El Pensamiento Logarítmico y la Estructura de la Naturaleza


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Los Mundurutus y su pensamiento logarítmico. Fuente: xingu-vivo.para siempre blogspot.com.es

Desde niños se nos ensaña a pensar linealmente. Los flujos son proporcionales a las fuerzas. Una persona que tiene una altura que duplica a la de otro tiende a pesar al doble, etc. Sin embargo. casi todos los patrones que yo he detectado al analizar las estructuras de la naturaleza no se ajustan a modelos de regresión lineal sino que de  “algún modo” son logarítmicos (ya sean los datos de cualquiera de los ejes de las coordenadas cartesianas, ya ambos). Se trata de un hecho que me ha intrigado durante los últimos decenios.

Un día en un simposio de matemáticas aplicadas al estudio de ciertas estructuras naturales, me atreví a lanzar la siguiente idea. Numerosos desarrollos estadísticos requieren la normalización de los datos de tal modo que terminen distribuyéndose conforme a una campana de Gauss, en la que la moda, mediana y media tienden a coincidir. Tal distribución suele ser válida, por ejemplo, cuando trabajamos con réplicas en un experimento, ya sea de campo o laboratorio. Ahora bien, si las estructuras naturales tienden a ser distribuciones logarítmicas en el sentido más amplio del término, ¿por qué no escalarizamos los datos?. Los asistentes me miraron con cara de póker, sin espetar respuesta alguna. Pensé para mi: “Juanjo has metido la pata hasta el fondo”. Más tarde le pregunté a uno de ellos y me comentó que no era el caso, sino que a nadie se le había ocurrido elucubrar sobre tal esotérico asunto. Le comentaba este asunto a mis alumnos cuando unas dos semanas después me topé con un pequeño artículo en la revista Investigación y Ciencia (mes de marzo de 2014) que se me antojó de lo más interesante. Estaba escrito por Bartolo Luque de la Universidad Politécnica de Madrid.  

Los indios Mundurukus del Amazonía que viven en las riveras del Río Tapajós, no poseen un verdadero sistema numérico robusto (para contar). Por otro lado, los antropólogos persiguen la búsqueda de las intuiciones numéricas básicas: ¿son universales o simplemente culturales?. Pues bien estos últimos llevaron a cabo un estudio/encuesta basado en una batería de test consistente en asociar números, en función de su magnitud a las posiciones espaciales en una línea. Se trataba de intentar entender como colocan los mentados números sobre una línea, ya que Los indios Mundurukus prácticamente carecen de símbolos numéricos. Y el descubrimiento fue un tanto sorprendente. Intuitivamente, los Mundurucus piensan de una manera logarítmica (la distancia entre dos puntos se encuentra relacionada con su cociente) en lugar de otra lineal como hacemos los occidentales (la distancia entre dos puntos se encuentra relacionada con su diferencia). El autor del estudio se preguntaba “que les hace pensar que los números mayores se encuentran más cercanos entre sí que los pequeños?”. También este investigador informaba, en su breve pero interesante artículo, como en estudios previos se había constatado que los animales también comparan cantidades atendiendo a sus ratios o razones, más que a sus diferencias (restar), es decir al estilo logarítmico. ¿Las proporciones resultan más importantes para la supervivencia que la habilidad para contar? ¿Estimar rápidamente cantidades relativas y compararlas gozaría de ventajas adaptativas respecto a los estrictos números de conteo?, volvía más o menos a preguntarse Bartolo. Pero este es tan solo el inicio de la historia más que intrigante, como inmediatamente os vamos a mostrar (…).

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La Inteligencia de los Organismos del Suelo


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Muchos cerebros insignificantes pueden dar lugar a comportamientos inteligentes, como en el caso de termitas y hormigas. Fuente: Monografías.com

Solemos pensar que los humanos son los seres inteligentes por antonomasia, mientras que conforme retrocedemos en la escala de complejidad taxonómico-biológica tal atributo disminuye rápidamente. ¿Ciento o Falso? ¡Depende de cómo se mire! La noticia de hoy nos habla de la inteligencia distributiva/social, que no por ello deja de ser un tipo de inteligencia. Se sabe desde hace mucho tiempo que seres individualmente “torpes y muy cortos de mente” al interaccionar entre ellos dan lugar a que surjan propiedades emergentes del sistema del que forman parte, dando lugar a que un cierto tipo de “inteligentia” enormemente potente. Estos estudios conciernen a las ciencias de la complejidad que han dado lugar a una serie de subdisciplinas más concretas como la denominada redes neuronales. Ya os comentamos en un post precedente que algunos denominan este tipo de comportamientos como “simplejidad”: “las cosas simples acaban siendo complejas y como las cosas complejas pueden ser simples”. Hoy hablamos de termitas, pero bien podía tratarse de otros insectos sociales que habitan en el suelo, tales como las hormigas. Ambas entran en la categoría a la que los edafólogos denominan ingenieros del suelo. Sin embargo, uno puede retrotraerse a organismos unicelulares, encontrando estructuras y comportamientos similares. Este es el caso de las amebas del suelo/hongos mucilaginosos de las que ya os he narrado su asombroso ciclo de vida y agricultura en diversos post precedentes. Tengamos en cuenta que muchos tipos de suelos, atesoran las propiedades que les hace idiosincrásicos gracias a la acción que ejercen sobre sus materiales inertes parte de la fauna y flora que allí habitan.  

La noticia que os ofrecemos hoy, para variar es muy sencilla y pedagógica, por lo que no necesitaremos extendernos en demasía. Diversos organismos del suelo, por su comportamiento colectivo inteligente, están llamando la atención de los expertos en inteligencia artificial. Resultan ser una fuente de inspiración formidable con vistas a progresar en el desarrollo de nuevas tecnologías. La nota de prensa describe como comportamientos basados en reglas enormemente simples dan lugar a estructuras sociales muy complejas,  autoensamblables y autorreparables. Así se construyen, por ejemplo, los termiteros y hormigueros. Analizando el comportamiento de las termitas, los científicos realizaron el estudio que podréis leer abajo, llegando a desarrollar robots virtuales capaces de llevar a cabo tareas inteligentemente asombrosas (en este caso de arquitectura autorreparable), sin necesidad de que nadie controle a estos animalitos “virtuales” de alguna forma (ensamblajes descentralizados).

Sería muy fructífero que los biólogos y ecólogos del suelo abrieran sus mentes e intereses a estas ciencias de la complejidad, así como que colaboraran con los expertos de las disciplinas mentadas. En el suelo habitan una enorme variedad y cantidad de seres que atesoran este tipo de inteligencia. Por desgracia, y como ya os hemos reiterado hasta la extenuación, apenas conocemos la punta del iceberg de la biodiversidad del suelo. Dicho de otro modo, si progresamos en su estudio teniendo en cuenta este tipo de enfoques podemos despertar la atención de otras disciplinas más “sexy” y valoradas, relanzando, demandando y proclamando el valor de ese tesoro despreciado/escondido/ignorado bajo nuestros pies. Leamos pues esta interesante noticia (…)

Juan José Ibáñez

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Paisajes con Suelos Desérticos en Europa (El Sureste Español)


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Desierto de Tabernas. Fuente Ruralia punto com

En un post anterior ya os describimos como, desde un punto de vista edafológico, si podemos alegar que El Sureste de la Península Ibérica atesora un espacio geográfico muy singular con paisajes de suelos desérticos. Fruto de sus ecosistemas frágiles y un impacto humano dilatado durante seis mil años (aunque especialmente virulento en el transcurso de los siglos XVIII y XIX), terminó por emerger un territorio extremadamente árido. Ahora bien, ¿por qué podemos defender que es desértico?. ¿Si!. Simplemente debido a que sus ensamblajes de suelos así lo indican. En la monografía de la FAO Lecture notes on the major soils of the world (de libre acceso en Internet) se especifica que los suelos, conforme a la WRB, más representativos de los paisajes áridos son los Calcisoles, Solonchaks, GypsisolesSolonetz y Durisoles. Del mismo modo, en este tipo de ambientes, la erosión del suelo es muy intensa, por lo que abundan los Regosoles y Leptosoles como también a menudo Arenosoles. Para otros grupos de suelos de referencia (GSR) de la WRB también se detallan diversos subtipos de suelos arídicos, es decir los que acecen en ambientes áridos y desérticos. Pues bien, sin sumar estos últimos y los afloramientos rocosos, los datos que hemos analizado en la provincia de Almería nos informan de que (i) los perfiles de suelos someros (Regosoles y Leptosoles) suman el 58% de la cobertura edafológica en esta provincia, mientras que los Arenosoles contribuyen con otro 10%. Por su parte, Calcisoles, Gypsisoles y Solonchaks, cubren el 5% del área estudiada. No aparecen en cambio, Solonetz ni Durisoles, si bien abundan los perfiles de suelos con horizontes endurecidos por carbonato cálcico (petrocálcico), que resultan ser especialmente abundantes bajo climas con severos déficits de humedad. De este modo entre los nueve Grupos de Suelos de Referencia de la WRB que acaecen en la provincia de Almería, los únicos que se cuelan entre los previamente mentados resultan ser los Cambisoles y Fluvisoles que también pueden formarse bajo climas desérticos, así como en otros tipos de ambientes. Debido a que la génesis de los Calcisoles también acaece en algunos climas mediterráneos secos, reseñemos que los Calcisoles arídicos son los que cubren mayores extensiones en la provincia de Almería, como también ocurre con los Solonchaks y Gypsisoles arídicos. Del mismo modo, los Arenosoles arídicos los segundos que cubren una mayor extensión del territorio, tras los álbicos.

Así pues, según nuestros cálculos más del 90% de la cobertura de suelos resulta ser propia de los paisajes de suelos áridos, siendo buena parte de la restante compatible con esos ambientes.

Podrá alegarse que la dominancia de Leptosoles y Regosoles podrían catalogarse como un artefacto, ya que son representativos de todos los paisajes erosionados. Tan razonamiento tan solo es válido hasta cierto punto. Estos GSR aparecen efectivamente tanto en los territorios afectados por una erosión intensa como en los ambientes montanos. Almería resulta ser un espacio geográfico extremadamente montañoso y que además ha sufrido una intensa erosión, como ya describimos en el post precedente. Ahora bien, en tales casos cabe señalar que….

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La Vida Profunda de la Litosfera


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Vida fertilizando las Profundidades de la Tierra. Fuente: Earth Times

 La denominación de nuestra bitácora ya indica que existe un universo tan desconocido como invisible bajo nuestros pies. Lamentablemente, por mucho que hablemos de la Tierra, como nuestro hogar, los caprichos, modas y veleidades de la indagación científica, han tenido como resultado que invirtamos más en investigar si existe o existió vida en otros cuerpos planetarios, que dedicar “parte” de tales esfuerzos, a entender mejor cómo funciona el Sistema Tierra. Personalmente no le encuentro lógica alguna, pero como ya os he explicado en otras ocasiones, la indagación investigadora tiene razones que el razonamiento científico no entiende. Y así van apareciendo noticias de prensa, que a primera vista resultan sugerentemente enigmáticas, aunque que no debieran serlo tanto. Por mucho que compartimentamos las ciencias de la Tierra y de la Vida  en disciplinas estanco, sin apenas relaciones entre sí, disponemos de sobradas evidencias como para constatar que el Planeta Tierra es un sistema único, y como tal debemos entender que el todo es más que la suma de sus partes. En consecuencia deberíamos sentirnos obligados a dedicar más atención a comprender todas sus interconexiones y ensamblar equipos multidisciplinares que ataquen el tema de la manera y con los recursos adecuados.

Difícilmente entenderemos la vida de otros cuerpos planetarios si  somos incapaces de comprender que ocurre en el nuestro. Parte de los contenidos de la noticia de hoy no dejan de ser más que una patochada cuando las revisamos críticamente a la luz de otros anteriores relacionadas con el tema. Abajo os dejo algunos post previos en los que ya abordamos estas materias. Sabemos, por ejemplo, que la vida cambió la composición de la atmósfera y esta la del manto terrestre. Del mismo modo os informamos algunos años atrás, como las perforaciones de los pisos oceánicos constataban que aquella litosfera profunda que hasta hace poco consideramos yerma, en realidad rebosaba de vida. ¿Hasta qué profundidad?. Sencillamente se detectaba en todas las muestras. Por tanto la nota de prensa de la que nos hacemos eco en este post, tan solo nos señala que se ha profundizado más encontrando “más de lo mismo”. Eso sí, lo que resulta sorprendente a los investigadores deriva de la alta homogeneidad genética de esas promiscuas arqueas y bacterias, para las cuales, los conceptos de especie que la ciencia ha propuesto no son válidos, ya que su trasiego horizontal de genes resulta ser sencillamente impresionante, al compararla con los organismos sexuales. Y de todo ello, estos sabios proponen una nueva posibilidad para el origen de la vida en la Tierra. Ya os comentamos en nuestro post Sobre los Posibles Orígenes de la Vida (Entre Jaimito y Mafalda), de que existen conjeturas no corroboradas que proponen todo tipo de lugares, como enclaves potencialmente para el surgimiento de la vida. Y, mustis mudandis, tal hecho implica que no sabemos nada, nada de nada. Los organismos que llamamos extremófilos, a los que consideramos singulares, y que tanto nos asombran, en su inmensa mayoría no son más que ancestros de los actuales, nuestros parientes lejanos. Y así en nuestro post “La Vida en las Profundidades de la Tierra: Organismos llovidos del Suelo” conjeturamos, tras leer otras notas de prensa, que bien pudiera ocurrir que desde los suelos y sedimentos oceánicos, la biosfera emergida fertilizara la biosfera profunda y no al revés, como postulan los colegas en la noticia que analizamos hoy.

Realmente intentamos entender la biodiversidad de nuestro planeta teniendo como libro de cabecera los patrones detectados en seres relativamente complejos, cuando las arqueas y bacterias son otros mundos sobre los que aun debemos profundizar, y mucho.  Existen numerosos estudios en los cuales ha sido constatado que la biodiversidad de estos ancestros dista mucho de seguir los patrones que han sido demostrados en los eucariotas y más aún los complejos y pluricelulares. Y tras cada publicación que da cuenta de esta “regularidad”, nos volvemos a sorprender, tropezando incesantemente en la misma piedra. Desde luego a miles de metros de profundidad dudo que se topemos con dinosaurios. ¿Comprendemos bien que resultados atesora la variación genética en seres tan simples como las mentadas bacterias o arqueas?.

¿Sabemos con certidumbre si son más homogéneos o heterogéneos los hábitats superficiales que los profundos?.

¿Entendemos como la diversidad de hábitats en la las profundidades inducen “algo así” como una especiación (que no lo es ya, que no existe un concepto tal que sea válido para da cuenta de la variabilidad/variedad/diversidad) de estos pequeños bichitos?.

¿Podemos refutar que la vida surgida en la superficie, a lo largo de miles de millones de años, haya ido fertilizando las profundidades de le tierra, como la lluvia que cae del cielo lo hace en nuestros campos?.

¿Entendemos las conexiones entre todos los subsistemas del Planeta Tierra?.

¿No? ¡No!.

Cuando una plétora de conjeturas disparatadas tienen cabida en un momento dado de la indagación científica, violando los postulados de Popper que clarifica como tales conjeturas deben ser tan restrictivas como sea posible (reduciendo el espacio de posibilidades”) y también sus refutaciones, si podemos defender que nos encontramos en un estado de precientífico, que no científico. Y como corolario, ¡casi todo vale!. Los investigadores implicados en la noticia que abordamos hoy han aportado un dato interesante. ¡Punto y final!., Por el contrario, sus elucubraciones no dejan de ser más que basura, como todas las demás. ¡Este tipo de especulaciones distan años luz de poder considerarse ciencia, se mire por donde se mire.  Todo vale menos aceptar nuestra ignorancia y hacer propósito de enmienda.    

Juan José Ibáñez

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Kastanozems (KS) (Suelos Pardos de Estepas Secas)


El Grupo de Suelos de Referencia de los Kastanozems incluye los suelos “zonales” del cinturón estepario de pastos cortos que bordea hacia el sur y este el de los pastizales de la franja estépica eurasiática caracterizada por la gran extensión que cubren los  Chernozems (Suelos de Praderas, Estepas y Pampas). Este tipo de edafotaxa se caracteriza por atesorar un horizonte superficial parduzco, rico en humus (aunque con menor profundidad y un color más claro que los aludidos Chernozems), mostrando  una significativa acumulación de carbonatos secundarios en el horizonte subsuperficial. El color castaño-pardo de la superficie del suelo da a estos su nombre. Se ubica pues en la zona de transición que atesora una vegetación clímax de pastizales constituidos por plantas herbáceas efímeras y/o bosque seco, su localización corresponde con los espacios geográficos en los que acaece una transición edafogenética entre procesos de lavado de carbonatos y acumulación subsuperficial de carbonatos. En los suelos de estepa/pradera suele acumularse mucha materia orgánica y una alta saturación con bases, dándose lugar la siguiente  secuencia de suelos (i) típicamente mólico bajo climas moderadamente húmedos y fríos (Chernozems); (ii) transición a clima más seco (Kastanozems) y (iii) transición a clima más húmedo (Phaeozems). De acuerdo a la WRB pertenecen al conjunto siete los (i) Chernozems: edafotaxa profundos con una superficie del suelo muy oscura y enriquecimiento de carbonatos en el subsuelo; (ii) los Kastanozems que atesoran un color pardo, menor profundidad, y la mentada capa bajo la superficie en la que se acumulan carbonato o yeso en alguna zona del perfil y (iii) Phaeozems, suelos rojizos de regiones de praderas/pastos con una alta saturación de bases (nutrientes), pero en los que los signos de acumulación de carbonatos secundarios no son visibles. Puede hablarse pues que este tipo de suelos son representativos de las estepas secas, o extensiones más secas de los ambientes esteparios.

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Kastanozem háplicos, Sicilia Italia

 Connotación: suelos pardos (oscuros) ricos en materia orgánica; del Latín castanea (castaño) y del Ruso zemlja (tierra). Material parental: un amplio rango de materiales no consolidados, aunque en grandes superficies los Kastanozems se han desarrollado sobre loes. Ambiente: seco y templado; pastizales sobre superficies fisiográficas llanas u ondulados con hierbas cortas y efímeras. Desarrollo del perfil: principalmente perfiles del tipo AhBC; con un horizonte Ah pardo de profundidad media sobre un horizonte B-Cámbico o Árgico de color canela o pardo y con acumulación de carbonatos y/o yeso en o por debajo del horizonte B. Uso: el principal uso de la tierra suele consistir en la producción de cereales de grano pequeño y otros cultivos vegetales de consumo directo (bajo irrigación). No obstante, muchas áreas de Kastanozems son usadas como pastizales extensivos. Sequía y erosión (viento y agua) son los principales factores que afectan negativamente s sus rendimientos agropecuarios

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Kastanozem háplicos Fuente: Kastanozem Haplico gwdg de kuzyakov Busuluk

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Impacto Humano sobre Ecosistemas Frágiles: Desiertos, Desertificación y Algo Más (Un Ejemplo del SE Español)


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Desierto de Tabernas. Blog de Juan Herrezuelo

Desertificación: ¿Mito o Realidad?: Los Problemas Inherentes al Concepto de Desertificación; Desertificación: ¿Mito o Realidad? y La Desertificación: entre la Realidad y el Mito. ¡Pues Vaya!. Entre finales de febrero y principios de marzo de 2006, escribí una serie de post sobre desertificación, en los cuales expresaba mi escepticismo acerca del concepto y el tipo de investigaciones a los que había dado lugar (ver relación abajo). Hoy utilizaba en el buscador de Google uno de los títulos para obtener los enlaces de todos los demás, ya que el que “padece la bitácora es muy malo”. Y hete aquí que me encontré con dos noticias cuyos títulos eran muy parecidos, escritas varios años después por un amigo y un colega, respectivamente. El primero, más o menos, sigue  la argumentación que la que yo defiendo, mientras que la del segundo la desconozco. Eso sí, a ver si somos un poso más originales y citamos las fuentes, aunque hablemos de divulgación. Pero a lo que vamos (…)

Hace un año tuve la oportunidad con mi amigo Rufino Pérez de la UPM de llevar a cabo un estudio de los paisajes de suelos de Almería (SE de la Península Ibérica) y su edafodiversidad. En este momento nos encontramos redactando el primer borrador de una serie de cuatro  artículos que darán cuenta de ello, por lo que considero que es el momento oportuno de lanzar otros tantos post. Uno de los objetivos, estribaba en averiguar si los paisajes de suelos del sureste Español realmente se asemejan a los genuinamente áridos. Anticipemos que la respuesta resulta ser un ¡SI rotundo! Empero tal parentesco se debe ¿a causas naturales o antrópicas? (es decir desertificación). La respuesta a esta pregunta, avalada por los datos, resulta ser necesariamente más ambigua. Pero ya hablaremos de este tema en otro de los post que seguirá a este. No me desdigo de lo que argumenté en 2006. Ahora bien, en ciertos casos concretos”, la acción humana sí puede generar la aridificación de los ecosistemas y coberturas de suelos, a largo plazo. Este es el caso de Almería.

En un interesante libro de Mariano Simón y colaboradores, titulado Almería: factores Formadores y Suelos, los autores sintetizan los conocimientos acerca del devenir de este espacio geográfico desde hace 6.000 años. El paisaje que hoy observamos es fruto de un milenario uso humano del territorio, en el que el impacto antrópico ha terminado por conformar un paisaje casi genuinamente árido, por no decir desértico.  ¿Cuál era su estructura y dinámica con anterioridad?. Resultaría arriesgado aventurarse por estos vericuetos, ya que a lo largo de tan prolongado lapso de tiempo, desde la denominada “Cultura de los Millares” (de la que también os hemos hablado), han acaecido cambios climáticos que se sospecha conducían hacia una mayor aridez. Sin embargo, si podemos argumentar que la Provincia de Almería  se ubica en un enclave muy especial (teniendo posiblemente en cuenta también parte del sur de Murcia), o idiosincrático, que lo diferencia de gran parte de los ecosistemas mediterráneos, como quizás también ocurra más al norte de la Península Ibérica, en el denominado Desierto de los Monegros.  Básicamente, al carácter más o menos semiárido/seco-subhúmedo de los ambientes mediterráneos, cabría añadir que la tectónica/orografía induce un efecto de sombra (en el sentido más amplio del término) en el régimen de precipitaciones que cabría esperar, de tal modo que impide que los frentes cargados de lluvia procedentes del Atlántico, penetren en aquellos lares. El resultado son cantidades escasas de lluvia (a menudo inferiores a 200 mm al año) y erráticas incluso interanualmente. Pero ciñámonos al caso de Almería, pues es la región de la que dispongo de datos más que interesantes. El clima de esta provincia oscila entre el mediterráneo de montaña seco, el semiárido de parte del territorio y al árido en las cotas más bajas y cercanas al mar y depresiones interiores (como Cabo de Gata y el conocido Desierto de Tabernas, respectivamente).  Podéis encontrar muchos más detalles en la aludida monografía de Mariano Simón y colaboradores. Peri sigamos (…)

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Sellado del Suelo contra Soberanía Alimentaria (“El Oro Marrón)


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Expansión del sellado del suelo en la Ciudad de Bruselas. Fuente Agencia Europea del Medio Ambiente

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Sellado del Suelo en Europa, Filipinas y tasa de sellado en el litoral andaluz. Colaje elaborado a partir de Google imágenes

Mientras que para muchos expertos, la pérdida del suelo por erosión y la degradación de mismo debido a la contaminación, pérdida de materia orgánica, etc., siguen siendo los principales problemas que acucian a la edafosfera, en realidad existen otras fuerzas que generan una alarmante mengua de los recursos edáficos más productivos, especialmente en los países desarrollados y/o más densamente poblados. Nos referimos al creciente y alarmante incremento del Sellado del suelo del suelo por la expansión urbana y de infraestructuras. Sobre la temática general de este problema ya hemos escrito diferentes post que relacionamos al final de este. Pero hoy tan solo explicar que han llegado a nuestras manos datos muy reveladores procedentes de Italia. Ya comentamos que tanto la expansión urbana, como la de infraestructuras afectaban en muchos países (como España e Italia) a los suelos más  productivos, generalmente cercanos a los grandes cauces fluviales y llanuras litorales. Cuando la comunidad internacional reconoce que quedan muy pocos suelos fértiles a nivel global por explotar, resulta que los denominados Estados del Bienestar dilapidan sus mejores suelos, sepultándolos bajo asfalto y cemento. El cortoplacismo ciega las obnubiladas mentes de nuestros gestores y políticos. Imaginémonos en siguiente caso.

Si por avatares geopolíticos muchos países desarrollados tuvieran que comenzar a satisfacer sus demandas alimentarias por el cultivo de sus suelos patrios, de pronto se darían cuenta que a pesar de sus sofisticadas tecnologías, han ido arrasando tal capital hasta el punto de poner en riesgo una considerable parte de su producción agraria. Tan hecho afecta ya, por ejemplo a numerosos Estados europeos, que no solo a los mentados. Francesco Malucelli y colaboradores han llevado a cabo un interesantísimo estudio en la región de Emilia-Romaña en el centro norte de Italia. Unas 15 hectáreas de suelos han sido perdidas por el sellado de esta región tan solo en seis años (2003-2008). Pues bien, de acuerdo a los cálculos de estos edafólogos italianos, tal pérdida equivale a las calorías necesarias como para satisfacer las demandas alimentarias anuales de poco menos de medio millón de italianos. Por tanto, si se llevaran a cabo los mismos cálculos para el conjunto de este país se podría constatar que en un quinquenio, Italia ha perdido los suelos necesarios para autoabastecer de alimentos a ¿uno, 2, 3? millones de italianos. Imaginemos pues las cifras si ampliáramos el sellado acaecido en los últimos 50 años. ¿Y en España?. Probablemente las cifras serían aún más estremecedoras, dada la edafofagia de las depredadoras y corruptas empresas constructoras que padecemos, las cuales han ayudado a hundir el país bajo la pandemia del ladrillazo. Debemos agradecer a la codicia de estas compañías no solo la crisis económica actual, sino la dilapidación de los recursos para alimentar en el futuro a millones de españoles. Gracias pues, carroñeros por ir poco a poco hundiéndonos más en la miseria. En su artículo, Malucelli y colaboradores denuncian que el suelo se convertirá, si no lo es ya, en el oro marrón del futuro. Os dejo abajo el resumen en inglés y su traducción al español.

¿Qué harían pues Los gobiernos de los numerosos Estados que han llegado a la misma situación?. En caso de poder, acompañarían a China y ciertos países del Golfo Pérsico en el eufemísticamente denominado acaparamiento de tierras,  es decir en robar (legalmente o no) los mejores suelos de los países pobres de tal modo que trasladarían aún más hambre y miseria a los que más sufren. Sin eufemismos yo denominaría esta estrategia un crimen de lesa humanidad o por ser más breves un genuino magnicidio. Y la está ocurriendo (…). Os dejo ya pues con el resumen inglés/español del artículo publicado por Francesco Malucelli, Giacomo Certini y Riccardo Scalengh.

Juan José Ibáñez

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Supercontinentes, Extinciones en Masa y Megaedafología


Siempre he tenido pasión por conocer el pasado de la edafosfera. Sin embargo, nuestra comprensión sobre la historia de la Tierra es demasiado incompleta como para satisfacer mi curiosidad. Por lo tanto siento una enorme frustración cuando leo noticias como las que voy a exponer hoy: “La unión de los continentes provocó la mayor extinción sobre la Tierra”. Se trata de un hecho archiconocido, pero hay más. Me sorprende mucho que la prensa en general se haga eco de un estudio aparecido en una revista con un bajísimo factor de impacto (IF). Más concretamente el artículo científico fue publicado en Science China-Earth Sciences cuyo IF alcnza la desorbitada cifra de 1.271, la cual resulta ser bajísima para una disciplina en la que se incluyen este tipo de investigaciones y también en otras más modestas como lo es la propia edafología. Debo suponer que lo que despertó la atención de este plumillas fue la gran cantidad de catástrofes a la que apelan los autores con vistas a dar cuenta de aquella enorme extinción en masa que acaeció en el límite entre el Pérmico y Triásico. También llama mucho la atención el escaso papel que juega, según estos investigadores chinos, el fenómeno más palmario que debió acaecer en la colisión de varios continentes hasta formarse uno solo, como lo fue Pangea. Veamos de qué hablo. Cuando dos continentes colisionan, también los hacen sus respectivas biotas, por lo que a partir de aquel momento muchas especies compitieron por primera vez por los mismos nichos, generándose una pérdida de biodiversidad. Un ejemplo canónico fue el denominado “Gran Intercambio Americano”, hace muy pocos millones de años, en términos geológicos. Este último se produjo al cerrare el Istmo de Panamá, dando lugar a que se enfrentaran las biotas de América del Norte y del Sur, lo cual causó una considerable extinción de especies. Ahora bien cuando colisionan todos los contenientes, necesariamente la pérdida de biodiversidad debiera ser considerablemente mayor, tanto más cuando resulta altamente improbable que tal choque de masas de tierra fuera simultaneo, sino secuencial, lo que debió generar una serie de extinciones en cascada, más que en un único evento. Empero si algunos expertos de renombre consideran que tal hecho no debiera resultar suficiente como para producir una cataclísmica pérdida de especies, entran ya en juego una serie de especulaciones, que no demostraciones, gran parte de los cuales generarían consecuencias catastróficas. Los autores hacen uso de muchas de ellas, dando lugar a escenarios pavorosos (la cultura de los “catastrofos” vende mucho en los diarios, pero también en las revistas científicas: ¡cuestión de memes!). Y así los investigadores implicados en este estudio alegan que “Con las escasas pistas disponibles, los científicos han apuntado varias hipótesis, como el vulcanismo intensivo, el envenenamiento de los mares y de la atmósfera o incluso la colisión de uno o varios asteroides” (y porque no se les ha ocurrido ningún desastre  más…). Sin embargo nada de esto ha sido demostrado, mientras que el contacto entre biotas muy diferentes resulta ser incontestable.

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Desde el punto de vista edafológico, aunque también de otros paleoecológicos, resulta palmario que lo que debió acaecer, gracias a la tectónica de placas, necesariamente repercutió en la circulación de los océanos y atmosfera, con independencia del vulcanismo ineludiblemente asociado a estas colisiones continentales, así como de la ¿oportunidad? que potencialmente pudieron aprovecharon algunos maliciosos asteroides ¿¿??. Un solo continente, en esta caso Pangea, genera menos obstáculos a la natural disipación de calor que acaece desde los trópicos hacia los polos en el seno de un océano único (Pantalasa). Y así tal hecho puede reconfigurar totalmente los mentados patrones de circulación general, dando lugar a profundos cambios climáticos. Empero este hecho “quizás” (tan solo quizás) influyó en una pérdida de biodiversidad de producirse  a una relativa velocidad que superara la de tempos evolutivos de diversas formas de vida. Ahora bien, tal presunta modificaciones en el acoplamiento de los sistemas climáticos y oceánicos debiera repercutir de manera diferencial según la forma del supercontinente mentado, ya que no es lo mismo que se tratara de una masa compacta (menores trabas a la mentada disipación de calor) que de otra dispersa que obstaculizara latitudinalmente el susodicho flujo de calor entre el ecuador y los polos.  Del mismo modo, no debemos olvidarnos tampoco de la localización geográfica (su proximidad al ecuador/polos de un supercontinente). Y para terminar, nunca debe soslayarse la posible sincronicidad de tales eventos, en algún momento crítico,  con los parámetros orbitales del tipo de las oscilaciones de Milankovitch. Tal amalgama de circunstancias pueden condicionar la magnitud de los cambios producidos en el sistema océano-atmósfera (y como corolario de las biotas marinas), incluidas las mezclas de aguas, si el planeta recibía más o menos radicación solar, etc. etc. (y como corolario de las biotas marinas).

Tendemos a olvidar que la superficie de la Tierra funciona como un sistema no-lineal, por lo que los efectos no responden linealmente a las fuerzas que los generas, mientras pequeñas variaciones en las condiciones iniciales y/o de contorno (eventos independientes que se producen en un momento dado) impiden predecir con exactitud la dinámica global de la gran extinción producida ya que provocan bruscos e inesperados cambios en la estructura/procesos del sistema implicado.

Debo suponer que la edafosfera en su conjunto se contrajo (menor superficie), al disminuir la longitud de las costas expuestas al aumento de tamaño por acreción de litoesferoclastos. Posiblemente, como aluden los autores, una gran masa de tierra tiene mayores posibilidades de albergar en su interior grandes zonas áridas que varios continentes dispersos. En consecuencia cabría pensar (pero debe demostrarse) en una expansión los ambientes áridos en detrimento de los húmedos, lo cual repercutiría tanto en la composición de los ensamblajes de los tipos de suelos (edafotaxa) como en un aumento de la pérdida de biodiversidad (a mayor aridez, en general, menor diversidad de especies). De ser cierto que incrementara la magnitud y frecuencia del vulcanismo, cabe inferir un crecimiento descomunal de los suelos que se desarrollaron sobre rocas y cenizas volcánicas. Ahora bien, una vez más las repercusiones pudieron ser de dispar magnitud en función del tipo de volcanes y su localización geográfica en el seno de Pangea, ya que de elevarse grandes cadenas montañosas cerca del litoral el efecto de sombra de lluvias y, como corolario la extensión de zonas áridas podría ser notablemente superior que si se produjeran tierra a dentro (muy distantes del litoral).

Por otro lado me gustaría indagar el conocimiento actual sobre los climas del pasado en su relación con la actividad tectónica. Sabemos que han existido periodos de baja actividad, lo cual debió dar lugar a menores velocidades de orogénesis y a la formación de una edafosfera (ensamblaje de tipos de suelos) más evolucionada que la que disfrutamos en la actualidad. Aun debo aclararme cuando ocurrieron.

Dos problemas que detecto en este tipo de “scientific speculations” proceden de no dimensionar bien el tiempo a escalas geológicas. Tendemos a visualizar mentalmente todo lo acaecido en un instante cuando en realidad Pangea se generó a lo largo de decenas de millones de años. Este sesgo promueve que soslayemos lo acaecido en los pasos intermedios de la colisión, a la par que nos obliga a ser más catastróficos de lo estrictamente necesario, al concentrar nuestra imaginación en un proceso que virtualmente acaeció como un evento único y relativamente rápido. ¡No es así!. Del mismo modo, también soslayamos lo ocurrido inmediatamente (de nuevo millones de años) después. El registro fósil resulta ser lamentablemente muy pobre y fragmentado, al contrario, que la calenturienta mente humana y entre ella la de los científicos cuando desean llamar la atención del público. No cabe duda que al colisionar diversos continentes en uno solo, muchas especies competirían por el mismo nicho dando lugar a extinciones masivas. Tampoco dudo de las repercusiones de tal evento sobre la circulación de los océanos y atmósfera. Todo lo demás, por el contrario, no deja de ser más que meras especulaciones. Sorprende pues que un artículo publicado en una revista de bajo impacto y que no aporta mucho más al tema de lo ya sabido/especulado con anterioridad, despierte tanta atención. Desconozco es si ha sido un capricho del plumillas a la búsqueda de llamar la atención, o si por el contrario también ha tenido eco a nivel internacional, hecho que a falta de pruebas debo poner en duda.

Juan José Ibáñez             

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Carta Abierta a Mabel Susana Pazos…. allí en Azul


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Susana y su pequeña Mili; Juanjo y Susana en Chile en 2008

Mis queridos Juanjo y Consuelo,

Tan solo os escribo para comunicaros que he muerto. No os preocupeis, tarde o temprano nos veremos. ¡Risas! Sigo viviendo en Azul, pero más arriba en el cielo. Ya estoy por fin con Mili

Cariños

Susan

Así solía escribir Susana, clara y contundente. Tan solo he intentado reproducir su estilo. Rezaba una canción española  “algo se muere en el alma cuando un  amigo se va”. Y hoy, al abrir el servidor de correo electrónico me he encontrado con un mensaje de la secretaria de la SECS en la que la SLCS anunciaba el fallecimiento de mi entrañable amiga Mabel Susana Pazos. No creo que le importe a la Sociedad Latinoamericana de la Ciencia del Suelo que reproduzca a bajo su mala nueva, para que Susan goce, allí donde esté, de todo el cariño que ha dejado entre nosotros.

No la conocí en mi visita a Argentina durante el año 2000, sino poco después en Hungría y desde entones en diversos congresos ajenos a nuestras respectivas patrias. Inmediatamente entablamos amistad que, al margen de pláticas personales en diferentes puntos del globo, ha dado lugar a un rosario de cientos de intercambios de mails.

Cuando conocí a Susan, me previnieron que tuviera cuidado por su fuerte temperamento. Y así era, como el mío. Pero el no tener “pelos en la legua” atesora la ventaja de que nunca hubo subterfugios entre nosotros. Ni un reproche, ninguna desavenencia, sino todo lo contrario. Susan me ayudaba continuamente, como aportando varias de las fotos de los suelos de Argentina, para las portadas de mis libros de “Pedodiversity”  y “Magic Numbers”. También repasaba con paciencia el inglés de algunos de mis textos, etc., etc. Más aun, ella tuvo mucho que ver cuando la comisión de la actual IUSS me invitó a que impartiera la conferencia inaugural de la comisión de clasificación de suelos en el Congreso mundial de Filadelfia.

Intercambiábamos mensajes sobre los más variopintos temas. Por ejemplo a cerca del talante de algunos colegas, nuestras dudas y tribulaciones profesionales, etc.. Intervine, por ejemplo, para ayudarla cuando, cargada de razón, se indignó con un boludo del WRB WG, que le negaba lo que le pertenecía por derecho, llamando a la vieja guardia (Freddy Nachtergaele), con vistas a que pusiera orden, como así fue, afortunadamente. También se tomaron cariño mi hermana y ella. Del mismo modo, como menta Susan en un mail “Siempre me divierten tus envíos, tengo un dir “Juanjo serio” y otro “Juanjo bromas”. Más aun podéis leer en este blog alguna contribución suya, como esta, aunque hay más.

Ojala todos fuéramos tan claros y sinceros como Susana para “llamar al pan pan, y al vino vino”. Ambos sabíamos las repercusiones de nuestra claridad, a menudo nada gratas, pero es/era nuestra forma de ser, algo que reconocía y gustaba también a nuestro añorado Gustavo Moscatelli. En poco tiempo me he quedado sin amigos-colegas argentinos, lo que me causa una profunda tristeza.

Recuerdo y os expongo su desgarradora carta cuando,ya madura, sacó a una criatura de la pobreza y la hizo suya, lo cual le dio alegría y aún más sentido a su vida.  Sin embargo el destino es cruel, más con unos que con otros.  Pronto se la arrebató y quizás por eso (….) fue apagándose. Abajo os dejo alguno de sus mail como botón de muestra, y que al revisar entre tanta correspondencia me han nublado la vista.

Profesionalmente, tan solo lamento que finalmente no dejara entre nosotros un legado importante. Se trataba de un libro sobre los suelos de Argentina que la había invitado a escribir la editorial Springer, en los últimos años.

Hasta más ver querida amiga. Desde mi Madrid natal esta noche rezaré al cielo “azul”, reflejo de tu última residencia, para enviaros nuestro más profundo abrazo a ti y a Liliana. Y si puede ser a modo de tango.

 Cariños de estos dos boludos gallegos que te quieren

Consuelo y Juanjo.

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“Asesinando la ciencia”, “la ciencia ha perdido su corazón”. Premios Nobel contra el sistema actual de promoción científica


No son frases mías sino de un recientemente laureado Premio Nobel, si bien otros científicos de renombre le apoyan, como otra legión silenciosa de investigadores. ¿Por qué tal masa silenciosa no levanta la voz? Por la simple razón de que si lo hicieran, serían echados de la academia, alegándose que son profesionales frustrados cuyas indagaciones no atesoran la calidad suficiente como para ser publicadas en revistas de vanguardia. Sin embargo a Randy Schekman, o el también afamado investigador Peter Lawrence, no se les puede achacar de ser malos investigadores, precisamente. Y es que no existe otra manera de denunciar este deplorable asunto que tragar las injusticias primero, alcanzar la fama y luego denunciar al sistema, ya que de no ser así nadie te escucharía. La conjura de los necios del sistema (que también son legión) se encarga de velar por preservar unos procedimientos caciquiles y arbitrarios. Empero el empeño de  Randy Schekman fracasará, a no ser que la mayor parte de los científicos comenzaran una rebelión contra un sistema que no tiene razón de ser, pero que se afana en perpetuarse tanto por las editoriales, como los gobiernos y numerosos colegas a los que el futuro de la ciencia no les importa un bledo. A estos últimos colegas solo les interesa su propia fama y gloria. Eso si, nada que ver con Indiana Jones, sino todo lo contrario. Los estándares actuales de valorar la actividad científica inducen a que para los jóvenes el objetivo sea publicar frenéticamente, más que indagar en temas interesantes, desnaturalizando la genuina naturaleza de la investigación con mayúsculas. Paupérrima forma de educar a las futuras generaciones, aunque así se perpetua el sistema.

Más aun no es lo mismo publicar en una revista muy especializada (menos lectores aunque más interesados) que en una de las famosas revistas con un gran factor de impacto. Suele olvidarse que en el seno de las distintas disciplinas, sus practicantes publican de promedio más artículos (papers) en unas que en otras, examinándolos a todos con el mismo baremo. Tampoco se tiene en cuenta que el número de científicos que abordar diferentes materias resulta ser muy dispar, por lo que un artículo excelente en una puede recibir menos citaciones que los mediocres en otras. Del mismo modo se oculta que bajo el anonimato muchos los ¿objetivos referees? valoran el trabajo de sus colegas conforme a sus propios y egoístas intereses, según apoyen, compitan o estén en desacuerdo con la perspectiva que defienden ellos. Las modas son otro cáncer que lo adultera todo, por cuanto los papers de un tema en candelero, tienen más facilidad de salir a la luz triunfalmente (por intrascendentes que sean) que aquellos que abordan otras materias que, en un determinado momento interesan menos, por la razón que sea, con independencia de la calidad de las investigaciones. De ahí por ejemplo que en las ciencias ambientales, con harta frecuencia, suela añadirse forzadamente en la actualidad, la coletilla del “cambio climático”.

Tampoco es lo mismo que un artículo sea enviado por investigadores de un centro o universidad poco conocido que de otro de gran prestigio, a la hora de ser publicado, aun si sus contenidos son los mismos. Y así podríamos seguir ad nauseam.

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Los sacerdotes de la ciencia y su papel en el engranaje de la actividad indagadora. Fuente: Gizmodo

Casi todos los investigadores sufrimos este tipo de afrentas vaivenes, que suponen un ataque a la integridad y objetividad de la ciencia con mayúsculas. Eso sí, los que aceptan las sucias reglas del juego sin rechistar devorarán draconiana y darvinianamente a los que defienden la búsqueda de procedimientos más objetivos y honestos, tanto para la promoción científica como en lo concerniente a la diseminación de los resultados. Mienten los entrevistados en nombre de las revistas de prestigio (ver notas de prensa abajo) cuando alegan que defienden numantinamente la investigación de vanguardia, con independencia del significado que den a “estos palabros”. Lo que realmente les interesa a las revistas es que se bajen sus publicaciones (más dinero, mejor posicionamiento en el ranking de los “Journals”), dependiendo tal hecho de las mentadas modas. Raramente retiran del mercado estudios que a la postre resultan ser refutados, como debiera ser una de sus prioridades con vistas a no confundir a los lectores (separar el grano de la paja). Así por ejemplo, Randy comenta que: “Y lo que quizá es peor, no ha retirado las afirmaciones de que un microorganismo es capaz de usar arsénico en su ADN en lugar de fósforo, a pesar de la avalancha de críticas científicas”. Vean sino mi post sarcástico que edite sobre este tema un par de días después de que la revista en cuestión diera una rueda de prensa anunciando a bombo y platillo las conclusiones de una indagación que no tenían ni pues ni cabeza.  La Semana que unos Científicos Dijeron que Podían Cambiar el Mundo ¿De la Fusión Fría a la Teletransportación del DNA?.

Guardo con cuidado pruebas de las afrentas que personalmente he sufrido de todo ello, mientras que otros amigos han prometido proporcionarme las suyas. Tengo la idea de publicar un libro en el que se muestren palmarias evidencias de todo ello. Hierra Randy al tomar la decisión de que desde ahora, los miembros de su equipo no publicarán en las revistas de la mayor fama en su materia de investigación, ya que les llevará al ostracismo y restará oportunidades de seguir investigando en otras instituciones, conseguir proyectos, promocionarse profesionalmente, etc.

Resumiendo, la sociedad ha perdido sus valores éticos y el estado actual de la ciencia es un reflejo de ello. Tan solo una revolución colectiva más que improbable, o un cambio de prioridades de los gobiernos podría redirigir la investigación científica por los derroteros que nunca debió abandonar.

Estamos lo que, por amar la ciencia, deseamos un sistema más limpio y menos restrictivo frente aquellos que consideran que cualquier ataque al sistema es una afrenta contra toda la clase científica. Nauseabundo corporativismo que lo pudre todo. Veamos pues las notas de prensa y aplaudamos a Randy, aunque sea por su protesta testimonial.   

Juan José Ibáñez

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