La plancha eléctrica: ¡qué gran invento!

Una de las tareas del hogar más fastidiosas de llevar a cabo es el planchado de ropas y telas. Sirva de consuelo para los sufridos planchadores saber que esta tarea sería aún más ingrata si el ingenio humano no hubiera desarrollado una invención tan práctica como la plancha eléctrica moderna.

En esta entrada pretendo hacer un breve recorrido por la historia de la plancha desde la antigüedad hasta nuestros días, haciendo mención a las patentes que han permitido la evolución técnica de este pequeño electrodoméstico.

Pero antes, aquellos que tengan curiosidad por saber por qué se producen arrugas en la ropa deberían echar un vistazo a este enlace, en el que se explican de manera clara los fenómenos del arrugado y el planchado de las fibras textiles y su relación con la humedad y la temperatura.  También es interesante saber que el significado que le damos actualmente al verbo planchar no aparece en la lengua castellana hasta el s. XVII y que en inglés las palabras plancha y planchar se traducen como “iron”, en alusión al hierro con el que se fabricaban las suelas de las planchas.

El deseo del ser humano por obtener prendas alisadas es común a las antiguas civilizaciones orientales y occidentales. Ya en el siglo IV a.C. los griegos, y posteriormente los romanos, empleaban una barra de hierro cilíndrica calentada para marcar los pliegues de la ropa. Se sabe también que al menos desde el siglo IV d.C  los chinos utilizaban a modo de plancha un recipiente de latón provisto de un mango en el cual se introducían brasas.

Durante la Edad Media, en Europa se empleaban alisadores de vidrio, mármol o madera, que se utilizaba en frío ya que la goma vegetal utilizada como almidón no permitía usar el calor.

Con la llegada de la Revolución Industrial se desarrollaron planchas que se calentaban por medio de gasolina, gas o alcohol. Huelga decir que el empleo de estos combustibles convertía el arte del planchado en una actividad de riesgo debido al peligro de que ocurrieran escapes de combustible y explosiones accidentales.

El mayor hito en la historia del planchado llegó a finales del s. XIX con la invención de la plancha eléctrica, cuyo funcionamiento se basa en permitir el paso de corriente eléctrica a través de una resistencia colocada en el interior de la plancha. La invención se atribuye a H. W. Seely, quien en 1882 obtuvo la patente US259054.

Desafortunadamente para Seely y sus socios la patente no tuvo el éxito comercial que hubieran deseado, principalmente por dos motivos:

  1. La plancha de Seely se calentaba por medio de un arco voltaico (una potente chispa que saltaba entre dos barras de carbón), lo que ocasionaba problemas de seguridad.
  2. En esa época aún no estaba generalizado en EEUU el suministro de corriente eléctrica en los hogares lo que complicaba la implantación masiva del objeto de la invención.

Entre finales del s. XIX y principios del s. XX aparecieron multitud de diseños que solucionaron algunos de los problemas técnicos que tenía la invención de Seely. En paralelo, la red eléctrica se extendió por EEUU. Gracias a estos dos factores aparecieron las primeras planchas eléctricas comercializadas con éxito. Una de las más conocidas fue la llamada “Hotpoint”, desarrollada por E. H. Richardson en 1905 y protegida mediante la patente US809529. La marca de electrodomésticos Hotpoint aún existe y es muy popular en EEUU.

A pesar del gran éxito comercial de la “Hotpoint” el sobrecalentamiento de la suela suponía un gran problema técnico para estas primeras planchas eléctricas. La solución a este problema fue la incorporación en todas las planchas de un termostato regulable. Ver patente US2048614 de J. W. Myers.

Otro hito importante fue el desarrollo de la plancha de vapor por parte de la compañía Eldec Co. de Nueva York, a partir de la patente US1521058 del suizo Otto Walker. Hasta entonces, la ropa se planchaba húmeda para facilitar el planchado y evitar quemaduras.

A partir de las décadas de los 40 y los 50 se popularizó enormemente el uso de las planchas de vapor eléctricas en la mayoría de los hogares estadounidenses y europeos, siendo uno de los electrodomésticos de mayor venta de aquellos años, con una implantación en los hogares comparable a la de la radio a transistores.

Las planchas que tenemos todos hoy en día en nuestras casas no difieren técnicamente demasiado de las de mediados del siglo pasado, si bien el diseño de las mismas ha evolucionado notablemente. Además se han incorporado algunas características técnicas novedosas como los sistemas antigoteo, el planchado vertical, las planchas inalámbricas, etc.

La clasificación CIP para las planchas eléctricas y accesorios relacionados la encontramos en la sección D, clase D06 subclase D06F.

A modo de curiosidad, existen impresionantes colecciones de planchas de todas las épocas como la del Castillo de Gochsheim, en Alemania, con más de 1300 piezas. Y para los que no puedan viajar hasta allí, en Internet podemos encontrarnos con  auténticos expertos en el tema como el autor de este blog, dedicado exclusivamente a las planchas eléctricas vintage.

Por último, para aquellos que penséis que vuestra técnica de planchado es susceptible de mejora os recomiendo que leáis estos consejos prácticos antes de volver a enfrentaros a la complicada tarea de planchar.

 

 

Gabriel Madariaga Domínguez

 

 

 

 

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Comentarios

Muy buen artículo, Gabriel, gracias
Buen puente

Inma Galíndez L

He releído esta tarde el artículo y he entrado en los distintos enlaces que ilustran el texto. Muy didáctico e interesante, pues aborda tanto aspectos históricos, como la evolución de la técnica, sin olvidar la parte práctica de un buen planchado. Además muestras cómo la Química, también juega un papel importante en el planchado dado el uso generalizado de fibras sintéticas en la actualidad formando parte de los nuevos tejidos.
Me ha gustado mucho la plancha china ¡¡
Eskerrik asko Gabriel.

Muy buen artículo, gracias

Muy interesante, con numerosas y atinadas referencias. Un buen trabajo de investigación con elegantes ilustraciones.
Eduardo.

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