Un fármaco contra la obesidad abre preguntas incómodas sobre el deseo y la adicción
Ozempic nació como un tratamiento para la diabetes y la obesidad. Ahora algunos investigadores exploran si los fármacos basados en GLP-1 podrían reducir también conductas adictivas.
Este reportaje de The New Yorker recoge testimonios y estudios preliminares que apuntan a una disminución del impulso hacia el alcohol, el tabaco o incluso el juego en pacientes tratados con estos medicamentos. La hipótesis es que si el fármaco modula los circuitos de recompensa relacionados con la comida, quizá también afecte a otros deseos compulsivos.
Pero el entusiasmo convive con la cautela. Los datos aún son limitados. No está claro si el efecto es directo sobre el cerebro o una consecuencia indirecta de cambios metabólicos y hormonales. Tampoco sabemos qué implicaciones éticas tendría medicalizar el deseo más allá de la comida.