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De la ganadería a la fauna silvestre: brote de peste de los pequeños rumiantes en antílopes saiga en Mongolia

Hoy presentamos un post invitado, escrito por Elisa Pérez Ramírez, Doctora en Veterinaria, especialista en enfermedades víricas emergentes en los animales, y que trabaja en mi grupo en el CISA (INIA). Habla de la peste de los pequeños rumiantes, una enfermedad producida por un virus parecido al del sarampión, pero que afecta fundamentalmente a ovejas y cabras, produciendo una enfermedad respiratoria severa en estas especies domésticas, de declaración obligatoria a la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE). Describe un brote de esta enfermedad en un rumiante silvestre muy especial, la saiga, ocurrido recientemente en Mongolia. ¡Les va  a gustar!

Aunque pudiera parecerlo, el protagonista de este post no es el primo cuadrúpedo de Alf. Este animal tan curioso existe de verdad y se llama antílope saiga (Saiga tatarica).  Tiene una nariz tubular y bulbosa muy característica que le permite filtrar el polvo y calentar el frío aire que respiran en las estepas de Asia central en las que viven.

Su área de distribución se extiende desde el sur de Rusia hasta el noroeste de China y algunas zonas de Mongolia. Precisamente en Mongolia se encuentra la subespecie Saiga tatarica mongolica que es endémica de las zonas semidesérticas del oeste del país, como se puede ver en este mapa.

Distribución histórica (en blanco) y distribución actual de Saiga tatarica tatarica (en verde) y Saiga tatarica mongolica (en rojo).

Aunque en el pasado el saiga era abundante en todo el oeste de Asia, actualmente se encuentra en peligro de extinción debido a la caza masiva e incontrolada (los cuernos de los machos son muy apreciados en la medicina tradicional china), la pérdida de hábitat y las alteraciones climáticas. En el caso concreto de la subespecie S. t. mongolica, la IUCN (Unión internacional para la conservación de la naturaleza) la ha categorizado como especie en peligro crítico de extinción1 ya que se estima una población total de no más de 7000 individuos2 que además están distribuidos en poblaciones muy fragmentadas.

¿Y qué pinta un artiodáctilo tan amenazado en un blog sobre virus emergentes? Pues resulta que la semana pasada, la OIE (confirmó un brote de peste de los pequeños rumiantes (PPR) que ha causado la muerte de más de 900 saigas en la provincia occidental de  Khovd. Esto significa que alrededor del 13% de la población mundial de esta subespecie ha muerto en unos pocos días, y ya pueden ustedes deducir el enorme impacto que esto tiene sobre su estado de conservación.

Aunque la fauna silvestre se había considerado durante mucho tiempo como potencialmente vulnerable a la PPR, hasta el momento sólo se habían documentado casos clínicos en gacelas e íbices en cautividad en Emiratos Árabes3. Ésta es la primera vez que se produce un brote tan grave en una especie silvestre en libertad.

La PPR es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta a ovejas y cabras. Está causada por un morbillivirus (de la misma familia que el virus del sarampión) muy relacionado con el virus de la peste bovina. (éste último erradicado de la Tierra en tiempos reientes, siendo la segunda y ultima enfermedad infecciosa que ha sido completamente erradicada, después de la viruela). El virus de la PPR se detectó por primera vez en Costa de Marfil en los años 40. Desde entonces se ha extendido hacia el norte y el este de África y más tarde hacia Oriente próximo y Oriente medio. En los últimos 15 años, la expansión del virus ha sido explosiva, alcanzando numerosos países del sur y el este de Asia. En China se notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en 2016, con un brote registrado en Georgia. De igual manera se ha expandido por todo el norte de África. En Marruecos causó importantes brotes en 2008.

La FAO y la OIE la consideran como una de las enfermedades más devastadoras del ganado doméstico en África, Oriente Medio y Asia. En los brotes más agudos, la PPR puede provocar una morbilidad del 100% y una mortalidad del 90%. En las áreas donde la enfermedad es endémica, la tasa de mortalidad suele ser menor pero las repercusiones en la productividad del ganado siguen siendo muy negativas. Se calcula que las pérdidas económicas causadas cada año por la PPR ascienden a entre 1.2 y 1.7 ¡¡billones!! de dólares, incluyendo las muertes de animales, la reducción de la productividad y los costes de las medidas de control de la enfermedad.

Precisamente por el enorme impacto de la PPR sobre la seguridad alimentaria y sobre el medio de subsistencia de millones de pastores y ganaderos de los países en desarrollo (que crían mayoritariamente ovejas y cabras), la OIE y la FAO lanzaron en 2015 la “Estrategia mundial para el control y la erradicación de la PPR”, que prevé la erradicación mundial de la enfermedad en 2030. Aunque es un objetivo ambicioso, lo cierto es que  existen varios factores que permiten ser optimistas:

- Existe una vacuna segura y eficaz que proporciona protección de larga duración con una sola dosis.

- Se dispone de técnicas diagnósticas sensibles y específicas.

- Factores epidemiológicos favorables: no existe la condición de “animal portador” y todo parece indicar que no hay un reservorio silvestre de la enfermedad.

- Creciente  apoyo político hacia la erradicación de la PPR, sobre todo después del éxito del programa de erradicación mundial de la peste bovina.

Por supuesto, y como ocurre habitualmente con las enfermedades infecciosas, no todo es tan fácil. También existen dificultades evidentes que habrá que  superar si queremos que el programa de erradicación funcione como se espera; entre ellas la ausencia de control en los movimientos de ovejas y cabras en muchos países, muy escasa información sobre el tamaño de los rebaños, ausencia de sistemas de identificación de animales en  países en desarrollo, sistemas de administración de la vacuna poco eficaces, etc.

El compromiso internacional para erradicar esta devastadora enfermedad se ha hecho aún más urgente tras conocerse la mortandad masiva de los antílopes saiga en  Mongolia, un hecho sin precedentes en la epidemiología del virus. Los investigadores que han estudiado el brote sobre el terreno parecen tener claro que las muertes se han producido por contagio a partir de animales domésticos con los que los saigas comparten zonas de pastoreo, especialmente en invierno cuando el alimento escasea. Es lo que en el mundo de las enfermedades infecciosas se llamaspillover” o desbordamiento.

En septiembre de 2016 Mongolia notificó los primeros casos de PPR en ganado doméstico. A pesar de que desde ese momento se han vacunado 11 millones de ovejas y cabras, parece que la epidemia sigue activa y ya se plantea como un enorme reto para la sanidad animal de ese país, no solo para la ganadería, sino también y de manera muy preocupante para la fauna silvestre, tal y como  ha declarado la Dra. Eloit, directora general de la OIE.

Seguiremos de cerca el desarrollo de las medidas de control del brote en Mongolia y en el futuro hablaremos de otros casos muy interesantes de spillover desde el ganado doméstico a la fauna silvestres y…al revés.

Elisa Pérez Ramírez

Bibliografía

1IUCN http://www.iucnredlist.org/details/19832/0

2Young, J.K., Murray, K.M., Strindberg, S., Buuveibaatar, B. & Berger, J. (2010). Population estimates of Mongolian saiga: implications for effective monitoring and population recovery. Oryx 44, 285–292.

3Kinne J, Kreutzer R, Kreutzer M, Wernery U, Wohlsein P. Peste des petits ruminants in Arabian wildlife. Epidemiol Infect. 2010;138:1211–4.

Otros documentos de interés

- Comunicado de prensa de la OIE sobre el brote en saiga:  http://www.oie.int/es/para-los-periodistas/comunicados-de-prensa/detalle/article/alarm-as-lethal-plague-kills-endangered-mongolian-antelope/

- Video OIE sobre el programa de erradicación de la PPR para 2030: https://www.youtube.com/watch?v=nveNS6X_bbo

- Entrevista al jefe veterinario de la FAO sobre el brote de PPR en Mongolia: http://www.fao.org/news/audio-video/detail-video/en/?uid=12032

Imágenes

Saigas hallados muertos en el brote de Mongolia. ©FAO- YU.ENKH-AMGALAN.

Saigas hallados muertos en 2015 en Kazajistan. ©Albert Salemgarayev

 

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Un año de blog

Ha pasado un año desde que publicamos el primer post (“Un mundo pequeño para unos seres diminutos, los virus emergentes”), que incluía toda una declaración de intenciones para este blog, que puede resumirse en informar sobre virus evitando el alarmismo infundado tan común cuando los medios convencionales tratan estos temas.  Desde entonces hemos publicado 25 posts más, todos ellos dedicados a dar información clara y accesible para todo el mundo acerca de los virus emergentes, y a situarlos en su debido contexto.

En este tiempo hemos tenido oportunidad de comentar nuevas emergencias víricas prácticamente en “tiempo real”, como la que tuvo lugar en Europa con el virus Schmallenberg casi al tiempo que se inició el blog. Este episodio nos fue como anillo al dedo como ejemplo típico de emergencia vírica. A describirlo y hacer un somero seguimiento del mismo hemos dedicado 7 posts a lo largo de este primer año. Un caso similar, más reciente, es el del nuevo coronavirus detectado en Arabia Saudí, al que hemos dedicado otros dos posts.

Hemos comentado de igual manera la resurgencia global de determinados virus transmitidos por picaduras de insectos,  en varios posts (véase por ejemplo [1], [2]) y su posible relación con el cambio climático y con otros cambios que se están produciendo a nivel global, como el aumento del comercio internacional, del tráfico de personas y mercancías, de la deforestación y la implantación de nuevos cultivos y regadíos para alimentar una población creciente, etc. Algunos casos llamativos han merecido un post aparte. Este es el caso, por ejemplo del virus West Nile, que en pocos años (de 1999 hasta hoy) se ha convertido en el arbovirus (virus transmitido por picadura de artrópodo) más extendido en el mundo, y que en 2012 ha aumentado significativamente el número de casos de enfermedad causada por este virus tanto en Europa como en EE.UU.

Pero no solo han merecido la atención de este blog los nuevos virus. En ocasiones hemos comentado algún aspecto de interés sobre enfermedades víricas que son viejas conocidas, como la fiebre amarilla, que en 2012 ha protagonizado una de las peores epidemias de esta enfermedad de los últimos años, o la polio, cuya erradicación pudo considerarse como un objetivo realista hace unas pocas décadas, pero sin embargo distintos problemas surgidos en el camino a la erradicación han alejado ese horizonte un tanto.  En cuanto a viejas enfermedades, un post fue dedicado a una enfermedad emergente en la América del siglo XVI, el “Huey cocolitztli” posiblemente causada por un virus que probablemente ya se haya extinguido.

El blog ha dedicado igualmente algún espacio a explicar cuestiones básicas sobre los virus, como por ejemplo de dónde salen los virus emergentes, o qué es la virosfera. Es fundamental entender que el fenómeno de la emergencia de virus es completamente natural, fruto de la variación normal de estos agentes infecciosos y de su enorme diversidad, que les confiere una sorprendente capacidad de adaptación a los cambios que se producen en el medio.

Uno de los posts que más comentarios -y más entusiastas- provocó fue el dedicado a los nombres de los virus, un aspecto importante del mundo de los virus emergentes, pues una de las primeras cosas que hay que hacer cuando se descubre un nuevo virus es ponerle un nombre, y el nombre elegido no siempre es del agrado de todo el mundo.

Hemos dedicado un par de posts a cuestiones que han generado cierta alarma social durante el pasado año. La primera, quizá más seria, fue la polémica por las investigaciones sobre virus de gripe altamente patógena modificados en el laboratorio para incrementar su capacidad de transmisión entre mamíferos. El debate sobre la publicación de estos resultados alcanzó bastante notoriedad no solo en la comunidad científica, sino también en medios políticos, por la repercusión de estos estudios en temas de bioseguridad y la necesidad de establecer protocolos que supervisen proyectos de investigación de este tipo. La segunda, más reciente, y con menos fundamento, logró inquietar a más de uno: el hallazgo de restos de viruela en unas momias enterradas en el permafrost de Siberia hace 300 años. Se comentó en aquella ocasión lo inapropiado de despertar con este tipo de noticias “el miedo a las pestes” de forma infundada.

Por último, el blog ha querido recoger noticias, efemérides y eventos relacionados con el mundo de los virus emergentes. Se recordó el primer año tras la erradicación oficial de la peste bovina, la segunda enfermedad infecciosa -y la primera en el mundo animal- que se ha logrado erradicar de la faz de la Tierra.  Nos hicimos eco de un importante evento que congregó en septiembre del año pasado en Madrid a gran parte de la comunidad científica que se ocupa de estudiar los virus emergentes:  bajo el lema “Un mundo, una sanidad, una virología” tuvieron lugar sendos congresos internacionales de virología clínica y veterinaria, con una sesión conjunta novedosa e interesante.  También hemos recogido noticias sobre publicaciones y premios que pueden resultar de interés para los lectores del blog.

En conjunto creo que el blog ha cumplido con las expectativas. Es un blog muy visitado, por gente de las cuatro esquinas del mundo, especialmente -y lógicamente- de allá donde se habla el español. Esto, teniendo en cuenta que es relativamente fácil encontrar divulgación sobre estos temas en inglés, pero no lo es tanto cuando el idioma que se habla es otro, tiene ya un valor en sí. Por otro lado, utilizar el español para divulgar conocimiento es una bonita forma de devolver a nuestra lengua al menos una parte de lo mucho que nos da. En este segundo año seguiremos intentando mantener y en lo posible aumentar el interés de los lectores por los virus emergentes.

[1] Los arbovirus emergentes y el cambio global

[2] El avance de los flavivirus emergentes y reemergentes

 

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Primer aniversario de la declaración de erradicación mundial de la peste bovina

Hoy hace un año desde que se declaró la erradicación mundial de la peste bovina. El anuncio tuvo lugar el 28 de junio de 2011, durante el 37º período de sesiones  de la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la  Alimentación y la Agricultura (FAO), en la que sus 192 Estados Miembros aprobaron una  resolución en la que anunciaban la erradicación de la peste bovina de la faz de  la Tierra. La peste bovina es la primera enfermedad animal, y la segunda enfermedad de cualquier tipo, después de la viruela en los seres  humanos, en ser eliminada gracias al esfuerzo del hombre. La FAO celebra este primer aniversario recordándonos la relevancia de este acontecimiento. Se puede leer una reseña en su página web (http://www.fao.org/ag/againfo/programmes/es/grep/home.html).

La peste bovina ha sido uno de los peores azotes para la ganadería durante milenios. Las epidemias de esta enfermedad han alcanzado proporciones devastadoras en el ganado bovino, con mortalidades que en ocasiones  han llegado a superar el 90% poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de las poblaciones afectadas. Su impacto ha sido tan fuerte en ocasiones que ha llegado a modificar costumbres ancestrales en poblaciones nómadas, e incluso se puede llegar a reconocer la huella de la peste bovina en deteminados tipos de paisaje tales como ciertas áreas de la sabana africana. Además de bovinos domésticos, esta enfermedad ha causado importantes mortalidades en la fauna silvestre susceptible (búfalos, jirafas, antílopes…). Su agente causal, el virus de la peste bovina, es el virus “tipo” (prototipo que reune las características de un grupo taxonómico)  del género de los morbilivirus (al cual pertenecen otros virus conocidos como el virus del moquillo, o el del sarampión) dentro de la familia de los paramixovirus. Durante décadas se emplearon vacunas eficaces contra esta enfermedad, lo que hizo atisbar su fin en 1994 cuando la FAO, en compañía de la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) y otras agencias internacionales, lanzaron el Programa mundial de erradicación de la peste bovina (PMEPB). El último caso declarado de peste bovina ocurrió en Kenia en 2001. Las últimas vacunaciones tuvieron lugar en 2006, y en 2009 cesó la vigilancia sobre la enfermedad. Como ocurrió con la viruela, se han conservado cepas del virus, así como vacunas, en unos pocos laboratorios en condiciones de alta seguridad biológica, y el resto de cepas del virus fueron destruidas a lo largo de 2011.

El mundo está de enhorabuena por haber conseguido erradicar esta dañina enfermedad. Esto vuelve a demostrar, por segunda vez, que la erradicación de una enfermedad es posible si se dan las circunstancias apropiadas y se actua con decisión, reuniendo la voluntad política y contando con un amplio acuerdo internacional que sostenga el esfuerzo de cooperación durante el tiempo necesario. No cabe duda que el esfuerzo merece la pena y que este exito debe servir para que la labor que actualmente se está dedicando a erradicar otras enfermedades, como la polio, se siga manteniendo pues solo así se logrará repetir por tercera vez el enorme logro de haber borrado otra enfermedad del mapa global.

 

 

OTRAS INFORMACIONES DE INTERËS ESTA SEMANA

La revista Frontiers in Genetics, en un número especial,  ha publicado un artículo de revisión, del que soy autor, sobre enfermedades víricas emergentes y su relación con el cambio global, que por su temática puede ser de interés para los lectores de este blog. Se puede acceder libremente al mismo online en el siguiente enlace. Igualmente se puede descargar libremente en formato pdf en el siguiente enlace. 

 

 

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Erradicación de la polio ¿más cerca o más lejos?

En este post vamos a hablar de la erradicación de las enfermedades víricas, un tema que podría parecer la antítesis del de los virus emergentes, objeto de este blog. Pero ya dijimos en un post anterior que todos los virus que conocemos en la actualidad fueron algún dia emergentes. Añadimos aqui que también desaparecerán algún día, ya sea porque evolucionen para adaptarse a las condiciones ambientales cambiantes (no les queda más remedio: si su entorno cambia, ellos deben cambiar con él) o porque se extingan, lo cual puede ocurrir de forma natural, o bien, como trataremos a continuación, por acción humana dirigida a acabar con ellos, es decir, a erradicarlos. La erradicación mundial de la viruela en 1977 demostró que erradicar una enfermedad infecciosa de la faz de la tierra era una tarea posible. Muy recientemente, en junio de 2011, la FAO anunció la erradicación de la peste bovina, primera enfermedad infecciosa de los animales  en ser erradicada a nivel mundial. El esfuerzo necesario para erradicar estas dos terribles enfermedades ha sido titánico, y el éxito en ambos casos ha venido en gran parte dado por la existencia de vacunas eficaces que protegen frente a la infección y previenen la transmisión de los virus que las causan.

En 1988 diversas organizaciones lideradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) constituyeron la Iniciativa Global de Erradicación de la Polio (GPEI), que se planteó como objetivo erradicar la polio para el año 2000. Se percibía que el objetivo de acabar con la lacra que significa la polio para la humanidad estaba al alcance de la mano. A este optimismo contribuían el éxito precedente de la erradicación de la viruela, así como el hecho de que frente a la polio existían vacunas muy eficaces que llevaban muchos años siendo empleadas con éxito y habían logrado reducir el impacto de esta enfermedad considerablemente en el mundo. Por ejemplo, en 1979 ya se había conseguido erradicar de EE.UU. La erradicación en todo el hemisferio occidental se consiguió en 1991, y la GPEI logró reducir el número de casos de polio en el planeta drásticamente: de 350.000 casos anuales en 1988 a 2.000 en 2009. Igualmente el número de países con la enfermedad de forma endémica se ha reducido en el mismo periodo de 125 a tan solo 4 (Afganistán, India, Nigeria y Pakistán). En el gráfico que se muestra a continuación se puede ver la situación actual de los brotes de polio declarados en el mundo en los últimos 6 meses. Se puede apreciar como en la India ya no hay casos. Si continúa sin haber casos en la India durante dos años más, se podrá dar como oficialmente erradicada la polio en este país.

Casos de polio declarados en el mundo en los ultimos 6 meses (agosto 2011-febrero 2012). Fuente: OMS.

Sin embargo -y aqui empiezan las malas noticias- nuevos brotes de polio están ocurriendo en países donde la enfermedad había sido eliminada. El gráfico muestra cómo, además de en los países que quedan con polio endémica (Afganistan, Nigeria y Pakistán), recientemente la enfermedad se ha reestablecido en Chad y en la República Democrática del Congo, y han sido declarados brotes de la misma en Niger, República Centroafricana, Camerún y China.

La erradicación mundial de la polio se consideraba un objetivo realista en 1988. Sin embargo, no solo no se consiguió en el plazo dado (2000) sino que 12 años después no parece estar más cerca, sino que aún parece alejarse más. ¿Por que? En un reciente editorial de Nature Medicine (The persistence of polio) se reflexiona sobre algunas de las razones que pueden estar dificultando esta erradicación. Sin infravalorar los factores socioeconómicos presentes en aquellos países donde la enfermedad sigue siendo un problema o incluso está reemergiendo, se señalan otros factores intrínsecos que posiblemente no fueron tenidos en cuenta, o se infravaloraron a la hora de lanzar el programa de erradicación. Por un lado, las vacunas empleadas, que han resultado muy eficaces hasta ahora, tienen algunas limitaciones. La vacuna inactivada de la polio (denominada IPV, o “vacuna de Salk“) es más segura, pero también más cara de producir y al administrarse por vía intramuscular requiere personal especializado, lo cual encarece su aplicación. La vacuna oral de la polio (denominada OPV o “vacuna de Sabin“) es mucho más económica y fácil de administrar (via oral) y por ello es la vacuna en la que se ha basado la estrategia mundial de erradicación, en particular en los países en vias de desarrollo. Sin embargo, la OPV tiene desventajas serias. La OPV se compone de virus polio atenuados, es decir, que su inoculación produce una infección benigna que sin producir ningun tipo de enfermedad es capaz de desencadenar una respuesta inmunológica efectiva en los indivíduos vacunados, que así quedan protegidos frente a ulteriores infecciones por los virus de la polio.  Pero esos virus “vivos”, en casos raros, pueden revertir su atenuación y ganar virulencia por mutación y/o recombinación con otros enterovirus (del mismo género que polio) circulantes, lo cual ha sido causa de brotes de polio de origen vacunal en algunas ocasiones. Estos brotes ocurren en circunstancias muy concretas, en particular en poblaciones con baja cobertura vacunal, que por lo tanto no están bien protegidas. En este sentido conviene recordar aqui el riesgo de disrupción de la cobertura vacunal (esencial para la protección por “inmunidad de grupo“, a nivel de la población) al que puede dar lugar una aplicación deficiente de los programas de vacunación. El caso reciente más relevante de este tipo fue un brote de parálisis flácida por virus de polio derivado de la vacuna oral que ocurrió en la Republica Dominicana y Haití en 2000, con 22 casos declarados, la mayoría niños menores de 6 años. Otros factores que  pueden producir una disrupción de la cobertura vacunal son las campañas “antivacunación” promovidas por grupos con diversos intereses, desde religiosos hasta “neoluditas” que rechazan la vacunación provocando serios problemas de salud pública. Recordemos el caso del brote de polio en Holanda en 1992 en una población que rechazaba la vacunación por razones religiosas.

Lo anterior pone de manifiesto un serio problema en la erradicación de la polio ¿cuando dejamos de vacunar? Mientras se siga vacunando con la OPV seguirá existiendo cierto riesgo de que ocurran brotes causados por virus “vacunales” revertidos a virulentos en la población no vacunada (o deficientemente vacunada), y para que no ocurran más, hay que seguir vacunando. Una alternativa sería usar la vacuna inactivada (IPV), que no presenta problemas de este tipo, pero es cara de fabricar, de conservar (cadena de frio) y de aplicar (intramuscular). La OMS patrocina estudios para intentar superar estos problemas mediante soluciones técnicas (mejores vacunas, más baratas, etc), pero mientras se desarrollan soluciones, otro problema adicional ha surgido con la crisis económica mundial: el presupuesto de la GPEI, basado en donaciones de gobiernos de diferentes países, pero también de diversas ONGs y fundaciones, ha sufrido recortes (prácticamente se ha reducido un 50% su presupuesto de 2.23 millones de dólares anuales). Sin apoyo económico el programa corre el riesgo de fracasar.

Corren malos tiempos para la erradicación.

 

 

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