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Primer diagnóstico de infección por coronavirus MERS en un camello (dromedario) enfermo en Jeddah (Arabia Saudí)

Los seguidores de este blog ya saben (véase post del 28 de agosto de 2013) que uno de los puntos más intrigantes en la investigación sobre la actual epidemia de coronavirus MERS (MERS-CoV) que afecta a países de Oriente Medio, principalmente Arabia Saudí, es la posible existencia de un hospedador intermedio que podría ejercer de “puente” entre el reservorio natural (probablemente alguna especie de murciélago) y el hombre, ya que los contactos de humanos con murciélagos no son nada frecuentes (al menos no lo suficiente como para explicar el número de casos producidos). Los humanos podemos infectarnos por virus MERS y padecer una grave enfermedad a consecuencia de ello, pero difícilmente la transmitimos, lo cual también sugiere la existencia de un hospedador intermedio. Se ha postulado para ese papel al camello, más exactamente al dromedario (Camelus dromedarius), muy abundante en aquellas tierras. Estudios serológicos preliminares han puesto de manifiesto que “algo” parecido al MERS-CoV circula en dromedarios de la península arábiga (y quizá de otros lugares), pero hasta ahora no se tenía prueba directa de la implicación de esta especie en la transmisión del MERS-CoV.

Ayer las autoridades sanitarias del Reino de Arabia Saudí confirmaron que la prueba diagnóstica efectuada en una muestra de un dromedario enfermo resultó positiva para el virus MERS-CoV. El dromedario era propiedad de uno de los últimos afectados por la enfermedad, un hombre de 43 años residente en Jeddah, Este caso humano fue declarado el pasado día 7 de noviembre, aunque los primeros síntomas fueron observados el 27 de octubre y los primeros cuidados médicos le fueron administrados el 3 de noviembre. Actualmente el paciente se encuentra en una unidad de cuidados intensivos. Se han investigado los contactos del paciente en los últimos días, descartándose la infección por MERS-CoV en todos ellos. Se sabe que no ha viajado fuera de Jeddah en este período. El paciente tiene contacto habitual con animales domésticos, por lo que se ha llevado a cabo una investigación de su entorno, encontrándose que uno de los dromedarios presentaba síntomas de una infección catarral (fiebre y rinitis). Los análisis practicados a las muestras tomadas de este dromedario para determinar la presencia de MERS-CoV han resultado positivos.

De momento, este hallazgo apunta a que el MERS-CoV es capaz de infectar a un animal doméstico como es el dromedario, y probablemente de provocarle una enfermedad (la demostración definitiva de este extremo se determinará al practicar las correspondientes pruebas experimentales, que seguramente estarán actualmente en marcha o a punto de iniciarse). La comparación de la secuencia genética de los dos virus, el aislado de la persona afectada y del dromedario enfermo, nos dirá si son suficientemente parecidos como para suponer que ha habido transmisión entre ambos. El papel del dromedario como hospedador intermedio de la enfermedad quedará establecido cuando se estudien una variedad de casos similares, se compruebe la presencia y circulación efectiva del virus en las poblaciones de dromedarios de las zonas afectadas, y quede establecida la relación entre éste y la especie o especies que actúan como reservorios epidemiológicos de la enfermedad (murciélagos). De momento es un buen candidato.

 

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Primer caso de infección por nuevo coronavirus MERS en España

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad notifico ayer a la OMS y a la Red Europea de Alerta Rápida (EWRS)  la detección del primer caso importado en España de infección (confirmada en laboratorio) por el nuevo coronavirus MERS (iniciales en inglés de “Síndrome Respiratorio de Oriente Medio”), abreviado “MERS-CoV“.

Se trata de una mujer residente en España, nacida en Marruecos y que ha viajado recientemente a Arabia Saudí con motivo de la peregrinación religiosa a la Meca, de donde regresó el pasado día 1 de noviembre (recordemos que la mayoría de los casos de esta enfermedad se han producido en este país). Al parecer, los primeros síntomas de la enfermedad los tuvo aún en territorio Saudí. Actualmente está ingresada en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) donde está recibiendo tratamiento. La mujer se encuentra estable y presenta una evolución favorable. El diagnósitco de laboratorio fue confirmado en el Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda, del Instituto de Salud Carlos III, que es el laboratorio de referencia nacional para el diagnóstico de esta enfermedad.

El Ministerio subraya que un solo caso importado de esta enfermedad, en el que se han tomado las medidas adecuadas, no supone riesgo alguno para la salud pública en España.

El nuevo MERS-CoV, responsable de una grave enfermedad respiratoria, fue identificado por primera vez en Arabia Saudí en 2012.  De ello se dio noticia en este blog el 26 de septiembre de 2012 (Nuevo Coronavirus, Arabia Saudi). y desde entonces hemos hecho seguimiento de la evolución de este nuevo virus emergente en sucesivos posts (Nuevo coronavirus, tercer caso, Arabia SaudíNuevo coronavirus de Oriente Medio: actualizaciónPreguntas y respuestas sobre el nuevo MERS-coronavirus; Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha). Actualmente se han declarado a la OMS 151 casos de esta enfermedad, confirmados en laboratorio. De ellos, 64 han fallecido a causa de la enfermedad. Todos los casos se han originado en Oriente Medio, y principalmente en Arabia Saudí (127 casos) y otros países de la Península Arábiga.

El virus no se propaga eficazmente entre humanos, por lo que su capacidad de difusión es limitada. Se cree que en la mayoría de los casos la infección se adquiere a través del contacto con alguna especie animal aún por determinar: se han identificado virus muy similares en murciélagos, los cuales se cree que actúan como reservorio de la enfermedad. Se postula (aunque este punto no está aún muy claro ) la existencia de una especie de animal doméstico que podría actuar como hospedador intermedio entre los murciélagos y el hombre. En la actualidad hay un enorme actividad investigadora en el mundo en torno a este virus y la enfermedad que produce.

Desde este blog seguimos con interés cualquier novedad relativa tanto a este virus como a otros virus emergentes.

 

 

 

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Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha

 

Hace unas semanas publicamos un post sobre el nuevo coronavirus de Oriente Medio, conocido como MERS-Coronavirus (MERS-CoV)  en el que ofrecíamos un resumen de la información disponible sobre este nuevo virus emergente en un formato de “Preguntas y respuestas“. Una de las preguntas era: “¿De donde ha salido? En ella reflejábamos lo siguiente:

El MERS-CoV es probablemente un virus adaptado a una especie animal cuya identidad desconocemos, que en los últimos tiempos ha podido transferir esporádicamente el virus a humanos con éxito. El modo cómo este virus se las ha apañado para conseguirlo es aún un misterio. Entre los expertos se da cierto crédito a la hipótesis de que la especie animal que actúa como huésped principal del MERS-CoV podría ser algún tipo de murciélago, pero habrá que investigar en profundidad para saberlo. Es importante determinar qué especie animal está actuando como reservorio epidemiológico porque eso ayudaría enormemente a prevenir y controlar la enfermedad. Es posible igualmente que existan especies que actúen como hospedadores intermedios entre el reservorio natural y el hombre.  Un equipo internacional multidisciplinar  trabaja a instancias del Ministerio de Salud Saudí, la Universidad de Columbia y la Alianza EcoHealth, para identificar las especies que podrían jugar un papel en la transmisión de este virus.

Pues bien, una parte de ese trabajo acaba de salir a la luz en forma de un interesante artículo en la revista Emerging Infectious Diseases (1). En él se describe un hallazgo muy relevante que puede arrojar luz sobre el origen del MERS-CoV: al analizar muestras de 96 murciélagos de 7 especies distintas, recogidas en un radio de 12 km alrededor de la casa del “caso índice” (primer caso identificado de enfermedad por este virus), en Bisha, Arabia Saudí, en octubre de 2012 y abril de 2013, han encontrado una secuencia de ARN idéntica a la del MERS-CoV en las heces de un único murciélago, de la especie Taphozous perforatus (Emballonuridae) o “murciélago de tumba egipcio” (ver Figura).

Figura. Murciélago de tumba egipcio y su distribución geográfica
-Fuentes: iNaturalist (foto) y Wikipedia (mapa)-.

El Taphozous perforatus se refugia en edificios abandonados y se alimenta de insectos. Su hábitat natural es la sabana seca.  Su distribución geográfica incluye no solo áreas de Oriente Medio sino también de África y del subcontinente Indio. El ejemplar en el que se identificó un fragmento de secuencia de ARN 100% idéntica al MERS-CoV fue capturado en un huerto de palmeras datileras que el paciente designado como “caso índice” tenía no muy lejos de su propia casa, dentro de una finca de su propiedad.  La forma en que este hombre pudo infectarse es aún un misterio. Cabe la posibilidad de que el virus pase directamente del murciélago al ser humano, es decir, que el murciélago sea el reservorio epidemiológico del virus. Pero esto no es tan obvio, porque las dos especies no conviven tan estrechamente como para facilitar esa transmisión. Cabe imaginar que en determinados edificios habitados por estos quirópteros se refugien ocasionalmente personas que puedan llegar a infectarse al respirar el polvo de guano allí presente, de una forma parecida a lo que se supone que ocurre en determinadas cuevas africanas donde habitan los murciélagos que actúan como reservorio natural del virus Ébola. Pero también es posible que exista una especie animal que actúe de hospedador intermedio entre los murciélagos y el hombre, como ocurre por ejemplo con el virus SARS (un virus similar al MERS-CoV),  y que se cree que utilizaba especies intermedias más cercanas al hombre, como la civeta (cuya carne es consumida en China), como hospedador intermedio entre los murciélagos que actúan como reservorio en la naturaleza, y el ser humano. También caben otras posibilidades, por ejemplo, que haya más de una especie animal que actúe como reservorio natural, o que el Taphozous perforatus no sea el reservorio principal, sino tan solo un hospedador accidental sin papel real en la transmisión del virus a humanos.  Todo ello deberá investigarse concienzudamente.

En la misma finca donde se halló el murciélago con secuencias de MERS-CoV habitaban 4 dromedarios de los que el paciente “índice” era  igualmente el propietario. Estos animales en una primera instancia fueron sospechosos de transmitir la enfermedad. El caso es que el papel de estos camélidos aún no está muy claro. Un estudio recientemente publicado ha mostrado anticuerpos “específicos” a MERS-CoV en el suero de cada uno de los 50 dromedarios examinados procedentes de Omán, y en un 14% de los 105 dromedarios de las Islas Canarias examinados (2), mientras que no se encontraron ese tipo de anticuerpos en otras especies ganaderas examinadas (ovejas, cabras, vacas), ni en camélidos americanos. Estos resultados hay que tomarlos como muy preliminares, ya que, como bien han señalado en sendas notas informativas la OIE y la FAO, las pruebas serológicas empleadas aún no están validadas para estos animales, y existe igualmente la posibilidad de que esos anticuerpos sean originados frente a un agente infeccioso similar pero no idéntico al MERS-CoV, que pueda causar lo que se conoce como “reacción cruzada” en los tests serológicos empleados en su detección. En cualquier caso, es importante determinar cual es el origen de esos anticuerpos en dromedarios, y sobre todo esclarecer si esta especie tiene algún papel en la transmisión del virus MERS-CoV.

El equipo multidisciplinar internacional que ha realizado este importante hallazgo del murciélago portador de secuencias del virus MERS, está en la actualidad trabajando en un estudio de campo que abarca un elevado número de muestras (se habla de más de 15.000 análisis) precedentes  de un amplio rango de especies animales de las zonas afectadas, incluyendo dromedarios y otras especies domésticas, para determinar si el virus está también presente en las mismas. Estos estudios se han visto retrasados con respecto a los realizados en murciélagos, ya publicados, porque es preceptivo que las muestras de animales susceptibles a la fiebre aftosa (una grave enfermedad que afecta a mamíferos artiodáctilos, o de “pezuña hendida”), procedentes de países endémicos, sean previamente analizadas para determinar que están libres del virus de la fiebre aftosa. Estos análisis requieren laboratorios dotados de medidas de bioseguridad muy estrictas(estamos hablando del más alto nivel de biocontención para patógenos agroalimentarios, el nivel 4 de la OIE o equivalente). En EE.UU. existe un laboratorio de estas características en Plum Island (NY), perteneciente al Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA), que es donde se están realizando estos análisis previos. A medida que se vayan conociendo los resultados de este estudio sistemático es previsible que se vaya reconstruyendo la epidemiología y la historia natural de esta enfermedad. Estaremos atentos a estos estudios.

NOTA (añadida el 29 de agosto): El Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) acaba de publicar en su página web una nota aclaratoria sobre los resultados de la publicación que hemos comentado en este post (1). En ella aluden a ciertas limitaciones técnicas de ese trabajo, que afectarían a la conclusión principal del mismo. Es recomendable leer los detalles (la nota está en inglés), pero cabe destacar que es cierto que una única reacción de PCR positiva (de 8 intentadas con cada muestra) es poco y que la secuencia obtenida es muy corta (alrededor de 200 nucleótidos) para afirmar tan rotundamente que pertenece a un virus “idéntico al MERS-CoV”. El tema del posible origen zoonótico del MERS-CoV se ha puesto muy interesante, y habrá que esperar la confirmación con otra(s) técnicas para ver si estos resultados se consolidan.

Referencias:

(1) Memish ZA, Mishra N, Olival KJ, Fagbo SF, Kapoor V, Epstein JH, et al. Middle East respiratory syndrome coronavirus in bats, Saudi Arabia. Emerg Infect Dis [Internet]. 2013 Nov [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1911.131172

(2) Reusken et al Middle East respiratory syndrome coronavirus neutralising serum antibodies in dromedary camels: a comparative serological study The Lancet Infectious Diseases - 9 August 2013  doi:10.1016/S1473-3099(13)70164-6

 

 

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Nuevo coronavirus, Arabia Saudí

Un nuevo coronavirus ha sido identificado en 2 pacientes con enfermedad respiratoria severa y fallo renal. El primero era un ciudadano saudí de 60 años que fue atendido en el hospital de Jeddah, donde murió  en el mes de julio pasado. El segundo caso es un hombre de 49 años procedente de Qatar, con historia reciente de viajes a Arabia Saudí, que tras presentarse con síntomas el 3 de septiembre pasado fue ingresado en una unidad de cuidados intensivos por una neumonía grave con fallo renal en un hospital de Doha el 7 de septiembre, y que  4 días después fue trasladado urgentemente desde Doha  a Londres  para recibir tratamiento en una unidad de cuidados críticos. Las pruebas de laboratorio han identificado en muestras de ambos pacientes un coronavirus previamente no descrito, con una similitud parcial (aun no se dispone de la secuencia completa de su genoma) entre ellos del 99.5%, lo que se considera suficiente prueba de la identidad de ambas cepas, que pertenecen a un nuevo tipo de coronavirus hasta ahora desconocido. El virus ha recibido tentativamente el nombre de “London1_novel CoV 2012” siguiendo la nomenclatura habitual para las cepas de este tipo de virus, donde se suele incluir información sobre el lugar y fecha de aislamiento y naturaleza del virus (“novel CoV” indica que es un nuevo coronavirus, es decir, suficientemente distinto de los coronavirus conocidos hasta ahora).

Los coronavirus constituyen una familia de virus que incluyen patógenos habituales en el hombre y los animales. Son frecuentes causantes de diferentes formas de enfermedad del tracto respiratorio en el hombre, pero también los hay que infectan a otras especies de mamíferos como cerdos, gatos, perros, ratones, etc. Igualmente existen coronavirus de aves, aunque se considera que la mayor variedad de coronavirus se encuentra en los murciélagos. Claro que los murciélagos tienen una diversidad de especies tremenda: se conocen 1100 especies distintas de murciélagos, lo que representa el 20% del total de especies de mamíferos descritas hasta el momento. Con esa variedad no es extraño que exista una variedad igualmente importante de especies víricas asociadas a estos quirópteros. Sin embargo, hay algo más, algo “especial” en la relación que establecen muchos murciélagos con determinadas familias de virus, una de las cuales es la de los coronavirus. Espero poder desarrollar algún día este interesante punto en el blog, pero hoy toca hablar de los coronavirus emergentes.

Quizá el coronavirus más conocido, o al menos el más “mediático” es el “virus SARS” (SARS corresponde a las iniciales en inglés de “Sindrome Respiratorio Agudo y Grave“). que a menudo se cita como ejemplo de virus emergente. Fue identificado por primera vez en el Sureste Asiático (China) en 2002, aunque fue en 2003 cuando alcanzó notoriedad. Su rápida capacidad de expansión (se extendió por 12 países de 3 continentes en apenas unas semanas), junto con la gravedad de la enfermedad que causaba (mortal en el 10% de los casos), motivó una alerta sanitaria sin precedentes, pues se le consideró una amenaza sanitaria de primer orden. Se alcanzó el máximo de casos declarados en primavera de 2003, descendiendo en verano hasta prácticamente desaparecer. Por supuesto que la acción rápida y coordinada de las autoridades sanitarias a nivel mundial pudo contener la expansión, pero aún llama la atención la forma en que el virus SARS se esfumó tan rápido como apareció, aunque esto no debe sorprender a los lectores de este blog, pues ya hemos señalado en anteriores posts que los virus están continuamente fluyendo, evolucionando, surgiendo y desapareciendo. En total se declararon unos 8000 casos de SARS, de los cuales  aproximadamente 800 fueron mortales.

El nuevo coronavirus hallado en pacientes de Arabia Saudi y Qatar es muy distinto del virus SARS. Estudios filogenéticos preliminares los sitúan cerca de algunos coronavirus de murciélagos, como se puede ver en la siguiente figura:

La figura muestra la posición del nuevo coronavirus “London1_novel CoV 2012″ (en rojo) en el arbol de los Coronavirus. Nótese que pertenece a un linaje (2c) distinto que el del virus SARS (2b). El análisis se basa en alineamientos de un segmento de la polimerasa vírica nsp12.
Elaborada por la HPA Health Protection Agency del Reino Unido (disponible en: http://www.hpa.org.uk/Topics/InfectiousDiseases/InfectionsAZ/RespiratoryViruses/NovelCoronavirus/respPartialgeneticsequenceofnovelcoronavirus/)

El que el nuevo coronavirus tenga similitudes con algunos coronavirus de murcielagos no es en absoluto extraño, ya que, como hemos dicho antes, esta familia de virus tiene una relación muy singular con estos mamíferos voladores. El virus SARS también parece tener un parentesco muy cercano con ciertos coronavirus de un tipo de murcielagos conocidos como “murciélagos de herradura” (horseshoe bats), pertenecientes al género Rhinolophidae. De hecho, se cree que cada uno de los coronavirus que afectan a distintas especies de mamíferos y aves, proceden en último término de los diferentes coronavirus de murciélagos, que serían el reservorio de una especie de “pool de coronavirus ancestrales”. La forma cómo han podido llegar a infectar al hombre y a otros animales es una historia que aún está por contar.

Algunos se preguntarán ¿pueden dos casos clínicos como estos desencadenar una alerta sanitaria como la que tuvo lugar cuando emergió el virus SARS? Pues yo diría que va a depender de lo que ocurra en los próximos días: Si no se diagnostican más casos (se están estudiando un buen número de casos compatibles clínicamente en estos momentos en diversas regiones del Planeta, pero especialmente en Oriente Medio) presumiblemente se quedará en una anécdota. Otra cosa será si se confirman más casos. Habrá que esperar.

 

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