El barco de la zona cero y los galeones de Rande

Este verano se descubrieron en la zona cero de Manhattan, los restos prácticamente completos de un navío del siglo XVIII de casi diez metros de eslora. Los trabajadores que tratan de completar la aparentemente imposible tarea de construir sobre el solar que dejaron a su paso los atentados del 11-S hace nueve años -solo uno de los siete edificios proyectados está en pie a causa de las múltiples disputas políticas y problemas económicos que han ralentizado la construcción-, tropezaron con una serie de maderas paralelas a unos ocho metros bajo tierra. Según todos los indicios, el barco, de casi diez metros de eslora, podría haber sido utilizado como relleno para arrancarle espacio al río Hudson al sur de Manhattan hace unos 200 años.

Entre los restos, los trabajadores de la zona cero han encontrado también una gran pieza metálica semicircular perteneciente al barco y un zapato de cuero de la época.

También se encontró un ancla de unos 50 kilos a pocos metros de donde aparecieron los restos del navío, que según The New York Times incluso podría llegar a tener nombre, puesto que mapas antiguos de Nueva York indican que en las cercanías de donde se halló el barco había, hacia finales del siglo XVIII, dos muelles, el Lake y el Lindsey.

Durante los últimos dos siglos el barro ha protegido los restos del navío pero al dejarlo al descubierto, el contacto con el oxígeno tiene un efecto devastador sobre la madera, que se deteriora rápidamente.

El arqueólogo vigués Javier Luaces recomendó a la empresa norteamericana AKRF conservar los restos del barco hallado en la zona cero de Nueva York en un gran recipiente con agua y sin aire. El director de márketing de la empresa medioambiental, encargada de los trabajos en el espacio donde hasta el 11-S se levantaban las Torres Gemelas, contestó al investigador vigués, agradeciéndole su asesoramiento voluntario.

El método que propone Javier Luaces para el barco neoyorquino es el mismo que ha expuesto en reiteradas ocasiones para ser aplicado a uno de los galeones de Rande para ser incluido en el futuro museo de la batalla de Rande. El arqueólogo afirma que es más rentable extraer uno de los pecios de Rande e introducirlo en una gran piscina acristalada al tradicional método de secado de maderas.

La recuperación de uno de los galeones de Rande y su conservación y exposición en un acuario podría convertirse en uno de los proyecto de investigación más importantes de la arqueología subacuática desde que en 1961 se recuperó el Vasa en Suecia,


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