investigación de los jóvenes, desde los estudiantes de doctorado hasta los jóvenes doctores, a los que hay que apoyar para que empiecen a hacer investigaciones independientes a los 30 y no a los 40 años, como ocurre actualmente.
Como conclusión; cambiemos el modelo; confiemos en la ciencia; hagamos más competitiva la carrera científica; eliminemos la endogamia (es más, debería estar prohibido tener una plaza en la institución en la que hayamos hecho la tesis o el postdoc); favorezcamos la movilidad; quitemos el funcionariado (lo dice un funcionario); oportunidades para los jóvenes, no valorándoles por lo que han hecho, sino por lo que harán; pensar que la ciencia tiene muchas facetas: formar, obtener financiación, transferir conocimiento a la sociedad (en forma de patentes y cultura científica) y no sólo publicar (lo que frecuentemenete sólo se valora en los concursos endogámicos de la universidad y OPIs españoles); en definitiva, copiemos los modelos que funcionan bien en el mundo (USA y Alemania especialmente).
Ciencia es educación
Este es el título de un excelente artículo escrito por la Dra. Amaya Moro-Martín, contratada Ramón y Cajal en el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), exponiendo las razones por las que la ciencia española no debe gestionarse en un Ministerio de Industria y algunas sugerencias para mejorar la calidad de la ciencia en España. El artículo se puede descargar aquí.
Las ideas que se recogen en el artículo de la Dra. Moro-Martín se deben difundir a través de las redes sociales e INTERNET. Nos estamos jugando el futuro de la ciencia española (que tiene que estar en manos de los más jóvenes, entre los que no me incluyo; pero a los que apoyo con toda mi energía). Los últimos años han sido muy malos y los próximos pueden ser la “puntilla”.
Algunos párrafos del artículo son (en azúl) y mis comentarios son los siguientes:
Se oyen rumores de un futuro Ministerio de Industria, Comercio, Turismo y Ciencia. Si el Gobierno entrante está considerando esta opción, queda en evidencia que tienen una interpretación errónea de cómo la investigación científica puede ayudar a cambiar el modelo productivo, ya que se están sobresimplificando los mecanismos de transferencia del conocimiento. El motor principal de la ciencia nunca ha sido la creación de patentes a corto plazo que beneficien al sector privado. Naturalmente éste es un aspecto importante, pero no es el objetivo inmediato. Aunque sea políticamente incorrecto recordar esto en época de crisis económica, paradójicamente es cuando más importante resulta hacerlo porque la marginación de la investigación básica debida a una visión cortoplacista sin duda significaría dar muchos pasos atrás en el largo camino del desarrollo científico. Sin investigación básica, no se hubieran producido la mayoría de los descubrimientos científicos que han revolucionado la historia de la humanidad.
Esto no es nuevo para los científicos. Ya lo dijo Pasteur: “No hay ciencia básica y aplicada, hay ciencia y las aplicacion es de la ciencia“. Hace unas semanas, en El Cultural de El Mundo, se publicaba una entrevista que me hicieron, de la que destaco lo siguiente: “En todas las grandes crisis, todas las naciones que han confiado en la ciencia y la tecnología han salido reforzadas” y “Hacen falta políticos valientes que apuesten por la ciencia“.
Las Dra Moro-Martín continúa el artículo:
Antes de incluir ciencia en un macro-ministerio donde quede relegada a una actividad secundaria susceptible de una absorción vertical, hagan un ejercicio de reflexión y vean desde dónde se gestiona la investigación científica en los países que están por encima de España en la mayoría de los rankings científicos. Excepto en EE UU, donde ciencia depende de varios departamentos de estado y agencias independientes (los Departamentos de Agricultura y Energía, la Agencia de Protección Ambiental, NASA, NSF, NOAO, etcétera), en el resto de éstos países nos encontramos con la siguiente situación: Japón (Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología); Alemania (Ministerio de Educación e Investigación); Inglaterra (Ministerio de Universidades Estatales e Investigación); Francia (Ministerio de Educación Superior y Ciencia); Holanda (Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia); Suecia (Ministerio de Educación e Investigación). ¿Ven cuál es el factor común?
No hay que romperse mucho la cabeza. Sólo hay que hacer lo que hacen los países más avanzados a los que tenemos que imitar. El párrafo siguiente va en esa misma línea: seguir el ejemplo de los países más avanzados.
Pero la sinergia también ha de potenciarse en el día a día de los departamentos y en cierta medida es responsabilidad de toda la comunidad científica. No sólo hay barreras burocráticas sino también culturales que impiden que las universidades se nutran de investigadores que no se han formado en su seno, y estas barreras son en parte responsables de que ninguna universidad española esté entre las 100 mejores del mundo (y haya sólo una o dos entre las 200 primeras). La barrera cultural funciona en los dos sentidos. Piensen qué mensaje se les manda a los estudiantes con los mejores expedientes: que se queden a hacer el doctorado en su misma universidad donde, si todo va bien, quizá se puedan estabilizar (tras una estancia obligatoria en el extranjero de uno o dos años – como si de un Erasmus se tratara). Esto es diametralmente opuesto a lo que se hace en EE UU: allí, a los estudiantes que quieren hacer el doctorado (y muy particularmente a los que tienen expedientes brillantes) se les anima a irse lejos, muy lejos, para que se formen en las mejores universidades o centros de investigación.
Son poco frecuentes las ocasiones en que el doctorado se hace en la misma institución que la licenciatura, o el postdoctorado en la misma institución que el doctorado. El inmovilismo se percibe como signo de mediocridad. Los mejores departamentos de EE UU basan parte de su éxito científico en el flujo constante de investigadores de calidad que pasan por ellos, y este flujo es precisamente uno de los principales atractivos de estos departamentos (a ojos de los propios investigadores). Aceptando que hay diferencias culturales significativas con el mundo anglosajón, hay aspectos saludables que se deberían adoptar: no sólo enriquecerían al sistema de investigación en España, sino que es la única forma de que gane competitividad a nivel internacional.
Si queremos tener universidades y centros de investigación relevantes a nivel mundial debemos imitar a los países más avanzados. La endogamia es uno de los mayores males de la ciencia y la universidad española y debemos imitar especialmente el ejmplo de Estados Unidos. Recomiendo escuchar la entrevista que Manuel Seara Valero le hizo al Profesor Francisco Ayala hace unas semanas en “A Hombros de Gigantes”. Podéis descargar el podcast o escucra el programa en el siguiente enlace (programa del 21 de octubre de 2011).
Bernardo Herradón García CSIC b.herradon@csic.es







