Madrid + Natural: Adaptación al cambio climático basado en la naturaleza

[Autora: Raquel Portela, ICP-CSIC]

En Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha un plan de regeneración urbana basado en la naturaleza. El proyecto Madrid+Natural identifica múltiples soluciones de “renaturalización” susceptibles de ser aplicadas mediante pequeñas actuaciones con un elevado potencial de replicación, visionando una red urbana donde las intervenciones propuestas contribuyan en su conjunto a la resiliencia de la ciudad frente al cambio climático, generando un entorno más amable para las personas y más resistente frente a los impactos externos. El presupuesto, millonario, contempla intervenciones en múltiples ubicaciones, entre las que destaca la ribera del Manzanares. Las propuestas de actuación se basan en las siguientes ideas:

Gestión sostenible de las aguas pluviales

Adaptación de los sistemas de drenaje de espacios urbanos a los fenómenos meteorológicos extremos, de frecuencia creciente, mediante soluciones discretas que emulen la infiltración natural de las aguas pluviales, atenuando su volumen y facilitando la absorción de agua de escorrentía que proviene de superficies duras. Los pavimentos permeables y la vegetación son herramientas de transformación del ámbito urbano, una tecnología simple que puede ser fácilmente implementada en zonas actualmente pavimentadas y que, generalizada a la escala urbana, ayuda a hacer frente a condiciones climáticas extremas, a la vez que mejora significativamente el paisaje urbano. La infiltración al terreno favorece que la humedad del suelo sea acorde al ciclo natural del agua, y por tanto el desarrollo de la vegetación urbana, y atenúa el impacto de precipitaciones intensas en la red de drenaje, racionalizando su dimensionamiento y evitando reestructuraciones de mayor coste.

De forma complementaria, la recuperación de los trazados originales de los ríos y la reducción de su canalización puede facilitar la recuperación de riberas, y por tanto de su biodiversidad, y el rediseño de cauces y llanuras fluviales mediante la creación de zonas verdes con superficies permeables permite la formación de áreas inundables. Las áreas temporalmente inundables amortiguan el caudal de agua que llega a la red de drenaje en periodos de precipitaciones intensas, evitando así el colapso de estos sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas. La presencia de vegetación ribereña también ayuda a mitigar el impacto de las precipitaciones fuertes.

Renaturalización

Fomento de políticas orientadas a promover, proteger y restaurar los bosques urbanos, que son de gran valor social y ambiental por múltiples funciones. Por un lado son espacios que permiten interactuar socialmente, practicar actividades deportivas y saludables, y acercarse a la naturaleza, escapando un poco del ambiente urbano. Además, proporcionan sombreado y son beneficiosos para la gestión del agua de lluvia y la calidad del aire. Pueden incluso concebirse como estrategias de recuperación de terrenos degradados o vertederos agotados, en línea con otras de las propuestas que consisten en el reaprovechamiento de espacios y solares  vacíos, degradados o en desuso -originados como consecuencia de cambios demográficos o motivos económicos, por ejemplo- en base a principios de bajo coste y baja demanda de mantenimiento. Estas estrategias incluyen, por un lado, el fomento del apoyo de la comunidad local para la revegetación de solares, el ajardinamiento de infraestructuras y el aumento de la vegetación en las calles mediante procesos participativos, que ayuden a superar los desafíos de su gestión y al mismo tiempo reactiven la interacción social y refuercen el sentido de pertenencia en los barrios, aumentando el bienestar. Por otro lado, es importante la elaboración de directrices sobre espacios verdes para las nuevas urbanizaciones y la incentivación de la mejora voluntaria de las estructuras existentes, involucrando a las empresas e instituciones locales en estrategias resilientes de desarrollo que fortalezcan su responsabilidad social, promoviendo el bienestar de las personas y la adaptación al cambio climático.

Las directrices de selección de especies vegetales y técnicas de plantación en estos y otros espacios públicos y privados tendrá en cuenta el impacto de las alergias provocadas por algunas especies vegetales sobre la población y se adaptarán a las condiciones ambientales venideras: períodos de sequía más largos, clima más cálido o lluvias poco frecuentes pero más intensas, marcan las predicciones del escenario de cambio climático. El diseño de espacios verdes en base a especies locales aumenta la diversidad de flora y fauna silvestres y contribuye a preservar hábitats naturales.

Huertos urbanos

Impulsar la agricultura urbana en todo tipo de superficies, optimizando así el uso de espacios públicos y edificios. Ésta práctica, además de acercar la urbe al campo, puede ayudar a crear un sentido de comunidad y pertenencia, incentivar el consumo de alimentos locales, y tener beneficios educativos y terapéuticos si se incluye en escuelas y residencias de mayores.

Actuación sobre el microclima

Diseño de edificios y barrios teniendo en cuenta el potencial de actuación sobre el microclima, especialmente fomentando la humedad y el sombreado estacional. Por un lado, si en el diseño de los espacios urbanos se aumenta el número de fuentes, rociadores u otros elementos de agua se aprovecha su capacidad para reducir las temperaturas y mitigar el efecto “isla de calor”. Imprescindible es el estudio previo de cuál es el uso correcto del agua teniendo en cuenta el consumo de energía, las pérdidas de agua y el mantenimiento para conseguir un efecto positivo en el microclima local con un coste razonable. Por otro lado, las estructuras de sombreado temporales, tanto cubiertas textiles como especies de hoja perenne, contribuyen a mitigar el calor en el verano, principalmente durante las horas más calurosas del día, y maximizan la ganancia de calor solar en invierno, haciendo los espacios públicos más confortables. También aplicar en las cubiertas de edificios pintura blanca reflectante o materiales como la grava reduce significativamente el calentamiento de éstos por radiación solar en los meses de calor, y por tanto el consumo energético y el “efecto isla”. Sin embargo, dado que las cubiertas de los edificios constituyen una gran cantidad de espacio infrautilizado, es muy conveniente también la creación de cubiertas ajardinadas, que facilitan la gestión de las aguas pluviales, mejoran el aislamiento e incrementan la calidad del aire, además de crear hábitats para la biodiversidad. Adicionalmente se pueden emplear las fachadas para hacer jardines verticales, como elementos verdes alternativos que mitiguen la escasez de espacio en superficie, ayudando a mejorar la calidad del aire al tiempo que aislan acústica y térmicamente los edificios. Sin embargo su mantenimiento es costoso, las soluciones económicas requieren una cuidadosa selección de las especies vegetales que las componen.

Referencias:  

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Comentarios

[...] Blog Energía y Sostenibilidad [...]

Unas ideas geniales.
Se deberían poner en marcha todas y hacer Madrid una ciudad más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. El huerto urbano es muy buena idea, así podríamos obtener alimentos naturales y ecológicos.
Un saludo.

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