Pequeñas dosis de felicidad diaria favorecen la longevidad


Una forma clásica de evaluar la felicidad es preguntar a las personas qué tan satisfechas están con su vida o cómo de felices se sienten con su vida en general. No obstante, esta técnica no está libre de sesgos, ya que, por ejemplo, tendemos a recordar mejor aquello que coincide con nuestro estado de ánimo actual.

Un grupo de investigadores del departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) se propuso evaluar otros aspectos de la felicidad, cuantificando la cantidad de tiempo que las personas pasan sintiéndose bien y mal a lo largo del día.

“De este modo logramos identificar que ambas medidas de bienestar están asociadas con la reducción de la mortalidad. Sin embargo, el trabajo nos permite argumentar que las emociones positivas que experimentamos a lo largo del día están más relacionadas con una mayor longevidad que la satisfacción general con nuestras vidas”, asegura Natalia Martín, autora principal del trabajo.

Los resultados, publicados en la revista Frontiers in Psychology, están basados en 4.753 entrevistas realizadas a personas de todas las comunidades autónomas de España. Estas, además de contestar a una pregunta general de satisfacción con la vida, completaron un cuestionario en el que debieron reconstruir las actividades realizadas a lo largo del día anterior y describir las emociones experimentadas durante su realización. Al cabo de tres años, los investigadores identificaron cuáles de estas personas habían fallecido.

Tendencia más marcada en personas sin depresión

Los investigadores también observaron que la relación entre sentir emociones positivas y reducir la probabilidad de morirse es aún más fuerte en personas que no padecen depresión.

“Estudios previos ya habían indicado que la presencia de depresión se relaciona con bajos niveles de emociones positivas y con una mayor mortalidad. Lo que sugiere nuestro trabajo es que, aunque las personas deprimidas experimenten emociones positivas en su día a día, esto no está asociado con la reducción de su probabilidad de morir, como sí ocurre en el resto de la población”, asegura Natalia Martín.

“Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de alentar a las personas a realizar algún tipo de ejercicio, o a participar en actividades sociales que les permitan aumentar las emociones positivas, y por ende, les ayude a vivir durante más tiempo”, concluye la investigadora.

Fuentewww.agenciasinc.es

Referencia: Martín-María N, Caballero FF, Olaya B, Rodríguez-Artalejo F, Haro JM, Miret M and Ayuso-Mateos JL (2016)Positive Affect Is Inversely Associated with Mortality in Individuals without Depression. Front. Psychol. doi: 10.3389/fpsyg.2016.01040

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Nuevas “esperanzas” terapéuticas contra el alzheimer


Un nuevo fármaco denominado Aducanumab que ha pasado a la fase 3 de los ensayos clínicos, abre una ventana de esperanza para las personas que padecen alzheimer y sus familiares. Todas estas investigaciones y noticias, hay que tratarlas con suma precaución, ya que en muchas otras ocasiones se han despertado grandes expectativas que no han acabado de cumplirse finalmente. Aún así, cabe la esperanza que alguno de estos tratamientos o futuros avances que se desarrollen en el futuro tengan el éxito esperado por toda la comunidad científica…y en definitiva por la sociedad.

En este sentido las investigaciones más prometedoras de los últimos años han puesto el foco sobre la proteína beta-amiloide (causa principal de la enfermedad) como consecuencia de su acumulación y formación de placas fuera de las células que impiden la necesaria comunicación entre las neuronas en el cerebro. Este nuevo fármaco que es un anticuerpo monoclonal, esta siendo probado en ensayos clínicos con enfermos en una etapa temprana.

En el transcurso de un año, y en los primeros datos de la fase 1 de los ensayos, los investigadores dieron inyecciones mensuales de aducanumab a 165 personas en dosis de 1, 3, 6 o 10 mg / kg. Los incluidos en el ensayo o bien tenían un diagnóstico de Alzheimer leve o tenían problemas de memoria temprana y evidencia de altos niveles de la proteína beta- amiloide. Los participantes se sometieron a escáneres cerebrales, análisis de sangre y fueron evaluados por su memoria y habilidades cognitivas durante el estudio. Los investigadores encontraron en los escáneres cerebrales que aducanumab reduce los niveles de amiloide, con la dosis máxima de 10 mg / kg que era las que parecían mostrar un mayor efecto en la limpieza de las placas.

Aunque el anticuerpo fue generalmente bien tolerado, algunos participantes experimentaron efectos secundarios al principio de su ciclo de tratamiento. Casi la mitad de los de la dosis más alta del fármaco experimentó una condición llamada ARIA que se caracteriza por la pérdida de fluido de la sangre en el cerebro. Este es un síntoma reconocido por los fármacos dirigidos a las placas de amiloide. En la actualidad un grupo de trabajo internacional se ha establecido para comprender mejor este efecto secundario y cómo se puede evitar en futuros estudios. España participa activamente en los ensayos clínicos de una investigación multicéntrica en la que participan 150 centros de Europa y Estados Unidos. En España intervienen 13 centros situados en Navarra, Bilbao, Valencia, Barcelona, Sevilla, Cáceres y Córdoba.

En relación al impacto del fármaco sobre las habilidades mentales de los usuarios, los datos iniciales parecen positivos, aunque este ensayo de fase 1 solo busca probar la seguridad y tolerabilidad al compuesto. Los expertos se muestran muy cautelosos sobre este punto, ya que otros fármacos con mecanismo de acción semejante y habiendo conseguido eliminar las placas de beta amiloide, no han logrado finalmente que eso se traduzca en mejorías a nivel cognitivo (memoria, lenguaje, etc) o funcional. Solo un ensayo de fase 3 puede ayudar a determinar si efectivamente, el fármaco representa un punto de cambio en la historia de los tratamientos para la enfermedad de Alzheimer.

Fuente: www.mayoresudp.org y www.2ti.es

Imágen: Sevigny/Nature

 

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Una nueva molécula detiene el desarrollo del alzhéimer en ratones


Una nueva molécula, denominada ASS234, detiene el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y mejora los síntomas cognitivos, según concluye un estudio con ratones transgénicos portadores de genes humanos tratados para causar la enfermedad.

Así lo indica un nuevo estudio, llevado a cabo por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona. Las características de esta molécula sugieren su uso para tratar el deterioro cognitivo y la neurodegeneración que subyace en el alzhéimer. El estudio se publica en la revista Journal of Psychiatry and Neuroscience.

“Su efecto se debe por un lado a que bloquea la agregación o depósito en el cerebro de la proteína tóxica amiloidea, implicada en alzhéimer, y por otro, a que estimula la transmisión colinérgica y monoaminérgica, lo que mejora notablemente los síntomas cognitivos de la enfermedad”, explica Ricardo Martínez Murillo, investigador del CSIC en el Instituto Cajal, en Madrid.

La nueva molécula ASS234, patentada y desarrollada por los expertos del CSIC y la UAB, está diseñada como un híbrido de dos moléculas conocidas.

Una es la donepezil (Aricept©), que se utiliza actualmente para tratar los déficits cognitivos del alzhéimer, y la otra es un inhibidor de la enzima monoaminooxidasa tipo B. Esta enzima se encuentra activada en los pacientes de dicha patología generando estrés oxidativo.

Fuente: www.agenciasinc.es

Referencia: Serrano MP, Herrero-Labrador R, Futch HS, Serrano J, Romero A, Fernandez AP, Samadi A, Unzeta M, Marco-Contelles J, Martinez-Murillo R The proof-of-concept of ASS234: Peripherally administered ASS234 enters the central nervous system and reduces pathology in a male mouse model of Alzheimer disease. Journal of Psychiatry and Neuroscience. DOI: 10.1503/jpn.150209

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Una actividad física durante la mediana edad relacionado con menores problemas cognitivos en la vejez


Un nuevo estudio realizado a una muestra de la población de unos 3000 gemelos en Finlandia durante 25 años de seguimiento donde uno de los gemelos desarrollaba una actividad  física de moderada a intensa (más intensa que andar) y el otro una menor actividad, ha encontrado una correlación con una menor incidencia en problemas cognitivos en una edad más avanzada. Esta relación sugiere que la influencia positiva de la actividad física en el cerebro y la cognición, no se basa únicamente en la disminución de los factores de riesgo cardiovascular.

El estudio, publicado en la Journal of Alzheimer’s Disease, se llevó a cabo por científicos de las universidades de Helsinki, Turku y Jyväskylä. Los gemelos proporcionaron información sobre la actividad física a través de encuestas realizadas a partir de 1975 y 1981 (media de edad en 1981: 49 años), mientras que la cognición se evaluó mediante entrevistas telefónicas validados realizados entre 1999 y 2015.

Este hallazgo podría confirmar estudios de investigación anteriores sobre modelos animales, que han demostrado que la actividad física aumenta la cantidad de factores de crecimiento en el cerebro y mejora la plasticidad sináptica.

La prevalencia de la demencia se ha incrementado con el envejecimiento de la población, tanto en Finlandia como a nivel mundial. Actualmente no existe un remedio curativo para la demencia, pero durante la última década, la investigación ha producido una gran cantidad de nueva información sobre la prevención de esta enfermedad. Los factores de riesgo vascular tradicionales (presión arterial elevada, la hipercolesterolemia, obesidad, diabetes y la falta de ejercicio) también se han asociado con el riesgo de demencia. Sin embargo, han sido pocos los estudio desarrollados a largo plazo publicados de seguimiento sobre la actividad física y la cognición, y ha quedado más claro qué tipo y cantidad de ejercicio que se necesita para prevenir los problemas cognitivos durante la vejez.

Fuente: Paula Iso-Markku, Katja Waller, Eero Vuoksimaa, Kauko Heikkilä, Juha Rinne, Jaakko Kaprio, Urho M. Kujala. Midlife Physical Activity and Cognition Later in Life: A Prospective Twin StudyJournal of Alzheimer’s Disease, 2016; 1 DOI: 10.3233/JAD-160377

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Buscando puntos de encuentro en la investigación del envejecimiento


Como siempre mirándolo de una forma positiva, la humanidad ha conseguido uno de sus mayores logros como sociedad y no es otro que el incremento de la esperanza de vida que prácticamente se ha duplicado a lo largo del siglo XX y de la que aún, en nuestros días, no se conoce el “techo” de ese crecimiento. Nuestra sociedad se enfrenta ante una situación sin precedentes, donde la mayoría de seres humanos (al menos en las sociedades occidentales) podrían tener una larga vida, enfrentándonos ante una nueva “sociedad longeva”.

Para intentar dar respuestas a este “magnífico” reto, esta semana prestigiosos investigadores y gestores de distintas disciplinas y ámbitos de la sociedad, han debatido y tratado de encontrar puntos de encuentro y aportar soluciones científicas al reto de afrontar trayectorias vitales más longevas y saludables desde campos interdisciplinares tan diversos como la biología, demografía, política o el urbanismo en un curso organizado los días 5 y 6 de Septiembre por la Fundación General CSIC y desarrollado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander.

La vicerrectora de Postgrado e Investigación de UIMP, Francisca G. Caballero, el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, el director General de la Fundación General CSIC, Miguel García Guerrero, y la científica titular del CSIC y Directora del encuentro, María Dolores Puga han inaugurado el encuentro titulado “Una mirada interdisciplinar a la investigación sobre envejecimiento.

Lo más destacado ha sido la perspectiva interdisciplinar con el que se ha enfocado este encuentro, de tal manera que no se buscaba tanto desarrollar una temática concreta y muy específica sino abordar el reto del envejecimiento debatiendo desde distintas disciplinas científicas y técnicas y comprobar que existe un abanico importante de ámbitos de trabajo común, y que esta interrelación es necesaria pero también necesita de esfuerzos por parte de la comunidad científica y gestora para salvar esas barreras.

En este sentido varios ponentes destacaron esa necesidad de interdisciplinariedad mediante la reorientación e integración de las ciencias sociales y demográficas con las ciencias de la vida, como fue el caso de la conferencia inaugural del Profesor de sociología de la Universidad de Wisconsin-Madison , Alberto Palloni que planteó dos preguntas clave sobre la longevidad humana y el gran reto de abordar las respuestas, como son los límites de la esperanza de vida humana y las desigualdades sociales de la mortalidad e introdujo en este segundo ámbito de la investigación un concepto innovador como es la demografía de la microbiota y cómo influye en la longevidad humana.

Otras líneas de investigación que se mencionaron a lo largo del evento fueron la Biodemografía como ejemplo de respuesta interdisciplinar al estudio de la dinámica de las poblaciones mediante un enfoque integrador entre la Genética, Biología y Demografía.

Durante todo el encuentro se ha presentado una visión transversal sobre el reto del envejecimiento que trae consigo muchos interrogantes, pero sobre todo nuevas oportunidades, que con más y mejor investigación interdisciplinar, debe facilitar su aprovechamiento para la sociedad.

Se ha puesto de manifiesto la necesidad de encontrar un lenguaje científico común entre las distintas disciplinas que abordan el envejecimiento para entenderse mejor y la colaboración para la armonización, accesibilidad y mayor transparencia de las fuentes de datos a partir de las cuales los científicos y gestores desarrollan sus proyectos con ese necesario impacto social.

Otro de los aspectos mencionados es la certeza que la sociedad es cada vez más heterogenea y muestra una pluralidad más creciente que presenta cohortes de población “senior” mucho más diversa que en épocas anteriores, con diferentes experiencias de vida que obligan a personalizar mucho más las soluciones que aborden el reto del envejecimiento y que necesitan una investigación más longitudinal y tener en cuenta las trayectorias y proyectos vitales de cada persona.

A grandes rasgos algunos otros ámbitos destacados en el encuentro han sido los relativos a la importancia que se debe dar al propio entorno social, no sólo lo relativo al propio individuo, a las relaciones intergeneracionales, a proveer de entornos integradores y a la inversión social de tal manera que el envejecimiento no se vea como una competencia entre generaciones sino que sea una suma de experiencias. Además, se ha puesto el acento en el planteamiento de las distintas investigaciones sobre nuestra sociedad longeva sin olvidar los aspectos más humanos del propio individuo como son las emociones, la soledad, la psicología, el propio proyecto de vida del individuo, el cuidado y el concepto del “cuidadano”, en definitiva, como nuestra sociedad “senior” puede seguir sintiéndose útil y vivir más años saludables.

 

 

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La actividad física relacionado con menor desarrollo de demencias


Una actividad física moderada y regular realizada por adultos mayores puede estar asociado con mayores tamaños del cerebro, concretamente del hipocampo, y como consecuencia un menor riesgo de desarrollo de demencias, ya que esta parte del cerebro esta relacionado con la memoria a corto plazo.

Esta conclusión es parte de un estudio más amplio denominado Framingham, a partir del cual un grupo de investigadores de la Universidad de California (UCLA) han evaluado cómo influye la actividad física sobre el tamaño del cerebro y el riesgo para desarrollar demencia. Los investigadores han observado una asociación entre la baja actividad física y un mayor riesgo de demencia en las personas mayores. Esto sugiere que la actividad física moderada y regular para los adultos mayores podría dar lugar a volúmenes superiores del cerebro y un menor riesgo de desarrollar demencia, fundamentalmente observado en personas mayores de 75 años.

Aunque algunos estudios previos han encontrado una relación inversa entre los niveles de actividad física y el deterioro cognitivo, la demencia y la enfermedad de Alzheimer, otros no han encontrar una asociación de este tipo. Para este estudio, los investigadores de la UCLA analizaron una cohorte poblacional a partir del estudio de Framingham durante más de una década para examinar la asociación entre la actividad física y el riesgo de demencia y los marcadores de resonancia magnética del cerebro subclínicos que pueden caracterizar la demencia.

Estos resultados demuestran que un individuo nunca es demasiado mayor para hacer ejercicio y adaptar la actividad física a la capacidad de cada uno, con lo que se obtienen beneficios, entre otros muchos, también en una mejor salud del cerebro y una reducción del riesgo de desarrollar demencia.

Fuente: University of California – Los Angeles Health Sciences. www.uclahealth.org

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Un gen que revierte el envejecimiento de células madre adultas


En una serie de experimentos, el gen embrionario Nanog activó ciertos procesos celulares latentes que son fundamentales para evitar huesos débiles, arterias obstruidas y otros síntomas propios de la vejez. El descubrimiento podría llevar a tratamientos para la ateroesclerosis, la osteoporosis, el Alzheimer y otros trastornos relacionados con la edad.

Los resultados de la investigación también parecen prometedores como punto de partida para desarrollar nuevos tratamientos contra trastornos de envejecimiento prematuro, como es la progeria.

La investigación acerca de Nanog realizada por el equipo de Stelios T. Andreadis, de la Universidad en Buffalo (Universidad Estatal de Nueva York) en Estados Unidos, está ayudando a entender mejor el proceso de envejecimiento y ha abierto un posible camino hacia terapias capaces de revertirlo.

Para luchar contra el envejecimiento, el cuerpo humano mantiene una reserva de células no especializadas que pueden regenerar órganos. Estas células son las células madre adultas, y están situadas en todos los tejidos del cuerpo y responden rápidamente cuando se las necesita.

Pero a medida que las personas envejecen, son menos las células madre adultas capaces de llevar a cabo correctamente su tarea, una situación que se traduce en los trastornos relacionados con la edad. Invertir los efectos del envejecimiento sobre las células madre adultas, es decir, “reiniciar su programación” por así decirlo, puede ayudar a superar este problema.

Los investigadores están ahora centrándose en identificar fármacos que puedan reproducir en todo o en parte los efectos positivos del Nanog. Esto les permitirá estudiar qué facetas del envejecimiento es factible revertir, y hasta qué punto se podría combatir por esta vía a ciertas enfermedades como por ejemplo la ateroesclerosis, la osteoporosis o el Alzheimer.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología

Más información en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/stem.2452/abstract

Foto: De izquierda a derecha, células madre funcionales, células madre que ya no funcionan debido a la progeria, y células madre que previamente no funcionaban debido a esta enfermedad pero que fueron “reinicializadas” por el gen embrionario Nanog de las células madre. (Foto: Stelios Andreadis) http://www.buffalo.edu/
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Nuevos estudios revelan el potencial antienvejecimiento de la granada


Pomegranate

La fruta de la granada ha sido tradicionalmente usada en los distintos canales de marketing para ensalzar su potencial antienvejecimiento, lo que ha provocado en algunos casos un escepticismo justificado. Un equipo de científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne en Francia (EPFL) y la compañía Amazentis han estudiado con más detalle las propiedades de esta fruta y han observado que contiene una molécula que en el proceso de digestión se transforma por los microorganismos del intestino y que proporciona unos beneficios más allá de los esperados.

A medida que envejecemos, nuestras células se esfuerzan cada vez más para reciclar los residuos generados por nuestro metabolismo, como es el caso de las mitocondrias que se acumulan en la célula cuando ya no son capaces de llevar a cabo su función vitalEsta degradación afecta la salud de muchos tejidos, incluyendo los músculos, que se van debilitando gradualmente a lo largo de los años. Esta acumulación de mitocondrias “disfuncionales” también podría jugar un papel fundamental en otras enfermedades asociadas al envejecimiento, como es la enfermedad de Parkinson.

Los científicos han identificado una molécula que favorece el restablecimiento de la capacidad celular para reciclar los componentes de las mitocondrias defectuosa. Se trata del metabolito urolithin A, que es generada por la microflora intestinal al digerir los compuestos de la granada. Según el grupo de investigadores, es la única molécula conocida que puede revitalizar el proceso de limpieza mitocondrial, también conocido como mitofagia.

El equipo comenzó ensayando su hipótesis sobre un modelo animal habitual: el nematodo C. elegansEs un modelo muy utilizado en este tipo de investigaciones sobre envejecimiento, ya que después de sólo 8-10 días ya se les podría considerar “mayores”. La esperanza de vida de los gusanos expuestos a urolithin A aumentó en más de un 45% en comparación con el grupo control. Estos alentadores resultados iniciales llevaron al equipo a escalar los análisis sobre modelos animales que tienen más en común con los humanos. Para ello aplicaron los estudios sobre roedores, y en el análisis también observaron una reducción significativa en el número de mitocondrias disfuncionales, lo que les confirmó que se estaba produciendo un proceso de reciclaje de las células. Los ratones más mayores, alrededor de 2 años de edad, presentaron un 42% de mejoría en la resistencia muscular con respecto al grupo control.

Este enfoque de los científicos ofrece una nueva serie de oportunidades para luchar contra la degeneración muscular que tiene lugar a medida que envejecemos, y posiblemente también para contrarrestar otros efectos del envejecimiento, mediante la reactivación del reciclado de los productos de desecho celular. De tal manera que la estrategia que persiguen estos investigadores pasaría por favorecer el reciclado celular y no tanto por generar productos farmaceuticos que ayuden a aumentar la masa muscular durante el envejecimiento.

De todas formas, antes de que todos salgamos corriendo a comprar kilos de granadas, hay que especificar que la fruta por sí misma no contiene la molécula “milagrosa”, sino más bien su precursor. Esa molécula precursora de la granada se convierte en urolithin A por la acción de la microflora del intestino durante la digestión. Debido a esto, la cantidad de urolithin A que se produce en nuestro organismo puede variar ampliamente dependiendo de la especie animal y la microflora intestinal presente y esto esta por ver en nuevos ensayos aplicados a humanos. Algunas personas pueden no producir nada de esta molécula por lo que si eres uno de los desafortunados, es posible que el zumo de granada no produzca estos “grandes beneficios”, aunque sin duda la granada beneficiará en mayor o menor medida nuestra salud.

Referencia: Dongryeol Ryu, Laurent Mouchiroud, Pénélope A Andreux, Elena Katsyuba, Norman Moullan, Amandine A Nicolet-dit-Félix, Evan G Williams, Pooja Jha, Giuseppe Lo Sasso, Damien Huzard, Patrick Aebischer, Carmen Sandi, Chris Rinsch & Johan Auwerx. Urolithin A induces mitophagy and prolongs lifespan in C. elegans and increases muscle function in rodentsNature Medicine, July 2016 DOI: 10.1038/nm.4132

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Una mirada interdisciplinar a la investigación sobre envejecimiento


La Fundación General CSIC organiza, los días 5 y 6 de septiembre, el encuentro “Una mirada interdisciplinar a la investigación sobre envejecimiento”, que se celebrará en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, con el objetivo de analizar aspectos diversos relacionados con el envejecimiento de las personas, como individuos y en la sociedad.

Cada vez cobra más fuerza y vigencia, la constatación de que la contribución de la ciencia a la resolución de los grandes retos sociales exige de investigación interdisciplinar, una investigación diseñada y llevada a cabo por equipos que cuentan con investigadores con conocimientos disciplinares diferentes. Más aún, que para aumentar el impacto social es preciso crear puentes entre la investigación, la política y la práctica. En este contexto, el encuentro reunirá a un grupo relevante de investigadores que, provenientes de distintas disciplinas (sociología, medicina, biología, derecho, etcétera) dedican su actividad estudiar el envejecimiento de las personas en nuestra sociedad.

El encuentro, dirigido por María Dolores Puga González, científico titular en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se estructura en tres bloques. En el primero, “Longevidad y salud”, se analizarán las soluciones científicas destinadas a conseguir trayectorias vitales más longevas y saludables. El segundo, “Sociedades capacitadoras e incluyentes”, se preguntará qué puede hacer la ciencia para generar e impulsar sociedades que resguarden, mantengan y promuevan el potencial y las capacidades de individuos con trayectorias de vida prolongadas. Y en el tercero y último, “Bienestar y actividad”, se tratará de dar respuesta a las cuestiones abiertas por la creciente longevidad en su relación con la actividad, la salud y el trabajo, en la búsqueda de una existencia activa y plena de bienestar a lo largo de toda la trayectoria vital.

En definitiva, “Una mirada interdisciplinar a la investigación sobre envejecimiento” es una llamada a  la  reflexión, entre investigadores y asistentes a este encuentro, sobre cuáles son las preguntas relevantes sobre el envejecimiento de la sociedad y de las personas a las que la ciencia ha de intentar dar respuesta, en qué medida las aproximaciones a las mismas son interdisciplinares y cuál debería ser, idealmente, la composición de los equipos que las aborden, cuáles son los retos a los que se enfrentan, o en qué áreas puede tener mayor impacto dicha interdisciplinaridad. En última instancia, contribuir a definir líneas de investigación interdisciplinar en envejecimiento que maximicen el impacto social.

Programa del encuentro
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¿Mayor esperanza de vida significa mayor tiempo de enfermedad?


La investigación ha demostrado que la esperanza de vida tiene la capacidad de ser ampliada. Pero, ¿esto significa que las personas que viven más tiempo lo hacen durante más años con mal estado de salud? Los resultados optimistas de un estudio publicado en la Revista de la Sociedad Americana de Geriatría, indican que esos años adicionales de vida podrían ser mediante la ampliación del tiempo de buena saludEn un estudio actual de casi 3.000 personas, se observó que la  enfermedad aparecía décadas más tarde en las personas centenarias en comparación con aquellos que fallecían más jóvenes.

La mayoría de las personas presentan una mayor carga de enfermedad y discapacidad a medida que envejecen, pero se observa que los que viven una vida excepcionalmente más larga tienen la ventaja de mostrar períodos más cortos de enfermedad. Los investigadores analizaron el estado de salud de personas cercanas a los 100 años comparándolos entre los participantes de dos estudios: el Proyecto genes de la longevidad (LGP) y el Estudio de Centenarios de Nueva Inglaterra (CNE). En ambas series de comparaciones, los investigadores analizaron las edades a las que los individuos desarrollan las cinco principales problemas de salud relacionados con la edad: cáncer, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, osteoporosis y accidente cerebrovascular. El análisis reveló un patrón repetitivo de retardo en la aparición de la enfermedad en los grupos próximos a los centenarios entre los dos estudios.

A pesar de sus diferencias genéticas, sociales y culturales, los participantes de mayor esperanza de vida de los participantes de LGP y NECS resultaron notablemente similar con respecto a las principales enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En comparación con los grupos de referencia más jóvenes, se observó un retardo en la aparición de las principales enfermedades relacionadas con la edad, comprimiéndolas en unos pocos años más cerca de los 100. Los hallazgos sugieren que los descubrimientos realizados en un grupo de centenarios se pueden generalizar a poblaciones diversas. Y contradicen la idea generalizada de que un mayor aumento de la esperanza de vida en las futuras generaciones supondrá un mayor gasto en salud y cuidados de más larga duración.

Referencia: Khadija Ismail, Lisa Nussbaum, Paola Sebastiani, Stacy Andersen, Thomas Perls, Nir Barzilai, Sofiya Milman. Compression of Morbidity Is Observed Across Cohorts with Exceptional LongevityJournal of the American Geriatrics Society, 2016; DOI: 10.1111/jgs.14222

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