Archivo de noviembre 21st, 2016

Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?

Segunda entrega de la sección Pero…¿qué me estás contando? (QMEC). Esta vez nos apartamos de la temática principal del blog, los virus emergentes, para hablar sobre un aspecto ya tratado en otros posts (este y este, por ejemplo), como es la extrema dificultad en la que se viene desarrollando últimamente la actividad científica en nuestro país debido a los recortes presupuestarios que ha venido sufriendo este sector como consecuencia de las draconianas medidas implementadas por el Ministerio de Hacienda para conseguir cumplir con los objetivos de déficit público fijados en 2011 por Bruselas.

El texto que sigue intenta dar a conocer una realidad que se está produciendo de forma generalizada en el sector público de I+D+i, que menoscaba notablemente su competitividad, hasta el punto de amenazar su viabilidad, pero que raramente se habla de ella fuera de los ámbitos puramente científicos (un ejemplo reciente puede encontrarse aquí). Que la lectura del texto a continuación les resulte al menos estimulante.

QMEC: ¿Un año para firmar un contrato?

Ceferino López es presidente del Real Matrix C.F., uno de los mejores clubs de fútbol del mundo. Ceferino quiere lo mejor para su club, lo mismo que Zinabrine Zurdane (Zuzu), su entrenador actual. Para la próxima temporada quieren incorporar varios jugadores, tanto en defensa como en la delantera. Necesitan reforzar la plantilla para enfrentarse a los numerosos compromisos, torneos, ligas, champions…

Supongamos que tuvieran que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los fichajes, Zuzu. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, los exámenes…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y, con suerte, a media temporada habremos contratado a algún jugador.

CL: ¡Con mucha suerte! La temporada pasada no pudimos contar con los nuevos fichajes hasta las dos últimas jornadas de la liga. Y uno de los fichajes ni siquiera llegó a tiempo para jugar el último partido…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario de futboleo del Ministerio de Entretenimiento Público.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINEPU.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el Atlético de Matrix tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos jugadores a media temporada ¿no?

CL: Si. Y a ver qué jugadores se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos jugadores no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otras ligas fuera de aquí. Algunos incluso dejaron el fútbol.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres… ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten  que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con el fútbol!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros equipos, fuera de nuestras fronteras. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

¿Qué les parece? ¿Ridículo? ¿Difícil de creer? No teman, que esto no pasa en el futbol. Ni pasará. No debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito.

Esto, sin embargo, es lo que habitualmente pasa en la investigación científica en España, especialmente desde 2011. Pueden hacerse una idea si en la conversación anterior cambian algunas palabras, por ejemplo:

 

Ceferino López es investigador científico español, y lidera un grupo de investigación competitivo a nivel internacional. Ceferino quiere lo mejor para que el grupo tenga éxito en su trabajo, lo mismo que Zinabrine Zurdane, miembro del equipo de investigación. Para el próximo proyecto de I+D concedido quieren incorporar varios investigadores contratados. Necesitan reforzar el grupo para poder sacar adelante el nuevo proyecto, y su grupo ha obtenido fondos para ello. Fondos competitivos de fuera de nuestras fronteras.

Y tienen que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los nuevos contratos, Zinabrine. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, el primer examen, el segundo…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y a mitad de proyecto, con suerte, habremos contratado a alguno.

CL: ¡Con mucha suerte! En el proyecto anterior no pudimos contar con los nuevos contratados hasta los 6 últimos meses del proyecto, que fue de 2 años. Y uno de los contratos ni siquiera llegó a tiempo para incorporarse…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario del Ministerio de Economía y Competitividad.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINECO.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el grupo de (fulano de tal) tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos contratados a mitad de proyecto ¿no?

CL: Sí. Y a ver qué candidatos se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos candidatos no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otros centros fuera de España. Algunos incluso dejaron la ciencia.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres... ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con la I+D!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros grupos, de fuentes externas a nuestro país. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. No se “ahorra”, ni siquiera se queda en España. Se pierde sin que sea de provecho a nadie en este país. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

Epílogo: La actividad científica es crucial, por ejemplo, para poder luchar contra las enfermedades que producen los virus de los que hablamos en este blog: mejorar las vacunas y tratamientos existentes, mejorar las medidas de control, vigilancia, sistemas diagnósticos, etc. Ello redunda en beneficio de la salud de la población, de la soicedad en definitiva. Divulgar ciencia es divulgar también las dificultades que encuentra para su desarrollo. La sociedad tiene que conocerlas, conocer su importancia y empezar a valorar si los que estan al mando del barco saben realmente a donde nos dirigen, pues un país sin ciencia es un país a la deriva, sin brújula que marque el futuro. Y si lo que describe el texto anterior no debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito, cabe preguntarse ¿por qué si pasa en la ciencia en España?¿Por qué nadie hace nada por solucionarlo? ¿Acaso porque a nadie le importa si la ciencia en España tiene éxito o no?

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