Supercherías de los astrólogos y de otros embaidores; utilidad de la Ciencia en general, y enemigos de ella

Supercherías de los astrólogos y de otros embaidores; utilidad de la Ciencia en general, y enemigos de ella


Supercherías de los astrólogos y de otros embaidores; utilidad de la Ciencia en general, y enemigos de ella

Uno de los mejores y más entrañables poetas españoles del siglo XX, Claudio Rodríguez, era de la opinión de que la física teórica -por la razón de que cuanta más luz proyecta sobre el origen del universo más misterio añade- constituye una de las formas de la poesía. En Naturaleza cuántica la científica y poeta Mercedes Martínez Bilbao se plantea la sorprendente realidad de la mágica presencia de los neutrinos también en nuestras cocinas. (Parece fuerte, pero deberíamos acostumbrarnos). El resultado es el delicado y tierno poema que hoy visita poesía y ciencia.

Más información en blog La Alegría de las Musas 2.

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16 Estas son las verdades demostradas
En la ciencia astronómica fundadas,
Y las que pueden derivarse de ellas.
El decir que se lee en las estrellas
Si los años escasos ó abundantes
Serán; si habrá salud ó enfermedades,
Y otras mil cosas á estas semejantes,
Deben ser reputadas necedades
Con que, á gentes sencillas é ignorantes,
Embaucar pretenden los pedantes
Que Astrólogos llamamos en el dia;
Y mayor necedad es todavía
El pretender que nuestros pensamientos,
Nuestras inclinaciones y talentos,
Y aun la misma virtud, son consecuencias
De ocultas planetarias influencias.

Pero mientras domine la ignorancia,
Habrá en todos países abundancia
De astrólogos, zahories, alquimistas,
Y, lo que es mucho más, sonambulistas.
La refulgente antorcha de la ciencia,
A nuestra mental vista hace patente
Lo que en un tiempo fué, ó es por esencia,
Cada cosa pasada ó existente;
Y el límite final de la potencia
Con que dotado encuéntrase todo ente.
La superstición vana, los temores
Infundados, los vicios, los errores,
La taimada impostura, el falso celo,
No pueden soportar sus resplandores;
Así como las aves rapiñantes
Nocturnas, de rastrero y tardo vuelo,
Apenas se descubren en el cielo
Los últimos anuncios fulgurantes
Del Luminar diurno, pavoridas,
Huyen á refugiarse en sus guaridas.

Gabriel Ciscar y Ciscar (Oliva-Valencia, 1769 – Gibraltar, 1829)

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