El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, acaba de comenzar a bordo del buque oceanográfico Hespérides la campaña ‘Memoria Oceánica del Clima’, MOC2. Su objetivo investigar el papel que los océanos tienen en en el cambio climático.

“La estabilidad del clima de la Tierra depende del transporte de diversas propiedades por la Cinta Transportadora Global o Bucle Latitudinal (Meridional Overturning Circulation – MOC en inglés). Las aguas superficiales se transforman en profundas a altas latitudes, para luego lentamente alcanzar todos los océanos profundos, reconvertirse en aguas intermedias y regresar a la superficie, principalmente en el Antártico y en el Atlántico ecuatorial. Esta cinta transporta calor, agua dulce, carbono y nutrientes, entre otras propiedades. Cada una de estas propiedades posee Memoria Oceánica del Clima (MOC) pasado y tiene la capacidad de controlar el clima futuro. Probablemente la parte menos conocida de esta cinta, y una de las más importantes, es el recorrido y modo de transformación de las aguas intermedias en superficiales, desde Océano Austral hasta el Atlántico Ecuatorial.”

“El objetivo fundamental es investigar la magnitud del transporte y las transformaciones que experimentan las aguas intermedias en su viaje desde el océano austral hasta su reincorporación a las aguas superficiales del Atlántico Ecuatorial. Para ello se determinarán los flujos de masa, calor, agua dulce, carbono y nutrientes desde el Océano del Sur hacia el Atlántico Ecuatorial, y se cuantificarán la incorporación de las aguas intermedias hacia el océano superficial del Atlántico Ecuatorial. Para lograrlo se desarrollarán modelos, y realizarán y analizarán mediciones de campo, desde una perspectiva interdisciplinar. Esta incluye el análisis de diversos tipos de datos públicos, esfuerzos de calibración de nuevos sensores satelitales, campañas con mediciones de parámetros físicos, químicos y biológicos, modelos oceánicos idealizados y de circulación general del Atlántico, y el mayor desarrollo de boyas de autónomas de medición.”

La travesía durará 42 días, y recorrerá el océano desde Fortaleza, al noreste de Brasil, hasta Mindelo, en Cabo Verde. Durante ese mes y medio los investigadores recogerán muestras de más de 300 puntos, y analizarán su temperatura y salinidad. También lanzarán 14 boyas instrumentadas al mar, que proporcionarán datos sobre las corrientes de los vientos y marinas, las olas y la temperatura y salinidad de las aguas intermedias, a unos 100 metros de profundidad, durante los próximos dos años.

El objetivo general es investigar los transportes, rutas y transformaciones que experimentan las aguas intermedias en las etapas finales de la circulación termohalina o bucle meridional, desde el Océano Atlántico Sur hasta que se reincorporan a las aguas superficiales del Atlántico ecuatorial, y la importancia de este proceso en el clima.

Según Pelegrí, responsable del proyecto, “vivimos en una época interglaciar, en la que se forman más aguas profundas -40 millones de metros cúbicos cada segundo, – y el circuito es mucho más rápido. El agua más fría tiene mayor capacidad para absorber el calor, por lo que esta intensificación del ciclo supone el calentamiento del planeta. El agua fría, además, es más rica en carbono. El CO2 es el principal responsable de la elevación de la temperatura atmosférica. “El hombre no es el único responsable del cambio climático, pero la emisión de gases de efecto invernadero rompe el ciclo natural del planeta”, “es la acción antropogénica la que hay que frenar”.

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