Más allá del laboratorio: La V Edición de los Premios OEPM reivindica la aplicación industrial de la investigación científica española

Los Premios a la Mejor Invención protegida mediante derechos de Propiedad Industrial que concede anualmente la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) han cumplido cinco años en esta última edición, cuya ceremonia estuvo presidida por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.

Durante todo este período la OEPM ha reconocido la labor de los inventores de nuestro país que han recurrido a las patentes y los modelos de utilidad para que sus creaciones puedan dar el salto del laboratorio al mercado con todas las garantías. La Propiedad Industrial es la herramienta que facilita que las invenciones puedan tener una aplicación industrial, convirtiéndose en soluciones a problemas reales con un impacto positivo en la economía y en el conjunto de la sociedad.

Esta V Edición ha consolidado, por tanto, estos galardones como unos de los más prestigiosos para la promoción de la investigación científica y el desarrollo tecnológico en España.

Los Premios OEPM nos permiten, además, conocer con gran detalle cómo es la ciencia con vocación de aplicación industrial en nuestro país y en qué ámbitos se está innovando desde los sectores público y privado. En este artículo ponemos el foco en las invenciones ganadoras de esta V Edición:

En la categoría de Mejor Modelo de Utilidad de Inventor/a joven resultó ganador Héctor Damián Basaldella, por un dispositivo de asistencia para personas con discapacidad visual que facilita la movilidad en entornos cerrados mediante tecnología de alta precisión. Integra un diseño cómodo y discreto con sistema que transmite información al usuario mediante sensaciones táctiles, como vibraciones o pulsos, en lugar de utilizar señales visuales o sonoras. Mejora la autonomía, la seguridad y la confianza, contribuyendo a una mejor calidad de vida.

Solaima Belachqer El Attar, investigadora de la Universidad de Almería, se alzó con el Premio a Mejor Modelo de Utilidad de una Mujer Inventora, por su invención de un sistema que permite purificar aguas residuales ya tratadas mediante una combinación de un compuesto de hierro activado por la luz solar y ácido hipocloroso. Este sistema desinfecta el agua de manera más eficiente que métodos convencionales como la cloración o la ozonización, ya que consume menos energía, requiere menos productos químicos y reduce el tiempo de tratamiento. El agua obtenida puede reutilizarse para riego agrícola.

Finalmente, el Premio a la categoría absoluta de Mejor Modelo de Utilidad fue a parar a Francisco Enrique Monzó Pérez, de la empresa Fixtoe Device S.L. Su creación consiste en un calcetín especial diseñado para ayudar a corregir problemas al caminar en los que los pies o las piernas se orientan hacia dentro, una alteración frecuente en algunos niños. Su diseño facilita la colocación y proporciona una corrección eficaz y duradera, contribuyendo a mejorar la forma de caminar de manera cómoda y práctica, haciendo más fácil la vida de los más pequeños.

En la categoría de Mejor Patente de Inventor/a Joven, la invención ganadora fue la del investigador de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús del Hoyo Muñoz, por un dispositivo electrónico basado en luz que permite analizar y medir con precisión determinadas propiedades de componentes ópticos. En concreto, puede determinar de forma simultánea cuánto modifica un material la luz que lo atraviesa y la orientación de dicha modificación, proporcionando mediciones rápidas y precisas. Es tecnología de doble uso, con aplicación en tecnologías aeroespaciales.

La Mejor Patente de una Mujer Inventora recayó en Ana Fernández García, de la empresa Nabrawind Technologies, cuya invención consiste en una cubierta protectora para las palas modulares de los aerogeneradores, diseñada para cubrir y proteger la zona de unión entre dos secciones de la pala. Está formada por varias piezas que se ensamblan fácilmente y cuentan con elementos que facilitan su montaje. Las partes situadas en los bordes de la pala están fabricadas con materiales flexibles, como silicona, apoyados sobre una estructura rígida de fibra de vidrio, lo que les permite adaptarse a las deformaciones que se producen durante el funcionamiento del aerogenerador. Además, incorpora un sistema de conexión eléctrica que permite integrarla en la protección contra rayos de la pala.

Por último, la investigadora de la Universidad de Málaga, Ana Sánchez Ramírez, se llevó el Premio a la Mejor Patente en la categoría absoluta gracias a un biosensor basado en luz que permite analizar muestras biológicas con mayor precisión. De manera que permite un diagnóstico biomédico precoz de enfermedades, en sus etapas más tempranas, cuando las concentraciones de biomarcadores son aún muy pequeñas. El dispositivo utiliza diferentes tipos de señales luminosas al mismo tiempo para realizar varias mediciones en las mismas condiciones, lo que reduce los errores causados por cambios de temperatura u otros factores presentes en la muestra. Además, todos los elementos necesarios para generar, procesar y detectar estas señales están integrados en un único chip, lo que facilita su uso y mejora su eficiencia. Además, puede integrarse fácilmente en otros dispositivos o sistemas, facilitando su aplicación práctica en distintos entornos de análisis y diagnóstico.

Todas estas invenciones tienen el potencial de influir y transformar sus respectivos ámbitos de actividad, acoplándose a procesos industriales que los hagan aterrizar en el mercado. Estas patentes y modelos de utilidad se desarrollan en los sectores donde la innovación española consigue destacar, como el ámbito de la salud y las energías renovables. Y también en campos tecnológicos punteros con aplicación en sectores estratégicos, como el aeroespacial.

La importancia de este reconocimiento es mostrar cómo la Propiedad Industrial es la herramienta que permitirá a estas invenciones tener un impacto real en la economía, haciendo determinados procesos más eficientes y sostenibles, mejorando la calidad de vida de los pacientes o permitiendo explorar nuevas áreas del conocimiento hasta ahora ignotas para la humanidad.

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