Archivo de marzo 28th, 2011

La situación de la ciencia española: La transferencia de tecnología.

Una de las deficiencias del sistema científico español es la escasez de patentes. La ciencia española tiene una característica peculiar que la diferencia de los países de nuestro entorno: La entidad que más patenta es pública, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); lo que está muy bien para el CSIC, pero es indicativo de la escasa capacidad innovadora de las empresas españolas. Si queremos que la economía española se sustente sobre la ciencia y la tecnología, tenemos que tomarnos muy seriamente la generación de patentes por las empresas y la facilitación de la transferencia de tecnología desde los organismos públicos (el CSIC, las universidades y otros OPIs). Muchas de las patentes de los organismos públicos sólo sirven para que el científico-inventor tenga una línea más en su curriculum; pero esto es de poca utilidad si no se transfieren estas patentes al sector productivo. Para conseguir esto, es necesario que las oficinas de transferencia de tecnología de los organismos públicos de investigación y de las universidades oferten las patentes a las empresas y que estas se interesen por los resultados obtenidos en los centros públicos.

En los últimos tiempos, las autoridades científicas españolas han destacado que España ocupa el 9º puesto mundial. Este tema ya ha sido comentado en este blog y en el programa A hombros de Gigantes del día 7 de enero de 2011. Aunque podamos ser el 9º país del mundo en el número de publicaciones; los científicos sabemos que, cualitativamente, España ocupa una posición más baja en el concierto internacional. Nuestra ciencia no es tan influyente como esta 9ª posición podría indicar.

Algunas de las razones de nuestra baja influencia internacional son:

1) Tenemos un problema estructural serio, marcado por una falta de normativas adecuadas que faciliten la labor científica, una financiación a veces escasa, y poca seguridad a largo plazo. La ciencia no es algo que realmente interese a los políticos españoles y, a la mínima dificultad presupuestaria, sufrimos las consecuencias. Es necesario un compromiso por la ciencia.

2) Esta situación provoca una falta de perspectiva para los jóvenes científicos. Este asunto se ha debatido en numerosos foros. La situación actual va a tener una inluencia nefasta para los jóvenes, se van a frustar muchas carreras científicas y se va a desanimar a los jóvenes (los que ahora están en bachillerato) a hacer una carrerar científica. España necesita decenas de miles de científicos y tecnologos que proporcionen una masa crítica adecuada para un país de nuestro potencial económico. Por supuesto, todos estos científicos y tecnólogos no podrán trabajar en instituciones públicas, sino que tienen que ser contratado por empresas que apuesten por la ciencia, la tecnología y la innovación. Este tema se discutió  en el programa A Hombros de Gigantes del día 4 de marzo de 2011.

3) Carecemos de suficiente masa crítica de científicos, lo que, a su vez, se traduce en escasez de científicos (que trabajen en España) realmente relevantes a nivel mundial; los que podríamos considerar con categoría de Premio Nobel. De una cantidad suficiente de científicos de calidad media-alta (la calidad actual de la ciencia española), surgen los científicos excepcionales. La ciencia moderna requiere equipos potentes y bien dotados económicamente, siendo impensable que pudiera surgir (como por ‘generación espontánea’) una personalidad científica excepcional e individual (como lo fue Ramón y Cajal).

4) Falta transferir conocimiento a la sociedad. A través de dos caminos independientes:

a) Contribuyendo a aumentar la cultura científica de la ciudadanía. Una labor, generalmente, poco apreciada por los científicos pues no es valorada adecuadamente por los agentes evaluadores.

b) Transfiriendo tecnología al sector productivo. Es fundamental que se aumente considerablemente el número de patentes en la ciencia española, si queremos que sea la base de la futura economía de nuestro país. Para ello debemos tener empresas que apuesten por la ciencia, la tecnología y la innovación. Las empresas tienen que ser el motor de este desarrollo. La escasez de patentes en España se pone de manifiesto en dos datos. El CSIC es el máximo patentador de España (ya comentado) y una empresa alemana (Siemens) presenta más solicitudes PCTs que toda España.

La importancia de las patentes, la transferencia de tecnología y algunos consejos prácticos fueron presentados en pasado 25 de marzo por la Dra. Cueto (UNGRíA Patentes y Marcas) en el programa A Hombros de Gigantes. Una copia PDF de una charla muy interesante sobre patentes la podéis descargar en la siguiente página web.

Bernardo Herradón

IQOG-CSIC

herradon@iqog.csic.es

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