Ensayos



La violencia contra las mujeres en la Antigua Roma

AUTOR  | Jaime Vizcaíno Sánchez. Investigador. Área de Arqueología – Universidad de Murcia

De la diversidad del sujeto histórico femenino y la ancestral violencia que ha sufrido.

La  nueva obra de Rosalía Rodríguez López, catedrática de Derecho Romano de la Universidad de Almería enuncia de partida algo tan básico como a la vez, objeto de frecuente distorsión, como es la diversidad del sujeto histórico femenino y la ancestral violencia que ha sufrido.

El estudio de la profesora Rodríguez incide en las constantes de esta lacra atemporal: sean cómo sean esas mujeres plurales, lamentablemente, solo por el hecho de serlo, de compartir una misma identidad de género, la tildada de “sexo débil” (infirmitas sexus o imbecilitas sexus), han sido –y son- víctimas de escarnio, rapto o violación, dentro un no menos vasto repertorio de “acciones”, o mejor, si no somos “cómplices” con la infamia del maltrato, “agresiones”, ejercidas por el varón.

Es, la cotidianidad de ese maltrato, su instrumentalización en una sociedad romana ya de por sí imbuida de violencia en todas sus facetas, la que justifica, además, la necesidad de esta monografía, que, siguiendo la estela de recientes publicaciones, como la de Molas et alii (2006) o Criniti (1999), da un paso más, dando cabida a una prolija documentación jurídica, literaria e incluso artística. No en vano, como justifica la autora, desde los relatos fundacionales de Roma, con episodios como el rapto de las Sabinas; al arte y la arqueología, que nos muestran residencias decoradas y amuebladas con obras que naturalizan la sumisión de la hembra, testimonian cómo la violencia contra las mujeres, en sus variadas formas, es aceptada e incluso, en algunos casos, justificada y espoleada, dentro de la sociedad romana.

Este libro, es una obra destinada no solo a juristas, sino también a investigadores y, ampliamente, lectores y lectoras, que en su aproximación a Roma desde la Literatura, Historia Antigua o Historia del Arte. En este sentido, la profesora Rodríguez López es, posiblemente, una de las especialistas más idóneas para llevar a cabo un estudio como el presente, nacido desde el Derecho pero yendo más allá de éste, o, más concretamente, conectando todos los enfoques, para una más adecuada comprensión de esta gravosa lacra contra mulieris y sus múltiples ramificaciones. Con una dilatada carrera investigadora, es necesario destacar su impulso al Grupo IVRA Romanas, Visigodas y Bizantinas, que, integrado por especialistas universitarios de diferentes áreas de conocimiento, precisamente se dedica al estudio de las mujeres de la Antigüedad desde una óptica variada. La violencia contra las mujeres en la antigua Roma, se puede entender por tanto cómo un fruto maduro de una fecunda trayectoria que previamente ha alumbrado otros trabajos concebidos con ese componente multidisciplinar, sea el caso de los libros coordinados por Rodríguez López, Mulier. Algunas Historias e Instituciones de Derecho Romano (Dykinson, Madrid, 2013); Mujeres en tiempos de Augusto: realidad social e imposición legal (Tirant lo Blanch, Valencia, 2016); o No tan lejano. Una visión de la mujer romana a través de temas de actualidad (Tirant lo Blanch, Valencia, Tirant lo Blanch, Valencia, 2018).

Para exponer los entresijos de la maquinaria judicial romana acerca de la violencia contra las mujeres, la autora nos sumerje en la misma Roma. Así, la reproducción de los frescos de famosas domus pompeyanas que ilustran desde la tragedia de Andrómaca al castigo de Dirce, permiten abordar cómo literatura y mitología se hacen eco de una sociedad homolítica. No hay así, solo estudio de la documentación jurídica, sino una gran carga de hermenéutica textual y de la imagen, destinada a comprender por qué hombres y mujeres romanas son cómo son y, con ello, el Derecho Romano regula su vida cotidiana. De hecho, en esta obra, la rigurosa  selección de frecuentes episodios mitológicos  muestran la violencia física, sexual y psicológica que los dioses ejercen contra diosas y heroínas, decodificándolos como parte de la maquinaria que el orden patriarcal genera y perpetúa.

Es también gracias a la capacidad analítica de la autora, bajo la que diferentes manifestaciones de la vida cotidiana y festiva son presentadas, sino motivadas, al menos sí influenciadas por el poso misógino que impregna todo el ideario romano. Ocurre así, por ejemplo, con las Lupercalia, festividad que, como señala Rodríguez, “recrea” o “reactualiza” para su perpetuación “el mundo violentamente masculino de Pan y de las ninfas deseadas, perseguidas y violentadas” (p.115)

La autora nos recuerda cómo la sociedad patriarcal romana se esforzó en justificar la “natural” hegemonía del varón en el espacio público y privado, relegando al considerado “sexo débil” a ciertos deberes u officia mulieri, compendiados en specula feminarum. Dichos officia se sintetizan, en buena manera, en el mismo título que la profesora Rodríguez acuña para uno de los epígrafes del tercer capítulo, “La casada domesticada: custodia del vientre, casa y telar”. A tal respecto, la educación femenina instruyó en este comportamiento, como han tratado diversos autores; instrucción, por otra parte, a veces abruptamente interrumpida en el caso de las esposas niñas, lamentable realidad que, estudiada de forma monográfica por I. Piro, también tiene cabida en estas páginas.

El lector puede comprender que esta nueva monografía de más de cuatrocientas páginas, se convierte en una obra tan ambiciosa como novedosa en su enfoque, que nos ilustra acerca de la violencia en sus distintas manifestaciones, ejercida contra esclavas, libertas o matronas, entre otras protagonistas de un espectro poliédrico. Y es que, de la misma forma que subyace la aludida lucha contra el estereotipo de una problemática individual -que no plural y compleja-, también este trabajo pretende recordar que frente al topos de libertad y casi idílica emancipación femenina en Roma, la realidad que reflejan las fuentes, dista mucho de esa ficción recreada por el ideario popular. Como insiste la autora, trasponer al pasado los estándares de igualdad de género vigentes en la actualidad, es un ejercicio tan erróneo, como pensar, al mismo tiempo, que el pasado romano fue solo uno, monolítico, y no, en cambio, como sabemos, un largo periodo en el que, al albur de los cambios políticos, socieconómicos, religiosos y, ampliamente culturales, la situación de las mujeres fue mutando. No en vano, resulta imposible dejar a un lado una perspectiva diacrónica, como advierte Rodríguez (p.8), insistiendo en la necesidad de llevar a cabo un análisis crítico de la sucesión de progresivas conquistas pero, desgraciadamente, también involuciones tradicionalistas -o simplemente “machistas”.

En esa visión diacrónica, la autora nos recuerda que, Roma, como en tantas otras facetas, heredó el legado griego. Que se imponga a la mujer la creencia de que su propia belleza incita al varón y, por tanto, que haber contado con tal “gracia”, se torne “desgracia”; que la sociedad imponga qué imagen externa e incluso que comportamiento es el propio de la mujer, haciendo del pudor, la piedra angular del sistema; o que la violencia ejercida dentro del matrimonio, sea perseguida judicialmente no en defensa de la víctima en sí misma, sino del grupo familiar al que pertenece, que juzga su honra manchada. Basta recordar el apartado que la catedrática almeriense dedica a la “belleza contenida”, es decir, aquella “refrenada”, que se eleva a “belleza conyugal”, considerada armónica en tanto no incitadora del “natural” apetito sexual del varón.

Es, precisamente, la infinidad de temas y cuestiones anejas que surgen en cada uno de estas etapas, lo que lleva a que la profesora Rosalía Rodríguez ciña su estudio a un periodo fundamental, a su vez subdividido en tantas otras fases, el que se extiende entre la monarquía y el reinado de Augusto y la instauración del principado. A este respecto, resulta clave la lectura del capítulo II, en tanto, consagrado a la época monárquica, muestra las raíces del sistema patriarcal romano.

Como explica la profesora Rodríguez es en este periodo cuando se cimenta la hegemonia patriarcal, haciendo que el pater familias tenga el poder de la manus sobre la mujer, la patria potestas sobre los hijos e hijas, y la propietas sobre los esclavos. Y, como señala junto a la violencia activa, hemos de entender también la anulación de la capacidad decisoria de la hembra, en este caso, visible en la progresiva definición del matrimonio como una institución pro virem, en la que, primero padre y después esposo, manejarán, castigando, si así lo consideran oportuno, a sus hijas o esposas, quienes deben obedientia.

Cabe destacar el amplio apartado dedicado al rapto de las sabinas, plasmación de la cosificación de la mujer y su “lícita” sumisión a la causa de Roma, que es tanto como acatar la voluntad patriarcal.

Son muchas las mujeres “históricas” o “legendarias”, que, abordadas con un prisma diferente al que caracterizan estudios como el de P. Chrystal, sirven para que la autora desgrane involuciones y conquistas.  

Rodríguez López nos invita también a una lectura atenta de otros géneros literarios más “gratos”, en apariencia “descargados” de misoginia y enfocados al elogio del amor y de los encantos del género femenino, como ocurre con las poesías Tibulo, Propercio o Catulo, descubriéndonos que, en su bello envoltorio, tampoco están desprovistos de “violencia amorosa”. Como alerta la autora, también en estos autores, a fin de cuentas ciudadanos de una misma civilización patriarcal, se rastrean desde los manidos estereotipos hasta la violencia “de baja intensidad”, la “tolerada”.

Son muchas las mujeres, anónimas o célebres, cercanas al poder, que sufrirán la perpetuación de esta lacra; especialmente estas últimas, como Sempronia, Fulvia o Julia, la hija del Princeps, por su proyección pública, serán objeto de violencia “en persona” y también víctimas de la propaganda.

Precisamente, esta ingente monografía acaba en un periodo crucial, el principado augusteo y julioclaudio, poliédrico como pocos, pero, en el caso concreto que nos atañe, en buena medida “funesto”, en tanto, como insiste la autora supone un auténtico y autoritario neopatriarcado,

Sobra decir, que este es un libro necesario, máxime en estos mismos momentos en los que la violencia de género sigue siendo lamentablemente un tema de actualidad, realidad que ya subraya en un acertado y también emocionado prólogo, la periodista Esther Benavides. Su presentación, en algo más de seis páginas, es tanto una eficaz disección de la monografía, como también, una clara apelación a que el lector no olvide que ante el delito no es posible la contemplación acrítica, sino la necesaria implicación en la denuncia de un delito, el de la violencia contra las mujeres.

 

Datos de la publicación:

La violencia contra las mujeres en la Antigua Roma

Rosalía Rodríguez López

Dykinson, Madrid, 2018

436 páginas  (ISBN 978-84-9148-920-7)

 

 

 
 Artefactos y acción educativa. La cultura del objeto científico en la educación secundaria en España (1845-1930)

Artefactos y acción educativa. La cultura del objeto científico en la educación secundaria en España (1845-1930)


Artefactos y acción educativa. La cultura del objeto científico en la educación secundaria en España (1845-1930)

AUTOR  | Leonor González de la Lastra. IES Lope de Vega, Madrid.

En esta obra, dedicada a explorar los significados del objeto científico educativo, se han contemplado diversos factores que influyeron en su definición.

En esta obra, dedicada a explorar los significados del objeto científico educativo, se han contemplado diversos factores que influyeron en su definición. Primero, se ha tenido en cuenta la influencia de las políticas educativas en el establecimiento de condiciones formales y materiales que permitieran la consolidación de un determinado modelo de enseñanza científico-técnica en España. Segundo, se ha examinado la influencia de la industria y su papel mediador en las representaciones de la ciencia y de la técnica, las cuales circulaban junto con los instrumentos por diferentes países con patrones culturales análogos. A estos elementos se ha sumado otro que constituye el motivo central de la obra: el examen de las contribuciones y modificaciones que realizaban los educadores en los procesos de asimilación de esos objetos estandarizados en los centros. Así, para llevar a cabo una aproximación a estas aportaciones y a su dinámica se han analizado no solo elementos relativos al conocimiento explícito (los manuales y las instrucciones de manejo de los aparatos) sino de manera más atenta los que proporcionan evidencias sobre el conocimiento tácito y sobre las interacciones de los docentes con los materiales. A estas interpretaciones personales de los objetos científicos, dependientes de los contextos de trabajo, se unían los valores que los aparatos contribuían a transmitir mediante su uso o construcción: entre otros, la utilidad tecnológica y social de la ciencia, la existencia de estándares universales en el conocimiento de la naturaleza, la precisión, la objetividad y la creatividad

Víctor Guijarro, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, está especializado en historia de la ciencia y la tecnología y ha centrado sus investigaciones tanto en los estudios culturales de la tecnología como en la definición y el papel de la instrumentación científica en la educación, preguntándose por su uso real en las aulas, y revisando los enfoques que centran su interés en la mera adquisición y colección de objetos.

Datos de la publicación:
Artefactos y acción educativa. La cultura del objeto científico en la educación secundaria en España (1845-1930).
Guijarro Mora, Víctor.
Universidad Carlos III y Dykinson.
2018. 273 páginas.

 El libro que te ayudará a descubrir que científic@ quieres ser

El libro que te ayudará a descubrir que científic@ quieres ser


El libro que te ayudará a descubrir que científic@ quieres ser

AUTOR  | Quintín Garrido Garrido. Divulgador de la Ciencia

CIENCIA, y yo quiero ser científico!!!. Más de un centenar de científicos se unen en este proyecto para "...ayudarme a animar/motivar a mis hijos a que sean científicos...", despertar vocaciones científicas en jóvenes de entre 14-18 años.

Este "despertar vocaciones" se materializa en una recopilación de 111 capítulos en los que los autores ponen en valor la actividad científica, docente y divulgadora. En cada uno de estos capítulos, todos independientes entre sí, su autor expresa las virtudes de un área de conocimiento, las fronteras e investigación puntera e incluso, en muchos de ellos en primera persona, qué les llevó y cómo para ser los científicos que son hoy en día.

Tal y como se menciona en la presentación "...un fiel reflejo de la comunidad científica actual. Entre los autores encontraréis desde estudiantes de grado o doctorado a Catedráticos, e incluso científicos jubilados (en la mayoría de los casos muy a su pesar) con una sabiduría y experiencia que una Sociedad que se quiera calificar como Avanzada no debe dejar de lado y mucho menos en el olvido...".

Este libro se presenta bajo Licencia Creative Commons y en formato de archivo pdf para su descarga gratuita. Tanto la descarga como la lectura directa en línea se realizan a través del blog: cienciayyoquierosercientifico.blogspot.com.es

Todo este proyecto considera muy importante la colaboración por parte de todos los estamentos de la Sociedad, cada cual en la medida de sus atribuciones, en una buena educación para nuestros jóvenes a nivel general y en particular un apoyo para el desarrollo de las vocaciones científicas. Siendo fundamental también la devolución a la Sociedad de todo el conocimiento conseguido, a través de la divulgación.

Es de destacar que todo el proyecto gira en torno a la premisa del "sin ánimo de lucro", ni que decir tiene que ha sido posible gracias a que todos los partícipes lo han hecho de manera altruista.

Resaltar la participación de más de 50 científicas, es en ellas fundamentalmente donde las jóvenes lectoras encontrarán una guía perfecta de motivación y ánimo. Mencionar el prólogo compartido entre Federico Mayor Zaragoza y Federico Mayor Menéndez. También la colaboración de la fundación Apadrina la Ciencia.

Este libro recoge muchos de los valores básicos a inculcar entre nuestros jóvenes, estos valores van desde la educación y el esfuerzo a la perseverancia y la autoestima. Es de esperar que este libro se convierta en una pieza fundamental en el diálogo entre los jóvenes y sus profesores, así como en el ámbito familiar en esos momentos en los que con esas edades todos creemos, o hemos creído, que estábamos a punto de tomar la decisión más importante de nuestras vidas.

En este libro encontraremos una gran colección de "gigantes en cuyos hombros" nuestros jóvenes (nuestro futuro) se podrán "subir y ver más allá".

Solo queda ya disfrutar con la lectura de este libro y decidir "yo quiero ser...".

Datos de la publicación:
CIENCIA, y yo quiero ser científico!!!.
AA.VV. Garrido Garrido, Quintín (coord.).
Licencia Creative Commons.
2018. 426 páginas.

 Uno de los momentos estelares de la Historia de la Física del siglo XX en clave policiaca

Uno de los momentos estelares de la Historia de la Física del siglo XX en clave policiaca


Uno de los momentos estelares de la Historia de la Física del siglo XX en clave policiaca

AUTOR  | Pedro Alonso Miguel

El quinto Congreso Solvay de Física, celebrado en Bruselas a finales de octubre de 1927 y cuyo tema principal de discusión era "Electrones y fotones", reunió a veintinueve científicos de los que diecisiete eran ya o llegarían a ser Premios Nobel de Física o de Química, (y una de ellos, Marie Curie, lo fue de ambos). Posiblemente no haya habido otra reunión igual y su fotografía oficial es considerada la más famosa e importante de la historia de la Ciencia.

La novela policiaca El año en que salvé a Einstein de José de la Peña Aznar sucede alrededor de este evento que es, como tal, el centro absoluto de la obra. Su objetivo fundamental es la divulgación, bajo una novedosa forma novelada, de uno de los momentos estelares -quizás el más importante- de la historia de la Física del siglo XX, en que se debatió la nueva interpretación de la física cuántica que estaba dando resultados sorprendentes. A partir de ese momento cambió el curso de la ciencia entronizando a la física cuántica como núcleo esencial de la aproximación al conocimiento de la materia a nivel atómico y subatómico. Lo que supuso un giro copernicano ya que, en palabras del autor:

"Lo que en aquel momento se discutía no eran tanto los datos, sino qué era la realidad, de verdad, para la ciencia. Para la clásica era algo objetivo, que estaba fuera de ti y que puedes conocer plenamente y la física cuántica te dice que no"

Al tener formato de novela policial, en El año en que salvé a Einstein se intuye que va a haber al menos dos bloques: uno de descripción de la física y sus arcanos en forma de teoría de la relatividad y mecánica cuántica; y el otro de acción: policías, malvados, misterio. Y se plantea, previamente, cuál será la sensación: ¿cuánto tardará la acción en aparecer?; ¿cómo será de pesada la divulgación, en la que es fácil perderse o aburrirse? Y la acción, finalmente, ¿merecerá la pena;  o como ocurre a veces es flojita y una excusa para aguantar el tostón anterior?

Debo confesar que me sorprendió el inicio de la novela; su primer capítulo, que me pareció una de las mejores descripciones en novela de la pesadilla de la guerra de trincheras que fue la primera Gran Guerra. Y seguí leyendo. Confieso que al principio, por el título de los capítulos, pensé para mí, ¡tarde va a llegar la acción! Pero después, los preparativos del congreso, la descripción de los científicos y sus teorías y posiciones, la atmósfera de la época y el pasado del protagonista: el policía belga de origen flamenco Jan van Hoff, me fueron envolviendo y encantando ya que dejé de pensar ansioso en el comienzo de la "acción" y cuando llegó por fin, pensé: "Lástima, con lo bien que me lo estaba pasando".

Lo que es señal de lo bien logrado que resulta el ejercicio de divulgación diseñado y plasmado por el autor, en unos temas que no son fáciles. Porque hay que utilizar lenguaje y tono adecuados; y el tempo justo y una diversidad de enfoques enriquecedores; huyendo de dos tendencias totalmente contrarias - y nefastas ambas - que suelen darse en la divulgación científica y  que son: meter muchas fechas, fórmulas y números - que el mundo se entere que el autor sabe mucho de ello - o, por el contrario, ir hacia un trasvase de las ideas científicas al mundo social con lo que llegaríamos a la banalización y exageración, como, por ejemplo, se hace a veces con la ideas de Darwin que se transforman en base del capitalismo o, puestos chuscos, como cuando le preguntaron a Tono -¿o fue a Mihura?-  de qué había hablado con Einstein; y contestó: "De que todo es relativo".

José de la Peña Aznar, profesional de largo recorrido ligado a la innovación y a la gestión empresarial, pone en el libro su pasión por la ciencia, divulgándola de un modo innovador y diferente, bajo la forma de novela. Ello facilita el incidir en tres aspectos destacables: mostrar el proceso real de creación de la ciencia, profundizar en el aspecto personal y humano de los grandes científicos e inscribir la ciencia en los periodos históricos en que se desarrolla.

En cuanto al primer punto, la ciencia suele presentarse como "cosa definitiva", dejando a un lado todo el proceso de su desarrollo, el proceso de creación de la ciencia: es decir,  la investigación y experimentación, la generación de hipótesis y teorías, el contraste de resultados, los debates, las polémicas, las reuniones y finalmente de la aceptación por la comunidad científica. Este proceso está muy vivo y resulta muy atractivo en El año en que salvé a Einstein. Los preparativos de la reunión, la descripción del debate (o duelo al sol, en términos de western), que se va desvelando poco a poco; el propio debate que se produce entre los cuánticos puros: Heisenberg y Born con el liderazgo de Niels Bohr, que niegan la posibilidad de la realidad objetiva y el determinismo a escala subatómica, y aquellos más clásicos Schrödinger, de Broglie y el mismo Einstein, como postulantes de que, a través de la mecánica  ondulatoria y la función de onda, piensan que sí hay, sí debe haber una realidad externa objetiva y que es preciso el determinismo. Y ahí aparecen en la novela las dos famosas frases que al parecer se pronunciaron en el debate el 27 de octubre de 1927.

  • "(Einstein) La mecánica cuántica es muy impresionante, pero una voz interior me dice que esto todavía no es lo auténtico. La teoría da mucho pero no nos acerca al secreto del Viejo. De todas maneras estoy convencido que Él no juega a los dados con el universo.

A lo que Bohr replicó:

  • Albert, ¡deja de decir a Dios lo que tiene que hacer!"

En segundo lugar los científicos prominentes son algo más que nombres de fórmulas o teoremas, dejan de ser rótulos de bronce de la historia de la ciencia y se humanizan a través de sus palabras y su comportamiento. En la novela los físicos participantes cobran vida y aparecen como personas corrientes. Los hay soberbios, mujeriegos, bebedores, tristes, alegres…; hombres como todos. Resultan especialmente atractivos: Ehrenfest por su modestia y doliente humanidad, Schrödinger por su atractivo físico y su papel de caballero blanco de la clásica-nueva ciencia y Pauli, simpático, extrovertido, auténtico tocapelotas, pícaro y el más listo (y faltón) de la clase. De Broglie aparece tímido y apocado y Heisenberg es la convicción y la suficiencia de los nuevos tiempos. Los mayores aparecen templados, venerados y venerables: Lorentz, (presidente del Congreso), Marie Curie, Planck y Einstein al que todos adoran.

Finalmente, toda la novela recoge los variados aspectos de la sociedad en que se encuentra inmersa. Así aparece la ciudad de Bruselas, floreciente capital con todo el urbanismo decimonónico recién estrenado. El lujoso Hotel Metropole, donde se hospedan todos los científicos; el Instituto de Fisiología Solvay en que se desarrolla el Congreso, que fue el primero de una serie de institutos de investigación previstos que no llegaron a construirse; la Gare du Nord y la de Midi; el parque Leopoldo.

También está toda la problemática de la Europa de entreguerras, con el partido nacionalsocialista alemán, tomando posiciones hacia el futuro, el nacimiento del nazismo. Y como fondo y desde atrás, la gran guerra que devastó Europa y, en particular al protagonista de la novela,  el policía Jan van Hoff. Ahí aparece en la historia el manifiesto firmado por 93 profesores, académicos y científicos alemanes declarando su irrevocable apoyo a las acciones militares alemanas en 1914, a comienzos de la primera guerra mundial, que Einstein rehusó firmar. Y los 3º y 4º Congresos de Física Solvay a los que no fueron invitados científicos alemanes. Y muchos más detalles y aspectos de la época que en la novela aparecen de forma precisa e interesante.

Por todo ello, la novela es entretenida e instructiva; valiosa, en definitiva, y creo que gustará mucho a los amantes de la ciencia, en especial de la física y su historia.

Además, hay que decir que El año en que salvé a Einstein vale, también, por la trama policial que está planteada desde la puesta en marcha de un dispositivo de protección convencional para los científicos -sobre todo alemanes, austriacos y judíos- asistentes al Congreso Solvay. Dispositivo que parece sencillo y convencional pero que se va complicando. Hay recursos narrativos que se ponen en marcha para llevar al lector en paralelo con la investigación y varios giros de la acción que le dan tensión y emoción hasta el final de la novela en la que, les puedo decir y no hago spoiler porque viene en el título, que el gran Einstein se salva del atentado.

Datos de la publicación:
El año en que salvé a Einstein.
De la Peña Aznar, José.
Editorial Caligrama.
2018. 302 páginas.

 Portada de <em>Humanizar la salud en el siglo XXI</em>.

Portada de Humanizar la salud en el siglo XXI.


De la necesidad de humanizar el Sistema SocioSanitario

AUTOR  | Jesús Sánchez Martos. Catedrático de Educación para la Salud. Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Afortunadamente ha llegado a mis manos un libro necesario, que afronta con valentía y rigor la necesidad de "humanizar" y "rehumanizar" todo el Sistema SocioSanitario desde una perspectiva totalmente "holística" e interdisciplinar, gracias al trabajo riguroso y científico de un gran elenco de profesores universitarios de diferentes ámbitos del conocimiento (medicina, enfermería, fisioterapia, psicología, filosofía, sociología, antropología, bioética...), que desde luego enriquece el pensamiento, la reflexión y las acciones a tener en cuenta a la hora de hablar de humanización, verdadero hilo conductor de esta obra, de este "manual de cabecera".

Humanizar la salud en el siglo XXI, es en mi opinión un verdadero "cuaderno de bitácora" en el que se marca el norte del tratamiento y el trato, de nuestros valores como profesionales sociosanitarios, de la importancia de considerar a las personas desde una perspectiva "bio-psico-social", pero también humana y "espiritual", que nos recuerde a todos la importancia de respetar los valores y las creencias de nuestros pacientes y sus familias.

Mientras el Siglo XX ha pasado a la historia como el siglo de los antibióticos y la medicina basada en la evidencia científica, el Siglo XXI es en realidad el siglo de la tecnificación, pero también ha de convertirse en el siglo de la humanización. Un sí rotundo a las nuevas tecnologías que tanto ayudan a la medicina moderna y a los ciudadanos en todos los sentidos, pero siempre teniendo en cuenta la "humanización de la técnica" y de todos nuestros actos profesionales; incluso como verdadero "modelo de gestión" de la sanidad, tanto en el ámbito público como el privado.

Sin olvidar la importancia que tiene y tendrá la medicina basada en la evidencia y en la experiencia clínica, hoy hablamos también de la medicina personalizada, predictiva, de precisión, pero también debemos hablar, especialmente en nuestras aulas, a nuestros alumnos, nuestro principal activo, de la medicina basada en las personas, en la afectividad, en los valores, en las emociones y en definitiva en la humanización.

Mientras leía con atención este excelente libro, recordaba la conocida anécdota del Maestro y su discípulo. El Maestro le dijo: "a este paciente, además de todo el tratamiento que le has prescrito, debes añadirle mucho cariño, respeto, cercanía y empatía". El alumno le preguntó al Maestro: "¿Y si con esto no mejora...?, a lo que le respondió: "entonces, tendrás que subirle la dosis".

Seguro que todos, en nuestra experiencia profesional, estamos de acuerdo con Baltasar Gracián cuando nos recuerda que "cuando los ojos comienzan a ver lo que nunca vieron, el corazón empieza a sentir lo que nunca sintió"; y por ello resulta fundamental tener siempre presente que los profesionales sanitarios curamos muy pocas veces, aliviamos con frecuencia, pero debemos consolar siempre.

Antonio Piñas Mesa, profesor de la Universidad CEU y editor de este Libro, ha sabido aunar las experiencias de todos sus autores recordándonos que al igual que la Educación se debe centrar en los alumnos y no en los profesores, las instituciones o los interés políticos, la Sanidad debe tener como objetivo principal a los ciudadanos, algo que en estos momentos dista y mucho de ser realidad. Por ello, nosotros, los profesores, debemos tener siempre presente que además de transmitir conocimientos y experiencias en el aula, hemos de saber mostrar los verdaderos valores de nuestro quehacer diario con quienes sufren, y uno de ellos, el más importante en mi opinión, la "Humanización".

Mi agradecimiento personal a todos los autores y especialmente al Decano de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato, por hacerme llegar esta obra que tantas reflexiones me ha facilitado a la hora de escribir esta modesta reseña. Y como dice Agustín Domingo Moratalla en su prólogo, "mucho mejor que aprendamos a utilizar las luces largas para afrontar con cierta perspectiva y voluntad educativa la humanización de la salud en el siglo XXI".

Datos de la publicación:
Humanizar la salud en el siglo XXI
VV.AA., Antonio Piñas Mesa (ED.)
Fundación Universitaria San Pablo CEU.
2017. 211 páginas.

 Madrid en el cine de Pedro Almodóvar

Madrid en el cine de Pedro Almodóvar


De lo rural a lo urbano: el romance de Pedro Almodóvar con la ciudad de Madrid

AUTOR  | Miguel Pina. Administrador web de Cine y Críticas Marcianas

La profesora de Historia del Arte e Historia del Cine de la Universidad Carlos III de Madrid, Dra. Gloria Camarero Gómez, nos presenta en su libro Madrid en el cine de Pedro Almodóvar un entusiasta, modélico y fiel retrato de los espacios urbanos, residencias, bares, comercios y edificios emblemáticos de la capital en los que el director manchego ha rodado en su ya dilatada filmografía, compuesta por veinte filmes, que van desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón hasta Julieta y constata como estos sobrepasan el concepto de meros escenarios para participar en la trama como un personaje más. Se integran en los argumentos. Dan el punto de modernidad, transgresión o conservadurismo, y hablan de sentimientos. Son el espejo donde se reflejan y proyectan las diferencias sociales, culturales, ideológicas o personales de los protagonistas.

Seguramente, esa es, en mi opinión, una de las grandes aportaciones de la investigación que nos ocupa. Pero va más allá e insiste también en las transformaciones que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, construcciones, cafeterías, restaurantes y tiendas que ya no están; en las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o en los parámetros sociales de adaptación a la urbe. Tampoco falta el estudio de las características de los decorados interiores, los cuales tienden a pivotar entorno a pinturas o esculturas conocidas y reconocidas. Es un valor añadido. Así, se analizan los trabajos que aparecen de Andy Warhol, Tiziano, Juan Gatti, Ouka Lele, Guillermo Pérez Villalta, Miquel Barceló, Dis Berlin Los Costus, Richard Serra, Louise Bourgeois, Luis Seoane, Lucian Freud, José de Madrazo, Hopper, Chagall, Juan Bautista de Espinosa, Eduardo Úrculo, Antoni Tapies, Miguel Navarro o Enzo Mari y el sentido que adquieren en cada caso concreto.

En este ensayo se destaca, además, el viaje de lo rural a lo urbano realizado por Pedro Almodóvar, a través de los personajes representados en sus películas, y con de manera autorreferencial, alude a su propia biografía y a lo que supuso su llegada a la capital desde un lugar de La Mancha como paradoja cervantina. En el primer capítulo ya comprobamos la intención de la autora por resaltar el concepto de ruralidad, en contraposición con la cosmopolita urbe que acogió con los brazos abiertos tanto a Almodóvar, como a otros artistas que llegaron a la gran ciudad en busca de su expresión artística y de nuevas oportunidades.

El libro se divide en cinco capítulos, comenzando por Los muchos Madrid del Madrid de Almodóvar y que son representados por las variopintas zonas de rodaje, que van desde las de los lujosos distritos de Los Jerónimos, Chamberí, Argüelles o Justicia, pasando por las del Madrid de los Austrias y La Latina, hasta las de La Concepción, La Ventilla o Vallecas. Termina con El Madrid de ida y vuelta, donde estudia el valor que tal expresión tiene para los personajes de Almodóvar. El resto de capítulos son un recorrido específico por las viviendas, los lugares de ocio y comercio, los espacios públicos o los sitios donde el propio director se divirtió y lloró en la ciudad de Madrid. Cada uno de estos capítulos se completa con mapas que contienen los itinerarios en los que se han efectuados los rodajes del director manchego. Son, en definitiva, una serie de itinerarios –físicos y conceptuales- que permitirán al lector conocer el Madrid almodovariano y su significado, así como descubrir el modo en el que la urbe se ha convertido en eje vertebral de una cinematografía que no se puede entender sin su presencia. Cierra el libro, un anexo final, que contiene un repaso muy importante en cuanto a datos técnicos, localizaciones, recaudación y número de espectadores que visionaron todas y cada una de las películas de Pedro Almodóvar.

En conclusión, Madrid en el cine de Pedro Almodóvar es una excelente e imprescindible propuesta para entender por qué existe un romance entre la capital de España y el director manchego. Se completa con más de ochenta fotografías a color de los lugares y personajes que habitan el universo almodovariano. La productora El Deseo ha facilitado ese material gráfico, que enriquece de una manera espectacular el texto que reseñamos.

La autora ha dedicado más de cinco años de su vida, compatibilizándolos con su labor docente, a esta exhaustiva investigación, que realmente impresiona por la gran documentación que nos ofrece y por el amor puesto en la misma. Es por ello, que todos los amantes del cine almodovariano, así como los que aman Madrid, deberían leer y conservar el libro como una joya de la literatura dedicada al mundo cinematográfico. La misma opinión tiene uno de los grandes especialistas del cine español y del cine de Pedro Almodóvar, el Dr. Jean-Claude Seguin, profesor de la universidad francesa Lumière – Lyon II, el cual, en el prólogo del mismo afirma que se trata de "una obra imprescindible para descubrir o redescubrir la pasión que siente el director manchego por la capital española".

Datos de la publicación:
Madrid en el cine de Pedro Almodóvar
Camarero Gómez, Gloria.
Editorial Akal.
Colección Akal/Cine Madrid, 2017. 128 páginas.

 Portada de la publicación Innovative language teaching and learning at university: enhancing employability

Portada de la publicación Innovative language teaching and learning at university: enhancing employability


Un factor clave

AUTOR  | Antonio Jiménez Muñoz. Departamento de Filología Inglesa, Francesa y Alemana, Universidad de Oviedo

El establecimiento del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) ha sido un paso más en la internacionalización de la enseñanza superior a nivel global, causando un recrudecimiento de la competencia entre instituciones públicas y privadas, nacionales y foráneas, y entre los graduados de las mismas a la hora de buscar trabajo cualificado.

Uno de los elementos clave en el análisis de la calidad educativa, y en la elección que los estudiantes potenciales hagan por un grado o universidad concreta, está directamente relacionado con la empleabilidad. Por un lado, se ha resentido en los últimos años la demanda en Humanidades y Ciencias Sociales; por otro, ha disminuido el número de alumnos que estudian un idioma que no sea el inglés. Una de las frecuentes críticas al sistema universitario, quizá con mayor justificación en países mediterráneos, ha sido la supuesta separación entre las demandas profesionales de las empresas y la formación ofrecida en grados y másteres. La evolución tecnológica sostenida representa un objetivo añadido que ofrezca un perfil de egresado en el que el aprendizaje constante y la adaptación continua al cambio tecnológico sean pilares fundamentales, así como el manejo con soltura de una o más lenguas extranjeras.

Por lo tanto, el volumen Innovative language teaching and learning at university: enhancing employability llega en un momento crucial para compartir catorce casos de buenas prácticas en el ámbito de la enseñanza de lenguas a través de la tecnología con el fin de aumentar la empleabilidad de los alumnos que pasan por las aulas de nuestras universidades. Uno de los principales pilares del libro es que, si bien el dominio de una lengua extranjera  es deseado, las empresas buscan con mayor interés una serie de habilidades que puedan transferirse a cualquier contexto productivo. Consecuentemente, la mayoría de los capítulos detallan iniciativas que demuestran cómo la innovación educativa puede ayudar a desarrollar esas habilidades de cara a un entorno profesional. En muchos casos, no se trata de destrezas añadidas a la titulación, sino que explicitan y ponen de relieve el hecho de que la mayoría de los docentes ya incorporan las mismas a través de la individualización o el valor añadido en un contexto cada vez más global y transcultural. Algunos de los capítulos resaltan el valor de las destrezas tecnológicas y digitales en un entorno de comunicación entre miembros de diferentes culturas, incluso en asignaturas humanísticas  -tales como la literatura o la cultura- que a menudo obvian la utilidad de las destrezas implícitamente practicadas, bien sea la lectura crítica, el trabajo en equipo, o la edición electrónica. Otras contribuciones hacen más hincapié en el hecho de que los intercambios universitarios con otros países, cada vez más frecuentes, son un ejemplo de inmersión intercultural que excede con mucho cualquier simulación que pueda diseñarse en clase, y por lo tanto un gran ecosistema para que estas y otras destrezas afloren.

En sí, lo que esta colección de experiencias acertadamente resalta es que no es necesario realizar una reforma total de nuestro sistema educativo universitario, pero sí dotar a alumnos y sistemas de evaluación docente de mecanismos que evidencien estas destrezas en muchos casos ya desarrolladas y practicadas en el aula de lenguas. El volumen, de interés para los para los profesores de lenguas y de cualquier otro campo universitario, sugiere estrategias de adaptación de la docencia a un contexto en el que la empleabilidad futura, basada en esas destrezas adaptables y transferibles,  forme parte integral del diseño educativo de cualquier disciplina (bien sea Humanidades, Ciencias Sociales o Ciencias), haciendo de esta manera más explícito al mundo de la empresa el conjunto de habilidades que un graduado posea.

Datos de la publicación:
Innovative language teaching and learning at university: enhancing employability
Editores: Álvarez-Mayo, Carmen; Gallagher-Brett, Angela y Michel, Franck.
Research Publishing. Dublín, 2017. 145 páginas.

 De la participación de las mujeres en la historia

De la participación de las mujeres en la historia


De la participación de las mujeres en la historia

AUTOR  | Esperanza Osaba. Universidad del País Vasco UPV/EHU

En ocasiones, un objeto llega a nuestras manos, sea un útil de trabajo, una prenda de vestir, un producto o cualquier cosa que nos sirva, y nos paramos a pensar sorprendidos cómo hemos podido arreglarnos antes en su ausencia, por lo indispensable que se vuelve desde ese instante. Pues bien, algo semejante puede destacarse de la obra a la que van destinadas estas páginas, y por las razones que expongo a continuación.

Una reseña de Esperanza Osaba. Universidad del País Vasco UPV/EHU.

De la participación de las mujeres en la historia

El volumen surge con motivo de la celebración en 2014 del bimilenario de la muerte de Augusto (63 a. C.-14 p. C.), el primer emperador de Roma, y recupera las figuras de las mujeres relevantes de su entorno directo, además de las que le precedieron en el tiempo inmediato tanto en Roma como fuera de ella, y está dedicado a la memoria de la profesora de la Universidad de Valladolid Mari Luz Blanco Rodríguez (1959-2010) con motivo del V aniversario de su prematuro fallecimiento.

En su homenaje, tres sentidos escritos de sus colegas F. Martínez Llorente, J. Hernanz Pilar y Rosalía Rodríguez López conforman el Prólogo, que se transforma en este caso en Verba Amicorum y abre paso a una obra colectiva en la que los diferente trabajos se ordenan agrupados en VII secciones. En la obra participan un notable conjunto de especialistas italianos y españoles de diferentes campos de conocimiento de la antigüedad, que con rigor y esmero nos adentran tanto en los perfiles y aspectos destacados de un número importante de mujeres, como también en su contexto social y jurídico, con el resultado de un cuadro final muy rico del periodo estudiado.

En el capítulo I, Derecho y Mujer durante el Saeculum Augustum, G. Coppola Bisazza y R. Mentxaka abordan, respectivamente, la posición jurídica de las mujeres en la época augustea y la noticia del reciente descubrimiento de dos tablas de una ley municipal del municipio de Troesmis, del s. II p. C., que aporta información de interés sobre la importante legislación matrimonial de Augusto.

Los apartados II al V dan paso a una espectacular galería de mujeres relevantes a las que accedemos a través del esclarecedor análisis que de ellas se nos brinda. En el II, Mujeres en los albores del siglo I a. C., entran en escena las que preceden al momento augusteo: Chelidone e Tertia (L. Peppe), Turia (R. Mentxaka), Servilia Cepionis (V. Rodríguez Ortiz), Terencia (J. M. Piquer Marí), Clodia Pulchra Tercia (I. Iglesias Canle) y Atia Balba Caesonia (G. Polo Toribio).

En el III, Mujeres en tiempos de Triunviratos, aparecen algunas de las personalidades más señaladas de este crucial momento histórico, y también algunas de las más conocidas: Fulvia (C. Masi Doria - C. Cascione), Porcia Catonis (Mª C. Pérez López), Cleopatra (J. Soto Chica), Escribonia (Mª J. Bravo Bosch), Octavia (R. Mª Cid López) y Livia (Mª Salazar Revuelta). En este mismo contexto histórico, el bloque IV, Mujeres en la cultura de finales de la República, recoge las figuras de Hortensia y Sulpicia de la mano de Mª Eugenia Ortuño y A. Valmaña Ochaíta.

Por último, el apartado V, Mujeres en la Pax Augústea, nos acerca a Julia Maior (R. Rodríguez López), Helvia (J. R. Robles Reyes), Antonia Minor, (Mª I. Nuñez Paz), Agripina Maior (Mª Dolores Parra) y Cleopatra Selene (Elena Ruiz Valderas).

El libro concluye con dos bloques temáticos en los que se estudian de nuevo aspectos generales del momento: VI, Mujer y ciudadanía augústea: religión, honor y muerte, con tres aportaciones: Augustus cognatus vestae (I. Piro), Donne 'Honoratae' (Mª Virginia Sanna), y Honesta Mors (P. D. Conesa Navarro - R. González Fernández). Y, para finalizar, el VII, Atuendo y ornato femenino en el Saeculum aureum, con los trabajos de J. M. Noguera Celdrán: Indumentaria de la matrona romana en el Saeculum aureum y en el s. I. Una visión desde la estatuaria femenina segobrigense y J. Vizcaíno Sánchez: Ornamenta muliebra en época de Agusto. Una visión arqueológica del aderezo personal femenino desde la Carthago Nova altoimperial.

Este crucial periodo estudiado, el final de la República romana e inicio del Principado, es uno de los que más personajes de relevancia ha proyectado a la posteridad: Marco Antonio, Julio César, Pompeyo, Cicerón, Augusto... son sólo algunos de los nombres de varones de esta época que con facilidad puede recordar cualquier persona, sin necesidad, por supuesto, de ser especialista en la materia. En cambio, las mujeres que convivieron con ellos se mueven en el silencio o en el más absoluto anonimato, con algunas excepciones como el de la brillante Cleopatra, cuya fascinación recorre los siglos, aunque se desconozcan de ella aspectos esenciales de su vida y de su persona, como su aguda inteligencia, su exquisita formación y sus intereses científicos.

En general, puede afirmarse que hemos accedido a la historia de estos años tan importantes y convulsos de la antigua Roma solo a través de sus protagonistas masculinos. Las notables mujeres que compartieron objetivos, luchas y espacio afectivo con ellos, son habitualmente silenciadas (aunque contemos, por supuesto, con aportaciones científicas, que individualmente las analizan). Así, por ejemplo, es sobradamente conocida la figura de Julio César, e incluso la de Bruto, uno de los que le dio muerte en los fatídicos Idus de marzo, sin embargo resulta desconocida Servilia Cepionis, la mujer que en esos mismos momentos era nada menos que amante de César y madre de Bruto. Nos hemos perdido, por tanto, la mitad del cuadro, lo que limita y confunde nuestra visión de conjunto.

De ahí el interés de un libro que reúne a todo un conjunto de mujeres de este momento y nos permite ser conscientes de la magnitud del olvido y la riqueza de poderlo conjurar. Obviamente solo accedemos a la información de las mujeres de las capas más altas y privilegiadas de la sociedad romana. Sobre las demás, al igual que sobre sus homólogos masculinos la falta de información lo vuelve más difícil.

Por último, es encomiable y de agradecer el esfuerzo realizado por las editoras de la obra, que han conseguido un resultado polivalente. De un lado, es un libro científico de gran valía, pero es también una obra que se lee con placer y facilidad y por ello también muy accesible tanto al público interesado en la historia, como específicamente en cuestiones de género. Y, por último, quisiera resaltar también su aplicabilidad para la docencia, pues nos dota de un complemento muy útil ante la general falta de mención a las mujeres que se echa de menos, como he comentado ya, en los libros o manuales de Historia de Roma.

Mujeres en tiempos de Augusto posee la virtud de rellenar un hueco, una laguna existente, comprensible sólo si tenemos en cuenta la falta de atención que en general ha recibido la participación de la mujeres en la historia.

Datos de la publicación:
Mujeres en tiempo de Augusto. Realidad social e imposición legal
Rodríguez López, Rosalía y Bravo Bosch, Mª José editoras.
Valencia, 2016 Tirant Humanidades. 660 páginas.


María Zambrano.

AUTOR  | Sánchez-Gey Venegas, Juana. Editorial Fundación Emmanuel Mounier. Madrid. Colección Sinergia, 2016. 113 páginas.

DE LA OBRA Y VIDA DE UNA PENSADORA UNIVERSAL
Reseña realizada por Bartolomé Lara Fernández
Catedrático de Filosofía
IES Ángel Ganivet, Granada

Parece que la vida nos lleva antes o después a regresar. A regresar a una patria de la que nos vamos alejando, patria que posiblemente ya no existe y que, sin embargo, va creciendo y revelándose imperceptiblemente en cada uno de nosotros. Nos cuesta descubrirla, cuando tal vez esté tan cercana. Y en ocasiones, en ese sentirnos lejos de ella, puede que nos suceda como el agua que añora el manantial, y en la nostalgia encuentra un remanso entre los anhelos, un estado de quietud en medio de los cambios tumultuosos, y el agua se decanta, deja que las impurezas se depositen, se purifique y aparezca con transparencia. En ese instante, que puede ser eterno, aparece prístina e incluso aún más vivificada que las aguas que manaron, porque atesoran la vida que siempre supone el crecimiento de lo recibido. Quizás la obra de María Zambrano constituya un ejemplo de quietud contemplativa en la que se manifiestan y decantan las grandes ideas de la tradición filosófica occidental, en su forma más abierta, de par en par, en la que se registran todos esos procesos: el fluir, el recuerdo, la purificación...; y en la que todos ellos logran construir una unidad.

La obra de esta pensadora de la revelación requiere, como el propio asunto del que se ocupa, un guía que nos permita descubrir su pensamiento que versa sobre lo 'sumergido', sobre el alma, obra la de Zambrano que constituye en sí mima la narración de su aventura vital que actúa como una personal invitación. Y la obra de la profesora Juana Sánchez-Gey cumple esa misión con creces. Actúa como una auténtica guía, que no quiere ser mirada desvivida, objetiva, con pretensión de ecuanimidad, es más bien una guía amable, compañera que derrama experiencia y reflexiona sobre la vida, de la que surge ese saber de salvación que es la filosofía, como la entendía María Zambrano; pero que deja al lector con la indicación apropiada para que transite por ese camino que nadie más que él puede crear y recorrer. Hace fácil lo que es difícil, pues no podemos negar la complejidad de muchos textos zambranianos. Es un libro bien escrito, claro, cortés, muy pensado, en el que se nota que se pretende que cada palabra sea precisa y rigurosa hasta dónde ello es posible, ya que es sabedora de que el lector debe alumbrarlas finalmente, no dejándose atrapar por la imitación sino que constituye una invitación al estilo propio. Cada una de las ideas que expresa las avala con textos de las obras más importantes de María Zambrano y de otras menores que las iluminan. El libro consta de cuatro capítulos y de una selecta bibliografía.

En el primer capítulo, titulado María Zambrano: una vida itinerante, realiza una reflexión sobre su biografía, que se convierte en el reconocimiento de las claves de su pensamiento, imposible de descontextualizar sin traicionarlo: circunstancias que ella sabrá leer e interpretar en un sinfín de variaciones que nos llevan desde el detalle de lo cotidiano, hasta la idea vivificada que aparece y reaparece constantemente y que la autora de esta obra ha sabido reconocer y ofrecer para hacer entendible el pensamiento de esta pensadora de la experiencia: la tradición. Heredada en su relación con su abuelo y la mirada que viene de muy lejos de su madre; la conciencia filial, representada por su padre; la infancia como paraíso perdido y la exigencia constante de la búsqueda de lo originario; la conciencia de viajera; el fracaso; el descubrimiento del amor; y por supuesto la condiciones históricas, sociales y políticas (la República); las lecturas que la marcan (Don Quijote, modelo de convivencia); sus maestros, Ortega, Zubiri, Unamuno, Machado; el institucionismo, la escuela de Madrid; y el exilio como paradigma de la condición humana, en el que pasa cuarenta y cinco años, nada menos; exilio, "condición del ser humano", que se convierte en el regreso a esa patria que en él se construye, cuando todo parece perdido, solo desde esta óptica se puede entender la afirmación "Amo mi exilio", que no es sino la búsqueda permanente del eje central de su obra y de su vida que Sánchez-Gey reconoce en la idea de trascendencia.

En el segundo capítulo, titulado Sus maestros y el contexto intelectual, sitúa al lector en el contexto filosófico en el que cobra sentido y significación su pensamiento, su pertenencia a la Escuela de Madrid y, al mismo tiempo, es la filósofa de la generación del 27. Y cómo ese reconocimiento a sus maestros, ese sentirse inmersa en una tradición, constituye, como diría Gadamer, "un momento de la libertad y de la historia", idea que surge a cuento del abandono de los apuntes que tomó de sus maestros, especialmente de Ortega, "seré discípula siempre", que explica "si hemos sido en verdad sus discípulos, quiere decir que ha logrado de nosotros algo al parecer contradictorio; que por habernos atraídos hacia él, hayamos llegado a ser nosotros mismos" (Sueño y Verdad). Recala en algunos de sus maestros e inspiradores de su pensamiento reconociendo la diversidad del concepto de racionalidad, desde la razón vital orteguiana, pasando por la razón cordial de Unamuno y la poesía de Machado, "símbolo más genuino de la razón poética de Zambrano" con su "religión de la comunión", en todos los casos supone una ruptura de las fronteras con el otro que se concreta en el sentimiento amoroso y de piedad, superando así una concepción racionalista del sujeto encerrado en sí mismo.

En el tercer capítulo, titulado Los grandes temas en su vida y en su obra, Sánchez-Gey revive el viaje intelectual y contemplativo de Zambrano, respetando el orden de tratamiento de los temas en sus obras, eligiendo textos cortos de una centralidad indiscutible que permiten al lector tomar el pulso del discurso zambraniano. Parte de la crítica al racionalismo y ofrece la razón poética que se revela y se autoconstituye ante las exigencias de su propia experiencia a la que pretende responder y trascender. La autora destaca como eje central del pensamiento de María Zambrano una afirmación que hizo en su obra El sueño creador: "El ser humano es aquel que padece su propia trascendencia". Esta idea la reconoce la autora de esta obra como un elemento constitutivo de la condición humana.

Comienza resaltando su vocación política, ya que 'vivir es convivir' y recalca que la actividad política "es la actividad más estrictamente humana", que debe nutrirse de una razón ética y de una razón compasiva y misericordiosa, acompañada por la humildad teresiana frente a una razón violenta; su apuesta por el liberalismo ético que destaca el valor central de la dignidad de la persona, defendida con razones cordiales frente a las frías del deber, que se concreta en el mandato de reconocer que 'el otro es hermano'. La dignidad de la persona reside en ese 'ser un más'. Aspira a una reforma del entendimiento para convertir a la persona en el centro de la actividad política, como lo expresa en su obra Persona y democracia, idea que se ofrece como propuesta frente a la crisis de Occidente, que va más allá de una simple crisis económica, para coincidir con el personalismo en que es una crisis de valores, y se ocupa especialmente de este tema en su obra La Agonía de Europa, en la que repasa el devenir del racio-idealismo occidental que nos ha llevado al totalitarismo en política, al escepticismo en filosofía y al agnosticismo en el tema religioso, panorama en el que alza la noción de esperanza.

El sistema democrático permite humanizar a la sociedad, siendo la democracia una invención comunitaria, el sistema propio de la filosofía, que requiere de la persona para su construcción. Es el ámbito comunitario en el que debemos compartir pan y esperanza y, a su vez, la democracia actúa de límite que obliga al estado a respetar la 'integridad de la persona humana', y a respetar su diversidad. Es decir, la democracia es consecuencia de la persona y espacio en el que ella misma se hace posible, mediante su desarrollo y participación.

Respecto a la filosofía, la autora, después de hacer constar la fidelidad a la ética del pensamiento y su compromiso con la filosofía, caracteriza la aportación fundamental de Zambrano: la razón poética. Cita textos breves que le permite dibujarla con trazos luminosos: mediadora; compasiva; misericordiosa; creadora; 'razón de amor'; abierta a la esperanza; mirada creativa; síntesis de razón e intuición, de episteme y nous; razón que aúna el pensar y la emoción, la filosofía y la poesía, la mística y la poesía; siempre abierta a la escucha; y también la caracteriza expresando todo lo que ella no es: nunca es violenta, ni soberbia, ni orgullosa, ni impositiva, ni obsesiva, ni fatalista. Se trata de una razón que se autoconstituye con voz propia (de ahí la importancia concedida a la confesión), que hunde sus raíces en la experiencia y que reconoce la heterogeneidad del ser, de la que hablara Machado, y es conocedora de las limitaciones de los artificios conceptuales que creamos para dominarla. De ahí que esa humildad nos permita escuchar la revelación que la misma realidad nos ofrece como un don, como un regalo, como una gracia abierta al misterio, a lo sagrado, a lo concreto y vital, que se nos ofrece como ese secreto que tenemos que desvelar y revelar y comunicar al otro que vive y va conmigo.

El apartado dedicado a la religión tiene un tono muy vívido, en él la autora acomete la difícil tarea de precisar, hasta donde ello es posible, la reflexión zambraniana del asunto más decisivo, como ella misma lo expresa, la relación entre El hombre y lo divino, título de una de sus obras más importantes y que podría sintetizar el tema y el esfuerzo de toda ella. Desgrana con acierto y claridad a través de los símbolos su aproximación al sentimiento de religación que el ser humano experimenta, entre ellos recrea "el deseo, la búsqueda del sentir originario, el nacer de nuevo, el agua, el perdón, la piedad" en el que se plasma la condición ontológica de lo humano respecto a Dios, relación desde la que se abre un horizonte con múltiples registros de lo humano.

Recrea otros símbolos para hallar el centro de lo que estima el núcleo de toda su obra, con la que en este caso la autora se identifica abiertamente: "El ser humano es aquel ser que padece su propia trascendencia" (El sueño creador). Tesis la de este libro panorámico en el que la reconocemos como la melodía de la que encontramos muy diversas y ricas variaciones. Como afirmaba Mounier, la identidad de la persona se forja con sus compromisos, que a veces hay que explicitarlos en vez de que aparezcan de forma oculta, en esto también la autora es clara, hace referencia a Fernando Rielo y a la coincidencia entre ellos en ese núcleo, coincidiendo con la sabiduría clásica de la escuela del padecer, en el que cruza los umbrales que le dan acceso a su secreto que no siendo suyo se revela en su interior, en sus entrañas, "el hombre es el ser que tiene la vocación de transparencia...". Acaba este apartado con una serie de hechos respecto a la filiación cristiana de María Zambrano, que estimamos que son significativos fundamentalmente como reconocimiento de la tradición a la que pertenece y de la que siente deudora, pero tal vez convenga también señalar el atractivo de un discurso que permite una multiplicidad de registros en la experiencia del trascender.

Respecto a la educación analiza una serie de ideas que son una lógica consecuencia de su planteamiento. Esa fidelidad a la actitud filosófica le lleva a comunicar con el otro, realmente pensar es co-pensar, como llamaba la atención Kant, por eso la obra de María Zambrano quiere lectores, no solo estudiosos, lectores a los que revelarles, pues la filosofía no tiene solo una vocación libresca sino trasformadora "para que vivan de otro modo después de haberlo sabido; para librar a alguien de la cárcel de la mentira, o de las tinieblas del tedio, que es la mentira vital" (Hacia un saber del alma). Después repasa la profesora Sánchez-Gey una tras otra las características de su concepción educativa: la diversidad; la vida escolar y a la propia institución educativa; la referencia a las aulas como 'espacio humanizado', repara en un estado esencial de todo decir con verdad, el silencio que debe precederlo, en su palabra podemos reconocer a esta pensadora del silencio; recoge un texto bellísimo del papel mediador del maestro, y el hecho de considerar la acción del maestro como una conversión y el inicio del pensar común que se encarna en el diálogo (Manuscrito 127) así como la importancia que concede a la escritura como espacio de desvelamiento de la verdad, la guía, la confesión, la educación de la sensibilidad. Y destaca una obviedad que adquiere en este momento categoría de descubrimiento, como subraya Sánchez-Gey, !sin filosofía la educación no sería más que una técnica y, a su vez, la filosofía acoge la misión de orientar la conducta humana, por tanto el acto educativo de profundizar, ampliar el horizonte cognoscitivo, enseñar a mirar..." (65).

Otro apartado se lo dedica a la estética, y se ocupa, en su reflexión sobre la expriencia artística, especialmente de la poesía, la música y la pintura. No se trata de un apartado complementario, viene obligado por el carácter de conocimiento e investigación que el arte posee. De todas estas manifestaciones artísticas tiene un valor prioritario la poesía, como exige la propia formulación de su original razón poética. Además de la búsqueda de la belleza, en ella encuentra cualidades fundamentales, entre otras tal vez recoger de algún modo los "estados de ánimo", como expresara Heidegger en Ser y Tiempo, también el reconocerla como espacio de acercamiento a lo originario, "al encontrar y consumirme en los lugares decisivos de la poesía me encontraba con la filosofía" (72). Ella misma es poeta y mantiene una estrecha relación con muchos poetas. Tematiza las relaciones entre filosofía y poesía siguiendo las obras Filosofía y Poesía y Pensamiento y poesía en la vida española, remitiéndose a la tradición española que entronca con la tradición universal que hallamos ya en Grecia. Repasa la inspiración de Machado con la metafísica de poeta, a Unamuno, al que supo entender María Zambrano. Insiste en la concepción de la filosofía como saber de salvación, especialmente en este momento de crisis, y se inspira en estos pensadores que proponen la piedad para abrirse al otro y salvando al otro salvarse ellos mismos.

Subrayamos en este apartado lo que denomina la autora una "filosofía de las identidades" en el que juega un papel esencial hallar la voz propia, nuestra propia identidad, mediante la confesión, pues "todo en el que hace una confesión es en espera de recobrar algún paraíso perdido" (La confesión, género literario y método), y en esa búsqueda de la identidad coadyuva la guía, que está orientada al destinatario. Respecto a la novela como género, resalta sus cualidades, que constituya una recreación que nos permite comprender la vida y en la que la filosofía aparece como orientadora. Le interesa especialmente Galdós porque defiende una razón misericordiosa frente a la razón totalitaria y violenta. Y respecto a Don Quijote reconoce en la obra de Cervantes el coro de la vida que cuando es convivencia se entona su melodía en sus numerosas y diversas variaciones. Una obra en la que aparece la “razón soñadora, que tiene una doble virtualidad, "inventa y al inventar crea la realidad", obra en la que vuelve a aparecer la idea de salvación, Don Quijote salva y salvando a los demás se salva él. Libera a los demás y solo así puede gozar del don más preciado del que puede disfrutar un ser humano. Luego le dedica unas páginas a la música, refiriéndose a las dos tradiciones: una marcada por el número, la órfico pitagórica; y otra por la palabra. Perteneciendo a la segunda, reconoce que el número conduce al alma, y, al fin y al cabo, ambas conducen a la palabra originaria luz, "música y filosofía son dos formas del pensamiento originario". Y termina con la pintura, en la que destaca la diferencia de la imagen frente a la visión más intuitiva y abierta de la imagen, en la que encuentra el sueño u horizonte privilegiado.

El capítulo último lo titula Una intelectual para el futuro, capítulo que viene a proyectar el pensamiento de María Zambrano en una dimensión de futuro, en él hallamos tres apartados: uno breve que muestra las raíces del vivir y cómo la razón poética puede ayudar a recrearlas; el segundo aborda su condición de mujer, de cómo su propia escritura la hace en muchos casos como mujer. Enfatiza las cualidades de lo femenino, la necesidad de su reconocimiento en la igualdad y pretende no caer en discursos que acentúen "un tratamiento genérico dualista"; y en el tercer apartado realmente condensa el centro de gravedad de todo el libro: la concepción de la persona, la autora partiendo del deseo de María Zambrano de huir de los ismos, defiende una posición personalista, incluso se reconoce como lo hiciera el personalismo, que la crisis profunda de occidente viene motivada por un una concepción devaluada de la noción de persona y que solo en el reconocimiento de su diversidad, riqueza y visión esperanzadora se puede abordar un tiempo futuro. Que focalizar nuestra atención en ella constituye pensar más que en lo impensado, sería pensar en todo aquello que la persona entraña y que se ha olvidado hasta el extremo de considerar que no existe. En este sentido la autora dibuja con hondura las definiciones o mejor las caracterizaciones que ella hace del ser personal, en una doble dimensión y compromiso, comunitaria, "no quiero salvarme sola", el ser humano es un ser abierto a los demás, en permanente comunicación, precisa de la piedad, pero también esa proyección pasa por su viaje hasta la interioridad, hasta el alma. Este exposición la realiza fundamentalmente con tres obras De la Aurora, Notas de un método y Los bienaventurados, a través de ellas esboza su concepción antropológica que parte de lo concreto alzándose a un pensamiento metafísico que intenta superar ese concepto reduccionista de lo humano que ha formulado el pensamiento moderno abriéndose a una concepción integral, a través de un pensamiento metafísico que supera las distinciones entre disciplinas y que aúna filosofía, religión mística... y por destacar una de esas dimensiones, quizás responda a aquel requerimiento de don Miguel de Unamuno de que tendríamos que volver a la mística para salir de ese camino sin salida de la modernidad: viene a ser la tesis de la autora que reconoce a través de la idea del destierro y el exilio real que María Zambrano padeció, pero también como una invitación simbólica que se traduce en la aceptación de su condición mística, realidad que lejos de eludir el tema de nuestro tiempo lo asume y lo proyecta.

Acabamos con un aviso a los lectores de María Zambrano, en los que ha pensado Juana Sánchez-Gey Venegas: cuando termine de leer este libro, téngalo a la vista o recuerde dónde lo dejó. Volverá a él cuando se pierda en el bosque. Y comprobará que le espera amablemente en uno de sus claros.


Sefarad científica. La visión judía de la ciencia en la Edad Media.

AUTOR  | Gómez Aranda, Mariano. 157 pp. Madrid, Nivola, 2003.

NOVATORES PARA PRINCESAS
Tres libros que se ocupan de la cultura científica en la edad media a través de su desarrollo en el ámbito judaico, musulmán y cristiano Reseña realizada por Juan Pimentel
Instituto de Historia. CSIC

En las décadas que rodean el 1700 Leibniz mantuvo correspondencia con varias princesas de las cortes europeas. Lejos de polemizar con Descartes, Newton o Clarke, el gran filósofo buscaba otros interlocutores y otro lenguaje para sus ideas. Encontró en la fórmula epistolar y el diálogo el medio indicado. Es la filosofía para princesas, género que no inventó pero en el que, como era su costumbre, destacó sobremanera. En estas cartas Leibniz supo explicar los misterios del poder, el amor y la búsqueda de la verdad; los principios de la geometría, el cálculo y la belleza del mundo. Su objetivo era educarlas, prepararlas para que supieran prestigiar sus cortes. Para que el día de mañana protegieran las artes, la cultura, las ciencias. Sabía que heredarían reinos; que de sus gustos e inclinaciones se incubarían gestos, hábitos sociales.

Y fue por entonces precisamente cuando comenzó en España un movimiento renovador de las ideas y las prácticas científicas. Fueron los Novatores, un grupo de médicos y experimentalistas conscientes del atraso de un país lastrado por el escolasticismo universitario y la marginalidad respecto a las grandes corrientes europeas. Los Novatores supieron sacar el debate fuera de las aulas, fueron proscritos y defendidos a partes iguales. Lograron polemizar. Como Leibniz, buscaban nuevos escenarios para sus tesis, nuevos interlocutores. En ambos casos nos encontramos ante el surgimiento de un espacio público, una llamada a lo que un siglo después se llamaría la ciudadanía. Hoy día todos somos princesas; los propietarios del conocimiento somos todos.

La colección Novatores de la editorial Nivola pretende rescatar las biografías y obras de ese segmento de la cultura tan desconocido en España como es nuestro pasado científico. Circula la idea de que tal pasado es exiguo, poco relevante, menor. Novatores ha nacido para desenterrar esta especie, para reducirla al rango de creencia, de mera superchería. Y lo está haciendo (son 15 volúmenes ya) con nuevas formas, apelando a nuevos públicos, explorando estrategias más mundanas y permeables para el atribulado lector de nuestros días.

Sus tres últimos títulos fueron presentados en la reciente Feria del Libro de Madrid. Las tres culturas: la España musulmana, judía y cristiana. Y en todas ellas, la ciencia. Pero sucede con la ciencia como con España. O con cualquier otra entidad histórica: que son contingentes, que cambian. Son categorías históricas y realidades vivas, pero lo que permanece no es todo lo que fue. Resulta difícil cartografiarlas. Nuestros instrumentos y escalas, el modo en que proyectamos las cosas en el plano, no son los de entonces. La ciencia de la que hablan estos tres libros, a lo largo de una ancha Edad Media, transcurre dentro de la filosofía y de la política. Por descontado, dentro de la religión.

Mariano Gómez Aranda retrata Sefarad a través de Ibn Ezra, Maimónides y Zacuto. Cristina de la Puente se ocupa de la medicina andalusí: Avenzoar, Averroes e Ibn al-Jatib; Cristina Jular de Isidoro de Sevilla, Alfonso X y Ramón Llull, tres grandes sabios cristianos. Son nueve vidas que ilustran los extraños caminos del conocimiento. Hay lugar para aristotélicos, galenistas y astrólogos. Para exégetas bíblicos y poetas. No faltan expertos en leyes y precursores de los descubrimientos geográficos. Uno de ellos escribió en prisión, muchos fueron cortesanos e incluso alguno de vida disoluta, un Pablo de Tarso convertido luego a Dios y a la epistemología. Hay un santo, un rey, numerosos juristas, filósofos. ¿De qué escribieron? De plantas, remedios, venenos, ángeles, monarquías universales, palabras, orígenes, números, astrolabios, estrellas, cuerpos y almas. ¿Qué buscaban? Curar, conocer a Dios, gobernar hombres o mares, escrutar destinos, descifrar lenguajes, matematizar la naturaleza. Perseguían, pues, saberlo y conocerlo todo. Como el resto de los científicos, no sólo reflejaron el mundo, sino que en gran medida contribuyeron a crearlo, puesto que sus escritos y sus días ensancharon literalmente las posibilidades de lo real.

Son tres textos eruditos pero en absoluto escolasticistas. Cultos pero no pedantes. Académicos y sin embargo legibles. Bien escritos, interiorizados, amenos, editados con elegancia. No faltan ilustraciones y cuadros explicativos. Quedan incógnitas por despejar, por supuesto. ¿Puede hablarse de una ciencia judía o cristiana? ¿Qué significa apellidar la ciencia? Las tradiciones y las formas de recuperar los saberes desde la antigüedad se superponen y alimentan unos a otros. Hay muchas ciencias, obviamente, pero ¿se las puede asignar tintas isométricas, coordenadas geográficas, banderas? ¿Qué tipo de mapa precisamos para fijar la verdadera forma de ese conjunto de valores, prácticas, ideas y lenguajes de la naturaleza que llamamos ciencia? Las respuestas no son sencillas, de ahí la necesidad de las preguntas. Para las obviedades y las certezas absolutas hay ya mucha literatura (y toda la televisión). Novatores ha nacido con vocación mundana y polemista. Como quería Platón, para que la musa filosófica se adueñe de la cosa pública. Para recuperar la historia que tal vez nos falte y vernos así menos huérfanos, menos mutilados. Ciencia para todos: Novatores para princesas.

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