¿Qué plásticos deberíamos evitar?

Mire alrededor de su casa y cuente los artículos que están hechos con plástico. Después, piense en las fuentes menos obvias: el polvo que se acumula en su estantería, los revestimientos de las latas, los envases de alimentos, los cosméticos, incluso el agua del grifo y la cerveza. El plástico está en todas partes y, como a muchos me preocupa el peligro que representa para nuestra salud.

Existe una presión dirigida a limitar el uso del químico bisfenol-A (BPA) en los envases de alimentos. Muchos expertos opinan que centrarse en una sola sustancia química como el BPA en lugar de todo el conjunto de sustancias químicas dañinas en los plásticos y otros materiales conduce a que una sustancia química pueda ser reemplazada por algo muy similar que puede ser igualmente problemático.

¿Cómo podemos reducir nuestra exposición a los plásticos?

Intentemos comprender qué los plásticos pueden ser malos para nuestra salud.

Los dos tipos de químicos más preocupantes en los plásticos son los ftalatos y los bisfenoles. Los ftalatos, que generalmente se agregan a los plásticos para hacerlos flexibles y suaves, se usan en envolturas de plástico para alimentos, suelos de vinilo y productos para el cuidado personal como desodorantes, esmaltes de uñas, geles para el cabello, champús, jabones y lociones. Los bisfenoles, incluido el BPA, se encuentran más comúnmente en plásticos de policarbonato duro, como botellas de agua y jugo, recipientes de alimentos, lentes de gafas y revestimientos de latas de alimentos y refrescos.

Muchísimos estudios científicos sugieren que los ftalatos y los bisfenoles pueden actuar como disruptores endocrinos, lo que significa que imitan o interfieren con las hormonas del cuerpo. Los primeros estudios con resultados preocupantes sobre ftalatos y bisfenoles se realizaron en roedores, pero más recientemente se les está relacionando con efectos negativos en seres humanos.

Por ejemplo, los estudios en humanos han encontrado que la exposición a niveles más altos de ftalatos en el útero está asociada con el asma en la niñez. Y en los niños, está relacionado con  problemas de comportamiento y con niveles más bajos de testosterona y calidad del semen en edad adulta. En los hombres, las exposiciones más altas a ftalatos en la edad adulta se han asociado con recuentos de espermatozoides más bajos; y las exposiciones en mujeres embarazadas se han relacionado con niveles más bajos de hormona tiroidea y más nacimientos prematuros.

El BPA, por otro lado, puede imitar el estrógeno, otra hormona importante para el desarrollo y la función reproductiva, y se ha relacionado con la reducción de la fertilidad en hombres y mujeres, pubertad tardía en las niñas, pubertad más temprana en los niños y problemas de comportamiento en los niños.

También existe una creciente evidencia de que la exposición a disruptores hormonales como los ftalatos y los bisfenoles está asociada con un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y obesidad. En una revisión de 2021, se describió como la exposición a estos y otros disruptores endocrinos de los alimentos puede aumentar el riesgo de obesidad en una magnitud similar a la falta de ejercicio o una dieta deficiente.

La buena noticia es que los ftalatos y los bisfenoles no se quedan en el cuerpo de forma permanente, por lo que reducir nuestra exposición a estos productos tiene un efecto casi inmediato.

Priorizar los alimentos frescos.

Gran cantidad de estudios han demostrado que las personas que consumen más alimentos frescos y menos alimentos procesados y envasados tienen concentraciones en orina más bajas de BPA y ftalatos.

Las comidas procesadas, como las que se compran en restaurantes de comida rápida o supermercados pueden ser cómodas y, a veces, necesarias, pero pueden contener altos niveles de ftalatos. Los estudios también sugieren que los alimentos ricos en grasas, como ciertas carnes y productos lácteos, pueden acumular más ftalatos que otros. Los bisfenoles se esconden en los revestimientos de las latas, por lo que los frascos de vidrio son opciones más seguras; al igual que frutas y verduras frescas o congeladas. Las bolsas de plástico que se usan para los productos congelados no contienen ftalatos ni bisfenoles, y las bajas temperaturas hacen que la lixiviación de químicos del plástico sea mucho menos probable.

Evite el uso de ciertos tipos de recipientes de plástico.

Los bisfenoles pueden ocultarse en los plásticos que se usan para almacenar alimentos y bebidas, por lo tanto, cuando sea posible, use versiones de metal o vidrio de biberones, vasos, recipientes para almacenar alimentos y botellas de agua. La FDA prohibió el BPA de los biberones y vasitos con boquilla en 2012 y en los envases de fórmula infantil en 2013, pero los productos etiquetados como “sin BPA” podrían estar hechos con otros bisfenoles con efectos similares para la salud. Cuando use plástico, mire el código de reciclaje en la parte inferior para obtener pistas sobre lo que contiene. Los expertos recomiendan evitar los artículos etiquetados con 3 para ftalatos, 7 para bisfenoles y 6 para estireno.

Evite calentar plásticos.

Calentar los plásticos calentándolos en el microondas, usándolos para alimentos calientes o lavándolos en el lavavajillas puede aumentar la probabilidad de que se liberen sustancias químicas nocivas y lleguen a sus alimentos o líquidos.

Cambia los productos de vinilo.

Si tiene una cortina de baño de vinilo, cambiar a una hecha con tela es una manera fácil de reducir los ftalatos en su hogar. También tenga cuidado con el vinilo en productos como alfombras de baño antideslizantes, alfombras de juegos para bebés y manteles individuales, y elija productos hechos de otros materiales.

Evite manipular los tickets de la compra más de lo necesario.

Los recibos suelen estar impresos en papel térmico, que contiene bisfenoles que pueden absorberse a través de la piel.

Reduzca las exposiciones de los juguetes.

Los ftalatos solían estar en los juguetes de plástico blando, pero en 2005 se prohibieron en los juguetes en Europa. Aún así, si su bebé está en una etapa de 6 meses a un año en la que quiere llevarse todo a la boca, intente dirigirlo hacia juguetes de madera o silicona.

Tenga cuidado con los productos de cuidado personal.

Los cosméticos, esmaltes de uñas, champús, geles de baño, lociones y polvos a menudo contienen ftalatos, y el uso de estos productos puede explicar por qué las mujeres tienen niveles más altos de ftalatos en sus cuerpos que los hombres.

La elección de productos para el cuidado personal etiquetados como “libres de ftalatos” o “sin fragancia” (los ftalatos se encuentran a menudo en las fragancias) puede reducir significativamente la exposición a los ftalatos. Aún así a veces estos productos cosméticos contienen ftalatos. En esta base de datos puede conseguir información al respecto.

Reducir la exposición al polvo.

Los ftalatos se pueden encontrar en pegamentos, adhesivos (como los que se encuentran en la cinta adhesiva), respaldos de alfombras, cortinas de baño y pisos de vinilo y otros plásticos blandos y flexibles. Estos productos químicos pueden terminar en el polvo del hogar y luego entrar en el cuerpo por inhalación o absorción a través de la piel, o por la acción de llevarse la mano a la boca de bebés y niños pequeños. Es recomendable usar una aspiradora equipada con un filtro HEPA; sin el filtro, la aspiradora simplemente expulsa las partículas finas de ftalato por la parte trasera.

Animo. Por lo menos hay que intentarlo.

Plastic rain in protected areas of the United States. Science.

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