La falta de cultura del esfuerzo y la poca formación a edades tempranas, detrás del drama de las aulas vacías en las carreras ténicas

El número de estudiantes matriculados en las carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) caen un 30,5% desde el curso 2000-2001 debido a su gran dificultad y la masculinización de estas titulaciones

Ya lo dijo el presidente y fundador del Foro Económico Mundial hace ya tres años: La cuarta revolución industrial es una revolución tecnológica basada en sistemas físicos, biológicos y digitales. En otras palabras, lo que Klaus Martin Schwab intentaba transmitir es que las verdaderas protagonistas de la revolución que se viene, la 4.0, son las STEM. ¿Y qué significa este acrónimo anglosajón que está tan de moda en el ámbito universitario? Sus iniciales hacen referencia a los estudios de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Estas áreas serán en el futuro (no tan lejano) las de mayor crecimiento en términos de empleo de calidad. Sin embargo, en España pocos quieren estudiarlas.

El número de estudiantes matriculados en estas titulaciones representan solo el 24,6% del total y caen en picado: un 30,5% desde el curso 2000-2001. La situación es alarmante sobre todo en las ingenierías. Mientras en España esta rama de enseñanza (que engloba también a la arquitectura) representa el 18,4%, en la Unión Europea el porcentaje sube a 21,2%. El contraste es notorio con otras ramas de enseñanza como Ciencias Jurídicas y Sociales, que representan en España y en la UE, un 50,7 y un 45,8, respectivamente, según datos de 2016.

Si bien no baja, también es preocupante la pequeña representación que en España tienen las ciencias (Física, Química, Geología, Biología e Informática pura en algunos campus) que es del 5,9% en España, frente al 8,1% de la UE. De hecho, este es el porcentaje más alto en nuestro país desde 2006.

Son algunas de las conclusiones del informe «La contribución socioeconómica del Sistema Universitario Español», realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) a petición de Crue Universidades Españolas y la Conferencia de Consejos Sociales y presentado este miércoles en Madrid. «Sin ingenieros, matemáticos, físicos, químicos...nos quedaremos fuera de la revolución 4.0, como ya ocurrió en otras épocas de nuestra historia, y seremos tecnológicamente dependientes», advirtió José Carlos Gómez Villamandos, presidente de CRUE.

No escalan en los empleos

Pese a que la comparación con Europa no nos deja bien situados este no es un problema únicamente español. «Afecta a todo occidente. A Canadá, EE.UU. e incluso también a Japón», advierte Antonio Colino, presidente de la Real Academia de Ingenieros. La explicación de este ingeniero de caminos es tan sencilla como desoladora: «Son carreras difíciles y muchos alumnos buscan otras carreras ahora que hay cada vez más universidades y titulaciones». Además, los jóvenes ven que las empresas contratan «a abogados y economistas que luego se convierten en directores mientras ellos, que han estudiado más y durante mayor tiempo no suben escalones. Ellos se preguntan para qué van a estudiar más si no pueden ascender».

Masculinización de las STEM

Una de las razones detrás de la caída del peso de las STEM es la menor predisposición de las mujeres hacia estas titulaciones, lo que conduce a lo que los autores del informe llaman «masculinización» de las mismas. Ellas representan el 55,1% de la matrícula total pero solo el 31,8% de estas carreras. «Culturalmente, se ha visto más a los chicos que a las chicas en las ingenierías», opina Colino. «Tienen mayor déficit de autoconfianza y hay menor apoyo de la familia y los pares», añade Francisco López Rupérez, expresidente del Consejo Escolar y director de la cátedra de políticas públicas de la Universidad Camilo José Cela.

Poca formación docente

Para Rupérez, la razón de la desafección hacia las STEM radica en la falta de desarrollo en nuestros jóvenes de los valores del esfuerzo, la perserverancia y la resiliencia que exigen las ingenierías. De hecho, ya el informe PISA de 2015 establecía una fuerte asociación entre la resiliencia y el rendimiento en ciencias.

Para la ingeniera Sara Gómez, directora general de Universidades de la Comunidad de Madrid y directora del proyecto «Mujer e Ingeniería» de la Real Academia de Ingenieros hay tres problemas de fondo que explican las malas cifras españolas: «La ingeniería es una gran desconocida, la sociedad no sabe lo que hacemos, otro problema es la formación de los niños en edades tempranas en matemáticas y físicas es poca o nula, que los profesores no tienen formación en STEM y, por último, que no se ve la vertiente social de las ingenierías».

Visitas de investigadores a los colegios

Rupérez y Gómez coinciden en que las STEM se tienen que fomentar desde el colegio e Ismael Sanz, exdirector del Instituto Nacional de Evaluación Educativa del Ministerio va un paso más allá y propone «que investigadores del CSIC y de universidades muestren la utilidad de la ciencia en Primaria y Secundaria».

«El ejemplo de una científica como rol a seguir por las alumnas es muy importante. Es clave que las alumnas vean desde pequeñas que la ciencia es cosa de hombres y de mujeres. Y que la ciencia tiene una utilidad social también muy importante. La ingeniería, por ejemplo, en proyectos sociales. Esto es importante trabajarlo desde Primaria, que es cuando algunos alumnos comienzan a alejarse de la ciencia», precisa Sanz.

Comentarios

La "masculinización" en carreras como por ejemplo Matemáticas, Químicas, Físicas, Biología, Medicina, Geología (todas Ciencias) no existe; pero ni siquiera durante los sesenta del pasado siglo. Lo que sí es un problema es la falta de nivel con la que entran en la universidad: en el primer año de carrera, e incluso en cursos posteriores, una buena parte de los estudiantes de Ciencias no alcanza el nivel de matemáticas que tenían generaciones pasadas a los 14 años (5º del antiguo Bachiller, tras la revalida de 4º). También el grado de exigencia en las universidades ha disminuido con el enorme incremento de número de alumnos que no ha tenido que pasar pruebas de selección. Las Ciencias son duras, y a los alumnos se les ha engañado desde la infancia con que el aprendizaje no conlleva esfuerzo, y que ha de ser divertido.

"No escalan en los empleos"...en la empresa privada, ni en el sector público tampoco. El desprecio hacia los titulados en ciencias en los organismos públicos es lamentable. La formación en ciencias no se valora. Tus propios jefes te tratan como idiota por invertir tiempo y esfuerzo en la ciencia. Incluso en organismos de alto perfil científico-tecnológico los problemas se resuelven subcontratando empresas y consultoras que generalment elaboran productos con los que poner parches para salir del paso, y tan contentos. Y los abogados y economistas, a seguir mandando y decidiendo lo que hay que hacer en materias científico-tecnológicas de las que no tienen ni puñetera idea.

La enseñanza se ha convertido en un terreno de confrontación política donde la indoctrinacion de los jóvenes es la prioritaria y se desentienden de los contenidos científicos. La presión los progenitores por que sus hijos aprueben el curso ha llevado a los poderes públicos a rebajar los niveles académicos para satisfacer a los votantes. La solución es fácil desde el punto de vista académico : duplicar el número de horas de enseñanza de los contenidos científicos y reducir el número de horas de materias de indoctrinacion política. No obstante falta decisión política para llenar las aulas de futuros técnicos y científicos. Los políticos recelan de los científicos y hay una cultura popular donde el científico siempre es presentado como una caricatura del científico «  loco que pretende destruir el planeta »

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