Granjas Verticales e Hidroponía Orgánica: suelos, etiquetas y certificaciones de los productos orgánicos y ecológicos (ocultando al consumidor la calidad de los alimentos)


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Granjas verticales. Fuente: Keystone Progress

Cuando era en niño veraneaba en el pueblo en donde nació mi madre (Onil, Alicante). Por la mañana cogía la bicicleta con mis amigos y hacíamos carreras antes de ir a bañarnos en alguna piscina o alberca. Con demasiada frecuencia, cuando retornábamos al pueblo, teníamos tanta hambre que parábamos en algún huerto, y nos abalanzábamos sobre los tomates, melocotones o lo que hubiera a mano, devorándolos con placer: ¡Uhm!.  ¡Qué sabor!. Al llegar a nuestras casas, los padres nos ponían el almuerzo. Pero ya no teníamos ganas de comer, para su asombro. Hoy los mismos alimentos ya no saben a nada. ¡Qué asco de vida!.

Conociendo las malas artes de la agricultura industrial son muchos los ciudadanos prefieren los productos ecológicos, en “teoría” sin contaminantes, más nutritivos, etc. ¿Verdad o mentira?. Yo le aconsejaría que si conoce su procedencia, es decir la cooperativa o agricultor, y tiene confianza en ellos, pagara un poco más por adquirirlos. Empero entrar en una tienda y soltar más pasta por un alimento ecológico, con harta frecuencia resulta ser un riesgo para el bolsillo. A menudo no hay garantías de que se trate de un producto genuinamente ecológico. ¿Y las certificaciones?. Bajo la presión de le economía de mercado y las multinacionales, los gobiernos tienden a relajar los reglamentos hasta límites hilarantes. ¿Es una fruta o verdura producida en un cultivo bajo invernadero ecológica? Todo depende de lo que se entienda por ecológico u orgánico y sobre este tema dictaminan los políticos bajo presiones de todo tipo. Lo mismo ocurre con el jamón ibérico, que al modificar los criterios de denominación… ¿prefiero callarme por no blasfemar?. ¿A qué se debe la polémica por las denominaciones del cerdo ibérico?.

Los cultivos ecológicos genuinos se producen sobre suelos naturales con abonos orgánicos “limpios”, es decir, no contaminados, dejando trabar al ecosistema. ¿Por qué solo sobre suelo?. La respuesta es muy simple. Todavía nos falta mucho para comprender el sistema suelo planta.  En consecuencia, cualquier coctel de nutrientes que se añada a un sustrato y menos aún a un cultivo hidropónico no garantiza que emule el enorme, complejo y casi desconocido trabajo que realiza la naturaleza (en este caso el ecosistema suelo) por nosotros. Y quien diga lo contrario miente. Abajo os expongo el alegato de un edafólogo norteamericano contra los “cultivos ecológicos hidropónicos” y los organismos que acreditan las bondades de tales productos. A mí personalmente me resulta más difícil traducir un inglés yanqui en términos llanos que otro de UK. Pido disculpas por ello, ya que la traducción que os expongo abajo dista mucho de ser óptima.   Lo que Eliot Coleman critica, es moneda de uso común, es decir que no afecta tan solo a su país. Al menos en Europa ocurre lo mismo. ¿Sabe usted en qué consisten las granjas verticales?. ¿A eso le llaman productos ecológicos?. ¡madre mía!. Y cada día, sabemos menos sobre la calidad de los alimentos que consumimos. El ciudadano, denominado consumidor, ya que es exclusivamente lo que significamos en una economía capitalista liberal, se encuentra indefenso. Somos meros consumidores y a callar. Es ecológico lo que al mercado y a los políticos les da la gana. Ahora los suelos se han eliminado de las etiquetas ecológicas, y lo que nos venden como natural se produce más o menos como en la fotografía que encabeza el post. ¡Sin comentarios! Ese es su smart ecosistema.  Os dejo pues con las lamentaciones de un experto en estos temas, es decir Eliot Coleman.

Juan José Ibáñez

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La biodiversidad microbiana del suelo es fundamental para la descontaminación de los productos agroquímicos y aguas residuales


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Como es bien sabido, el suelo es un ecosistema complejo que alberga la mayor biodiversidad de organismos procariotas en la Tierra. Secuenciación genómica de las microbiota de algunos suelos. Fuente PLosOne

Las practicas inherentes a la agricultura industrial se encuentran causando estragos en las comunidades microbianas del suelo, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo. Entre otras razones cabe señalar que los agroquímicos y las aguas residuales no depuradas utilizadas para el riesgo se encuentran cargadas de toxinas, como lo son los metales pesados entre otras  (por ejemplo, cadmio, zinc y cobre). Los resultados de la investigación que os mostramos hoy  constatan que la aplicación de estos productos reduce la biodiversidad de los organismos del suelo. Conforme a los autores, basta tan solo una pérdida del 5% para que el medio edáfico sea incapaz de eliminar este tipo de tóxicos, que de este modo se acumulan en suelos, contaminando de paso las aguas superficiales y subterráneas. En consecuencia los autores proponen realizar test que de cuenta de la diversidad de grupos funcionales con vistas a monitorizar el estado de las comunidades microbianas, así como su potencial con vistas a realizar sus servicios ecosistémicos. Si en el propio ser humano, sus microbiomas, son vitales para la supervivencia de cada individuo, lo mismo podemos aseverar  respecto al medio edáfico. Se trata de la enésima constatación, de que en aras de una mayor producción, la agronomía actual proporciona comida y veneno en el mismo pack. Dejando de paso ricas toxinitas que dañan toda la biosfera. Cada vez que ingiera nutrimentos, como decía un antiguo amigo mío, piense que a su vez también esconden regalos envenenados Como en los roscones de Reyes, aquí en España). ¿Cuánto tiempo será necesario para que nuestras autoridades entiendan que por mucho que se invierta en otros ámbitos, como la salud, el mejor remedio es la prevención? ¿Y qué mejor prevención que investigar en otros modelos agro-productivos sustentables que nos ofrezcan alimentos saludables y no contaminados?.       

Abajo os dejo la nota de prensa de ScienceDaily, así como el resumen del artículo original en Suajili, bien claros e ilustrativos en esta ocasión.

Juan José Ibáñez

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La Contaminación por Metales Pesados de los Suelos de la Cuenca Mediterránea. Implicaciones sobre la salud


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Paisajes Cerealísticos: Fuente. mis paisajes palentinos

Ana de Santiago Martín y otros coautores, entre los que se encuentra mi amiga Concepción González-Huecas, acaban de publicar un estudio que puede resultar de interés para algunos de vosotros. Al margen de la contaminación de losbalimentos importados de los países en vías de desarrollo, bajo una legislación más permisiva, la producción alimentaria de los que producimos en la Unión Europea y otros Estados desarrollados, no se encuentra exenta de riesgos, especialmente por su consumo continuado bajo una sistemas de manjejo agroindustriales que comienzan a causarme pavor. El estudio que comentaremos hoy resulta ser un trabajo de revisión, por lo que la consulta de su bibliografía también atesorará  interés para aquellos que no vivan en territorios bajo clima mediterráneo. Lamentablemente la publicación ha sido escrita en el maldito suajili, por lo que tan solo os traduzco el resumen y un poquito más. Creo que el texto habla por sí solo: “Metal contamination in soils in the Mediterranean Area and the implication in the food chain“, que traducido a nuestra culta lengua y distinguida civilización, viene a decir, más o menos,la contaminación por metales pesados (porque son muy pesados desde todos los puntos de vista) de los suelos mediterráneos y sus implicaciones en la cadena alimentaria. Abajo os dejo el texto an ambos idiomas. Lamentablemente  los expertos en ciencias del suelo de habla hispana redactamos muy pocas contribuciones acerca de las implicaciones del suelo en la salud humana, cuestión que no alcanzo a comprender. Os dejo pues ya con las conclusiones de este análisis enviando mis más cordiales saludos a Ana y Concepción. ¡Que tengan ustedes buen apetito,porque  a mí se me está quitando!.

Juan José Ibáñez

Vamos pues a ver el contenido mentado…….

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Las Viejas Glorias de la Ciencia y la Gerontocracia Científica


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La Gerontocracia Científica y sus Problemas. Fuente: ViralFlood

Es bien sabido que cuando un científico alcanza su plenitud intelectual, en muchas otras actividades de la cultura coincide con su declive. Una saludable comunidad científica debería atesorar una pirámide de edades equilibrada, aunque hasta donde yo sé, no se han realizado los estudios pertinentes.  Antaño, los investigadores más veteranos reducían su producción científica, dedicando sus esfuerzos a redactar libros, asesorar a jóvenes investigadores, dirigir sociedades científicas etc., todas ellas actividades tan esenciales como respetables. Nadie les nada pedía más un nada menos. Los científicos consagrados no necesitan demostrar día tras día su productividad, pero tampoco adheriste con pegamento a sus cargos e ir dando paso a colegas más jóvenes, a la par que se les asiste. Obviamente en disciplinas científicas distintas pueden existir hábitos colectivos diferentes, aunque en términos generales así funcionaban las cosas. Sin embargo, todo cambia, y en el caso que hoy nos ocupa, yo diría que las cosas van a peor. ¿Razón?: El brusco viraje de la notoriedad hacia la productividad, es decir el aludido “publica o perece” (publish or perish). El lema ya lo dice todo.

Y así algunos de ellos se resisten a “perecer” redactando artículo,tras artículo, que suelen ser aceptados para su publicación más por la notoriedad de estas viejas glorias que por la novedad de los contenidos que escriben. Tal hecho podría considerase como un mal menor cuando en términos de Thomas Kuhn, una determinada rama de la ciencia se encuentra en lo que se denomina ciencia normal. Sin embargo, cuando una disciplina entra en crisis, es decir cae en el descrédito, acosada por anomalías teóricas o su impotencia con vistas a resolver los problemas que la sociedad les demanda, surge un saldable y necesario cambio de paradigma. En otras palabras, el problema se agudiza, ya que son necesarias nuevas ideas, muchas de ellas frescas y revolucionarias. Justamente en esos momentos, Kuhn defiende que la racionalidad en la elección entre paradigmas rivales resulta ser más competencia de psicólogos e historiadores, que de los propios investigadores y filósofos de la ciencia, La historia de la ciencia muestra que tales crisis terminan resolviéndose gracias a propuestas heurísticas y transgresivas, a las que obviamente nuestros venerables popes son más que reaciosa aceptar. Y en este punto, estos últimos devienen en obstáculos, que no en dinamizadores de sus disciplinas.   

Este es el caso, por ejemplo de muchas ramas de la ciencia, como las asociadas a los recursos naturales y la agronomía (entre otras muchas). Todos somos propensos a una cierta adición a la adrenalina laboral, aunque esta pueda ser cubierta por las actividades que antes mentamos, propias para nuestras veteranas figuras, reflejo de un pasado más próspero o no. Ahora bien, entre los egos desproporcionados y la necesidad de publicar para poder seguir atesorando poder y un despacho institucional, bajo la figura de cargos honoríficos como los de Profesores o Doctores “eméritos” y “ad honorem”, uno debe tragarse artículos insustanciales, pulcros, pero totalmente carentes de ideas heurísticas. Podríais alegar que con soslayar tales lecturas,  bastaría, aunque generalmente no es así, por desgracia.

Resulta casi una norma  que, cuando se seleccionan los miembros de grupos de expertos y el más deplorable concepto de consejos de sabios se apele, en aras del criterio de autoridad a estos denominados venerables científicos”. Y así sumamos ya tres problemas, egos, publicaciones, carencia de ideas y lo, peor censuras hacia casi todas las ideas frescas que realmente necesitamos.  Os expondré seguidamente un ejemplo que me ocurrió hace un año……

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Sistemas de Manejo del Riego y Suelos en las culturas precolombinas (Síntesis publicada por Carlos Olguín Palacios y Francisco Oyarzabal Tamargo)


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Fuente: Nuevo Méjico y Política del Agua Liz Collins’ Classroom Website!

Hace ya más de un año que nuestro amigo Régulo León Arteta me envió un manuscrito cuyos autores son el Dr. Carlos Olguín Palacios junto a Francisco Oyarzabal Tamargo y que lleva por título: Consideraciones sobre riego y drenaje agrícola en la prehistoria de México. Ese manuscrito puede encontrarse en la siguiente dirección (al final del post dejo la referencia completa):

https://www.researchgate.net/profile/Carlos_Olguin_Palacios/publications

El Dr. Palacios y Oyarzabal llevan a cabo una magnífica síntesis del manejo del agua por las culturas precolombina de América Latina. Varias de las prácticas y estructuras que comentan ya han sido motivo de nuestra atención, cuyos post correspondientes pueden encontrarse en la categoría de esta bitácora denominada: “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”. No obstante en el documento, al parecer capítulo de libro (editado hace casi 40 años), del cual mostraremos tan solo una pequeña parte, se lleva a cabo una revisión muy sencilla y bien documentada de una las hasta ahora conocidas prácticas de manejo de aguas y suelos por los pueblos aborígenes de las Américas, aunque seguro permanecen muchas más por descubrir. Seguidamente los autores nos informan del estado actual de los sistemas y regiones regadas en la región. Obviamente omitiremos tales contenidos animando a los lectores a que se bajen y lean el documento original, ya que tampoco resulta ser muy extenso. De la lectura de esta publicación resulta palmario, que la colonización española no mejoró en absoluto, lo que ya habían logrado en cantidad y especialmente en diversidad los pueblos precolombinos.  La variedad de prácticas que brevemente exponen demuestran cómo el manejo de los recursos hídricos en la región abarcó una variedad enorme de sistemas adaptados a casi todo tipo de ambientes.  Personalmente no he logrado encontrar nada igual, ni en las civilizaciones egipcias y mesopotámicas de las que en Europa se habla tanto. Más aun creo que tal acervo cultural aun es más que aprovechable con vistas a alcanzar agriculturas sustentables en muchas partes del mundo. Por lo tanto, no me resisto a incluiros abajo unos pasajes representativos de la publicación. Sin embargo insisto que la lectura del texto original es más que recomendable.  Debemos agradecer a Carlos Olguín Palacios y Francisco Oyarzabal Tamargo su sucinto y clarificador documento. Ya sabéis que cuando veía intercalados estos símbolos “(….)” significa que hemos omitido parte del texto. Reitero también, que excluyo una muy interesante segunda parte de la publicación. Os animo pues a que lo leáis completo. Tan solo finalizar asumiendo como cualquier manejo de los recursos hídricos que, por su creatividad e ingenio, terminaba generando riqueza y una mayor complejidad social de las culturas que lo practicaban tendía a ser paulatinamente presa de mayores controles administrativos y políticos. Es decir, como en otras regiones del mundo, tal posesión de tecnologías hidráulicas devenía en poder.

Os dejo ya pues con estos breves aunque esclarecedores comentarios …….

Juan José Ibáñez

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Calidad de los Artículos Científicos: Fomentando la Mediocridad y Las Bellas Durmientes


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A las Puertas de la Gloria Eterna: Publica o Perece: Fuente http://mestrechassot.blogspot.com.es/2013/09/14-publish-or-perishproduzir-ou-socumbir.html

Factor de Impacto: Llamando a las Puertas del Cielo

La noticia de la que vamos a hablar hoy, debería ser materia de reflexión acerca de cómo funciona la ciencia, así como de los argumentos de todos aquellos que defienden la actual carrera hacia lo absurdo, es decir la de publica o perece (publish or perish), como se puede leer hasta en Wikipedia. Personalmente, hago mucho énfasis a mis alumnos de filosofía y sociología de la ciencia en la UPM de que tal doctrina se encuentra dañando la esencia de la indagación investigadora. Una cuestión es que los profesionales debamos y deseemos publicar en las mejores revistas y otra muy distinta exigirnos que lo hagamos al kilo. ¡Tanto pesas. Tanto vales!. Si Einstein o Heisenberg, por ejemplo, levantaran la cabeza  se tirarían de los pelos y nos escupirían a la cara. ¡Estoy completamente seguro!. Más aun, posiblemente hubieran sido echados de sus centros por “falta de productividad.

La nota de prensa que os mostramos hoy y que lleva por título. “Las bellas durmientes de los artículos científicosnos informa de algo archiconocido. Con harta frecuencia muchos de los mejores artículos de una disciplina científica pasan inadvertidos durante años o décadas, eclosionando su popularidad mucho tiempo  después. Como señalan los autores del estudio, a menudo diversos investigadores publicaron sus visionarias contribuciones, sin el menor éxito, por ser demasiado transgresivos e innovadores para su época.   Incluso a varios de ellos les denostaron sus colegas, aunque finalmente fueron galardonados con premios, como el Nobel, como este caso  que reciente que os comentamos. Pero hay tantos y tantos episodios tan ignominiosos que haría falta escribir en libro para simplemente enumerarlos. Todos los ciudadanos con un poco de sesera saben sobradamente que no se puede confundir la calidad con la cantidad, ¿por qué numerosos colegas no?. Simplemente, debido a que se adaptan y sacan fruto de una estrategia que no tiene ni pies ni cabeza. Hemos escrito abundantes post sobre el tema, pero tan solo os recordaremos que muchos estudiosos llegan a la conclusión que tal carrera es una de las principales causantes del incesante incremento del fraude científico. El concepto de las bellas durmientes resulta confuso y confundente. Personalmente preferiría frases como “no está hecha la miel para la boca del asno” o “la conjura de los necios” (A confederacy of dunces, para aquellos que malinterpreten saber inglés son ser seres superiores). Por esta razón, y evitando ofender a la audiencia, reitero que el “publica o perece” tan solo acarrea el imperio de la mediocridad cualificada, sobre todos los demás. Lo de “la carrera científica” muchos lo han interpretado literalmente, lo cual dice muy poco de su talento. Dicho de otro modo los Currículos gorditos  desplazan a los delgaditos, y la grasa avanza a costa de la fibra muscular. ¡Menudos atletas!

¿Cómo valorar entonces la actividad científica?. Aquí se encuentra el meollo de la cuestión. Por mucho que se intente evitarlo, siempre toparemos con dificultades y juicios subjetivos.  Y una vez reconocido, tan solo debe tratarse de evitar, en la medida de lo posible, de uno u otro modo, aunque nunca se logrará un sistema perfecto, dada la humanidad (subjetividad) de los jueces. “No hay más”. “El cuento de las bellas durmientes”, no hace más que constatar una pauta una y mil veces repetida en la historia de la ciencia. ¡Nada nuevo bajo el sol”. Simplemente es de ese tipo de investigaciones a tiro hecho, es decir que se conoce el resultado de antemano, pero alguien tiene que demostrarlo “ortodoxamente”, es decir con cifras, aunque no sirvan de mucho. Empero las lecturas acerca de la historia de la indagación investigadora constatan que por cada bella durmiente que despierta, otras muchas no lo hacen jamás, a igualdad de méritos. ¡Así de triste!.

La cuestión de las citaciones científicas es un tema más que espinoso. Por ejemplo, si un científico investiga en un campo de moda en el cual también lo hacen otros muchos colegas, posiblemente su(s) artículos alcancen un gran número de citaciones rápidamente. Ahora bien, si el tema no llama la atención “en un momento dado”, o su estudio es tan original y transgresivo que no  resulta ser totalmente apreciado, llamando escasamente la atención por las razones que sea, da lugar a una bella durmiente a la espera que años después alguien tropiece con esa joya y muestre su valor a la comunidad científica (en lugar de plagiarla, lo cual no es una práctica en desuso) .  Mutatis mutandi, será valorado como un investigador mediocre al principio y como un genio, ya viejecito, si no está descansando ya en los cielos. Empero lo realmente mediocre es pretender que con una calculadora de aritmética elemental se intente valorar la trayectoria de un científico.  Más aun, resulta ridículo llevar una docta evaluación, de la calidad de los artículos para un periodo de tiempo determinado, dando cuenta de las citaciones de sus colegas, inmediatamente después de haber finalizado dicho lapso temporal, por cuanto debe esperarse hasta que la comunidad de expertos implicada ofrezca un juicio razonable y reposado. Y aquí la actualidad del tema tratado esulta esencial. Hablamos de lo que en España se denominan sexenios o gallifantes.  Y de este modo el filtro de la excelencia deviene en el de la excrecencia. Así no señores, si confundimos los fines con los medios, lo único que demostramos es que como científicos (….mejor me callo…..). Personalmente nado entre dos aguas, ya que todos nos jugamos el salario, unos con placer, otros como yo por no ser despedido, aunque algunos valientes y muy buenos científicos, por cierto, simplemente se han negado en redondo. Eso sí lograron entrar en el staff de sus Centros de investigación antes de que esta execrable esclavitud deviniera en imperativo legal. ¿Pero y los más jóvenes?. ¡No tienen salida!; o pasan por el aro, o a la calle a pedir limosna.

Debido a que mi experiencia universitaria como docente comenzó tardíamente, es decir acabo de alcanzar el primer y virtual quinquenio, perdón los cinco años, al comienzo me sorprendió la insistencia de algunos alumnos en saber antes como escribir un paper que en aprender que es la ciencia y la indagación científica (es decir en que consiste el método científico), finalmente cedí e imparto dos horas sobre este tedioso tema, muy a mi pesar. No obstante concentro mis esfuerzos en la sustancia, no detallándoles “exactamente” como redactar un artículo exitoso (no soy adivino), ya que por mucho que algunos vendemotos insistan, no existe receta mágica alguna. Simplemente les explico el proceso y, mis dudas sobre garantía de la revisión por pares, mostrando luego cifras, el peregrinaje del proceso completo, triquiñuelas, las vendettas anónimas que allí se dirimen, acontecimientos afortunados, etc. Ya no preguntan más, abrumados, asombrados y confusos. Sin embargo , aunque mi propósito estriba en activar vocaciones, cuando abordo estos temas, a más de uno se le quitan las ganas de iniciar la carrera científica (así me lo han comentado).   Les ofrezco muchos ejemplos, incluidos los fraudes que están ahí publicados, o como algunos colegas desesperados tienen la prodigiosa habilidad de Jesucristo: de multiplicar los panes y los peces, es decir la producción, al publicar “exactamente” el mismo artículo en dos o tres revistas sin que nadie se percate. Y como es fácil demostrarlo, ya que todo esto se encuentra en Internet…..

Personalmente me suele ocurrir que mis estudios más interesantes (o los que yo considero como tales) pasen un calvario antes de ser publicados, mientras que otros a los que denomino de relleno, “cuelen” (vocablo muy utilizado en este contexto y que ya de por si dice poco y malo de toda esta dinámica) sin problemas a la primera. Recuerdo exactamente uno que paso por tres revistas siendo rechazado. En lugar de intentar que fuera aceptado en otra de menor impacto (“en teoría, y solo en teoría”, menos exigente a la hora de juzgar las contribuciones que les llegan) le pegue una patada hacia arriba, remitiéndolo a otro reputado International Journal que triplicaba en impacto a los precedentes. Pues bien fue aprobado en 8 días, batiendo dos records personales a la vez, el de la inmediación en la aceptación y haber ¿logrado? Publicar en una revista con mayor FI que las precedentes, que no necesariamente “mejor,es ni peores”. Todo ello, presentando las pruebas, es decir el intercambio de mails  con los editores.

Es cuestión de tiempo que todo este cambalache se derrumbe por su propio peso. No se trata de un  mal necesario, como defienden algunos compañeros, sino de un cáncer innecesario que jamás debió producirse y generalizarse. ¡Tiempo al tiempo!. ¡No falta mucho!  Al final las crónicas serán rotundas en los anales de la historia de la ciencia, un grave tropiezo de duración aún no determinada que tan solo benefició a las editoriales multinacionales que se enricen a costa del dinero público  y a los que les gusta esto de competir en  las carreras hacia ninguna parte (algo que dista mucho de ser ciencia), ya que la mayoría de los que publican tanto y tanto y tanto, serán olvidados inmediatamente.  En otras palabras, una práctica que  perjudicó a la ciencia con mayúsculas.   

Lo dicho….. “la conjura de los necios” Muy buen libro, dicho sea de paso.  Y os dejo con la noticia ya que tiene bastante interés y cuya entradilla comienza sí:

 Cada día se publican decenas de estudios científicos, algunos de los cuales son ampliamente citados en medios de comunicación y, sobre todo, entre la comunidad científica, mientras que otros quedan perdidos en el olvido para siempre o durante largos años, algo que le pasó al mismísimo Albert Einstein. Pero…….

 Juan José Ibáñez

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El Monstruo Climático: Catástrofes, Mala Gestión y Colapso de Civilizaciones


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El Monstruo Climático. Fuente: Cosmic Convergence: 2012 and Beyond

 Las fechorías del clima cambiante componen un largo rosario de calamidades (…). Jared Diamond subraya la incapacidad de los antiguos para entender y prevenir las causas.

 ¡La culpa de todo la tiene el cambio climático!. ¿Y en el pasado?. ¡Me da igual! ¡La culpa de todo la tiene el cambio climático!. José ten cuidado con el ¡niño! y ¡la niña!, mientras voy a hacer la compra. ¿El Niño? y ¿La Niña?. ¿No ves?, ¡la culpa de todo la tiene el cambio climático!. Y así puede entenderse la siguiente nota de prensa que lleva por título: El clima acabó con los Mayas y Vikingos, ya que en el resto de la noticia se apuntan otras numerosas causas adicionales como presuntas responsables de la caída de grandes y pequeñas civilizaciones, aunque según aseguran algunos expertos, cientos pueblos lograron sortear los veleidosos vaivenes de los climas a nivel regional.  Sin embargo, el ser humano no ha sido la única víctima. Así por ejemplo a la hora de redactar este post acabo de leer en la prensa esta otra nota: El debilitamiento del monzón asiático impulsó la adaptación de los roedores a la vida subterránea.

Por obra de las modas y la prensa científica rosa, el ciudadano debe pensar que el clima es una especie de asesino en serie, pero no de personas sino como motor de un magnicidio tras otro. Dicho de otro modo, lo que ha sido la pauta desde que la Tierra es Tierra, se ha convertido por la conjura de los necios, el enemigo público número 1. Se trata de un recurso natural políticamente incorrecto y azote de una naturaleza razonable y necesariamente servil. Así por ejemplo,  cómo veréis en la nota de prensa que os incluyo abajo se cita fuera de contesto: En la cuenca del Ebro, en concreto, la crisis “forzó un cambio cultural, obligando a los cazadores-recolectores a volverse agricultores sedentarios“. Ellos, que vivían felices, al parecer “no querían” pero se vieron obligados por el maldito clima. Dicho así parece que el nacimiento de la agricultura fue una maldita bendición. Seguidamente también se puede leer: “durante mucho tiempo se consideró el medio ambiente un actor secundario en la historia. Preferíamos atribuir los derrumbamientos sociales a las invasiones, rebeliones o crisis económicas, minimizando el impacto de las sequías, las inundaciones o la desertización”. Actualmente una ciencia un tanto borracha parece haber virado 180º, y ahora se responsabiliza al clima hasta cuando El Niño se hace pis en la cama. Empero lo acaecido realmente en el pasado, aun esconde muchos misterios, por lo que estos estudios tan solo constatan que la sociedad actual se encuentra muy, pero que muy enfada por el clima, ya que no responde debidamente ante nuestros desmanes 

Sin embargo, la nota de prensa no deja de ser más que un pastiche inconexo de diversas opiniones, algunas avaladas rotundamente por descubrimientos científicos, en tanto que otras no pasan de meras especulaciones. Seguidamente aparecen frases más juiciosas, como la siguiente:  “(…) especialistas advierten de que un “determinismo ecológico” sería tan miope como reducir el medio ambiente a mero telón de fondo. Los altibajos de las civilizaciones son más complejos; no reconocen una única causa. El ecocidio decidió la debacle en pocas ocasiones; la mayoría de las veces fue sólo la gota que colmó el vaso (…)El catastrofismo retrospectivo presenta un peligro: llevarnos a ver desastres ecológicos donde no los hubo”.

Sin embargo también existen otras explicaciones, como las de índole político. Lean por ejemplo esta noticia: La lucha de clases hundió Teotihuacán. En fin… sin comentarios.

Y aquí está el problema, cuanto más compleja es una civilización, tanto más vulnerable resulta ser ante los impactos de esos eventos a los que denominamos catastróficos. Y nuestro clima al parecer es un desastre. Como solemos burlarnos hablar de la tercera edad y sus quejas hacia todo lo nuevo: “el clima de ahora ya no es como el de antes, aquel sí que era un buen clima”.  Resulta trivial entender que un pueblo cazador recolector pueda mudarse de sitio, en función de los cambios climáticos, pero también de los estacionales, que comprendían perfectamente. A una cultura sedentaria, basada en la agricultura de secano, le costaría más encontrar otro lugar en donde seguir realizando las mismas prácticas aunque con el tiempo evolucione adaptándose al nuevo ambiente. Ahora bien, en una civilización compleja, cuyo excedente alimentario provenga del control del sistema suelo-agua planta, en la que habitan centenares de miles de personas, la cosa cambia sobremanera. Tan solo hace falta que penséis a cerca de  los efectos de un corte prolongado de la electricidad y/o agua en una mega-urbe actual en donde se hacinan millones o decenas de millones de personas. Leí (aunque no he podido verificar debidamente) que unos egiptólogos decían haber descubierto que en el Delta del Nilo un reajuste de sus canales anastomosados (algo muy habitual en estos ambientes fluviales) dejó una gran ciudad sin suficiente agua potable. Pues bien, en lugar de construir otra, posiblemente forzados por sus creencias y mitos, trasladaron toda la urbe, piedra por piedra hasta otro canal más caudaloso. Se imaginan el traslado de San Francisco o México D.F. decenas o cientos de kilómetros.

Eso sí, como el riego resulta ser imprescindible para incrementar la producción alimentaria,  veréis en la noticia que hoy reproducimos que la salinización del suelo aparece como la causante de muchos desastres.  Y debe ser esta la razón por la que: “. Jared Diamond subraya la incapacidad de los antiguos para entender y prevenir las causas “. A pesar de que me gustan los libros de Jared, habría que recordarle que (i) Si los antiguos fueron incapaces de comprender (….) los “postmodernos” menos aún, ya que con más tecnología y conocimiento seguimos perdiendo suelo fértiles por la salinización de nuestros regadíos y (ii) los grandes cambios climáticos acaecen de vez en cuando, a menudo tras varios milenios, decenas de milenios etc., por lo que aquellos pueblos obviamente eran incapaces de predecirlos.  Sin embargo nosotros estamos cambiando el clima, lo sabemos, tenemos tecnología y capacidad políticas para no haber llegado hasta aquí. No obstante hemos alcanzado la más alta cota de la estupidez humana a lo largo de toda su historia.  Habría que preguntarle al gran “Jared Diamond”: ¿quien eran más ineptos los antiguos o nosotros?.

 Nuestros conocimientos han avanzado mucho desde las antiguas civilizaciones, sin embargo como especie hemos progresado más aun en nuestra estulticia. El clima ha cambiado desde el origen de la Tierra una y otra vez. Un proceso natural no es culpable de nada, pero nosotros sí. Si deseamos un superclima, vayámonos a un superplaneta (habitable “of course”). Aunque no lo duden, a poco de llegar, si no cambiamos nosotros, pronto lograríamos mediante nuestra super-geoingeniería planetaria convertirlo en un super-yermo planeta.

El registro fósil nos enseña que ante una gran catástrofe natural las especies que antes desaparecen resultan ser las más Complejas.

 Prehistoria e historia nos informan que las culturas más susceptibles por los caprichos del clima resultan ser las grandes civilizaciones.

Y aplicando un silogismo lógico…. Tendríamos una sencilla solución a esta ecuación.

Ahora lean la noticia, muy culta ella, y alucinar con el pastiche y su dudosa relación con el título que la encabeza.  

 ¿Quién tiene la culpa?: ¡El Clima!

Repitamos:  ¿Quién tiene la culpa: ¡El Clima!

¿Pero nos hemos enterado? ¡Por última vez!: ¿Quién tiene la culpa: ¡El Clima!.

Nada, ni modo. ¿Y para esto tanta ciencia y expertos en cambio climático?.

Yo voy a emular pues a los roedores y me adaptaré a la vida subterránea en el suelo, ya no tendré que escuchar tanta desiderata indigna de la inteligentia científica, social y económica. Os recomiendo que leáis este post previo relacionado en el tema de hoy. El Nacimiento de las Civilizaciones y El Sistema Suelo-Planta-Agua: El Caso de las Culturas Mesoamericanas.

Juan José Ibáñez

Cavando su nuevo hogar-madriguera en el suelo.

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La Fertilidad de los Bosques Tropicales Americanos y el Polvo del Sahara / Sahel (La Salud de la Población en EE.UU.)


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Como ya comentamos en dos post precedentes, día a día se descubren más y más relaciones biosféricas que interconectan regiones del globo muy distantes. En aquellas entregas relatamos como ingentes cantidades de polvo aterrizan en América procedentes de las zonas áridas y desérticas de África. Las magnitudes globales dependen del grado de aridez que padece cada año el mentado continente.  Cuanto más seco sea el ciclo anual, tanto mayor lo es la cantidad de polvo que viaja (emigra) hacia el nuevo mundo. También os describimos que, según la NASA, cuantas más partículas se transportan en tal trayecto, tanto menor serán la magnitud y frecuencia de los huracanes en USA. Empero el hermano americano no recompensa tal “aereobenefacción”. La noticia de prensa que os exponemos hoy, como veréis más abajo, señala que  El polvo del Sáhara fertiliza el bosque amazónico”. Es decir el material erosionado eólicamente de los polvorientos suelos de África alcanza, como puede, el Amazonas rociándolos de los nutrientes y especialmente el fósforo que tanto necesitan los suelos de tales selvas húmedas, ya que estos se pierden naturalmente con rapidez. Tal hecho resulta ser  ocasionado  por el lavado (pérdida) y exportación al océano de los ya intrínsecamente ácidos y pobres en elementos medios retenidos previamente por los suelos amazónicos, como resultado de la enorme precipitación anual que acaece en la región (nunca llueve a gusto de todos), otro tipo de “aereobenefacción” que todo el mundo desprecia. Cabe pues preguntarse, que no afirmar, si la estructura y diversidad que atesoran las selvas amazónicas,  logra mantenerse en sus suelos infértiles gracias a este tipo natural deacaparamiento de tierras”. Ahora bien, lo que la noticia omite es que gracias a la depredación humana y sus estragos ambientales esta  “aereobenefacción” se ve contrarrestada por efectos colaterales adversos en la salud humana “aereomaldición. El problema estriba, esta vez, en que al ir incrementándose las explotaciones mineras y otras prácticas insustentables en el continente Africano, también han comenzado a arrastrarse sustancias ricamente contaminantes, que afectan al menos a Norteamérica y el Caribe, pero que seguramente  alcancen todas las Américas, ya que dudo que los polutantes malos invadan el norte y los nutrientes benefactores el sur. Dicho de otro modo, somos expertos en transmutar las naturales bendiciones en humanas maldiciones.

En consecuencia, bajo la nota de prensa original que os reproduzco abajo, añado seguidamente un pequeño fragmento de información extraída (aun con un inglés muy deficiente) de un estudio que he redactado personalmente para la FAO entre enero y febrero de 2015. No obstante debe quedar claro que si tales beneficios y perjuicios acaecen entre África y las Américas, el escenario o intercambio entre el norte de aquel continente, es decir el sur del Mediterráneo y el norte del citado mar es aún más intenso.  Cuando a Madrid nos llega polvo africano suenen las alertas de salud pública (aunque no escuchéis las sirenas). Realmente el aire es más turbio, pero además bastante venenoso. Os traduzco seguramente parte del breve fragmento que redacté en mi lamentable suajili para la FAO, aunque hacia el final del post os deje, para mi vergüenza, el original.

La importación ilegal de polvo sahariano desde África a Estados Unidos comienza a ser materia de preocupación para las autoridades sanitarias de Estados Unidos (y los agentes de inmigración) como también ocurre en Europa. 

Al parecer junto con estas partículas llegan ocultas otras de naturaleza terroristas depositando considerables cantidades mercurio, plomo y selenio (Garrison et al. 2003, in Brevik and Burgess, 2014).  Diversos expertos atribuyen a este ataque que el número  de asmáticos se haya duplicado entre los años 1800 y 2000, no solo en este Estado, sino también en el Caribe (Monteil, 2008; Brevik 2013).

Y yo os reitero que, como soy alérgico lo sufro “en intensamente en mis propias carnes”, por lo que soy alertado por mi hermana ya que ella vigila las alarmas en la Comunidad Autónoma de Madrid.

Dicho esto, que era lo importante, este estudio vuelve a demostrar la globalización natural de la biosfera, en la que casi todo está conectado con casi todo. Ahora bien, la torpeza de la globalización económica lo está contaminando también todo, aprovechando, las interconexiones planetarias contra nuestra salud. Esperemos que los amantes de la geoingeniería planetaria no intenten degradar más la pobre África olvidada, con vistas a mantener la fertilidad de los ecosistemas amazónicos. Ya sabemos cómo son nuestros dirigentes político-económicos.  

La nota de prensa es bastante correcta y mi sesudo análisis de los efectos sobre la salud…. Os dejo con ellos.

Juan José Ibáñez   

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Biodiversidad, plantas vasculares, selvas tropicales: El papel de los hongos del suelo


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Reserva Forestal de Chiquibul (Belice). Colaje Google images

Los hongos que se esconden en el suelo son esenciales para el mantenimiento de la diversidad de los bosques tropicales y sus pautas de distribución en el paisaje.  

Este post complementa, amplia y  matiza los contenidos de otra entrega previa publicada en septiembre de 2013 y que llevaba por título “El Secreto de la Biodiversidad de los Bosques Tropicales: La Ecología del Suelo“. Se trataba de corroborar la hipótesis de Janzen–Connell que pretendía postular las razones de la gran diversidad de especies vasculares que cohabitan en las selvas en espacios reducidos. Hablamos de una controvertida hipótesis,  aún bajo debate, y que los autores del estudio que analizamos hoy dicen haber corroborado. Eso sí, debemos recordar que una corroboración, a falta de más evidencias, no implica que tal propuesta teórica deba ser aceptada. Para tal fin resulta imperativo que existan numerosas evidencias a favor y muy pocas en contra, hablando en términos estadísticos.

Como ya sabéis los  bosques tropicales son enormemente diversos en plantas vasculares, mientras que la distribución espacial de las mismas resulta ser muy dispersa. En otros tipos de biomas, que atesoran ecosistemas menos heterogéneos, como regla, las especies vegetales tienden a aparecer agrupadas en manchas ajustándose al patrón denominado de  distribuciones contagiosas. Por esta razón los ecólogos, siguen intrigados, buscando ofrecer una explicación de esta dispersión que no se ajusta al último patrón aludido, que es muy “contagioso”.  Conforme a la hipótesis de Janzen–Connell una posible causa podría residir en que los patógenos y depredadores especializados en atacar a ciertos taxones, incrementa su abundancia en mayor medida que la tasa a la que lo hace la especie vegetal afectada, dejando así espacio para que germinen allí otras especies En otras palabras, serían las plagas y depredadores las fuerzas motoras de que los hábitats de los bosques tropicales sean tan diversos en especies y no emerjan los patrones de distribuciones “contagiosas” representativas de la mayor parte de los ecosistemas terrestres. Digámoslo de otro modo adicional, las plagas y depredadores podrían ser los responsables de persista una la alta diversidad por unidad de área de las selvas tropicales húmedas. Entre los candidatos a realizar este filtro de la biodiversidad se encontrarían los insectos, bacterias, virus, etc.

Según la hipótesis de Janzen–Connell, conforme la población de determinadas especies de plantas aumenta, las plagas especializadas que los atacan aumentan a un mayor ritmo. Esto hace que las plagas mantengan a las plantas dominantes controladas y así se da una oportunidad a  la germinación de otras especies. Cuanto más común es una planta más agresivamente parece ser atacada, lo que constituye un mecanismo que mantiene la diversidad.  Así pues, las plagas que atacan a plantas individuales benefician paradójicamente al bosque en su conjunto.

Los autores del estudio rociaron las semillas y plántulas en diversas parcelas de una reserva forestal de Belice, ya con fungicidas, ya con insecticidas, repetidamente a lo largo del tiempo, dejando  otras como control. Tras un plazo temporal concreto (en mi opinión demasiado breve) detectaron que en las áreas fumigadas con fungicidas la diversidad de plántulas disminuyó, mientras que las que lo fueron con insecticidas, no ocurrió lo mismo, aunque sí se produjo un cambio en la distribución de abundancia de las especies. De tal experiencia los autores infirieron que efectivamente los insectos, pero en especial los hongos del suelo parecen ser los responsables de la alta diversidad y dispersión espacial de los árboles de los bosques tropicales lluviosos.

¿Qué opino yo?. Desde luego tan solo mediante una experiencia no puede dilucidarse, es decir, corroborar o refutar una hipótesis, pero es un comienzo. Sin embargo mantengo varias dudas: ¿Por qué los hongos de los suelos tropicales controlan en tal medida la diversidad de las plantas vasculares, mientras que en la mayor parte de los restantes ecosistemas del mundo no ocurre lo mismo?.  Los investigadores que llevaron a cabo el estudio apelan a que se trata de patógenos muy especializados que tan solo infectan una o un grupo reducido de especies. Ahora bien, tal especialización patogénica aparece en otros ambientes, mientras que la composición y dispersión de las especies no parece alterarse de esta forma. Obviamente nos encontramos ante ecosistemas (quizás y solo quizás como veremos en otros post) enormemente antiguos en los que la coevolución puede haber disfrutado del suficiente tiempo como para generar tales estructuras y dinámicas.  Por el contrario, largos periodos de estabilidad no acaecen en la mayoría de los ecosistemas. Por tanto, de acuerdo con la hipótesis de Janzen-Connell, las plántulas que están más alejadas de sus “padres/madres” atesoran una ventaja competitiva, ya que no sufren el ataque de los depredadores y/o de especies patogénicas específicas que se encuentran con mayor frecuencia y densidad alrededor de “papa/mama”. Pero un momento (…) Si consultamos Wikipedia podemos leer:

Este mecanismo ha sido propuesto con vistas a dar cuenta de la diversidad de los bosques, ya que promueve la supervivencia de un número de diferentes especies de plantas dentro de una región localizada. Mientras anteriormente se postulaba tan solo a la hora de explicar la gran diversidad de los bosques tropicales, al menos investigación posterior ha demostrado que también podría extenderse (la hipótesis de Janzen-Connell) en biomas templados (…) ¡Ahhh!. ¿Quizás tal proceso sea más infrecuente en los bosques de otros biomas, como los templados, debido a que el ser humano a arrasado todo vestigio de ecosistemas pristiños?. Pero todo esto no dejan de ser más que especulaciones. El título el resumen de la noticia en ScienceDaily se puede leer:

Los hongos regulan la diversidad de las selvas húmedas tropicales  haciendo que les especies dominantes sean víctimas de su propio éxito.  ¿Especies dominantes?. ¿Entonces las hay?.

¿Y si pensamos en términos agronómicos?. No tendremos razón los que defendemos los policultivos frente a los monocultivos?. ¿Y la rotación de cultivos destinada a disminuir la carga patogénica de los suelos?. Pero ya estoy desbarrando. ¡Me callo! (…) Pues no (…) Esto es lo que se llama “morir de éxito“.

Os dejo pues con la noticia………

Juan José Ibáñez

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¿Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies?: Usurpando el título de nuestro blog para extraer beneficio sin el mayor esfuerzo


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¿Puede o debe utilizarse el título de un blog ajeno de este modo?  

Todos sabemos que muchos vagos y listillos se aprovechan del trabajo de los demás en su propio beneficio. “Nada nuevo bajo el suelo”. Ahora bien, que los que se autodenominan Sacerdotes de la Ciencia de bata blanca acudan a estor ardides no dice nada bueno de ellos. A los investigadores se nos “supone personas cultas, respetuosas, creativas y emprendedoras”. Debe ser esta la razón por la desde otro Centro de mi Institución, durante la Semana de la ciencia en Andalucía, se impartieran unas charlas de divulgación bajo el título El Suelo, Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”. ¿Fraude, mala praxis?. ¡No me pronuncio!. Ahora bien, estos compañeros destilan una falta de imaginación decepcionante y un oportunismo formidable. Cuando alguien se apropia de la denominación del blog más popular sobre divulgación de la edafología en el mundo hispanoparlante, para lanzar sus propias iniciativas: ¿usted qué pensaría?. Tal modo de proceder eleva en el ranking google el marketing la iniciativa emprendedora que desean publicitar, ya que en la guerra, el amor, los negocios y la ciencia todo vale ¿Verdad?. Ya en su día, los gestores de este sistema de blogs nos comunicaron que habían tomado medidas adicionales para evitar cierto tipo de desmanes, entre las que casi con toda seguridad se contemplaban las de esta calaña (DMRights y sus acciones para retirar los plagios en Internet). Francamente no me interesó el tema, ni pregunté cuales eran. Tampoco lo haré hoy. Del mismo modo, la bitácora, como casi todas se encuentra bajo una etiqueta que advierte “esta obra está bajo una licencia de Creative Commons” ¿se molestaron en leerla? Anteponer suelo delante, utilizando tras los dos puntos el título de un blog de suelos, quizás, tan solo quizás, pueda servir para  sortear la legalidad.  “De nuevo lo desconozco”. Ahora bien, tal hecho si nos informa de la catadura de los implicados, así como de una falta de imaginación y mal gusto supinos. Esperemos que en su práctica científica habitual, ya que vemos que en materia de cultura científica no es el caso, estos paisanos se comporten de otra manera y utilicen con un mayor espero sus creativas neuronas.

Lamentablemente tal maniobra hará que la visibilidad de esta supere en Internet iniciativas mucho más laboriosas y desde luego ingeniosas, llevadas a cabo por la SECS en el Año internacional de los suelos. Tampoco me gusta esta manera de proceder con sus propios colegas.

Cuando me percaté de la maniobra, preferí dejarlo parar con vistas a  evitar crear conflictos en nuestra institución y que acudiara publico, por mi amor al suelo. Ya hace años tuve que denunciar a mis autoridades la mala praxis de otro miembro de aquél Instituto, y estas me dieron la razón sobre un producto que habían subido a una página Web, siendo finalmente retirado. Pero reitero que 2015 fue un año muy especial para los expertos en ciencias del suelo, por lo que dejé correr el tema. Soy de la opinión de que los conflictos  entre miembros de una institución deben resolverse en el seno, siempre que sea posible. Sin embargo, este affair no llega a alcanzar ni el calificativo de conflicto. Tan solo descalifica a estas “mentes maravillosas”. Espero y deseo que al menos las charlas tuvieran mucho mejor nivel que la  apropiación del titulo denunciable  en su propaganda a la que aludimos en este post, y lo digo más que nada por el bien de los asistentes. Nada que alagar  contra un Centro de Investigación al que tengo mucho respeto: no mezclemos churras con merinas.

¡No todo debiera valer, no!. Pero tampoco es un tema para rasgarse las vestiduras, sino que simplemente da mucha penita, pena y olé.  

Juan José Ibáñez

https://semanadelaciencia.fundaciondescubre.es/actividad/charla-taller-el-suelo-un-universo-invisible-bajo-nuestros-pies/

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